CAPÍTULO XIX
Korra respiró profundo antes de entrar al lugar, por fuera era idéntico a cómo lo recordaba, y eso la puso nerviosa. Mako le había pedido verse en su café favorito, y ella no esperaba que se tratara del mismo lugar que le había mostrado hacia años. Apenas entró, la memoria de sus músculos se encargó de llevarla a la mesa donde Mako la esperaba, era la misma donde solía sentarse.
- Estás aquí – dijo Mako levantándose cuando la vio.
- ¿Pensaste que no lo haría? – preguntó Korra sentándose frente a él, mientras seguía examinando el local, que como siempre, estaba lleno de estudiantes.
- Estaba casi seguro que no lo harías.
- Siento decepcionarte – dijo Korra, que de inmediato tomó la carta de la mesa para poder ocupar su vista.
- Yo no diría que estoy decepcionado – dijo Mako sonriendo.
Luego de eso hubo silencio, y Korra se odio por encontrarlo tan familiar. Justo en ese lugar habían pasado incontables horas sin decir nada, Mako estudiando y Korra sólo disfrutando su compañía…
- Y aquí está su café – dijo un hombre, que no parecía un mesero que se acercó a su mesa y comenzó a colocar postres y bebidas frente a ellos.
- Pero no hemos ordenado nada – dijo Korra.
- No es necesario, siempre recordamos a nuestros buenos clientes – dijo el hombre con un guiño.
- Gracias Gommu – dijo Mako. El hombre le dio una palmada a Mako en la espalda y luego se marchó – lo siento, me tomé la libertad de… no quería que tuviéramos que esperar demasiado… no quiero que pienses que… - eran tan pocas las ocasiones en las que Korra había visto a Mako titubear, y siempre le había parecido aún más fascinante cuando lo hacía.
- ¿Batido de fresa? – preguntó Korra observando su bebida.
- Siempre… era lo que ordenabas… puedo… puedo pedir algo más
- Déjalo así – dijo Korra alejando la bebida - ¿De qué quieres que hablemos?
Mako estaba acostumbrado a las situaciones estresantes, su éxito se debía a que podía mantener la calma cuando todos los demás se desmoronaban. Una vez había estado a punto de perder millones y luego de respirar profundo había logrado evitar el desastre, y en cambio había ganado un ascenso. Pero ninguna se comparaba a la situación que enfrentaba. De lo que diría dependía toda su vida, Korra podía marcharse de su vida para siempre si no decía lo correcto, y no podía permitirlo. Nada tenía sentido sin Korra, muy tarde se daba cuenta de ello.
- Esto no es sencillo Korra, hace años pensé que tenía una razón para hacer lo que hice pero ahora… ahora sé que tengo que pedirte perdón por algo injustificable… lo que hice esa noche…
- ¿Dejarme para ir a por el trabajo de tus sueños?
- ¿Quién te lo dijo?
- Bolín. Pensé que si sabía la razón por la que lo habías hecho podría… pero no fue así – dijo Korra sacudiendo su cabeza para tratar de alejar los recuerdos.
- Si pudiera hacer las cosas distintas, Korra.
- ¿Qué hubieras hecho, Mako? Si pudieras volver el tiempo atrás, ¿qué hubieras hecho diferente?
- Te habría despertado, te habría dicho las cosas…
- Pero aún así te habrías marchado.
- Sería diferente Korra, te habría tratado diferente, te habría hecho mi prioridad… No sólo es de esa noche de la que me arrepiento, es de cómo te traté el último año que estuvimos juntos. Tú no lo merecías.
- Por mucho tiempo estuve furiosa por lo que había pasado, parte de mí aún lo está. No entendía lo que había hecho mal, pensé que se trataba de mí… luego me di cuenta que las cosas eran más simples, tú veías las cosas diferentes, para ti no significaba tanto, y supongo que por eso no podía culparte.
- Korra… - Mako quería decir algo más, pero las palabras no se formaban.
- Por eso rompiste conmigo, y por eso te fuiste esa noche, porque al final del día, yo no era tan importante – Mako aún guardó silencio – esa noche, cuando desperté, estaba demasiado confundida y demasiado herida para pensar en lo que acababa de pasar. Esperé por horas a que volvieras y cuando no lo hiciste sólo me marché. Fui a buscar a Asami porque no quería estar sola, cuando le conté lo que pasó hizo todo lo posible para convencerme de que nos marcháramos antes, sabía que si hablaba contigo volverías a convencerme de cualquier cosa, y yo quería hablar contigo porque sabía que lo harías. Aún entonces me negué a dejarte ir. Ella me pidió que nos marcháramos del hotel, pero yo quería seguir esperando por ti. Cuando no logró convencerme, me dijo que si me quedaba lo haría por mi cuenta, que ella se marcharía en el siguiente avión a Ciudad República, y sentí miedo, porque si no volvías me quedaría sola, y en el fondo sabía que no volverías. Me fui con ella y cuando salíamos del hotel encontramos a una de sus compañeras que había estado en la fiesta, Laura Desler – Mako palideció cuando escuchó ese nombre.
- Korra… déjame explicarte…
- Hasta ese momento pensaba que me habías dejado porque ya no encajaba en tu vida, llegué a hacerme a la idea de que tal vez no era el momento para estar juntos, pero que al final… - Korra cerró los ojos para evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas y respiró profundo para que su voz no se quebrara - ¿sabes lo que fue enterarme de que ni siquiera había sido tan especial en tu vida?, ¿de que nuestra relación ni siquiera fue tan importante para tí? Laura estaba furiosa contigo por cómo la habías tratado y no dudó en contarme todos los detalles de tus aventuras con ella, y con las otras, que también estaban furiosas contigo. Fue entonces cuando me di cuenta que yo había sido sólo una más, y todas las justificaciones que tenía para lo que habías hecho no fueron suficientes. Me engañaste, Mako, de la forma más ruin posible. Mientras yo estudiaba y trabajaba para seguirte, mientras esperaba por tus llamadas, tú te acostabas con otras, y luego me decías que me amabas, y dejabas que siguiera pensando que lo que teníamos era especial. Fue luego de escuchar a Laura que todo tuvo sentido, dejaste que yo te pusiera en el centro de mi vida, mientras tú me considerabas sólo una pequeña parte de la tuya. Por eso te resultó tan sencillo simplemente desecharme cuando ya no era conveniente.
- Korra, nunca fuiste una pequeña parte de mi vida… ellas nunca significaron nada. Yo estaba solo y, no es justificación, pero te extrañaba tanto y…
- ¿Me extrañabas tanto que me ignorabas para dormir con ellas?
- Fui un patán, lo sé…
- No tienes idea.
- No estoy orgulloso de lo que hice, me arrepentí cada vez, pero entonces… entonces no era una buena persona, aún no lo soy, pero todos estos años sin ti me hicieron darme cuenta de lo equivocado que estaba. Pensaba… - Mako respiró profundo para ordenar sus pensamientos - pensaba que el haber perdido tanto en mi vida, justificaba que hiciera… que hiciera algunas cosas. Es verdad, me porté como un patán contigo, te traicioné, te ignoré… y no hay un día que no me arrepienta. Y cuando pienso en por qué trataba de sabotear lo mejor que me ha pasado en el mundo… es porque tenía miedo, Korra. Porque antes de que aparecieras en mi vida, lo único que quería era convertirme en alguien que no tuviera que volver a preocuparse por el hambre, o por el frío, o por el miedo que se siente no tener nada ni a nadie en el mundo. Pero apareciste tú, y entonces mi mayor temor fue perderte. Ni siquiera sé cómo explicarlo, tenía tanto miedo de que me dejaras, de perderte… que traté de alejarte… sé que no tiene sentido, pero es verdad. Cuando te conocí, sabía que tú eras a quien estaba esperando, sabía que pasara lo que pasara serías tú con quien pasaría el resto de mi vida, pero era muy joven, Korra, y sentí miedo de tener algo tan definitivo. No fuiste una más, nunca vas a ser una más, tú eres la única. Y todos los días por el resto de mi vida, voy a arrepentirme de no haber sido capaz de hacer las cosas bien. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, y lo que tengo ahora no es lo que quiero, porque todo lo que quiero eres tú y no te tengo… nunca voy a tenerte.
- No… no tienes derecho, Mako, ¿qué esperabas de esta conversación?, ¿qué esperabas diciéndome eso ahora?
- Que entendieras…
- ¿Que entendiera que me engañaste y me rompiste el corazón porque me amabas?
- No, lo hice porque fui un imbécil, porque era inmaduro y egoísta, pero aún así te amaba… te amo, Korra, no tienes idea de cuánto. Haría lo que fuera por tenerte de vuelta en mi vida.
- No puedes decir eso, no después de todo lo que ha pasado… ¿sabes lo que tuve que hacer para olvidarme de tí? No puedes sólo decir… no puedes.
- Lo siento tanto, Korra. Si hubiera algo que pudiera hacer para que me perdones…
- Ahora no puedo con esto – dijo Korra levantándose de la mesa.
Mako la vio alejarse y recordó la última vez que no fue tras ella.
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- ¿Alguna vez vas a olvidar esto? – preguntó Korra, aún avergonzada, mientras secaba sus lágrimas. Le gustaba ir al cine con Mako, pero su parte favorita era cuando caminaban de vuelta a la casa de Tenzin.
- No imaginé que fueras de las que lloran en las películas – dijo Mako divertido.
- ¿Cómo puedes ser tan insensible? Él lo dejó todo por salvarla, y ella ni siquiera se dio cuenta, sólo se marchó y…
- En algunos meses ella lo va a olvidar y él va a encontrar a alguien menos complicado.
- Eso sería aún peor – dijo Korra ignorando las palabras de Mako - ¿sabes algo? Creo que fuiste la única persona en la sala que no lloró.
- Tal vez porque fuiste la única que logro convencer a su novio de que la acompañara, estoy seguro que era el único chico allí.
- Eso no es cierto, pero fuiste el único insensible.
- ¿Soy insensible porque no lloré con una película completamente predecible?
- No fue predecible, fue trágica. ¿Cuándo fue la última vez que lloraste?
- No lo recuerdo – dijo Mako incómodo por el cambio en el tema de conversación.
- No puedes hablar en serio, ¿no recuerdas cuándo fue la última vez que lloraste?
- Sé que fue antes de que mis padres murieran, pero no recuerdo cuándo ni por qué.
- ¿Antes de que…?
- Cuando ellos murieron no lloré. Pensé que no era justo para Bolin, tenía que ser fuerte por los dos. Y si no lloré entonces, no creo que en la vida haya algo peor que me provoque llorar.
Korra se detuvo, se levantó sobre las puntas de sus pies y besó a Mako.
- ¿Por qué fue eso? – preguntó Mako sonriendo.
- Porque a veces olvido lo maravilloso que eres, aún después de todo lo que has pasado – dijo Korra.
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Cuando logró salir del café y sintió el aire frío sobre su rostro, no sintió el alivio que se suponía debía sentir. Las palabras de Mako seguían resonando y causando emocionas tan distintas y tan abrumadoras que parecía que su cabeza iba a estallar. Necesitaba alejarse y necesitaba pensar, pero no se creía capaz de sortear todo lo que pasaba por su mente.
Cerró los ojos mientras decidía cómo alejarse de ese lugar cuando sintió una mano sobre su hombro, no pudo evitar sobresaltarse y cuando se dio la vuelta encontró a quien era la causa de su batalla interna.
- No quiero molestarte más – le dijo Mako – sólo recordé la última vez que te marchaste y yo no te seguí… aún me arrepiento de no haberlo hecho. No quería añadir otro remordimiento a mi lista – Korra desvió la vista, podría ver la aflicción en el rostro del muchacho, parecía que iba a llorar en cualquier momento y eso hacía todo más difícil – Si pudiera volver el tiempo atrás, volvería a ese día en el parque e iría tras de ti. No sabes cuántas veces he soñado que lo hago, sólo para despertar y darme cuenta que aún te había dejado marchar…
- ¿Qué quieres de mí, Mako? No puedes esperar que después de todo lo que pasó… - Korra no se había dado cuenta que estaba temblando hasta que escuchó su voz
- Tienes razón, no tengo derecho a esperar nada, pero aún así tenía que decirlo. Llevo muchos años guardando las palabras – dijo Mako quitándose su chaqueta y poniéndola sobre los hombros de Korra.
- Necesito tiempo…
- He esperado volver a verte más de cinco años, Korra. Puedo esperar un poco más.
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Casi estaba amaneciendo cuando llegó a la habitación del hotel. Había recorrido una y otra vez la ciudad persiguiendo recuerdos, tratando de aclarar sus ideas, y lo había conseguido hasta cierto punto.
Arrojó sus zapatos y se dejó caer sobre la cama, completamente exhausta. Estaba por cerrar los ojos cuando se dio cuenta que no estaba sola, ahogó un grito y se levantó de inmediato.
- ¿Tahno?, ¿qué estás haciendo aquí? – preguntó cuando vio a su novio sentado en un sillón.
- Sorpresa – dijo el muchacho sin emoción.
- ¿Cómo… cómo entraste aquí?, ¿por qué no me dijiste que…?
- Quería sorprenderte, pero el sorprendido fui yo. ¿Dónde estabas, Korra?
- ¿Vienes sin avisar, te escabulles en mi habitación del hotel y aún me preguntas dónde estaba?, ¿qué pasa contigo?
- Debería ser yo quién pregunté qué pasa contigo, pensé que estabas aquí por trabajo, y en cambio me encuentro con que pasas toda la noche quién sabe dónde y quién sabe con quién…
- Estoy cansada, y no quiero discutir contigo ahora.
- ¿Estás cansada?
- No digas nada más, Tahno, no te lo voy a permitir. Si crees eso de mí, los dos estamos perdiendo el tiempo.
- Lo siento – dijo Tahno luego de un rato de silencio – es sólo que… quería sorprenderte y nada salió cómo lo planee, lo siento – dijo acercándose a Korra – fui un patán, ¿puedes perdonarme?
- En la mañana – dijo Korra alejándose – ahora estoy cansada.
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Decir que estaba furiosa era subestimar cómo se sentía. Le parecía que no podía encontrar descanso, no importaba a dónde fuera ni qué hiciera, las personas se empeñaban en tomar decisiones por ella. No era la primera vez que Tahno hacía algo así, pero era la primera vez que le molestaba tanto. A sus espaldas había hablado con su jefe para pedirle un par de semanas libres con la intención de que las pasara con él en Ba Sing Se.
- No es tan grave, sólo quería sorprenderte – le decía Asami al teléfono.
- ¡No era su decisión!
- Pensé que tú le habías dicho que lo harías, él sólo…
- ¿Qué querías que le dijera? "No Tahno, no quiero quedarme en Ba Sing Se, no soporto estar un minuto más en esta ciudad y tu presencia sólo haría las cosas mucho peores. Hace mucho tiempo que pasar tiempo contigo simplemente no está en mis planes."
Asami guardó silencio y Korra hizo los mismo, las dos estaban sorprendidas que dijera en voz alta las palabras que hace meses se callaba.
- Si eso es lo que piensas, tal vez deberías decirle, Korra.
- ¿Cómo voy a hacer eso, Asami?, ¿cómo le digo a un hombre que siempre me ha tratado bien y que me ha dado todo lo que necesito cuando lo necesito, que ya no quiero estar con él? Que tal vez nunca quise… que sólo lo usé…
- Tarde o temprano tendrás que hacerlo, y nadie quiere escuchar esas palabras el día de su boda, así que tal vez deberías darte prisa.
- Tal vez sólo estoy molesta por todo lo que está pasando, no apareció aquí en el mejor momento. Ni siquiera pude decirte por qué llamé.
- Supongo que no fue para decirme que Tahno te había sorprendido en Ba Sing Se.
- Hablé con Mako.
- ¿Hablaste con…?, ¿estás bien?
- Me dijo cosas que…
- Si se atrevió a lastimarte otra vez, Korra…
- No, yo diría que hizo todo lo contrario. Me dijo todo lo que había estado esperando escuchar de él… todo lo que alguna vez soñé que me diría, pero fue diferente. Porque mientras le decía lo que había pasado ese día en el hotel, era como si lo reviviera. Me volví a sentir herida y furiosa, y él estaba allí… fue demasiado.
- ¿Y qué te dijo?, ¿por qué… por qué hablaron?, ¿lo perdonaste?
- Dijo que aún me ama… - dijo Korra, y pudo escuchar a Asami suspirar resignada del otro lado de la línea - ¿Crees que dijo la verdad, Asami?, ¿crees que aún me ama?
- Ya pasaste por esto, Korra, y las cosas no terminaron bien. Si quieres que te diga lo que pienso, creo que dice la verdad, pero la última vez eso no fue suficiente, aún así te lastimó y odiaría volverte a ver así.
- Tengo que irme, Tahno me está esperando.
- Korra, no tienes que hacerlo, ¿lo sabes? No le debes nada a Tahno, él estuvo ahí para ti y tú estuviste ahí para él cuando los dos lo necesitaban, pero eso no te obliga a nada. Si él no te hace feliz…
Korra colgó el teléfono, respiró profundo y se vio una última vez en el espejo.
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Se vio en el retrovisor del auto por última vez antes de salir, respiró profundo. "Esta es la última vez", se dijo antes de entrar al ascensor. Era la última vez, o eso esperaba.
- Hola Rita – saludó a la secretaria de Mako, que apenas tuvo tiempo de levantar la vista, y entró a la su oficina.
El hablaba por teléfono, estaba de espaldas, lo que hacía las cosas más fáciles. Lo abrazó por la cintura y se permitió perderse en su aroma un momento, luego se alzó en la punta de los pies para besar su mejilla.
Si lo que esperaba luego de ausentarse tanto tiempo era una reacción, la obtuvo. Él soltó el teléfono y la besó como no la había besado en años.
- De haber sabido que lo único que necesitaba para que me saludaras así era que me ausentara, lo habría hecho hace mucho tiempo – dijo sonriendo.
- Erika… ¿qué estás haciendo aquí?
Y con sólo esa pregunta su mundo volvió a hundirse.
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