CAPÍTULO II.

La escena se había repetido tantas veces durante los últimos meses. Mako estaba estresado, Korra lo sacaba de sus casillas, él le decía algo hiriente, ella salía corriendo, él corría tras ella para disculparse, ella terminaba llorando en sus brazos, y él prometía no volver a lastimarla… pero era una promesa que nunca cumplía. Mako había lastimado a Korra más veces que cualquier otra persona en su vida, y en el fondo sabía que lo peor estaba aún por venir.

- Lo siento mucho, Korra, no quise decir lo que dije, estoy muy estresado con todo el asunto de la Universidad, me llamaron para decirme que había algo mal con mi solicitud y… - Mako respiró profundo, Korra podía ver la angustia en sus ojos – es mi única oportunidad de salir de aquí, y si la arruino…

- ¿Sería tan malo que tuvieras que quedarte conmigo un poco más? – preguntó Korra.

- No es… tú sabes que si pudiera te llevaría conmigo… y si hubiera alguna forma… Korra, ¿por qué no entiendes lo difícil que es todo esto para mí?

- Sólo estaba bromeando – dijo Korra apartándose – ya sé que no puedes quedarte, has trabajado mucho por irte de aquí y tienes derecho, pero voy a extrañarte tanto.

- No voy a desaparecer, ni a irme del otro lado del mundo, ya te dije que nos veremos tan seguido que ni siquiera notarás la diferencia…

- Eso es cierto – dijo Korra triste – ya ni siquiera pasamos tanto tiempo juntos…

- Eres tan difícil cuando te lo propones.

- No eres el primero que me lo dice – dijo Korra tratando de sonreír.

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Korra tomó su teléfono otra vez, lo observó, el número de Mako estaba marcado, sólo tenía que presionar un botón y escucharía su voz… volvió a arrojarlo contra la cama. No había respondido las primeras dos veces y no había llamado de vuelta… Korra suspiró y se dejó caer en el colchón. Llamaron una vez a la puerta de su habitación, y antes de que pudiera decirle a Pema o a cualquiera que se alejaran porque no quería ver a nadie, Asami entró.

- ¿Sabes qué hora es? - preguntó molesta – pensé que nos veríamos a las diez, te esperé casi una hora…

El enojo de Asami desapareció cuando vio la expresión de Korra y su teléfono al lado. Seguramente había estado esperando la llamada de Mako, y debía estar triste.

- ¿Todavía no te ha llamado? – preguntó Asami sentándose en la orilla de la cama.

- No debería sorprenderme, ¿o sí? – preguntó Korra, sus ojos casi le suplicaban a Asami que no dijera nada que aumentara su ansiedad – dijo que iba a ser un viaje ocupado. Tiene que recorrer el campus, revisar el lugar dónde se hospedará, seguramente apenas tiene tiempo para… -la voz de Korra se quebró y no pudo evitar que las lágrimas la traicionaran, trató de secarlas de inmediato.

- Korra… - Asami no sabía qué más decir.

Había pasado las últimas semanas tratando de consolar a Korra, pero estaba quedando sin palabras de ánimo. Desde que Korra y Mako habían empezado a salir, sabían que su relación tenía una fecha de caducidad, pero la graduación de Mako había sido el detonante para la ansiedad de Korra. Se hacía evidente que su tiempo juntos se terminaba. Habían pasado la mayor parte de las vacaciones de verano juntos, pero era imposible no ver la expresión de angustia de Korra cada vez que se despedía de Mako, le costaba hacerse a la idea de que pronto no estaría más cerca, no vivirían en la misma Ciudad. Mako iba a irse a Ba Sing Se y Korra debía quedarse un año más en Ciudad República.

El teléfono de Korra sonó y su rostro se iluminó de inmediato, pero como siempre, no duró. Un par de frases después, la tristeza y la decepción volvieron al rostro de su amiga. Para entonces Asami ya debía estar acostumbrada, pero cada vez era más difícil no molestarse con Mako. Aún cuando, al parecer, nunca era su culpa, se las arreglaba para arruinar los mejores días de Korra. Colgó el teléfono y lo arrojó del otro lado de la habitación.

- No volverá hasta la próxima semana – dijo Korra, antes de que Asami le preguntara – debe hacer trámites, ver personas…

- Sólo serán un par de días más…

- Tres semanas, tres semanas y no lo veré más hasta… ni siquiera sé hasta cuándo. Un par de días más es todo lo que me queda con él y ahora…

- Tal vez es mejor así. Debes acostumbrarte a la separación – Asami vio la desesperación en el rostro de Korra y no se atrevió a decir lo que quería – deben practicar su relación a larga distancia – dijo tratando de sonreír – sabían que sería difícil, pero los dos acordaron en que valía la pena seguir juntos, así que… para él tampoco debe ser sencillo, pero esto no durará para siempre.

- La separación no es lo que me preocupa – dijo Korra triste – yo haría mucho más por él, esperaría toda la vida de ser necesario, porque prefiero tenerlo de lejos que no tenerlo, prefiero estar con Mako aún de lejos que con alguien más… lo que me preocupa, lo que me aterra… - Korra no pudo continuar, y Asami vio en los ojos de su amiga lo doloroso que le resultaban sus pensamientos.

- Si lo que te preocupa es que conozca a alguien más, no deberías darle tanta importancia. Aún aquí había montones de chicas tras él y nunca les dedicó siquiera una mirada, cuando está contigo su mundo gira completamente a tu alrededor, eso es obvio para todos…

- Ese es el problema, Asami. Yo no voy a estar con él, su vida va a cambiar, va a seguir adelante y yo… yo no voy a ser parte de ella… no como hasta ahora…

- Tu vida también va a cambiar. Aún si él se quedara, nadie podría asegurar que seguirían juntos en un año…

Korra no pudo negar que las palabras de Asami tenían sentido, pero sólo aumentaron su angustia.

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Korra detestaba que su vida girara alrededor de su teléfono. Era lo primero que veía por la mañana y lo último que veía por la noche, y debía estar pendiente de él todo el día. Revisarlo cada oportunidad se había convertido en una rutina que sólo aumentaba su frustración, porque a excepción de una o dos veces al día, cada vez que lo veía se decepcionaba.

Al principio su relación a larga distancia con Mako había sido incluso emocionante. Los últimos días antes de que se marchara a Ba Sing Se habían sido estresantes, pero luego de que se había marchado se llamaban todo el tiempo. El optimismo de Korra creció, pensó que la distancia fortalecería su relación, y las largas llamadas, y las decenas de mensajes de texto, sólo lo confirmaban.

Pero con el paso de las semanas y los meses las llamadas fueron disminuyendo y se fueron haciendo cortas. Ahora tenía suerte si hablaban dos veces por semana y recibía un par de mensajes al día. Lo extraño era que aún sabiéndolo, seguía revisando su teléfono cientos de veces al día.

Su teléfono sonó, pero no se apresuró a ver de qué se trataba, seguramente se trataba de Asami, Bolin, o alguno de sus amigos, pero por primera vez se equivocó.

De Mako: Tengo noticias sobre mi viaje a Ciudad República.

El corazón de Korra se aceleró. En cinco días Mako iba a volver por primera vez a Ciudad República, ya había cancelado su regreso tres veces por quedarse a trabajar, pero había prometido que definitivamente estaría con ella y Bolin para Navidad.

De Korra: Buenas noticias?

De Mako: …

De Korra: Espero que sí, estoy contando los días :) Ya sólo faltan 5 ;)

De Mako: Mi jefe me ofreció un ascenso, pero tengo quedarme una semana más en el trabajo.

Lo extraño era que Korra estaba tan acostumbrada a la decepción, que ni siquiera se sorprendió. Aunque definitivamente estaba furiosa y dolida.

De Mako: Es una gran oportunidad, no es como si pudiera rechazarla, no crees?

Primero quiso escribir algo ofensivo, que reflejara lo molesta que se sentía en ese momento, luego quiso suplicarle a Mako hasta convencerlo de que volviera, luego quiso escribir algo para parecer indiferente… al final sus dedos se quedaron mudos.

De Mako: Te prometo que lo compensaré, iré algún fin de semana después de Navidad.

De Mako: Tal vez incluso dos fines de semana en Enero después de los exámenes…

De Mako: Sólo dime que no estás molesta.

De Mako: Korra?

De Korra: OK

Korra apagó su teléfono y se forzó a cerrar los ojos y dormir.

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Cuando la ceremonia terminó, todos comenzaron a acercarse a los recién graduados para felicitarlos. A Korra no podían interesarle menos las palabras de Tenzin lo importante que era por fin haberlo logrado, y lo que significaba el diploma que tenía en sus manos. Para Korra sólo significaba que pronto estaría de nuevo junto a Mako.

Cuando les había dicho a sus papás que quería irse a Ba Sing Se luego de graduarse, no habían tomado muy bien la noticia, pero la habían apoyado de todas formas. Ella sabía que tendría que esforzarse, pero estaba tan entusiasmada con estar de nuevo cerca de su novio, que le parecía que nada era imposible. Asami y Bolin también estarían allí, y le parecía que las cosas no podían ir mejor.

Mako por fin volvió a Ciudad República durante ese verano, desafortunadamente Korra había tenido que viajar al Polo Sur. La perspectiva de sus futuros días juntos hizo que apenas le dieran importancia al hecho de que iban a tardar un poco más en reunirse.

Sus primeros días en Ba Sing Se fueron tal y como Korra los había imaginado. Mako los había pasado completamente a su lado. Le había mostrado la Ciudad, la había llevado a todos sus sitios favoritos y la había presentado con todos sus amigos. Le sorprendió saber que Mako les hablaba constantemente de ella.

El cambio de ciudad no fue difícil, nada podía compararse con mudarse a Ciudad República luego de haber vivido 15 años de su vida en el Polo Sur. Las clases le parecían interesantes, y su carácter alegre y desenfadado le permitió hacer amigos con mucha facilidad. Luego de un año de querer estar en ese lugar, todo parecía estar resultando bien, pero cuando la novedad comenzó a pasar, algunas cosas comenzaron a hacerse evidentes, y ella comenzó a sentirse ansiosa.

Cuando salía con Mako no podía dejar de notar que él había cambiado, las pocas veces que lo había visto durante los últimos meses no le habían permitido notarlo, pero era verdad. Se mostraba menos distante en su trato con los demás, pero sólo en la superficie; su amabilidad fingida para con todos, fue una de las primeras cosas que comenzaron a preocupar a Korra, porque más de una vez descubrió que la trataba a ella igual que a los demás. Durante sus primeros meses juntos, a Korra le gustaba hacer cosas para molestarlo y luego contentarlo con un beso; cuando trató de hacerlo, se encontró sólo con una sonrisa forzada.

Había otras cosas en las que prefería no pensar, como el hecho de que más de una vez habían tenido que salir de un lugar sin explicaciones cuando Mako se encontraba con alguna amiga a la que no quería saludar. Korra prefería no cuestionar la lealtad de Mako durante el tiempo que estuvieron separados, porque estaba segura que si confirmaba que había habido alguien más… era más fácil fingir que todo estaba bien, y pretender que todo estaba en su imaginación.

Y lo que terminó por aterrizarla a la realidad y confirmarle que las cosas no volverían a ser lo que habían sido, fue que aún en la misma ciudad, el tiempo que pasaban solos era mínimo. Mako dividía su tiempo entre la escuela y el trabajo, su tiempo libre era para sus amigos, y desde el principio esperó que Korra encajara con ellos para no tener que dividirlo también. Al principio le alegró que él tratara de incluirla en su vida, luego se dio cuenta que lo hacía para no tener que pasar menos tiempo con ellos.

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- Recuérdame, ¿por qué en nuestro primer semestre en la Universidad estamos viendo televisión un viernes por la noche? – preguntó Asami tomando el control remoto.

- Porque Mako tuvo que trabajar y tú no tienes novio.

- ¿Y no crees que pasar mi viernes por la noche contigo es la razón de que no tenga novio? – preguntó Asami dándose por vencida y preparándose para ver otro documental.

- ¿Quieres culparme por eso? – preguntó Korra riendo – no es mi culpa que ningún chico sea lo suficientemente bueno para ti. ¿Cuándo fue la última vez que terminaste una cita?, ¿o que pasaron más de diez minutos antes de que quisieras salir corriendo?

- No es mi culpa que empiecen a hablar… o que traten de ser graciosos, eso definitivamente es peor…

- Tu mejor cita ha sido con Bolin, y estoy segura que el trató hacerte reír…

- Y lo logró.

- ¿Y qué pasó después? Nunca quisiste volver a salir con él…

- Estábamos en diferentes etapas de nuestra vida – dijo Asami seria – él quería pasar un buen rato, una relación simple, y eso es algo que nadie podrá tener nunca conmigo. Y me agrada demasiado como amigo, complicar las cosas no era una buena idea.

Korra se quedó pensativa un rato, no había nada malo con las relaciones simples, pero ella definitivamente prefería lo que tenía con Mako.

- Deberíamos ir a algún lado – dijo Asami de pronto – a las dos nos serviría la distracción. Podríamos ir a bailar o a tomar algo…

- Odias bailar con desconocidos y detestas cuando alguien se acerca y quiere conversar. Por eso decidimos que era mejor ver televisión, ¿lo olvidas?

- Podríamos ir al cine.

- No quiero pasar dos horas viendo la película más deprimente de la cartelera, son las únicas que te gustan. Además, Mako prometió que me llamaría en cuanto termine de trabajar, tal vez quiera que nos veamos.

- Te dijo lo mismo la semana pasada y te llamó hasta el sábado por la noche, sólo para decirte que iría a tomar algo con sus amigos…

- Y te recuerdo que me pidió ir con él.

- Tal vez sabía que dirías que no. Es obvio que no te agradan sus amigos…

Aunque era verdad, Korra esperaba no ser tan obvia. Al principio había intentado pasar tiempo con ellos, pero ahora trataba de evitarlo tanto como era posible, aún cuando eso significaba pasar menos tiempo con Mako.

- Korra, no eres la primera en detestar a los amigos de tu novio. Y en este caso tienes razón en sentirte incómoda, son un montón de idiotas presuntuosos. ¿Alguna vez hablan de otra cosa que no sean negocios?

- La verdad, cuando los conocí me sorprendió que los amigos de Mako fueran tan… son diferentes a los que tenía en Ciudad República. Es difícil imaginar que se lleven tan bien, ¿no crees?

- ¿No te parece que tienen más de una cosa en común?

- Mako no es como ellos – se apresuró a decir Korra – ellos son… son… y Mako es… no es como ellos.

- Si tú lo dices.

Korra se quedó pensativa, ¿cuánto había cambiado Mako en un año y cuánto le faltaba a ella por ver? Se consoló al pensar que nadie podía cambiar lo que era en el fondo, y ese era el Mako que siempre le había gustado, el que estaba debajo de todas las máscaras que usaba para ocultarse del mundo. Pero tenía que reconocer que pasar tiempo con su novio era un poco menos agradable de lo que solía ser. Los únicos temas de conversación que tenían eran su trabajo y sus amigos.

A ella le quedaba claro que su trabajo era importante para él, y lo entendía, él no tenía el apoyo de sus padres, y se sentía responsable por Bolin, siempre había sido así. Pero viendo las cosas de cerca, le parecía que Mako comenzaba a obsesionarse con la idea de dejar atrás la incertidumbre económica a como diera lugar.

Todo el tiempo que no estaba en clases, Mako lo pasaba trabajando o hablando con sus amigos sobre trabajo, sobre negocios o sobre cómo ganar dinero. Al parecer en el año que había pasado, el dinero y sus amigos se habían convertido en la prioridad de Mako.

- Cambié de opinión – dijo Korra levantándose del sillón – si nos vamos ahora tal vez encontremos boletos para la función de las diez.

- ¿Estás segura? Mako podría llamar…

- Las dos sabemos que eso no va a pasar, Asami.

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- ¡No tuviste tiempo de ir conmigo, pero tuviste tiempo de acompañarla a ella! – reclamó Korra furiosa.

- Lo dices como la hubiera buscado, como si hubiera planeado las cosas para que resultaran así…

- ¿Sabes lo humillante que fue esa cena para mí? Hace meses que te pedí que me acompañaras y me cancelaste un día antes… y yo hasta me sentí culpable por haber reaccionado tan mal, ¡y fuiste al teatro con Erika!

- Ya te dije que la reunión de estudio terminó antes, todos iban a ir…

- No todos, Mako. Tu novia estaba cenando con sus padres, que cambiaron la fecha de su viaje para que pudieras conocerlos.

- Korra, lo siento mucho, yo pensé que… ¿cómo tengo que disculparme para que me perdones?

- Te has disculpado tantas veces que ya da lo mismo…

Mako se acercó y tomó el rostro de Korra entre sus manos para besarla, pero ella se apartó.

- Ya estoy cansada de extrañarte tanto, ya estoy cansada de sentir que no soy suficiente…

- No digas eso, tú eres lo más importante en mi vida…

- Entonces, ¿por qué cada día me cuesta más creerlo?, ¿por qué soy a la única a la haces a un lado?

- Korra, lo intento, de verdad… prometo que voy a compensarte por esto.

- Mejor no, seguramente lo cancelarías y me sentiría aún peor.

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- ¿Qué estás haciendo aquí?

- La última vez que revisé este también era mi dormitorio – dijo Asami sentándose en la silla frente al escritorio de Korra.

Técnicamente Korra compartía el dormitorio con Asami, pero la verdad era que vivía la mayor parte del tiempo en el departamento que su padre tenía en el centro de la Ciudad. Era difícil que un pequeño cuarto compitiera por su preferencia con casi un piso completo y todos los lujos imaginables. Pagar la mitad del alquiler había sido la única forma de ayuda que Korra había aceptado de su amiga.

La computadora de Korra estaba encendida y una de las carpetas con fotografías de ella y Mako estaba abierta, la fotografía en la pantalla era una que Asami había tomado cuando llevaban apenas un par de meses saliendo. Viéndolos tan felices, hubiera sido difícil imaginar que alguna vez tendrían malos tiempos.

- ¿Cómo estuvo la cena?

- No quiero hablar de eso – dijo Korra levantándose de la cama.

- Supongo que eso quiere decir que tus padres no tomaron bien que Mako les hubiera cancelado… otra vez.

- De hecho, fueron muy comprensivos, dijeron que tenía suerte de tener un novio tan responsable, y al que le estuviera yendo tan bien en el trabajo – dijo Korra furiosa.

- ¿Volvieron a insistir para que volvieras a Ciudad República? – Korra negó con la cabeza – si insisten en que no pueden pagar la Universidad, puedes aceptar la ayuda de papá…

- No es eso Asami, ni siquiera lo mencionaron.

- Entonces no entiendo.

- Cuando salimos del restaurante encontramos a Mako y sus amigos… saliendo de una función de teatro.

Aún a Asami no se atrevió a decirle que iba del brazo de Erika, porque obviamente eso era lo menos importante de lo que había pasado esa noche. Tenía que serlo.

Asami no dijo nada, ¿qué podía decir que Korra no hubiera pensado ya? Si Mako le había cancelado para pasar tiempo con sus amigos con el pretexto de estudiar, ¿qué más había que decir?

- Me sentí tan avergonzada de que mis padres vieran cómo estaban las cosas en realidad entre nosotros – siguió Korra – ellos aceptaron que viniera a Ba Sing Se aún cuando no pude conseguir la beca, y sé lo difícil que les resulta pagar la Universidad. Y no me va tan bien en las clases, saben que él es la única razón de que esté aquí, pero lo aceptaron porque yo estaba feliz, pero ahora… ya no sé qué hacer.

- Creo que empezar por aceptar que las cosas no están bien entre Mako y tú es una buena señal – dijo Asami.

- Pero él es Mako… él es… sé que nunca voy a dejar de quererlo, sé que no importa lo que haga y lo que pase, nunca voy a encontrar a nadie como a él… no es un capricho, es lo que sentí desde la primera vez que lo vi.

- Korra, tienes que hablar con él. Tienes que decirle cómo te sientes, y lo mucho que te lastima su actitud. Tiene que entender que lo dejaste todo por estar con él, y que no puede sólo hacerte a un lado cada vez que no se siente cómodo con su relación, y luego volver y esperar que las cosas sigan como si nada.

- ¿Qué voy a hacer si me dice que no quiere volver a verme?

- Korra, tienes que aclarar esto de una vez, seguir adelante con tu vida… Si lo que necesitas es que termine de romperte el corazón para comenzar a sanar… yo diría que es mejor que vivir en la incertidumbre…

- No quiero perderlo Asami – dijo Korra secándose la única lágrima que no había podido evitar que cayera.

- Pero tampoco puedes seguir esperando… tu vida no puede detenerse cada vez que él tiene un poco de tiempo para ti, y luego volver a comenzar cuando él se va… no es justo para ti, Korra.

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Korra observó mientras Mako se despedía de sus amigos. Luego de casi un semestre, ella aún no podía integrarse a su mundo. Hablaban de cosas que a ella no le interesaban, reían de cosas que ella no entendía… y la trataban con una condescendencia que la chica de ojos azules detestaba. No como si fuera más joven, sino como si fuera más tonta… Korra sacudió su cabeza, comenzar a pensar así no haría las cosas más sencillas.

- Nos veremos después, Korra – le dijo Hasook, el único de los amigos de Mako que alguna vez le dirigía la palabra.

Korra sonrió y agitó su mano en señal de despedida, pudo ver a Erika abrazarlo y besarlo en la mejilla, seguramente esperando la reacción violenta que siempre lograba despertar en Korra, pero la morena estaba decidida a comportarse a la altura de la situación.

Un minuto más de risas y de despedidas, y Mako estuvo a su lado.

- Estamos planeando un viaje a Omashu cuando el semestre termine, tal vez podrías acompañarnos – dijo su novio que comenzó a caminar hacia su auto.

- Cuando termine el semestre iré a visitar a mis padres, te lo he dicho como diez veces – dijo Korra.

- Tal vez no te gustaría Omashu de todas formas, es una ciudad aburrida, hay poco qué hacer…

- ¿Por eso la escogieron para visitarla?

- No, tiene cosas interesantes, pero… tal vez a ti no te interesarían…

- Quién sabe, Mako – dijo Korra ofendida, pero extrañamente tranquila. En otro momento habría estallado por el tono y el significado detrás de las palabras de su novio, pero en cambio sólo se entristeció. – No lo has notado, pero mis intereses han cambiado últimamente.

- No fue lo que… no quise decir lo que… si cambias de opinión podrías venir… si quieres… encontraríamos algo que hacer…

- Descuida, no voy a cambiar de opinión.

El alivio que vio en los ojos de Mako luego de oír sus palabras lastimó más a Korra de lo que hubiera creído. Tuvo que hacer uso de todo su autocontrol para detener las lágrimas que amenazaban con traicionarla.

- ¿De qué querías hablar? – preguntó Mako cuando llegaron a su auto.

- Hay un parque del otro lado de la calle, podríamos ir a caminar…

- Korra, no tengo mucho tiempo, tengo trabajo y un examen muy importante mañana. Ahora íbamos a estudiar a…

- Sólo esta vez – dijo la joven con un nudo en la garganta – tengo que decirte algo importante y no quiero… no quiero que sea en cualquier lugar…

Mako dudó un segundo, pero algo en la expresión de Korra lo convenció.

- De acuerdo, pero no tengo mucho tiempo.

Korra trató de sonreír. Por primera vez en meses hubiera preferido que Mako la ignorara y la llevara a casa… algo le decía que si hablaban todo iba a terminar.

Fingiendo un entusiasmo que no sentía, Korra tomó a Mako de la mano y lo llevó a través de la calle, hasta el otro lado, luego se detuvo y lo besó.

- ¿Por qué nunca hemos venido aquí? – preguntó Korra cuando estuvieron del otro lado.

- No lo sé, yo vengo aquí todo el tiempo, es un gran lugar para leer…

- Ven conmigo, quiero conocer el lugar.

- Korra… que sea de prisa, recuerda que…

- Sólo esta vez, y sólo un momento, Mako – pidió Korra sonriendo y Mako no pudo negarse.

Recorrieron el parque en silencio, Korra trataba de encontrar las palabras… o tal vez sólo trataba de evitar lo inevitable. Funcionó casi media hora hasta que Mako la tomó por los hombros y la hizo detenerse.

- Es la tercera vez que pasamos por este lugar, ¿vas a decirme de qué quieres hablar? Ya te dije que no tengo tiempo…

- ¿Y qué era exactamente lo que hacías con tus amigos?

- ¿De qué estás hablando?

- No estaban estudiando…

- Todos estamos estresados, son los finales, estudiamos cinco horas seguidas, necesitábamos distracción, no puedes culparme por…

- ¿Por preferir distraerte con ellos a pasar tiempo conmigo?

- Korra, no quiero tener esta conversación ahora, ya te dije que no…

- Que no tienes tiempo para mí, lo sé, hace meses que eso me queda claro.

- ¿Por qué lo dices como si… como si…? Korra, tú también tienes amigos, y nunca has escuchado…

- Tengo amigos, tengo muchos amigos, Mako, pero nunca pasar tiempo con ellos ha sido más importante que pasar tiempo contigo, y hace meses que tú simplemente me haces a un lado y ya… y ya no… ya no sé si esto es importante para ti y tengo que saberlo…

- ¿Cómo puedes decir que no eres importante para mí? Eres lo…

- No lo digas porque hace mucho que eso no es verdad, y por lo menos me debes ser honesto…

- Korra…

- Hace mucho que no soy importante para ti, hace mucho que nuestra relación es uno más de tus compromisos, y yo no quiero ser una obligación más…

- ¿De qué estás hablando?

- Que te quiero tanto, que voy a darte lo que no te atreves a pedirme, Mako – dijo Korra con un nudo en la garganta – voy a liberarte de una relación en la que ya no tienes ningún interés…

- ¿Estás… estás terminando conmigo?

- ¿No es eso lo que has querido hacer durante los últimos meses?

- ¿Cómo puedes…? Korra, eres tú quién está terminando…

- Sólo tienes que decir que quieres que sigamos juntos… si eso es lo que quieres…

El silencio fue más elocuente que cualquier argumento, Korra sintió que no podía respirar, pero no podía permitirse derrumbarse en ese momento, ya tendría tiempo para llorar después.

- Eso pensé – dijo Korra con voz temblorosa.

- Yo… yo no sé… te amo, Korra, pero ahora no… - Mako respiró profundo y trató de seguir - Tengo que hacer esto, por mí y por Bolin… tengo que pensar en mi futuro, tengo que… Sé que te molesta que tenga que trabajar todo el tiempo, pero la cosas… me estás pidiendo algo que no puedo…

- Yo también te amo, Mako, pero ya no puedo seguir así… ya no puedo seguir en segundo término en tu vida… estoy cansada de sentirme decepcionada todo el tiempo…

- Tal vez… tal vez tienes razón y deberíamos tomarnos un tiempo para… para pensar en lo que los dos queremos.

Korra hubiera querido decir algo más, ella estaba segura de lo que quería, pero no iba a imponerle nada a Mako, lo quería demasiado. Se acercó, besó su mejilla, luego se alejó. Y él no fue tras ella.

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Asami observó a Korra desde el otro lado de la habitación, la morena estaba estudiando, y eso la perturbó más que si la hubiera encontrado llorando y tratando de cortarse las venas. Hacía una semana desde que había terminado con Mako, y durante todos esos días no había tenido un solo episodio de tristeza… no había salido con sus amigos ni una sola vez, pero tampoco había derramado una sola lágrima… lo que hacía que Asami pensara lo peor: Korra aún no se había hecho a la idea de que su situación era definitiva, estaba esperando a Mako… se estaba aferrando a algo que ya no existía y cuando se diera cuenta…

- ¿Alguna vez has ido a Omashu? – preguntó Korra de pronto.

- Muchas veces, ¿por qué lo preguntas?

- ¿Es agradable?, ¿crees que hay… cosas interesantes qué hacer?

- Es una ciudad… interesante, tiene muchos museos y esas cosas… nada que pudiera interesarte…

- Eso pensé – dijo Korra con una sonrisa que terminó de preocupar a Asami.

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La celebración por el cumpleaños de Erika se había extendido más de lo planeado, Mako observó el reloj, eran casi las dos de la mañana. Su primera clase al día siguiente era hasta después del medio día, así que no había problema, pero por alguna razón no se sentía completamente tranquilo…

- Fue ella quien lo decidió – dijo en voz baja mientras bebía de un sorbo el resto de su copa.

"Pero fuiste tú quien no fue tras ella", dijo otra voz dentro de su cabeza.

Sintió un par de brazos alrededor de sus hombros, su primer impulso fue apartarse, luego recordó que no había ninguna razón para hacerlo y se permitió aceptar el gesto de su compañera.

- Aún estás aquí – le dijo Erika al oído – y en toda la noche nadie te ha llamado, ¿está todo bien entre tú y tu chica del Polo Sur? – preguntó con el mismo tono despectivo que siempre usaba para referirse a Korra.

- Sólo decidimos darnos un tiempo – dijo Mako, las palabras de Korra volvieron a taladrarle los oídos…

- Esas son buenas noticias… al menos para mí – dijo rozando con sus labios la oreja de Mako – aún espero mi regalo de cumpleaños…

- Pensé que te gustaría el libro que te…

- No me refería a eso.

- No entien…

No pudo terminar la frase, los labios de Erika estaban sobre los suyos. Era extraño besar a alguien más cuando estaba acostumbrado a los besos de Korra, y aunque al principio no pudo evitar compararlos, luego de algunos segundos se rindió a la sensación. Los labios de Erika sabían diferente, pero tal vez diferente era algo bueno… tal vez Korra tenía razón y era hora de probar cosas distintas.

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Cada vez que repasaba lo ocurrido en su cabeza llegaba a la conclusión de que se había precipitado, había terminado con Mako por razones que ya ni siquiera le quedaban claras. Él le había dicho que necesitaban darse un tiempo… y una semana debía ser suficiente. A ella ya le quedaba claro qué era lo que quería, lo quería a él con todo y sus defectos, y si tenía que esperar a que él consiguiera lo que fuera que estaba buscando, iba a hacerlo porque no se imaginaba su vida de otra forma.

Decidida y con el único objetivo de hablar con él, salió a buscarlo. Era martes, lo que significaba que sus clases estaban por terminar. Mientras esperaba afuera del edificio de la facultad trató de pensar en las palabras apropiadas… apenas podía esperar para ver la expresión de Mako cuando le dijera que lo sentía, él le iba a echar en cara que había sido inmadura y luego…

Mako apareció en su campo de visión y Korra se apresuró a levantarse para ir a encontrarlo, pero se detuvo en seco, junto a él, tomando su mano apareció también alguien más... Korra era de las que solían saltar a las conclusiones antes de analizar los hechos, de las que actuaban antes de pensar, de las que creían que la explicación más obvia era la única… pero la explicación más obvia era demasiado dolorosa, era más de lo que podía tolerar. Se quedó sin poder moverse tratando de encontrar una explicación que justificara que Erika tomara de la mano a Mako, que lo besara y lo abrazara… que él no sólo no pareciera molesto, sino que pareciera feliz… feliz con alguien que no era ella…

Korra ya no quería ver más, pero sus músculos no respondían, sólo quería correr y alejarse de la escena, pero era como un mal sueño del que no podía despertar por más esfuerzos que hiciera. Sus ojos y los de Erika se cruzaron un segundo, Korra no reconoció la sonrisa que le dedicó quien una y otra vez le había repetido que la considerara su amiga, y lo besó… y él la besó a ella… Entonces pudo moverse, se dio la vuelta y se alejó. Sólo quería llegar a su dormitorio, sólo quería un lugar en el que poder llorar sin que nadie la molestara, quería alejarse de prisa, quería correr más rápido, el nudo en su garganta la asfixiaba y lo hacía todo más difícil…

- Korra – escuchó que la llamó una voz que no quería volver a escuchar, y ella siguió corriendo.

Algunos metros después alguien la sujetó del brazo y la hizo detenerse. No levantó la vista, pero de sobra sabía quién era, nadie tenía una presencia tan cálida, nadie olía como él… más de una vez pensó que si el fuego tuviera olor, sería el de él…

- Korra… - pasaron varios segundos y fue lo único que él dijo, y no pudo ser más elocuente. No había nada más qué decir, él lo había dejado libre y él había abrazado su libertad…

- Me dejaste atrás demasiado rápido – dijo ella, quería hacer una afirmación, pero pareció un reclamo…

- Fuiste tú quien…

- Y tenía razón – dijo Korra tratando de sonreír, pero era pedirle demasiado a su autocontrol y se limitó no llorar – por lo que veo no tardaste en encontrar a alguien más…

- Korra…

- No es necesario que digas nada, Mako. Ya no… ya no me debes ningún tipo de explicación… ya no… ya no somos nada… ya no… - Korra bajó la vista, si no se alejaba iba a desmoronarse frente a él, y era lo único que no iba a permitirse en ese momento.

- ¿Está todo bien? – preguntó Erika que apareció detrás de Mako, y de inmediato lo rodeó con sus brazos.

- Todo está bien, Erika – dijo Mako casi cortante - deberías…

- Sólo vine a despedirme y ya lo hice – dijo Korra, y luego se marchó de prisa. Deseo con todas sus fuerzas y esperó contra toda esperanza que Mako fuera tras ella, y la decepción sólo lo hizo todo más difícil porque otra vez él no la siguió.

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CAPÍTULO III.

- ¿Puedo ofrecerte otra taza de café? – preguntó la mesera. Era la quinta vez que se acercaba a la mesa de Mako y los clientes de la mesa de al lado seguían esperando que alguien tomara su orden.

- Estoy bien, gracias – dijo Mako tratando de fingir amabilidad. Los intentos de flirteos de la chica habían sido excesivos, y habían desafiado su paciencia.

- ¿Aún no llega? – preguntó la chica, con demasiada familiaridad.

- ¿Disculpe?

- Tu cita, ¿aún no llega? – aclaró.

- Debe estar aquí en cualquier momento, la puntualidad no es su fuerte.

De su delantal sacó un trozo de papel y se lo extendió a Mako, que no se molestó en leer lo que decía.

- Si no llega, llámame – dijo la chica guiñándole un ojo, y se marchó.

Estaba pensando seriamente en marcharse de una vez y pedirle a Bolin que se vieran otro día, y definitivamente en otro lugar, cuando su hermano apareció. Estaba casi veinte minutos tarde, y ni siquiera parecía preocupado.

- Se te hizo tarde.

- Uno o dos minutos, ¿ya pediste algo? – preguntó tomando una de las cartas que estaban en la canasta sobre la mesa – este lugar es famoso por su pastel de naranja, deberías probarlo – dijo Bolin repentinamente hambriento.

- Tal vez después de que me digas qué es eso tan urgente de lo que quieres hablar…

- Primero quisiera comer algo.

- Bo, no tengo todo el día. A diferencia de ti, tengo trabajo y tengo que estudiar…

- Yo también tengo trabajo – dijo Bolin con su vista aún en la lista de postres – la diferencia es que no lo uso como pretexto para tratar a todos como si fueran basura. Y también voy a la universidad y apruebo mis cursos…

- ¿De qué estás hablando?

- Que esa no es la diferencia entre tú y yo, Mako, es que yo no hubiera dejado que algo tan estúpido como un trabajo en un despacho arruinara mi relación con alguien como Korra…

- Así que ya te enteraste

- ¿Cómo pudiste hacer algo así?