CAPÍTULO XVIII
Escuchar los reclamos del jefe, nunca era agradable, pero era la primera vez que Mako tenía que responder por algo negativo, así que también fue una novedad. Al final el hombre sólo quería desahogarse y gritarle, Mako se lo permitió y las cosas volvieron a la normalidad, aunque ya no sabía si eso era algo bueno. Korra le había dirigido la palabra, había admitido que tenían un pasado y aunque había sido en medio de un reclamo, le había dado un poco de esperanza.
- Nunca recibiste la información, ¿o si? – le preguntó Hasook, que lo esperaba en su oficina.
- ¿Por qué sigues con esto? El jefe la revisó y está de acuerdo, al final no pasó nada.
- ¿Te das cuenta de lo que perdimos hoy?, ¿sabes cuántos años van a pasar hasta que tengamos otra oportunidad así? Te habrían nombrado director del proyecto, eso te ponía sólo un peldaño debajo de la vicepresidencia, ¿sabes cuántos van a tomar ventaja de este error para dejarte atrás?
- No habría sido justo, Hasook, fue un error…
- ¿Cuándo te ha importado si era justo o no antes?, ¿no fuiste tú quién me dijo que no habría lugar para los errores en los negocios?
- Es diferente esta vez, y no quiero seguir hablando de esto, aún tenemos que revisar el resto del presupuesto si queremos firmar antes del fin de semana.
Hasook estaba furioso, y si Mako hubiera puesto atención alguna vez, sabría que debía tener cuidado con él, pero estaba demasiado acostumbrado a creer que siempre tenía la última palabra.
- Ella ni siquiera tiene una carrera que valga la pena y tú dejaste ir la oportunidad de nuestras vidas por salvarle un trabajo, que ha perdido más veces de las que puede recordar. ¿Crees que esto va a hacer que ella te perdone?, ¿crees que aún tienes una oportunidad? Ahora no sólo estás siendo ingenuo, Mako, estás siendo estúpido. ¿Sabes que ella está con alguien más y lo ha estado por años?, ¿sabes que van a casarse y que ya no eres más que una mala anécdota en su vida?
- Si quieres seguir trabajando conmigo, te aconsejo que no vuelvas a hablar de Korra. Más de uno en esta empresa cree que no eres necesario, Hasook, y estoy a punto de estar de acuerdo con ellos.
Hasook salió furioso de la oficina, dejando a Mako furioso y desesperado. Le acababan de decir lo que no había tenido el valor de preguntar.
.oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo.
Korra le contó a Asami lo que había pasado, y fue hasta que escuchó las palabras salir de su boca, que casi entendió la magnitud del gesto de Mako. Había renunciado a lo que había buscado toda su vida por ayudarla.
- ¿Por qué crees que lo hizo? – preguntó la morena.
- Tal vez… tal vez se siente culpable por lo que pasó y fue su forma de pedirte disculpas… no lo sé Korra, nunca lo entendí del todo. Un día te amaba y al otro…
- Y al otro me cambiaba por todo y por todos – murmuró Korra, pero Asami aún la escuchó.
- No se si debería preguntar, pero ¿esto cambia en algo las cosas?
- Si lo que quiere es disculparse para seguir con su vida… creo que ahora soy capaz de poder darle eso.
- Sé que no tengo derecho a intervenir en tu vida, pero si quieres mi consejo… deberías hablar con él.
.oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo.
La próxima reunión fue menos tensa de lo que esperaba, tal vez porque los sentimientos negativos contra Mako, que al principio creía que la ayudaban, están disminuyendo, o tal vez porque Hasook no está presente, pero fue definitivamente menos tensa.
Durante casi dos horas hablaron sobre trabajo, discutieron presupuestos y fechas, Korra estaba extrañamente satisfecha de sí misma. Desde la secundaria siempre pensó que Mako era la persona más inteligente del mundo, y siempre se sintió un poco intimidada al hablar con él, pero ahora hablaban de algo como iguales, y eso la emociona por alguna razón.
Cuando se terminaron los temas de discusión, pasaron un par de minutos en el silencio más incómodo de sus vidas, ambos aparentaban ocuparse escribiendo notas para no tener que romperlo, y cuando el silencio fue insostenible la puerta se abrió y las cosas empeoran aún más. El vicepresidente Arnook los invitó a ambos a cenar, y ninguno pudo negarse.
El recorrido de la oficina al estacionamiento fue aún más incómodo, Arnook se encargó de llenarlo con las preguntas de cortesía, que Korra se limitó a responder, pero algo ocurrió cuando el tema del Polo Sur surgió y de pronto Korra estuvo mucho menos tensa y volvió a ser la joven que Mako conocía, y hablaba con el vicepresidente como si lo conociera de toda la vida.
- No recuerdo la última vez que asistí a un festival de verano – dijo Arnook – mientras esperaban la entrada en el restaurante – dime, ¿aún hacen el gran desfile por las calles con los músicos y las danzas?
- Hay músicos y danzas, pero no recuerdo un desfile – dijo Korra – aunque había rumores de que querían recuperar algunas de las tradiciones perdidas, no lo sabría de todas formas, hace años que no voy al festival.
- Es una lástima, incluso Mako ha asistido los últimos años.
- Es… es la época en la que Hasook visita a su familia – dijo Mako tratando de justificarse – me invitó la última vez que fue y no pude negarme…
Era mentira, había sido él quién había convencido a Hasook de acompañarlo los últimos tres años al festival de verano, en un intento desesperado por volver a ver a Korra. Recordaba que eran las fechas en las que la morena visitaba a su familia en el Polo Sur. Había visto a Tonraq y Sena más de una vez, pero nunca a Korra y ahora sabía la razón.
- … ¿no te parece, Mako? – la pregunta lo tomó por sorpresa, se había perdido en sus pensamientos y no sabía de qué estaban hablando.
- Creo que estoy de acuerdo – dijo el muchacho probando su suerte, pero al parecer había sido la respuesta equivocada, de inmediato pudo ver un cambio en la expresión de Korra.
La morena se disculpó de inmediato y se levantó para ir a algún lado.
- Es una buena chica, pero no está hecha para este trabajo – dijo Arnook.
- Le aseguro que es una excelente negociante, señor – dijo Mako, sintiendo la necesidad de defenderla.
- Tiene que serlo para que no hayas conseguido que aceptaran nuestras condiciones.
- Pensé que estaba de acuerdo con los términos del contrato, señor.
- Lo estoy. Sólo me sorprende que no hayas intentado mejorarlas, era tu oportunidad de demostrarle a Amón que estás hecho para la vicepresidencia.
- Como le dije, Korra es una excelente negociante.
Korra volvió a la mesa, pero la conversación había revertido a lo que había sido al principio, con preguntas de cortesía por parte de todos, y respuestas cortas para llenar el silencio.
.oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo.
- Traté de llamarte toda la noche- le dijo Tahno luego de unos minutos de hablar sobre los problemas que habían tenido con las luces en el escenario.
- Lo siento, el vicepresidente me invitó a cenar y no pude negarme.
- Debes estar cansada, ¿quieres que te llame mañana?
"Si"
- No, estoy bien. ¿Cómo va la gira?
- Mejor de lo que esperaba, quería hablarte de eso…
- Conozco ese tono – dijo Korra – va a extenderse, ¿no es cierto?
- Esa es la mala noticia – dijo Tahno – pero hay una buena, ¿sabes dónde será nuestra siguiente presentación?
"Que no sea en Ba Sing Se".
- En Ba Sing Se – dijo Tahno entusiasmado – podríamos vernos antes de lo esperado.
- No lo sé, Tahno. En cuanto firmemos el contrato voy a estar de vuelta en Ciudad República y prácticamente está hecho, así que…
- Podrías pedir algunos días para ti, no creo que sea un problema luego de que termines el trabajo, ¿o si? Creo que vamos a estar por lo menos un par de semanas en Ba Sing Se, los primeros días van a ser prácticamente vacaciones porque hay que negociar las presentaciones… si te quedas, podríamos pasarlos juntos.
Korra guardó silencio y Tahno trató de no sentirse ofendido.
- Sólo piénsalo, Korra.
- Voy a hablar con mi jefe, no prometo nada, pero lo voy a intentar.
El resto de la conversación fue borrosa, Korra se limitó a escuchar y a reír un par de veces, pero no podía dejar de pensar en la cena.
- Cuando las personas no tienen intereses comunes, puede haber fricciones, pero las relaciones fracasan, sólo cuando ya no se tiene interés en el otro, ¿no te parece Mako? – había preguntado Arnook. El corazón de Korra se había detenido un segundo, esperando su respuesta… luego se había roto un poco más al escucharla.
- Creo que estoy de acuerdo.
Korra había cambiado todos sus intereses y aún así no había sido suficiente.
"¿Qué hice mal?, ¿dónde me equivoqué?".
.oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo.
Bolín no era una persona que se molestara con frecuencia, pero que llamaran a la puerta al mismo tiempo que el microondas le avisaba que su cena estaba lista, casi lo había conseguido.
- ¿Mako?, ¿qué haces aquí? – preguntó cuando se encontró a su escurridizo hermano del otro lado de la puerta.
- Visito a mi hermano.
- ¿Cómo supiste que estaba aquí? Mi avión aterrizó hace una hora.
- Te llamé y el Doctor Toza me dijo que estabas volando de regreso, y decidí venir a esperarte. ¿Puedo pasar?
- Por supuesto – dijo Bolín haciéndose a un lado para que hermano entrara.
- Pensaba darte la sorpresa, pero me alegra que estés aquí. – dijo Bolín entusiasmado, no recordaba la última vez que Mako lo había buscado, generalmente se reunían cuando lograba convencerlo de salir por unos minutos de su oficina - No vas a creer lo que traje desde la Isla Ember… ¿estás bien? Te ves más deprimido que de costumbre.
- ¿Cómo te fue de viaje? ¿Conociste muchos lugares?, ¿por fin pudiste ver un león blanco?
- No creo que hayas venido hasta aquí a esta hora para hablar sobre mi viaje – dijo Bolín serio.
- Necesito preguntarte algo Bo, pero eso puede esperar, ¿por qué no ordenamos algo de cenar y me cuentas sobre tu viaje?
- Ahora sí hablas como mi hermano – dijo Bolín.
.oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo.
Hacía quince minutos que esperaban, extrañamente el silencio no era incómodo. El silencio había formado parte de su relación siempre. A Mako le gustaba el silencio y ella había logrado acostumbrarse a él. Cuando Mako estudiaba, cuando veían una película o simplemente cuando no había nada más que decir había silencio y a ninguno le molestaba. Era extraño lo familiar que resultaba.
Mako revisó otra vez el reloj, se suponía que esperaban por Hasook, pero no era necesario que asistiera y para todos era más sencillo que no estuviera. Era la última revisión del contrato, la que ellos firmarían antes de pasarla a los abogados y a los Presidentes de las Compañías.
El teléfono de Korra sonó y ella se levantó para contestar. Mako tuvo que forzarse a no levantar la vista del documento que supuestamente revisaba.
- Asami, no esperaba que llamaras a esta hora – respondió Korra.
Asami. Mako aún no sabía lo que ese nombre le provocaba, pero lo asociaba con algunos de los peores días de su vida, pero se alegraba que siguiera en la vida de Korra.
- … ¿te llamó también?... no, creo que no es una buena idea… un par de días más, pero no estoy segura… no, no quiero quedarme aquí más de lo necesario, pudo ir con él cuando visite Ciudad Capital en un par de días… yo también lo extraño, pero no puedo quedarme más tiempo… se lo diré cuando me llame, siento mucho que te haya involucrado… ¿te puedo llamar después? Estoy en medio de una reunión o algo así... de acuerdo.
- Creo que deberíamos comenzar - dijo Mako – ya esperamos demasiado.
.oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo.
Por tercer día consecutivo, Mako se encontró jugando videojuegos con su hermano. Aún cuando vivían en la misma ciudad, y el uno era toda la familia del otro, no solían pasar mucho tiempo juntos. Mako siempre tenía que trabajar y a Bolín le gustaba demasiado divertirse, por eso habían dejado de compartir departamento.
- Estás mejorando, pero aún no eres rival para el gran Bolín – dijo cuando su jugador levantó los brazos en señal de victoria, mientras el de Mako yacía ensangrentado en el piso virtual – ¿quieres la revancha? – Mako asintió y ambos tomaron los controles.
- ¿Korra está saliendo con alguien? – preguntó Mako tratando de parecer poco interesado, pero fallando miserablemente. Su voz casi se había quebrado.
- Lo siento, no puedo hablar – dijo Bolín concentrado en la pelea.
- Vamos Bo, sólo es una pregunta.
- Se llama Tahno, y han estado saliendo casi un año.
- ¿Él la hace feliz?
- Eso dicen, al parecer es un buen tipo, yo lo he visto sólo un par de veces… creo que la hace feliz.
- ¿Crees?
- No sé si es el hombre indicado para Korra, pero tal vez es porque todavía no me hago a la idea de que ella esté con alguien más. Siempre pensé que terminaría contigo, que seríamos familia.
- Lo siento mucho, Bo.
- Aún no entiendo qué pasó, Mako, pero sé que has pagado por tu error. No creo que hayas sido feliz desde ese día… y creo que ella tampoco lo ha sido. ¿Quieres escuchar la idea más tonta que he tenido en mucho tiempo?
- ¿Aún más tonta que los pantalones para hurones?
- Esa era una buena idea, aún creo que puede funcionar.
- ¿Cuál idea, Bo?
- Creo que deberías luchar por ella… intentarlo otra vez. Ninguno de los dos ha sido feliz en todo este tiempo, y tal vez es porque… porque tienen que estar juntos.
- No creo que ella me perdone, después de todo lo que pasó.
- Tal vez no al principio, pero has cambiado desde entonces. Además, hermano, lo pero que puede pasar es que sigas siendo igual de miserable que ahora.
.oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo.
Korra respiró profundo antes de entrar al elevador, se suponía que sus días en las oficinas de Industrias Ferret habían terminado, pero su jefe le había llamado para negociar un último cambio en el presupuesto de transporte. Extrañamente, la petición la había hecho sonreír, y se negaba a pensar en los motivos. Le había llamado a Mako para pedirle otra reunión y él había accedido de inmediato. Al parecer ninguno de los dos estaba listo para dar por terminada su relación de trabajo.
No era la primera vez que estaba en su oficina. Algo en su estómago se revolvía cada vez que veía a su alrededor. Definitivamente ella y Mako no estaban en el mismo nivel, su cubículo no podía compararse con esa oficina. Aunque, por supuesto, el trabajo no siempre había sido su prioridad y gran parte de lo que había logrado se debía Asami. Mako en cambio lo había hecho solo. Había conseguido sus sueños, y seguramente ella no había sido el único sacrificio en su camino.
- Mi jefe lo lamenta mucho – dijo Rita cuando entró con un café para Korra – al parecer hubo un accidente y el tráfico empeoró, tardará por lo menos diez minutos más en llegar aquí.
- No importa, es mi única reunión del día.
- ¿Necesita algo más?
- Estoy segura que tienes trabajo, puedo volver después para no…
- Mako me pidió que me asegurara que lo esperara, señorita – dijo la mujer sentándose en el sillón frente a Korra, como si tratara de impedirle que se marchara – aunque hoy es su día libre, generalmente también viene a trabajar, hoy es una de las pocas ocasiones en las que no está en la oficina.
- ¿Hace mucho que trabajas con Mako? – preguntó Korra para romper el silencio.
- Entramos juntos a la empresa hace cinco años, pero fue hasta que se graduó y lo hicieron socio que trabajo para él, hace dos años.
- Entiendo… - eso había agotado los temas de conversación de Korra que tomó su taza de café y comenzó a observar a su alrededor. La oficina era lujosa, pero completamente impersonal, ni una foto, ni un cuadro en las paredes…
- Usted… ¿hace mucho que lo conoce?
- ¿Cómo sabes que conozco a Mako?
- Desde que la vi me pareció familiar… he visto fotografías de ustedes en su computadora… - Korra se alegró de no haber probado el café, porque habría salido expulsado con la sorpresa - tal vez no debí mencionarlo.
- Fuimos… amigos hace años… - dijo Korra tratando de parecer desenfadada.
- Conozco a Mako desde hace años, y nunca lo había visto comportarse como en la última semana... no pude evitar hacer suposiciones.
La puerta se abrió y de pronto Korra se vio entre un par de brazos muy familiares.
- Bolin, ¿qué estás haciendo aquí? – preguntó la morena casi abrumada.
- ¿Qué haces tú aquí?, ¿qué habría pasado si voy a Ciudad República y no te encuentro? Debiste decirme que vendrías, habría planeado los mejores días del mundo para nosotros, te habría llevado a los mejores lugares… espera, aún puedo hacerlo. Estoy va a ser lo mejor, Korra, nosotros dos en Ba Sing Se, ¡que se preparen todos!
- Eso suena bien, Bolin, pero ahora…
- Tengo que planearlo todo – dijo Bolín entusiasmado - no tenemos mucho tiempo, ¿o si? No creo que te quedes más que un par de semanas, tal vez un mes, así que tengo que planearlo bien. Tienen que ser los mejores lugares, por suerte ya no tengo a Vicky quitándome el tiempo.
- ¿Terminaste con Vicky? – preguntó Korra confundida.
- Fue desagradable, no me hagas hablar al respecto, esa mujer estaba loca, temí por mi vida cuando se lo dije, por suerte pude salir de su departamento cuando ella fue a buscar pañuelos. Tal vez si hubiera pasado más tiempo con ella me habría dado cuenta antes.
- Saliste casi dos años con ella…
- Si, pero no nos veíamos tanto. Debí sospechar que no estábamos tan bien cuando la idea de verla en persona me provocaba escalofríos, aunque de lejos funcionábamos. Tal vez debería llamarla otra vez…tal vez en un par de semanas cuando vuelva a Omashu.
- Quizá… no deberías hacer eso, Bo. Sólo recuerda lo que pasó en su departamento – dijo Mako.
- ¿Qué dices Korra?, ¿quieres salir de este deprimente lugar e ir conmigo a recorrer la Ciudad?
- Me gustaría, pero tengo que trabajar.
- Y tú también – dijo Mako – tenías que estar en la clínica hace diez minutos. Dijiste que sólo querías saludar a Korra.
- Es cierto, y aún tengo que ir al otro lado de la Ciudad, tal vez debería llamar para decir que voy tarde.
- ¿Cómo es que no te han despedido? – preguntó Mako.
- Soy bueno en mi trabajo, agradable, guapo… y el Doctor Toza me dejó a cargo, no puedo despedirme a mí mismo, pero definitivamente debo llamarme la atención.
.oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo.
- … mi jefe está de acuerdo en reducir el 1% si ustedes se hacen cargo del transporte, creo que es un buen trato.
- No creo que Arnook se oponga.
- Entonces… creo que es todo. Estamos listos para firmar – dijo Korra sintiéndose aliviada – tengo que enviar una copia del contrato a Ciudad República para que la revisen, y Asami o el Señor Sato estarán aquí en par de días para firmar.
- ¿Y tú… vas a volver a Ciudad República de inmediato? Porque eso arruinaría los planes de Bolín…
- Eso quisiera, pero… al parecer alguien más hizo planes por mí.
- ¿Vas a quedarte en Ba Sing Se?
- Sólo dos semanas, luego de que terminemos comienzan mis vacaciones. Así que tal vez puedo ir a alguno de esos lugares con Bolín.
- Korra… ahora que… ahora que terminamos el trabajo, tal vez… tal vez podríamos hablar.
- No tenemos nada de…
- Tú sabes que sí. Hace mucho tiempo que quiero decirte… tratar de explicarte lo que pasó.
"Si lo que quiere es disculparse para poder seguir con su vida…"
- De acuerdo.
- ¿Qué dijiste?
- Podemos hablar… podría ser la última vez que nos encontremos, y tal vez deberíamos hablar.
.oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo. oOo.
