N/A: Ya se que pasó mucho tiempo, pero últimamente escribir y leer fanfics ha sido casi imposible. Esta historia tiene varios capítulos adelantados, así que como mis actualizaciones programadas nunca funcionaron, voy a subir los dos capítulos siguientes de una vez.
CAPÍTULO V.
La puerta de su oficina se abrió y Mako se levantó de inmediato para abrazar a su hermano. Hacía casi tres meses que no lo veía y estaba genuinamente feliz de que estuviera de vuelta.
- La vista desde este lugar es impresionante – dijo Bolín observando alrededor – cada vez que te visito tu oficina es más grande y está en un piso más alto. ¿Qué se siente ser casi el rey del mundo, hermano?
- Estoy lejos de ser siquiera el rey de esta oficina, Bo. Mi futuro es tan incierto como el de todos en este lugar - dijo Mako serio.
- Eso no es verdad, has trabajado mucho por llegar hasta aquí, lo menos que puedes hacer es alardear un poco.
- Tú no vas a impresionarte de todas formas. Mejor cuéntame de tu viaje, debió ser emocionante conocer todos esos lugares en tan poco tiempo.
El entusiasmo de Bolín al hablar de su trabajo era algo que Mako casi envidiaba. Siempre le habían gustado los animales y había ido a la Universidad para convertirse en Veterinario. Luego de graduarse había trabajado en una pequeña clínica en Ba Sing Se, y estaba satisfecho, pero cuando le llegó la oportunidad de recorrer los zoológicos del país acompañando a uno de sus profesores, para aprender más sobre el cuidado de los animales, fue como si le hubieran ofrecido el trabajo de sus sueños y no lo había dudado ni un segundo. Cada semana Mako recibía una llamada de un entusiasmado Bolín que no podía creer que había ayudado a sanar a un león o que había visto nacer a un oso polar.
- … parece que los niños nunca van a entender que no deben darle de comer a los animales – decía Bolín – el Dr. Toza estaba más molesto porque el tigre pudo haber enfermado, que por el pobre niño que nunca va a poder acercarse a un zoológico otra vez, Korra dijo que lo tenía bien merecido, pero creo que el susto fue suficiente castigo.
La sola mención de su nombre estremeció a Mako.
- ¿Korra?, ¿ella aún está en…?
- Lo siento, no debí mencionarla – corrigió Bolín de inmediato - Como te decía, luego de eso tuvimos que regresar a Gaoling porque al parecer había un problema con un…
Mako no escuchó el resto de lo que tenía que decir Bolín. Korra fue lo único en lo que podía pensar. Sabía que su hermano seguía en contacto con ella, pero aún después de tantos años, Bolín había mantenido su palabra y nunca le había hablado de ella.
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Korra no podía negar que durante los últimos meses la vida se había vuelto más simple, no sólo los comentarios y los rostros de preocupación a su alrededor eran cosa del pasado, sino que ella misma se sentía distinta.
Sus problemas en el trabajo se habían terminado y al parecer su carrera iba en ascenso, sus jefes se lo habían hecho saber más de una vez. Tenzin ya no tenía ese rostro de preocupación cada vez que los visitaba y sus padres habían dejado de insistirle en que volviera al Polo Sur. Incluso Asami, que había sido la más difícil de convencer, comenzaba a creer en su cambio y en que su sonrisa era genuina. Y se creía que detrás de todo lo bueno que de pronto le pasaba, estaba Tahno. A estas alturas ella sabía que era mejor no discutir y sólo seguir sonriendo.
- Pensé que Iroh iba a cenar con nosotras – dijo Korra con la vista fija en su taza de café.
- Surgió algo de última hora y su estancia en Ba Sing Se se prolongó. Volverá hasta el fin de semana.
- Y supongo que la idea no te agradó.
- Es su trabajo, no hay mucho que podamos hacer al respecto – dijo Asami malhumorada - ¿Alguna vez vas a decirme qué hay detrás de tu obsesión con el expresso? Tú detestas el café, eso sin contar con que es una mala elección durante la cena.
Korra se llevó la pequeña taza a los labios y bebió sólo un pequeño sorbo, luego cerró los ojos y dejó que los recuerdos la alcanzaran.
- Es el sabor de Mako – dijo con un nudo en la garganta. Era una de las pocas cosas que se permitía recordar.
A Asami le sorprendió la respuesta de Korra, hacía años que no escuchaba ese nombre. Su sola mención solía desatar las lágrimas o la furia de su amiga y ahora era ella quien lo pronunciaba.
- Durante su último semestre en la secundaria siempre estaba tan ocupado que tenía que conformarme con verlo mientras estudiaba y bebía café, siempre lograba distraerlo con mis bromas, cuando perdía la paciencia me abrazaba y me besaba… y sus besos sabían… nada me lo recuerda más que el sabor del café… - Korra se enfureció. Ella detestaba el café y lo bebía sólo para recordar al hombre que le había roto el corazón.
Asami hizo todo lo posible por recuperarse de inmediato, en ese momento se dio cuenta de que los años que habían pasado habían hecho muy poco para sanar el corazón de su amiga.
- Korra, tienes que tomar una decisión – dijo aclarando su garganta - te están ofreciendo la oportunidad de tu vida, y tienes que tomar las cosas con seriedad…
Las palabras de Asami la devolvieron a la realidad, en el fondo Korra sabía lo que tenía que hacer.
- Por supuesto que voy a aceptar, Asami. Ni siquiera yo podría rechazar una oferta así.
- ¿Lo dices en serio? Comenzabas a preocuparme…
- Siento mucho el retraso – dijo Tahno que llegaba – el tráfico a esta hora es terrible, ¿de qué me perdí?
Mientras Asami le daba las buenas noticias, Korra se permitió beber otro sorbo de café, y perderse en el recuerdo de los únicos besos que le habían quitado el aliento.
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Mako observó la ciudad desde la ventana de su oficina, la conversación con Bolín había provocado que los recuerdos y la culpa volvieran de pronto.
Su socio seguía hablando sin parar sobre el nuevo contrato que estaban por firmar, uno que iba a reportarles muchos millones y la oportunidad de subir al siguiente nivel. Siempre era lo mismo y hacía tiempo que Mako había aprendido que luego de esa emoción efímera sólo le quedaba un profundo vacío que no podía llenar con nada ni con nadie, no importaba cuanto lo intentara. Había llegado a pensar que cuando lo tuviera todo, el pasado iba a dejar de atormentarlo… se había equivocado.
- … así que, ¿qué dices? – preguntó Hasook - ¿iremos a celebrar esta noche?
- Lo siento, tengo que ver a Erika – le dijo Mako para librarse, lo único que quería era que lo dejaran solo, para perderse en sus recuerdos, y si tenía que inventar una cita con su novia…
- Esa es la peor excusa del mundo – dijo su amigo – tu novia ni siquiera está en la Ciudad. Dime la verdad, ¿son ciertos los rumores?, ¿estás viendo a alguien más?
Mako no pudo evitar reír ante el comentario de Hasook, le hubiera gustado tener el suficiente interés en alguien para engañar a Erika.
- Hoy no soy buena compañía para nadie, ve y celebra sin mí. Mañana tenemos mucho trabajo – dijo Mako triste.
Hasook se levantó, iba a insistir pero sabía que era inútil.
- Un representante de Industrias Futura habló esta mañana – le informó, volviendo la conversación hacia algo que captara la atención de su jefe – el ejecutivo que enviarán para negociar el nuevo contrato estará aquí la próxima semana.
- Tenemos que tenerlo todo listo para impresionarlo – dijo Mako volviendo su vista hacia la ventana.
- Hoy es 14, estará aquí el 21… aún tenemos tiempo…
- ¿Qué día es… hoy es 14…?
- No sabes ni el día en el que vives… amigo, en serio necesitas hacer algo contigo. No puedes seguir así.
"Otra vez es 14… serían siete años…", el pensamiento fue demasiado doloroso y Mako trató de desecharlo de inmediato.
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El primero en recordárselo había sido el locutor de su programa favorito de radio, no había sido tan grave, sólo había hecho la nota mental de alejarse por completo de los calendarios, por lo menos durante las siguientes dieciocho horas, pero por supuesto no había tenido suerte. Mientras desayunaba se le había ocurrido revisar la fecha de caducidad de su cereal, mala suerte, caducaba un día 14. Luego, el amable señor que se sentó a su lado en el autobús, leía el periódico y… por supuesto tuvo que ver la fecha que estaba impresa con más tinta que el encabezado… o eso le pareció a ella. Mientras su jefe le decía algo sobre viajar para firmar un contrato, no había podido apartar la fecha del calendario sobre el escritorio…
- De acuerdo, es 14 de octubre – dijo en voz baja.
- ¿Dijo algo, señorita? – le preguntó el taxista. Korra negó con la cabeza.
"Hoy serían siete años… eso no hace ninguna diferencia", se recordó.
Cuando llegó a su destino vio su reloj, estaba retrasada cinco minutos, que era poco considerando que se trataba de ella. Le pagó al taxista y bajó de prisa. A través de la ventana pudo ver a Tahno que ya la esperaba, en cuanto se percató de su presencia levantó su mano para saludarla y le sonrió, a Korra le fue difícil devolverle la sonrisa.
- Siento el retraso – dijo Korra mientras se sentaba frente a él – el taxista debió tomar la ruta más larga hasta aquí, salió de la oficina hace casi media hora…
- No te preocupes – dijo Tahno, la besó en los labios y volvió a ocupar su lugar – los demás aún llegan…
- ¿Los demás…?
- Mi viaje de esta noche arruinó su fiesta sorpresa, y me sentí con la obligación de compensarlos de alguna forma, así que les pedí que nos acompañaran a comer para celebrar, espero que no te moleste – dijo Tahno con una sonrisa.
- ¿Fiesta…?, ¿de qué estás hablando?
- De todas formas está arruinada porque cambiaron la fecha del concierto en Omashu, puedes dejar de fingir – dijo Tahno que estaba particularmente alegre.
- Pero…
Antes de que pudiera decir otra cosa Asami y Iroh aparecieron, salvando la situación. Era el cumpleaños de Tahno y ella lo había olvidado, lo curioso era que había tenido presente la fecha desde hacía semanas, y durante todo el día no había dejado de pensar en que era 14 de octubre, pero había olvidado que era el cumpleaños de su novio…
"Debo ser la peor persona del mundo", pensó Korra, "olvidar el cumpleaños de Tahno por seguir pensando en… ¿qué estoy haciendo?"
- … ¿qué dices? – volvió a preguntar Tahno.
- Lo siento, estaba distraída – se disculpó Korra.
- Creo que debemos reprogramar la fiesta – dijo Asami – cancelarla sería una lástima, podemos esperar algunos días, ¿no te parece, Korra?
- No lo sé, mi jefe acaba de decirme que debo ir a Ba Sing Se para cerrar un contrato, no sé cuánto tiempo va a llevarme eso…
- No me habías dicho nada – reclamó Tahno.
- Me lo dijo hace apenas un par de horas…
- ¿El contrato con Industrias Ferret? – preguntó Asami tratando de mantener la calma.
- Si, creo que es ese – dijo Korra llamando al mesero.
- Entonces tengo que felicitarte – dijo Tahno – tu carrera por fin está despegando, recuerdo que me dijiste que todos se estaban peleando por cerrar ese contrato, si te lo dieron a ti es porque por fin se dieron cuenta de lo que eres capaz – dijo el muchacho besando la mejilla de Korra.
- Tal vez debieron enviar a alguien con más experiencia – dijo Asami.
- Estoy de acuerdo contigo – dijo Korra preocupada - ¿en qué estaban pensando cuando me escogieron a mí?
- Sólo estaba bromeando, Korra. Por supuesto que confió en ti y tu jefe también. Vas a hacer un buen trabajo – dijo Asami tratando de sonreír. – Aunque eso quiere decir que mi fiesta se cancela.
- Ya encontraremos otra cosa qué celebrar – dijo Iroh besando a su novia.
- Tengo un par de ideas, pero tendrán que esperar a que los dos estén de vuelta.
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Fue un viernes en el que la práctica de fútbol se extendió mucho más de lo usual. Cuando terminó, Asami se había marchado y Korra que estaba exhausta trataba de mentalizarse para el viaje en autobús de más de una hora. Detestaba viajar en autobús a esa hora del día. Tomó su mochila y se la cargó en la espalda, entonces escuchó el sonido de pasos que se acercaban, era extraño porque la escuela estaba completamente vacía, incluso sus compañeras de equipo se habían marchado. Ella siempre era la última porque debido a su impuntualidad siempre tenía que recoger el equipo. Cuando se dio la vuelta y encontró a un muchacho de ojos cobrizos acercarse, no pudo evitar sonreír. La última vez que se habían visto se habían besado… dos veces, y no habían hablado desde entonces. Korra estaba ansiosa por tener esa conversación.
Mako se detuvo a un paso de Korra y de inmediato desvió la vista hasta el estacionamiento vacío.
- ¿Tu amiga, ya se fue? – preguntó serio.
- El entrenamiento se extendió casi una hora de más… pero estamos en la semifinal – dijo Korra sonriendo.
- Fue un gran partido… eres mejor jugadora de lo que pensaba – dijo Mako aún con la vista en algún lado lejos de Korra.
- Gracias… eso creo – dijo Korra confundida por la actitud de Mako. Estaba allí, pero parecía demasiado serio.
- ¿Quieres que te lleve a algún lado? Mi auto no es nada como el de tu amiga, pero es mejor que el autobús…
- No quiero causarte molestias…
- No te lo ofrecería si fuera una molestia – dijo Mako, sus ojos por primera vez encontraron a los de Korra.
- De acuerdo.
Comenzaron a caminar en silencio hasta el auto de Mako, que era el único que quedaba. Korra quería decir algo, pero algo en la expresión del muchacho se lo impedía, parecía demasiado pensativo, casi preocupado. Mako se adelanto y le abrió la puerta del auto.
- Si no tienes otra cosa qué hacer – dijo Mako cuando estuvieron dentro del auto – podríamos ir a comer a algún lado… ya es tarde y me muero de hambre – se apresuró a agregar.
¿Mako la estaba invitando a comer? Korra no estaba segura de lo que acababa de pasar, pero quería averiguarlo.
- Claro.
- ¿Te gustan las hamburguesas? – preguntó Mako un poco más relajado.
Korra asintió levemente. Todavía no entendía lo que estaba pasando. Los siguientes veinte minutos casi en silencio le parecieron eternos. Cada vez que intentaba iniciar una conversación, Mako respondía sí o no, o cualquier otra palabra sin extenderse. Korra no entendía en absoluto al muchacho. Finalmente se dio por vencida y aceptó que el viaje fuera en silencio, por suerte llegaron al restaurante antes de que fuera más incómodo.
Mako nuevamente se apresuró a abrirle la puerta del auto, y luego la puerta del restaurante, incluso le acomodó la silla antes de que el mesero lo hiciera.
- Nunca imaginé que fueras tan… amable.
- ¿Te molesta? – preguntó Mako confundido.
- No, es sólo que… creo que eres el primero que hace algo así por mí – dijo Korra sonriendo.
El mesero tomó su orden, y Mako trató de disimular su sorpresa cuando Korra ordenó la hamburguesa más grande del menú, papas fritas dobles y un batido de fresa gigante, no pensaba que nadie fuera capaz de comer todo eso.
- Es un lugar agradable – dijo Korra mientras esperaban su comida - ¿vienes aquí con frecuencia?
- La verdad, es la primera vez, pero me dijeron que la comida era muy buena.
- Condujiste veinte minutos hasta acá, más vale que sea buena – dijo Korra sonriendo.
Su teléfono sonó antes de que Mako pudiera decir algo.
- Lo siento – dijo la morena levantándose de la mesa – tengo que contestar.
Mako la observó alejarse y hablar por teléfono. Era extraño como sus gestos eran idénticos aún cuando su interlocutor no estaba allí. Korra hablaba, reía y articulaba como si estuviera hablando con alguien a dos pasos de ella. Un par de minutos después volvió a la mesa.
- Era Tenzin – dijo para suerte de Mako, que tenía curiosidad – estaba preocupado porque no le avisé que iría a otro lado.
- Espero no causarte problemas.
- ¿Con Tenzin? No debería decirlo, pero es la persona más inofensiva que conozco. El peor castigo que me ha dado fue una semana sin televisión, y luego de dos días se sintió tan mal que quiso revocarlo y llevarme al cine para compensarlo. Pema no lo permitió, por supuesto, pero igual, eso no fue nada comparado con lo que hubiera sido con mis padres.
- ¿Tenzin no es…?, ¿no vives con tus padres?
- No, mis padres se niegan a dejar el Polo Sur. Tenzin es el mejor amigo de papá y el hijo de Katara, ella es como mi abuela.
- ¿Puedo preguntar por qué vives con él?
- La mayoría de los jóvenes de mi edad dejan el Polo Sur, casi siempre para ir a la Universidad o sólo porque ya no soportan vivir allá. Yo tuve más suerte porque mis padres confían en Tenzin y en Pema y lo dejé antes. Katara dice que el Polo Sur no es un lugar para alguien como yo, porque no hay nada qué hacer, en cuanto cumplí quince años convenció a mis padres de que me dejaran venir aquí.
- Debió ser un gran cambio… del Polo Sur a Ciudad República…
- Las primeras semanas fueron muy difíciles porque extrañaba mucho a mis papás, pero luego se hizo más sencillo, incluso me acostumbré al clima y al tráfico…
Luego de eso hablaron por horas, Korra le contó a Mako sobre su vida en el Polo Sur, y él incluso se atrevió a contarle sobre sus padres, y sobre el accidente en el que habían perdido la vida. Ya había oscurecido cuando Mako llevó a Korra a casa, y aunque eso le valió otro de los castigos de Tenzin, ese fue uno de los mejores días de su vida.
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Esa había sido su primera cita. Mako incluso había planeado encontrarla después del entrenamiento para que le fuera más sencillo hablarle. Hacía siete años y aún estaba nítida en su memoria. Los recuerdos cada día dolían menos, pero aún estaban allí… aún opacaban a todos los demás.
- ¿Estás bien? – preguntó Asami sacándola por completo de sus pensamientos.
- Por supuesto que estoy bien, ¿por qué no lo estaría? – respondió Korra a la defensiva.
- Has estado distraída todo el día, ¿es porque Tahno tuvo que irse o por tu viaje a Ba Sing Se?
- Estoy nerviosa, si arruino esto van a despedirme.
- No vas a arruinarlo, ellos son los más interesados en firmar, tú eres quien pone las condiciones.
- Por cinco años he evitado volver allá y ahora… sé que es ridículo, pero tal vez…
- ¿Te preocupa encontrarlo?
- En una ciudad con millones de habitantes, ¿cuáles son las posibilidades? – dijo Korra tratando de tranquilizarse - Además, ni siquiera sé si aún sigue allí.
- Tal vez sería mejor que lo encontraras, ya sabes, para dejar al pasado donde le corresponde…
- Tengo que terminar de empacar… - el mensaje era claro, quería estar sola y Asami entendió de inmediato.
- Te veré en una semana – dijo Asami abrazando a su amiga – no olvides llamarme en cuanto llegues allá.
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Asami paseaba nerviosa por toda la sala.
- Debí decirle.
- ¿Todavía estás hablando del problema con Hiroshi?
- No, hablo de Korra. Debí decirle que es con Mako con quien tiene que cerrar el trato en Ba Sing Se.
- Fuiste tú quien dijo que esa no era una buena idea…
- Porque no es una buena idea. Si le hubiera dicho habría renunciado antes de ir allá, y nunca habría tenido otra oportunidad así.
- Entonces…
- Pensé que ya estaba dejando el pasado atrás, que no iba a afectarle, pero estos últimos días… - Asami respiró profundo – lo mejor es que lo afronte todo de una vez. Lo peor que puede pasar es que vuelva a ser la que era hace algunos meses.
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El café frente a Mako estaba frío, siempre que tenía un mal día o quería estar solo iba a ese lugar y Gomu lo escuchaba hablar de Korra durante horas.
- ¿Por qué esta fecha es tan importante? – le preguntó el barista mientras trataba de reparar la máquina de expresso.
- Sería nuestro aniversario. Si no hubiéramos… si aún estuviéramos juntos, serían siete años.
- No puedes recordar llamarle a tu novia en su cumpleaños, pero recuerdas la fecha de aniversario de una relación que terminaste hace cinco años. Ni siquiera tengo palabras para eso, muchacho.
- Voy a ir a Ciudad República, luego de firmar este contrato, voy a ir a buscarla – dijo Mako decidido.
- ¿No trataste de hacer eso hace años? ¿Quieres que te recuerde cómo resultó todo?
- No puedo seguir así, Gomu. Tengo que ir allá y ver con mis propios ojos que ella siguió su vida sin mi, tal vez así yo pueda hacer lo mismo. Y tal vez… tal vez si tengo suerte… ella podría escucharme y… no sé. Sólo quiero verla otra vez, me estoy volviendo loco.
- En eso estoy de acuerdo contigo, muchacho.
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