CAPÍTULO VII.

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- Es tu turno, dime un secreto.

Era casi media noche cuando Korra había decidido llamarle. Estaba a punto de ir a dormir cuando se dio cuenta que no sabía cuál era el color favorito de Mako. Era algo que una novia debía saber. Aún no podía creer que era la novia de Mako, y que lo había sido por casi… cinco horas. Y aún no sabía su color favorito, era imperdonable… o tal vez sólo era un truco de su inconsciente para oír la voz de su novio, pero Korra accedió de todas formas y le llamó. Su plan había sido hacer la pregunta y colgar, pero una pregunta había llevado a la otra, y casi dos horas después se contaban secretos.

- Bolin le tiene miedo a las alturas – respondió Mako.

- Eso es trampa, y difícilmente es un secreto, grita cada vez que tenemos que atravesar un puente.

- No me gustan los lunes – dijo Mako luego de pensarlo unos segundos.

- Ese tampoco cuenta, a nadie le gustan los lunes.

- A mi me gustaban.

- ¿Te gustaban los lunes? Es el peor día de la semana.

- No para mí, mis fines de semana eran deprimentes, detesto trabajar en la planta.

- Aún trabajas en la planta…

- Pero ahora te tengo a ti. Ahora mis fines de semana no son sólo seis horribles horas en la planta, son paseos en el parque, tardes en el cine… los lunes significan clases interminables y menos tiempo contigo, por eso los detesto.

- Y yo pensaba que no podía odiarlos más – dijo Korra riendo.

- Es tu turno, dime un secreto.

- Eres mi persona favorita en todo el mundo – dijo Korra luego de pensarlo unos segundos.

- Ese no es un secreto.

Korra casi podía ver la expresión de satisfacción de Mako detrás del teléfono.

- Podría serlo, hay miles de millones de personas en el mundo, ¿por qué crees que eres tan especial?

- Porque tú elegiste estar conmigo.

La sonrisa que se formó en el rostro de la morena hubiera iluminado toda la ciudad. Sintió cómo su corazón se aceleraba.

- No hay nada que no haría por estar contigo, Mako. Desde la primera vez que te vi, supe que no tenía opción. Traté de oponerme al principio, pero…

- ¿Soy irresistible?

- Más bien insufrible.

- ¿Te parezco insufrible?

- Mucho – dijo Korra riendo – ahora dime otro secreto.

- Me gustaste desde la primera vez que te vi.

- Ese no es un secreto, es una mentira del tamaño de…

- Es verdad.

- ¿Por eso fuiste un patán?

- No sabía cómo tratarte y eso me estresó, cuando estoy bajo presión, siempre soy un patán.

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Korra se levantó, tratando de sacudirse los recuerdos que no la habían dejado durante toda la noche. Volvió a ver el reloj, eran las 3:45 de la mañana. En menos de cinco horas tenía la reunión más importante de su carrera y era lo último en lo que podía pensar. Aún podía escuchar su voz, sentir su calor… su olor. Tantos años y nada había cambiado, él aún tenía más efecto sobre ella que nadie.

Su primer impulso luego de volver a verlo había sido escapar, pero luego de tenerlo cerca otra vez, las cosas cambiaron. Descubrió que podía estar cerca sin desmoronarse, por primera vez en muchos años sintió que era capaz de dejar el pasado atrás, y por primera vez quería intentarlo. Su presencia le afectaba, pero le provocaba muchas más emociones negativas, y eso le hacía soportable estar cerca.

En algún momento logró quedarse dormida sólo para ser despertada poco tiempo después. Tenía que bastar. Se alistó para la reunión y puso su mejor cara de indiferencia cuando entró a la sala de juntas. Ni siquiera tuvo que voltear para darse cuenta que estaba allí, se mantuvo distraída durante las presentaciones y se odió cuando al estrellar su mano volvió a sentir la ráfaga de electricidad que sentía cada vez que lo tocaba. Tuvo que recordar lo que había pasado la última vez para tranquilizarse. Mientras estuviera furiosa con Mako, estaba bien.

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Cuando todos comenzaron a levantarse para dejar la sala, Korra por fin se permitió relajarse. Lo peor había pasado… por el momento. La reunión había sido difícil, los ejecutivos habían tratado de intimidarla atendiendo todos a la reunión, cuestionando cada una de sus palabras y mostrándose impertinentes más de una vez. No era la primera vez que ella tenía que lidiar con algo así, esa era la descripción de sus reuniones semanales y Hiroshi Sato era mucho peor; además, su jefe se le había enviado la información necesaria y ella estaba preparada, así que había logrado salir más que bien librada. Lo desgastante no habían sido las discusiones, ni las preguntas engañosas, había sido estar en la misma habitación que él. Todo el tiempo pudo sentir el peso de su mirada y eso la había hecho dudar más de una vez. Todo habría salido mejor sin él, como todo en su vida.

- Me alegra ver que coincidimos en la mayoría de los puntos del contrato, a este paso estaremos firmando en un par de días y estará de vuelta en Ciudad República antes de lo planeado – le dijo uno de los ejecutivos.

- Aún tenemos que revisar los presupuestos de construcción, pero yo también creo que lo podremos resolver antes de lo previsto – dijo Korra.

- Creo que no es necesario que estemos presentes en lo que resta de las negociaciones, Mako y Hasook se harán cargo en adelante, como estaba previsto desde el principio, sería más sencillo para todos, ¿no le parece?

Korra se limitó a sonreír, si supieran que su intento de intimidación había fallado porque todos los ejecutivos le habían hecho más sencillo estar en la misma habitación que Mako…

- Pero sólo entre nosotros – le dijo el hombre casi al oído – no le aseguro que será los más sencillo para usted, son negociadores implacables cuando se lo proponen.

- ¿Y usted cree que si yo no lo fuera me habrían enviado sólo a mí a cerrar este contrato?

- Sólo tenga cuidado con esos dos, la suya no sería la primera carrera que ellos destruyen en su paso hacia la cima. Sus métodos nos son siempre... sólo tenga cuidado, por alguna razón no quiero que esto termine mal para usted. – dijo el hombre antes de marcharse.

Ella sólo respiró profundo, no quería pensar más en lo que tenía por delante antes de poder retomar su vida.

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Korra tomó su teléfono por tercera vez. Todo el día había querido llamar a Asami, se moría por contarle todo lo que había pasado, cómo había logrado ignorarlo y mostrarse indiferente, decirle sobre la confusión que le causaba estar cerca y que se sentía cómo una bomba de tiempo…lo cierto era que se sentía perdida sin su amiga, pero estaba molesta y su orgullo le impedía hacerlo. Al final decidió marcarle a Tahno.

- ¿Qué te pareció la ciudad?, ¿la encontraste diferente desde la última vez? – le preguntó su novio, luego de hablar media hora sobre la última presentación de los Wolfbats.

- No he tenido tiempo de ir a ningún lado, no olvides que estoy aquí por trabajo.

- Siempre hay tiempo, pero ya aprenderás. Viajar por trabajo no significa que no puedas conocer los lugares que visitas – Korra podía escuchar en el fondo que estaban alistando el escenario, nunca como en ese momento quiso estar allí, lejos de Ba Sing Se y preocupándose sólo de que la presentación de su novio saliera bien - ¿Cómo te fue en tu reunión?, ¿lograste impresionarlos a todos?

- Estaba tan nerviosa que ni siquiera lo recuerdo… ya no estoy segura de poder…

- Ni siquiera lo digas. Estás ahí por una razón, ¿lo olvidas? Te escogieron a ti. – Nadie como Tahno para tratar de subirle el autoestima, si sólo ella pudiera estar tan segura como él.

- Me gustaría que estuvieras conmigo, estoy segura que todo sería más sencillo.

- A mi también me gustaría estar contigo, te extraño.

Hubo un momento de silencio. Korra se perdió en los sonidos de fondo y en la respiración de Tahno, tal vez si le decía, él sabría qué hacer.

- Tahno… pasó algo que… - un sonido estridente la interrumpió.

- Lo siento, Korra, tengo que irme, alguien decidió dejar caer un par de luces en el escenario ¿te llamo cuando termine?

- No te preocupes, vas a estar cansado.

- Te llamo mañana. Te amo.

- Buena suerte – dijo Korra antes de escuchar el tono.

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Según Hasook, los problemas de Mako nunca se resolvían porque trataba de resolverlos con café y no con alcohol. El café lo alteraba y le hacía pensar las cosas demasiado. Mako no tenía demasiada experiencia con el alcohol, simplemente porque no le gustaba perder el control. Así que mientras sus colegas frecuentaban los bares, él se desahogaba con Gomu.

- ¿Dices que tu ex novia volvió antes de que fueras a buscarla? Esas son buenas noticias, ¿por qué no estás más feliz, muchacho? – dijo Gomu casi emocionado.

- No vino a buscarme, vino por trabajo… y ni siquiera he podido hablar con ella. Y por lo que me dijo la única vez que me dirigió la palabra, no quiere hablar conmigo.

- ¿Y te sorprende que esté molesta después de lo que me dijiste que pasó? Nadie dijo que iba a ser sencillo…

- Si sólo fuera complicado, pero… parece imposible, Gomu. Actúa como si nunca me hubiera visto en su vida y no es sólo que me ignore, entiendo que me ignore, y si estuviera molesta conmigo… es como si me hubiera borrado de su vida.

- ¿Y qué esperabas Mako?, ¿que después de tanto tiempo ella estuviera esperando por ti? Ella no hizo nada malo, tenía derecho a borrarte de su vida y seguir adelante.

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Korra había escuchado hablar a Hasook los últimos 20 minutos, pero no podía recordar una sola palabra. Todas sus energías estaban enfocadas en ignorar a Mako, podía sentir el peso de su mirada sobre ella, y eso la enfurecía y la confundía, y le hacía mucho más difícil pensar con claridad.

Si unos días antes le hubieran dicho que iba a estar en la misma habitación que Mako aparentando tranquilidad, no lo habría creído. Todavía no le quedaba claro de dónde había sacado el valor para enfrentar esa situación, tal vez era del rencor que aún le guardaba por lo que había pasado hacía años, tal vez era que Asami tenía razón y quería dejar atrás esa parte de su vida… o tal vez era que aún estaba aferrada a ella. Lo cierto era que salir corriendo había dejado su lista de opciones tan pronto como había entrado.

- ... creo que escuché suficiente – interrumpió Korra.

- Pero aún no hemos hablado del crecimiento del mercado en…

- No es necesario, hicimos nuestra propia investigación y estamos al tanto de la situación. Lo que va a determinar si firmamos o no con ustedes será si cumplen o no con las condiciones que establecimos, sobre todo el presupuesto de construcción. Creemos que con los ajustes que proponemos podría reducirse…

- Algunas vamos a tener que negociarlas – interrumpió Hasook - no podemos aceptar que…

- Es su decisión, pero no son los únicos interesados en hacer negocios con nosotros. Hemos recibido otras propuestas y si no podemos ponernos de acuerdo, tendremos que comenzar a reconsiderarlas…

- Esto es ridículo, Korra – dijo Hasook furioso - Y con todo respeto, creo que no eres la persona más adecuada para negociar, todos aquí sabemos que hay situaciones personales que…

Korra se levantó de su asiento, Mako tuvo que disimular su alegría al ver la breve aparición de la joven que recordaba, la que era demasiado arrebatada para contener su indignación.

- Lo que es ridículo – dijo Korra luego de un segundo, tratando de disimular su molestia - es que creas que aún hay situaciones personales entre nosotros. Están en su derecho de pedir negociar con alguien más, pero van a encontrarse con la misma respuesta, no soy yo quien está poniendo las condiciones, es el propio Hiroshi Sato.

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Korra observó su teléfono, y el nombre que apareció. Era la quinta vez que llamaba ese día. Faltaban siete veces más antes de que se diera por vencida, si los días pasados eran un indicio. Quería tomar la llamada, porque necesitaba desahogarse con alguien, pero ni siquiera sabía qué decir, y mucho menos sabía qué responder a las preguntas que sin duda iba a hacerle.

- ¿Qué haces aquí?

- Vine a pedirte una disculpa, lo que dije fue inadecuado y poco profesional… - dijo Hasook sentándose frente a Korra.

- Estás disculpado, y yo no estoy trabajando ahora, así que…

- No sólo vine a disculparme por lo que pasó en la reunión, también por lo que pasó hace años. Las cosas entre tú y Mako no…

- Eso es algo que no voy a discutir contigo.

- Entiendo que estás herida, pero estás llevando las cosas muy lejos. Este contrato es muy importante y no es justo que por algo tan trivial como…

- No entiendes nada, Hasook… - y antes de que Korra pudiera decir algo más su teléfono volvió a sonar, esta vez contestó de inmediato y se alejó de la mesa sin despedirse.

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- ¿Korra? – era evidente en su voz, que Asami no esperaba que su intento tuviera éxito.

- ¿Te sorprende que conteste mi teléfono? – preguntó Korra, aún molesta por su encuentro con Hasook.

- Me sorprende que contestaras.

- Si no querías hablar conmigo, fuiste muy insistente.

- Lo siento.

- Yo también lo siento, tomé tu llamada porque quería alejarme de un idiota molesto, así que…

- Entonces tendré que agradecerle después a ese idiota molesto. ¿Estás bien?

- ¿Marcaste 42 veces para preguntarme si estaba bien?

- De hecho fueron 45, pero sí, era todo lo que quería saber. Hubiera ido hasta allá, pero Iroh me convenció de que eso empeoraría las cosas así que…

- ¿Iroh te convenció de algo? Esa es una noticia.

- Puede ser muy persuasivo, te sorprenderías. Tu jefe me dijo que estás haciendo un buen trabajo, uno de los ejecutivos de Industrias Ferret lo llamó para confirmarle que negociarán contigo.

- ¿Le preguntaste a mi jefe por mi?

- Lo hubiera hecho, pero estaba en la oficina de papá cuando él se lo dijo.

- ¿Le dijo también que tengo que negociar personalmente con Mako y Hasook?

Asami guardó silencio, no quería admitir que no le sorprendía en absoluto.

- ¿Estás bien?

- No Asami, no estoy bien, quiero salir corriendo, quiero alejarme de este lugar y nunca volver. Todos estos años, y de pronto es como si no hubieran existido, como si sólo hubiera perdido el tiempo porque nada cambió, excepto que ahora puedo estar cerca de él y parecer indiferente, pero en el fondo… en el fondo nada cambió.

- Korra, después de todo lo que pasó, ¿aún lo amas?

La pregunta la sorprendió, durante mucho tiempo sólo había asociado el rencor y la amargura con Mako, pero ambos eran el resultado de que lo había amado primero, de que lo había amado con todas sus fuerzas, ¿qué si aún lo amaba? En el fondo sabía la respuesta, pero no se atrevía a admitirla.

- El amor ya no tiene nada qué ver con nosotros, Asami.

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Mako ahogó un grito de frustración por enésima vez ese día. Había tratado de leer los documentos frente a él, pero las palabras perdían sentido cada vez. El saber que Korra estaba de vuelta y que no podía acercarse lo estaba volviendo loco. Había memorizado cada gesto, cada palabra de sus últimos encuentros, los repasaba a cada momento, pero no era suficiente.

Durante cinco años se había imaginado cómo sería volver a ver a Korra, había pensado lo que le diría, lo que haría para conseguir que lo perdonara, o por lo menos que lo escuchara. Estaba preparado para encontrarse con una Korra molesta, furiosa, llena de odio y resentimiento hacia él, pero encontrarse con una Korra indiferente y distante, era algo para lo que no estaba preparado. Era una versión de la morena que no conocía, y eso lo desconcertaba. Si Korra ya no era la misma, si la mujer de la que estaba perdidamente enamorado ya no estaba allí, ¿qué se suponía que debía hacer? Cuando todo en su vida había perdido sentido, lo único que le permitía levantarse por las mañanas era la esperanza de volver a tenerla algún día.

Si hubiera sido más valiente entonces...

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Habían sido un par de días muy difíciles, además de tener que revisar los documentos que su jefe le enviaba y tener que negociar cada punto hasta que ambas partes estaban completamente de acuerdo.

Mientras revisaban el presupuesto final, Korra les hablaba sobre el aumento de costos que habían tenido en Ciudad República y cómo eso tenía que afectar los porcentajes de ganancias durante los primeros meses.

- Nunca recibimos esa información – dijo de pronto Arnook, el vicepresidente de Industrias Ferret.

Korra palideció, ¿cómo pudo olvidar algo tan importante? De pronto lo recordó, iba a enviar el correo electrónico cuando su teléfono sonó y al parecer no recordó hacerlo después.

- Eso equivale a ocultar información y de acuerdo al contrato están obligados a compensarnos… - dijo Hasook, tratando de ocultar, sin éxito, la satisfacción que sentía de haber encontrado la forma de hacer que Korra accediera a sus términos.

Korra respiró profundo, eso era todo. No sólo lo había arruinado, sino que le iba a costar millones y por supuesto iba a perder su empleo… después de todo lo que había trabajado, un error tan simple…

- De hecho, señor, si la recibimos – dijo la voz de Mako.

- ¿Estás seguro, Mako? Nunca lo mencionaste – intervino Hasook.

- Pensé que todos la habíamos recibido, supongo que me la enviaron sólo a mí por ser el encargado de las negociaciones. Iba a discutirla con usted – le dijo al vicepresidente - pero fue imposible con todas las reuniones, luego tuvo que viajar a Omashu y no tuve oportunidad.

- Debiste mencionarlo, Mako. A estas alturas deberías saber que esa información es indispensable antes de continuar.

- Asumo la responsabilidad, señor.

- ¿Le importaría enviarme la información a mi también? – dijo dirigiéndose a Korra que aún no creía lo que acababa de pasar – confío en las decisiones de Mako, eso está claro, pero me gustaría saber los términos exactos que estamos aceptando.

- Por supuesto, señor. Lamento la confusión – dijo Korra aún demasiado confundida para sentirse aliviada.

- Mako, necesito hablar contigo luego de la reunión – dijo el Vicepresidente antes de marcharse.

El hombre parecía furioso y Korra sintió que su estómago se revolvía ante la perspectiva de lo que le pudo haber pasado, de lo que aún pasaría. Sólo que ahora Mako enfrentaría las consecuencias.

- ¿Estás seguro que recibiste la información? – preguntó Hasook – porque tampoco me lo mencionaste a mí.

- Ya te lo dije, yo soy el encargado de las negociaciones – dijo Mako con tono cortante. Hasook parecía querer seguir la discusión, pero en cambio sólo guardó sus cosas en su maletín y también salió de prisa.

Korra se quedó sola con Mako, y por primera vez no sabía cómo sentirse al respecto.

- Gracias… no tenías que hacerlo – dijo sin levantar la vista.

- Era injusto que por un error tan tonto perdieras tu trabajo.

- Ese error les habría dado el contrato… te habría dado la dirección del proyecto…

- No lo quiero a ese precio.

Korra no pudo evitar reír ante la ironía.

- ¿Qué es tan gracioso? – preguntó Mako. Levantó la vista y por primera vez se encontró con los ojos de Korra, su corazón se aceleró de inmediato.

- Perder mi trabajo no habría sido nada comparado con… olvídalo – dijo Korra dándose la vuelta para marcharse.

- Quiero saber.

- Una vez me rompiste el corazón por un pésimo trabajo que ni siquiera te gustaba… las cosas definitivamente han cambiado – dijo Korra antes de irse.

Mako no habría podido decir nada, aunque hubiera tenido la oportunidad.

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