CAPÍTULO IV.
Cinco años después.
El ofensivo sonido del despertador la sacó de sus sueños. De inmediato estiró la mano y alcanzó el infernal aparato, trató de apagarlo y cuando no lo consiguió en los primero intentos, optó por arrojarlo. Seguramente iba a tener que conseguir otro, pero había logrado hacerlo callar. Trató de volver a dormir, pero un par de segundos después su teléfono comenzó a sonar, hubiera querido arrojarlo también, pero a diferencia del despertador, reemplazarlo no era tan sencillo, ya había aprendido la lección.
- Korra, ¿tienes idea de qué hora es? – le dijo Asami del otro lado de la línea.
- Eso es lo que iba a preguntarte, ¿no tienes mejores cosas que hacer a las seis de la mañana? – dijo la joven aún somnolienta.
- Son casi las nueve, y tengo muchas cosas qué hacer, igual que tú. Si no estás en veinte minutos en la oficina vas a tener problemas, y las excusas se me están acabando.
- Ya te dije que puedo cuidarme sola, pero insistes en no creerme, no hay nada más que pueda hacer, Asami.
- ¿Perder tu trabajo… otra vez, es tu idea de cuidarte sola?
- Es temprano y me duele la cabeza, ¿quieres dejarme volver a dormir? No voy a llegar de todas formas, y si van a despedirme, pueden hacerlo cuando haya dormido un poco más, ¿no crees?
- Korra... – la morena escuchó a Asami suspirar, era la señal inequívoca de que se daba por vencida – escucha, voy a hablar con el gerente, ya se me ocurrirá algo para cubrirte, pero tienes que darte prisa, ¿está bien? Las cosas no están tan bien, no puedes perder otro trabajo… por lo menos hazlo para evitarte el discurso de Tenzin…
Korra no lo iba a admitir, pero la preocupación de Asami la hacía sentirse culpable, y lo menos que podía hacer por su amiga era acceder a su petición.
- Estaré ahí cuanto antes, pero no te metas en problemas por mí, ¿está bien?
Colgó el teléfono y salió de prisa de la cama. Su trabajo era tan malo como cualquier otro, qué más daba conservarlo un poco más.
.oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo.
- Korra, tu pequeño monstruo lo hizo otra vez – dijo Asami molesta. Mientras trataba de arrebatarle su bolso al cachorro de labrador.
- Sólo dale algo que pueda masticar y lo dejará ir – respondió Korra desde la cocina.
Al final Asami se dio por vencida y se resignó a la pérdida.
- En serio deberías tratar de educarla, este lugar apenas era habitable antes de que ese animal llegara – dijo sentándose a observar cómo Naga arruinaba uno de sus bolsos favoritos.
- Tiene una debilidad por los bolsos de diseñador, tú mejor que nadie debería entenderla – bromeó Korra que llegó con un par de vasos de limonada.
- Hablo en serio, ese perro necesita disciplina… a quién engaño, eso no va a pasar – dijo Asami dándose por vencida – Naga tiene más posibilidades de educarte a ti para que hagas lo que ella pida, que tú a ella.
- No cruzaste la ciudad para venir a hablarme de mi perro, ¿o si?
- No, de hecho quiero hablarte de algo, pero no estoy segura de cómo lo vas a tomar…
- Déjame adivinar, recibiste una llamada del Polo Sur.
- Tu papá parecía muy seguro de que yo iba a poder convencerte para que hicieras el viaje, obviamente no conoce lo obstinada que puede llegar a ser su hija.
- Tú mejor que nadie sabes que tengo que trabajar, empecé hace dos meses y no soy la mejor empleada, no puedo pedir una semana…
- Yo podría ayudarte con eso, no sería…
- Ya hiciste demasiado por mí, y no sería justo.
- Tú no me pediste nada, de hecho fue Tonraq, pero eso es lo de menos. No sería ningún problema…
- ¿Quieres hacerme un favor? – preguntó Korra seria – dile a papá que no pudiste conseguir que me dieran la semana libre, su mejor regalo de aniversario sería pensar que no voy a ir porque no puedo, y no porque no quiero.
- Korra, son tus padres…
- Es suficiente escuchar por teléfono todo lo que está mal con mi vida, no quiero escucharlo en persona, y además ver la decepción en sus ojos… - Korra respiró profundo - no puedo ir allá Asami, no todavía.
- Voy a decirle a Tonraq que hice todo lo posible… pero van a decepcionarse mucho.
.oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo.
Hacía mucho que las comidas en casa de Tenzin le resultaban más que incómodas. Aún así no tenía el corazón para negarse y cada tercer domingo se encontraba en la misma situación. La vida de Korra era para Pema y Tenzin un misterio que ella se negaba a resolver, y ellos eran demasiado amables para presionar, así que su conversación solía girar en torno a los niños, lo que hacía que los silencios fueran muy largos.
- Korra, ¿tienes un nuevo trabajo? – preguntó Meelo.
Korra no pudo evitar reír.
- ¿Por qué crees que tengo un nuevo trabajo?
- Porque siempre que vienes tienes un nuevo trabajo – dijo Ikki – me gustaba cuando trabajabas de mesera y nos decías si habían escupido o no en nuestra comida…
- Ese era un trabajo de medio tiempo mientras terminaba la Universidad –dijo Korra riendo – ahora que me gradué debo tomar las cosas más en serio.
- Me alegra escuchar eso – dijo Tenzin.
- ¿No es este tu tercer empleo desde que te graduaste? – preguntó Jinora, Korra asintió - ¿No te graduaste hace menos de un año?
- ¿Y eso qué?
- Tres trabajos en ocho meses… no veo cómo es tomarse las cosas más en serio.
- No he encontrado lo que quiero hacer, eso es todo – dijo Korra a la defensiva.
- ¿No fuiste para eso a la Universidad? – insistió Jinora.
No era la primera vez que escuchaba algo así. Su falta de interés en las cosas era algo de lo que todos hablaban a sus espaldas, y a ella no podía importarle menos, pero por alguna razón el comentario de Jinora la hizo enfurecer.
- Una sola decisión no va a determinar el resto de mi vida – dijo Korra, era obvio que no hablaba más del trabajo - y no voy a hacer lo que los demás quieren, es mi vida, y nadie más que yo puede decidir cómo vivirla.
Todos guardaron silencio, Jinora no se atrevió a decir nada más.
- La comida estuvo deliciosa, Pema, pero acabo de recordar que tengo que volver a la oficina – dijo Korra levantándose de la mesa.
- Pero hoy es domingo… - Ikki no pudo terminar, Pema le hizo un gesto para que no dijera nada más.
.oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo.
Dejarse llevar por el ritmo y el sonido de la música era la sensación más natural del mundo, su cuerpo se movía sin esfuerzo y dejaba de pensar. Era el único momento en el día en el que los recuerdos y las malas decisiones no la atormentaban. Cualquiera hubiera pensado que estaba ebria, pero ni siquiera necesitaba del alcohol cuando sólo podía bailar hasta desfallecer. Cuando le faltó el aliento se dirigió a la barra, Kai, su barman favorito le ofreció de inmediato una bebida.
- Es de parte del chico con chaqueta amarilla – dijo entregándole una cerveza.
Cuando volteó para ver de quién se trataba, se encontró con que el sujeto en cuestión tenía la vista en ella, le hizo un guiño y se levantó para acercarse, Korra alejó la botella y se dirigió a Kai.
- Hoy quiero algo diferente – dijo Korra ignorando por completo al muchacho.
- Le dije que la cerveza no era tu estilo, aunque eso no te impidió beber más de una con el tipo rubio de la semana pasada, ¿cuál era su nombre? – preguntó Kai acercándole su trago favorito.
- El tuyo es el único que recuerdo, ya deberías saberlo – dijo Korra bebiendo de un sorbo su trago - ¿me das otro igual?
- Es el cuarto…
- Y el siguiente será el quinto, y luego de ese el sexto, no estoy segura de llegar a un séptimo… mañana tengo que ir a trabajar – dijo resignada.
- Korra, hablo en serio. No deberías beber tanto si vienes sola…
- Eso podemos remediarlo – dijo otro muchacho que se acercó y se sentó a su lado - ¿puedes darle otro trago igual a la señorita y anotarlo en mi cuenta?
Kai volteó a ver a Korra, cómo pidiéndole que le dijera lo que le había dicho al anterior, pero ella a cambio sólo sonrió.
- Ya escuchaste lo que dijo, Kai.
Casi molesto, el barman se marchó a preparar el trago. Korra volteó a ver al hombre a su lado, y la sonrisa desapareció de su rostro. Era posiblemente el hombre más apuesto del bar, era alto, tenía el pelo negro y los ojos cobrizos… Korra odiaba los ojos cobrizos, verlos en un hombre arruinaba sus mejores días.
- Me llamo Yin, ¿puedo saber tu nombre? – preguntó con una sonrisa.
- Lo siento Yin, pero no estoy interesada – dijo Korra tomando su bolso.
- ¿Acaso dije algo…?
- No, fuiste muy amable, pero aún así no estoy interesada.
Ni siquiera se despidió de Kai, sólo se marchó de prisa.
.oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo.
Asami respiró profundo antes de entrar a la oficina de su padre, no le agradaba la idea de hacer uso de su condición de hija del dueño, pero no tenía opción, se lo debía a Korra.
- Necesito que hables con Recursos Humanos – dijo en cuanto entró, Hiroshi estaba al teléfono, pero en cuanto vio de quién se trataba terminó la llamada - pasó algo con Korra y…
- No Asami.
- Pero papá…
- Accedí a darle una oportunidad, pero es obvio que no le interesa el trabajo, su desempeño es mediocre en el mejor de los casos, todos tienen quejas…
- Una última oportunidad, papá, es todo lo que pido, ella ha tenido algunas semanas difíciles y…
- Todos tenemos semanas difíciles, esa no es una justificación para descuidar el trabajo y llegar tarde tres veces a la semana. Si cree que por ser tu amiga puede hacer lo que quiera…
- Por favor, papá, hazlo por mí, si pierde este trabajo…
- Asami, los demás empleados hablan de que tiene trato especial, esta situación no puede continuar.
- Es la última vez, si después de esta llega tarde una sola vez o se retrasa en su trabajo, yo misma redactaré su carta de despido.
- Hablaré con el jefe de Recursos Humanos para que reconsidere su despido – dijo Hiroshi luego de unos segundos.
- Gracias, papá, yo sabía que…
- No he terminado, Asami, hablaré con él si tú también accedes a algo a cambio.
.oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo.
"No puedo creer que esté haciendo esto", pensó Asami mientras entraba al restaurante, "esta vez si me debes una, Korra".
- Señorita Sato – dijo el anfitrión que la reconoció de inmediato - su cita la está esperando, acompáñeme por favor.
Asami respiró profundo, sus esperanzas de que Iroh no hubiera llegado se esfumaron.
Lo había conocido durante la fiesta de fin de año de la compañía. Su padre le había hablado antes de él, pero Asami no había recordado ni siquiera su nombre. Durante la cena habían sido presentados, él le había pedido su número y ella se lo había negado. Lo último que quería era involucrarse con alguien cercano a su padre, esa vida no era para ella, prefería las cosas más simples. Pero Iroh no se había detenido allí, había enviado flores todos los días durante un mes, luego cada semana durante dos meses, todos con la misma nota pidiéndole una cita, luego pareció captar el mensaje y la nota desapareció, pero las flores siguieron llegando. A su padre le había entusiasmado tanto que el hijo del único hombre en la ciudad que era tan rico como él se interesara en ella, que no había dejado de insistirle un solo día que le diera una oportunidad.
Y cuando su impuntualidad y un reporte olvidado le ganaron a Korra un despido, Hiroshi vio su oportunidad, y allí estaba ella, a punto de tener una cita con Iroh, cuando le había dicho a todos que eso nunca iba a pasar.
Lo vio antes de acercarse a la mesa, y casi sonrió cuando vio que estaba nervioso. Tenía que aceptar que era apuesto, pero aún así había ido a esa cita contra su voluntad, así que el hombre no tenía oportunidad.
Respiró profundo y se detuvo a un paso de la mesa, Iroh se puso de pie en cuanto vio a Asami.
- Escucha – le dijo antes de que él pudiera decir una palabra – aclaremos esto de una vez, estoy aquí porque mi padre me lo pidió, porque al parecer a él le resulta conveniente, así que no te hagas la idea equivocada. Y si además con esto se terminan los envíos de flores…
- Pensé que te gustaban los tulipanes – dijo Iroh confundido.
- ¿Cómo sabes que me gustan…? – Hasta ese momento Asami no se había puesto a pensar que las molestas flores no eran cualquier flor, sino tulipanes, su flor favorita, tal vez si les hubiera puesto atención alguna vez en lugar de ignorarlas por completo sólo porque eran de Iroh…
- Lamento que tu padre te haya obligado a venir aquí, si de verdad te parece tan desagradable la idea de esta cena, podemos cancelarlo todo. Lo último que quiero es hacerte pasar un mal rato. Si me pregunta le diré que fue una noche agradable, pero que ninguno tiene intención de que se repita, y por las flores... supongo que podría cancelar los envíos, pero me gustaba la idea de que pudieras ver tus flores favoritas cada vez que quisieras.
Asami guardó silencio. Siempre había pensado que Iroh sólo había extendido su tarjeta de crédito para que los envíos comenzaran, no era la primera vez que alguien trataba de impresionarla de esa forma, pero al parecer había sido injusta con él. Se había tomado la molestia de investigar sobre su flor favorita. Ese gesto fue suficiente para que su convicción de hacerle pasar un mal rato se derrumbara.
- Lamento mucho haberte causado tantos inconvenientes, cuando Hiroshi me dijo que habías aceptado cenar conmigo no pensé… no tenía idea de que haría algo como esto, no tienes que quedarte…
- Seguramente mi padre le pagó a varios de los meseros para que nos espiaran y asegurarse que cumpliera mi parte del trato.
- Podría marcharme yo… aunque preferiría no hacerlo, sería poco amable dejarte aquí, podrían pensar que…
Asami no entendió por qué no había aceptado antes la invitación de Iroh, detestaba cuando a ella la juzgaban por ser la hija de Hiroshi Sato, y ella había hecho lo mismo con él.
- O podríamos quedarnos los dos, me gusta la comida de este lugar… - Asami no pudo evitar sonreír, Iroh no sólo se había informado sobre su flor favorita, también sobre su restaurante preferido - sabías que este era mi restaurante favorito, ¿no es cierto?
Iroh sólo sonrió.
.oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo.
Korra bebió un sorbo de su café mientras esperaba que Asami terminara de hablar por teléfono, si hubiera sido cualquier otra persona la habría obligado a colgar, pero le agradaba ver a su amiga tan feliz. Vio el reloj otra vez y suspiró resignada, sus planes para esa noche acababan de irse a la basura.
- Parece que las cosas van en serio con Iroh – dijo Korra luego de que Asami colgó el teléfono.
- Eso parece – dijo Asami sonriendo.
- Si alguien me hubiera dicho que algún día iba a verte así, me hubiera reído en su cara – dijo Korra – yo lo veo y aún no lo creo. Pero me alegro mucho por ti, Iroh es un buen sujeto, casi me parece adecuado.
- ¿Casi?
- Eres mi mejor amiga, nadie me parece suficientemente bueno para ti.
- Debo estar mal, porque lo que dijiste me pareció lindo.
- ¿Qué era eso tan urgente que no podía esperar a mañana? – preguntó Korra ansiosa.
- No dije que era urgente, sólo que tenía que hablar contigo. Hace una semana que no nos vemos, tenemos cosas de qué hablar…
El teléfono de Asami sonó, no era difícil imaginar que se trataba de Iroh, y por la sonrisa de Asami eran buenas noticias.
- ¿Por qué estás aquí cuando obviamente quieres estar con él?
- Sólo porque tengo novio, no voy a olvidarme de ti. Tú lo dijiste, soy tu mejor amiga.
- Pero yo también tenía planes, pudimos haber esperado hasta mañana. Los tres hubiéramos sido felices.
- A Iroh no le importa.
- Pero a mí sí, ya te dije que tenía planes.
- ¿Embriagarte con desconocidos?
- Yo no critico tus planes, tú no critiques los míos.
- Korra…
- Ni siquiera lo intentes, Asami. No quería venir aquí, y definitivamente no me quedaré mientras tratas de hacer que reconsidere mi vida o lo que sea que quieras que haga. Mi vida funciona para mí, y es todo lo que importa.
- Así que tu vida funciona…
- Pago las cuentas a fin de mes y soy responsable de mí, yo diría que funciona. ¿Cuál es el maldito problema de todos?, ¿por qué no sólo me dejan en paz?
- Korra, ponte en mi lugar, soy yo quien tiene que ver cómo echas tu vida por la borda, cómo dejar ir la oportunidad de ser feliz, mientras ese imbécil…
- Ni siquiera… no digas nada… – dijo Korra con un nudo en la garganta.
- De acuerdo – dijo Asami dándose por vencida – quédate, hablaremos del clima o de lo que sea, sólo… hace mucho que no hablamos. Si quieres decirme algo sobre tus… sobre lo que quieras, escucharé; si no, no voy a presionarte.
Korra volvió a sentarse, por un par de minutos ninguna dijo nada.
.oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo.
Hacía días que Korra no respondía sus llamadas ni contestaba sus mensajes, había tratado de buscarla en su departamento, pero nunca estaba. Sabía que no había faltado al trabajo y eso la tranquilizaba, pero no podía dejar de pensar que algo andaba mal. Volvió a marcar y nuevamente no tuvo respuesta.
- Deberías dejar de presionarla – dijo Iroh, dejando de lado la revista que había tratado de leer la última media hora - ¿te digo algo? Entiendo que te moleste su mala actitud y que descuide el trabajo, pero no veo el problema con que salga a divertirse, no hace nada que la mayoría no haga a su edad…
- Si saliera a divertirse no me molestaría en absoluto, pero no soporto la idea de que haga algo que le desagrada sólo por olvidar, que siga estancada por miedo a no encontrarse con sus recuerdos. Y la peor parte es que ni siquiera quiere olvidar, sólo se aferra, huye y la vida se le escapa… ¿sabes que rechazó un ascenso porque eso significaba viajar dos veces al año a Ba Sing Se?, ¿en qué estaba pensando? Odia su trabajo y era su oportunidad de hacer algo que en verdad le gusta, algo que la hubiera entusiasmado… - Asami ahogó un grito de frustración – cinco años después y sigue arruinando su vida por ese infeliz – dijo sentándose junto a Iroh.
- ¿De eso se trata todo esto?, ¿toda la mala actitud de Korra es por un ex novio?
- Es más complicado de lo que parece, pasaron cosas que… - Asami suspiró resignada - no es mi historia para contar.
- Aún así creo que deberías dejar de presionarla. No tienes que estar de acuerdo en la forma en que vive su vida.
- Si la hubieras conocido antes de todo esto… Korra es un fantasma de lo que solía ser y a eso no puedo resignarme…
- Asami, no es tu trabajo arreglar las cosas, si Korra no quiere hacer algo diferente con su vida, no hay nada que tú puedas hacer.
- Le debo mucho más que quedarme de brazos cruzados mientras su vida se desmorona – dijo Asami entristeciendo su tono - Le debo mucho más, es mi culpa que las cosas hayan resultado tan mal.
.oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo.
- Conocí a alguien – dijo Korra.
Asami no se sorprendió en absoluto, la noticia hubiera sido que no hubiera conocido a alguien esa semana.
- Conoces a alguien cada semana – dijo Asami preparándose para escuchar la historia de cómo su amiga había conocido y botado a algún sujeto el mismo fin de semana, pero la historia no llegó. Y no sólo eso, la sonrisa de Korra decía que esta vez era diferente - ¿Quieres decir…? ¿Hablas en serio? – preguntó Asami entusiasmada.
- No, sólo lo dije para ver tu reacción – dijo Korra con sarcasmo - ¡por supuesto que hablo en serio! Sólo lo he visto un par de veces, no pensaba decirte nada aún, pero qué más da. Su nombre es Tahno y sus padres también viven en el Polo Sur.
- Korra, es la mejor noticia que pudiste haberme dado – dijo Asami abrazando a su amiga - Tienes que decírmelo todo, ¿cuándo lo conociste?, ¿cómo es? Dudo que sea más guapo que Iroh, pero aún así... ¿dónde lo conociste? Sé que no fue en el trabajo o ya hubiera escuchado algo…
La reacción de Asami hizo sonreír a Korra, que por primera vez, luego de muchos años, estaba emocionada por hablarle de alguien.
- Kai me lo presentó, su banda tocó hace tres semanas en el bar…
- ¿Está en una banda? – Korra asintió y el entusiasmo de Asami casi se evaporó, pero logró mantener la expresión en su rostro.
- Los Wolfbats, no creo que hayas escuchado de ellos, llevan poco tiempo tocando pero son bastante buenos.
- Eso suena… interesante.
- Es extraño – siguió Korra ansiosa por contar la historia - porque al principio me pareció la persona más odiosa del mundo, me hizo enfurecer… luego me di cuenta que él también… él también estaba huyendo de algo y de repente… sólo conectamos. Aún me parece antipático la mitad del tiempo, pero la otra mitad… es muy agradable hablar con él.
- Korra, estoy feliz por ti, ni siquiera sé qué decirte, sólo que ya quiero conocerlo.
- Su banda iba a tocar esta noche, pero no podía cancelarte, ya quería decirte sobre él. Me dijo que iba a dedicarme la canción más deprimente de su repertorio… ya quiero que lo conozcas, estoy segura que te va a causar una impresión.
- ¿Crees que aún podemos llegar?
- Si tú conduces, es posible.
.oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo.
- ¡Asami! – dijo Kai visiblemente emocionado cuando la vio aparecer junto a Korra – hace mucho que no venías por aquí, ¿cómo te convenció Korra de acompañarla?
- Le dije que si venía conmigo podría conseguir que le dieras tragos gratis, y no fue difícil – dijo Korra haciendo que Kai se sonrojara.
- Considéralo hecho – dijo Kai.
- No es necesario – dijo Asami – insisto en que paguemos nuestros tragos, además, vinimos aquí por otra razón.
- ¿Terminaron ya los Wolfbats? – preguntó Korra.
- Van a salir otra vez en cinco minutos, llegaron a tiempo. Y ya sé de qué hablan. Tahno estuvo preguntando por ti. Me hiciste perder dinero, Korra, le aposté a que hoy no aparecerías, le dije que era tu cita semanal para tomar café con Asami, pero él me aseguró que vendrías.
- ¿Qué puedo decir? Me gusta decepcionarte, Kai.
En cuanto Asami lo vio acercarse, supo que se trataba de Tahno. Era un muchacho alto y delgado, de ojos azules, tenía el pelo revuelto y una expresión de absoluta indiferencia. Llevaba un pantalón y una chaqueta de cuero, y si no quedaba claro que estaba en una banda, llevaba su guitarra en la espalda.
- Comenzaba a dudar que te vería hoy aquí – dijo acercándose a Korra, su expresión cambió por completo en cuanto estuvo frente a la morena. Su voz no pasaba desapercibida, tenía una musicalidad y una profundidad que te hacían querer escucharla una y otra vez.
- Asami quiso venir y no podía decepcionarla.
La atención de Tahno se desvió a Asami, y antes de que pudiera decir nada, tomó su mano y la besó.
- Korra me ha hablado mucho de ti – dijo Tahno, Asami se extrañó más por el hecho de Korra hubiera hablado lo suficiente con él, que de haber sido mencionada – es un verdadero placer.
- El placer es mío – dijo Asami retirando su mano – yo también quería conocerte.
- Me gustaría que esta presentación se extendiera, pero tengo que estar arriba en menos de un minuto.
- Descuida, vinimos aquí para escuchar a los Wolfbats – dijo Korra.
- Entonces, mejor no las decepciono. ¿Se quedarán luego de la presentación? Me gustaría invitarles un trago cuando todo esto se termine.
Korra volteó a ver a Asami, diciéndole que la decisión era suya.
- Por supuesto – dijo Asami.
Tahno volteó a ver a Korra y sonrió genuinamente.
- Las veré después, espero que disfruten el show porque será sólo para ustedes – dijo, besó la mejilla de Korra y se marchó.
Mientras Tahno se alejaba Asami no pudo dejar de preguntarse cómo un sujeto con una actitud tan ensayada había logrado llamar la atención de Korra, fue hasta que lo escuchó cantar que lo entendió. Era genuino mientras expresaba sus sentimientos a través de su voz, lo hacía como si hubiera sufrido lo que decían sus canciones, como si igual que Korra, hubiera perdido algo tan querido, que incluso se negaba a olvidar y a seguir adelante, porque el dolor era lo único que le recordaba que alguna vez había sido real. Y Tahno era distinto, tal vez había sido el primero que no le recordaba ni un poco a Mako.
.oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo.
Mientras caminaban de vuelta a su departamento y recordaba los eventos de esa noche, Korra tuvo que reconocer que había sido la cita perfecta… otra vez.
Una de las cosas que le habían interesado de Tahno, cuando habían comenzado a salir, era que tenía que viajar constantemente, y eso le aseguraba que su relación nunca iba a tornarse en nada serio, pero se había equivocado, había subestimado el interés de Tahno. El muchacho del Polo Sur había hecho todo lo posible porque las cosas funcionaran y lo había conseguido. Al parecer las relaciones a distancia sí podían funcionar cuando había suficiente interés, Korra lo descubrió, no sin un poco de amargura.
Tahno se había esforzado, y había logrado que los días que pasaba en Ciudad República fueran los favoritos de Korra, que incluso los esperaba con ansias. Le agradaba la compañía del músico, y era más de lo que podía decir de todos los hombres que había conocido en los últimos años.
- No entiendo por qué alguien quiere vivir en el Polo Sur cuando podrían vivir aquí – dijo Tahno mientras observaban las luces de la ciudad reflejarse sobre el agua.
- Mis padres dicen lo mismo sobre el Polo Sur cada vez que vienen de visita, no entienden cómo alguien puede preferir el tráfico y el ruido a la tranquilidad de una vida simple – dijo Korra.
- ¿Y tú qué piensas?
- Desde que era niña me quedó claro que no era nieve y pingüinos lo que quería en mi vida… quería recorrer el mundo y vivir todas las experiencias posibles... pero al crecer entendí que no es así como funcionan las cosas – dijo Korra entristeciendo su tono.
- Hablas como si ya no pudieras hacerlo.
- Tal vez podría, pero ya no me interesa.
- No creo que eso sea verdad.
- Entonces no me conoces tan bien como crees.
- Te conozco lo suficiente para saber que la verdadera tú está detrás de la fachada de indiferencia que te esfuerzas en mantener. Es algo que tenemos en común. Alguien como yo, que la mayoría del tiempo pretende ser algo que no es, puede darse cuenta.
- Y según tú, ¿qué hay detrás de mi fachada?
- Una persona apasionada por la vida, que tuvo una experiencia difícil en el pasado e intenta darse por vencida, pero que en el fondo sabe que tarde o temprano tiene que afrontar sus recuerdos y seguir adelante, porque nunca va a poder ser feliz viviendo una vida a medias.
La sorpresa de Korra por escuchar a alguien decirlo en voz alta opacó por un segundo la indignación por tener que escucharlo. Pero Tahno no se detuvo, siguió diciendo lo que hasta entonces nadie, ni siquiera ella se había atrevido a decir.
- Él no va a volver, Korra. Tus preciosos recuerdos son sólo eso, recuerdos. Y mientras más pronto los enfrentes, antes podrás dejarlos ir y seguir con tu vida.
Korra se dio la vuelta para marcharse, pero Tahno la detuvo.
- Alguien tenía que decírtelo.
- Tú no entiendes…
- Entiendo mejor de lo que crees y tú lo sabes. Yo estaba dispuesto a serle fiel a un recuerdo hasta que te conocí y vi que no valía la pena. Tú me mostraste que vivir en el pasado es igual a dejar ir un futuro, y yo quiero devolverte el favor, quiero demostrarte que puedo darte mucho más que tus recuerdos, quiero tratar de darte un futuro mejor al que perdiste, pero necesito que confíes en mí.
Tahno no sólo le había dicho lo que tenía que escuchar, también le había dicho lo que siempre había querido oír, y fue ella quien no pudo devolverle el favor. No pudo decirle lo que él quería escuchar, porque aún estaba segura de que nunca iba a poder dejar ir por completo sus recuerdos, nunca iba a poder darle lo que él quería. Pero a cambio podía guardar silencio, abrazarlo, besarlo, y esperar que eso fuera suficiente.
.oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo.
Cuando Korra entró al restaurante no le fue difícil encontrar a Bolin, el muchacho estaba de pie agitando sus manos en el aire para llamar la atención de la morena. Korra sonrió y caminó de prisa hasta él.
- Lamento el retraso – se disculpó Korra, que parecía agitada – el tráfico es terrible a esta hora y tuve que estacionar el auto como a seis cuadras.
- Eres la única persona que me hace esperar – dijo Bolin sonriendo – y eso me alegra porque quiere decir que hay alguien más impuntual que yo.
- Por primera vez no fue mi culpa – se defendió Korra.
- No sabía que te habían devuelto el permiso de conducir.
- Tuve que ir a un curso y hacer de nuevo el examen, y esta vez sólo me tomó dos intentos aprobarlo, pero estoy de nuevo sobre ruedas – dijo Korra orgullosa.
- Siento pena por el pobre hombre que tuvo que ir contigo en el auto mientras conducías.
- ¡Oye! He mejorado mucho desde la última vez…
- La última vez que me subí contigo a un auto lo estrellaste contra un poste intentado estacionarte, aún si no sabes cómo encenderlo, es una mejoría – dijo Bolin riendo.
Había sido difícil reanudar su amistad con Bolin, después de todo era el hermano de la persona a la que no quería recordar. Los primeros meses habían sido difíciles, la sola mención de su nombre, una mínima referencia y las lágrimas habían sido inevitables. Había sido muy incómodo para los dos, pero con el tiempo habían llegado a encontrar la forma. Bolin había aprendido a no mencionar nunca a Mako y Korra a nunca querer saber nada de él.
Aunque ahora sabían que podían ser amigos aún a pesar de Mako. Por algunas horas cada mes cuando se reunían, pretendían que él no existía, y las cosas eran más sencillas.
- Pensé que por fin iba a conocer a la famosa Vicky.
- Ese era el plan, pero tuvo que viajar de último minuto. Su trabajo es así, un día está aquí y al otro puede estar en cualquier lado.
- Debe ser algo especial si aún así consigue mantenerte interesado.
- Nunca he negado que me gusta divertirme, pero tienes razón, Vicky es especial.
- Me alegra escuchar eso, Bolin.
- ¿Cómo… cómo van las cosas entre tú y Tahno? – preguntó Bolin vacilando, siempre se caminaba sobre hielo delgado al hablar de las relaciones de Korra.
- Creo que las cosas no podrían ir mejor – dijo Korra sonriendo, sólo alguien que la conociera tan bien como Bolin podía saber que la sonrisa no alcanzaba sus ojos. Hacía años que su sonrisa era sólo un intento.
- ¿Aún viaja por todo el país con su banda? Traté de verlo cuando me dijiste que iría a ese bar en Ba Sing Se, pero al final surgió algo… si tocan mientras estoy aquí podría…
- Perdiste tu oportunidad, dejó la banda hace un par de semanas.
- ¿Lo hizo? Pensé que a su banda le iba muy bien, ¿no iban a abrir para un grupo importante…?
- Aún trato de convencerlo para cambie de idea. Dejó la banda cuando su carrera estaba por despegar, y sé lo importante que es la música para él… y es tan bueno en lo que hace, si lo escucharas tocar la guitarra y cantar... y luego de tantos años de intentarlo…
- ¿Y por qué lo dejó?
- No quería estar viajando todo el tiempo, dice que ese estilo de vida dejó de gustarle. Ahora quiere encontrar un trabajo estable y todo eso.
- Si dejó la música por estar contigo, las cosas entre ustedes deben ir en serio.
- No es justo para él, Bolin. Cuando se dé cuenta… va a ser demasiado tarde. Está renunciando a todo por mí y… y un día va a darse cuenta que no vale la pena.
- Korra, no digas tonterías – dijo Bolin tomando la mano de su amiga - Tahno debe ser un tipo listo porque supo reconocerte y valorarte. Nadie que encuentre a alguien como tú se arriesgaría a perderte…
Bolin supo que había hablado de más cuando Korra bajo la vista. Sus palabras habían abierto viejas heridas, que estaba claro nunca sanarían del todo. Mako no sólo le había roto el corazón, también le había quitado la confianza en sí misma. Luego de su rompimiento, Korra incluso había llegado a culparse por lo ocurrido, había llegado a creer que había algo mal con ella, y aún lo creía hasta cierto punto.
- Los sueños cambian todo el tiempo - siguió Bolin tratando de recuperar la compostura – ¿recuerdas cuando entrenaba como loco porque quería ser jugador profesional de fútbol?
- No es lo mismo, pero agradezco el intento –dijo Korra sonriendo.
- Deberías dejar que Tahno tome sus decisiones, estoy seguro que él sabe lo que hace.
- Ni siquiera lo conoces, ¿cómo podrías saber…?
- Si quiere estar contigo, no puede estar tan equivocado.
Korra guardó silencio y Bolin se apresuró a cambiar de tema. Hablaron por horas de lo que había pasado en sus vidas durante las últimas cuatro semanas, y por primera vez en años, Bolin pudo ver que la vida de Korra estaba avanzando, aún si ella todavía no se daba cuenta.
N/A: Muchas gracias a todos por leer y por sus comentarios.
ValSmile: Estoy de acuerdo contigo, pero los detalles y los huecos de la historia van a llenarse más adelante. A partir del siguiente capítulo empieza la historia como tal.
MtezPS: En este capítulo igual que en el anterior parece que las cosas pasan muy de prisa, pero esa es la idea, espero que todo tenga sentido más adelante.
Jrosass: Por ahora no se van a arreglar las cosas, pero no va a ser una historia muy larga, así que la espera no será demasiada. Saludos.
Harmony-Frost-30589: Que bueno que te guste la historia.
Peste21: Tengo que confesar que me emocioné con tu comentario, soy seguidora de todas tus historias y creo que eres la mejor escritora en español del fandom, así que el que mi historia haya llamado tu atención me subió los ánimos. Espero que te siga gustando.
LemonWild: No fue el mejor momento de Mako, y por ahora no vas a necesitar ese cuchillo, pero no está de más que lo tengas a mano. Saludos.
sanju: ese por ahora será Tahno, ¿qué te parece?
Nodama9012: Gracias por tomarte el tiempo para comentar. Los siguientes capítulos ya están casi terminados y voy a tratar de actualizar más seguido. Espero que te siga gustando la historia.
Truthtotell: No prometo nada, pero voy a tratar de actualizar la otra historia esta semana. Como siempre, gracias por tus sugerencias.
