CAPÍTULO XI
Cuando llamaron a la puerta, Korra se levantó a abrir de mala gana. Tahno le había dicho que tendría todo el día ocupado visitando a los dueños de los bares donde los Wolfbats iban a presentarse. Su malhumor por haber visto interrumpido su día libre se disipó cuando encontró a Asami y no a Tahno del otro lado de la puerta.
Hiroshi había decidido enviarla a firmar el contrato con industrias Ferret, y Korra no podía estar más feliz por eso.
- ¿Por qué no me dijiste que iban a enviarte a ti?
- Papá lo decidió a última hora, te estuve llamando toda la mañana.
- Creo que volví a perder mi celular. ¿Cuánto te quedarás? – preguntó Korra. Tal vez con Asami y Bolín las dos semanas en Ba Sing Se no serían del todo desagradables.
- Sólo un par de días, en cuanto firmemos el contrato y todo quede en orden debo volver a Ciudad República.
- Ojalá pudiera ir contigo.
- Tengo una propuesta que hacerte, que tal vez te agrade.
- Si va a sacarme de aquí, te escucho.
- Aún me siento culpable por ayudar a Tahno a tus espaldas, y dado que fui yo quien arregló que se quedara en tu habitación, tengo que compensártelo.
- ¿Fuiste tú quién lo hizo?, ¿cómo pudiste…?
- Ya te lo dije, pensé que tú querías que te sorprendiera. Parecías feliz cada vez que estabas con él.
- Lo que vas a ofrecerme, tiene que ser bueno…
- Sabes que nunca me deshice de mi departamento, ¿por qué no te mudas conmigo por un par de días y luego te queda tú allí el resto del tiempo?
- ¿Quieres que abandone a Tahno en nuestras vacaciones? No es una mala idea, pero…
- Sólo dile que odio quedarme sola y que aún tenemos que trabajar en el contrato. Él va a estar ocupado la mayor parte del tiempo durante los próximos días, ¿no es cierto? No sería justo que te dejara aquí sola, y quién sabe, podría necesitar de tu ayuda durante las próximas dos semanas.
- Aún no entiendo por qué me enviaron a negociar a mí cuándo tú habrías podido cerrar el trato en diez minutos. Eres brillante Asami.
- Sólo lo dices porque voy a salvarte de pasar tus vacaciones con tu novio.
Tahno aceptó de mala gana que Korra se mudara con Asami, pero cuando la morena le recordó que durante los próximos días tendría la mayor parte del día ocupado y ensayos durante la noche, no le quedó más opción que acceder. Asami estaría sólo un par de días en Ba Sing Se y luego las cosas irían cómo él las había planeado.
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- ¿Estás segura que no quieres acompañarnos? – dijo Korra mientras se veía por última vez en el espejo – estoy segura que a Tahno no le importaría.
- ¿Crees que no le importaría que yo los acompañe a la cena romántica que planeó?
- Podríamos posponerla, tú acabas de llegar a la ciudad y eres mi jefa, es casi mi obligación pasar tiempo contigo…
- No te preocupes por mí, Bolín se ofreció a hacerme compañía, vamos a ir al cine y a cenar.
Korra no pudo evitar sentir envidia de los planes de sus amigos, cómo deseaba poder ir con ellos. Respiró profundo, ¿desde cuándo era tan difícil pasar tiempo con Tahno? En el fondo sabía la respuesta: desde que cierto muchacho de ojos cobrizos había vuelto a aparecer en su vida. A estas alturas prefería estar confundida, que estar tan segura de lo que quería, y que por supuesto no era su novio.
- Llegó tu taxi – dijo Asami sacándola de sus pensamientos – llama si necesitas algo.
- Aún no tengo teléfono, ¿lo olvidas?
- Pensé que ya no los arrojabas contra la pared.
- ¡No lo hice, lo juro! Sólo… desapareció.
- Lo que tu digas, Korra.
Korra bajó de mala gana, esperando que el taxi se hubiera ido, pero por supuesto que aún estaba allí. Luego deseo que el camino fuera más largo, que reventara un neumático, que el taxista confundiera el camino… nada de eso pasó. Diez minutos después estaba en la puerta del hotel.
- ¿Qué tan malo puede ser? - murmuró la morena alistándose a entrar.
- ¿Korra? – la llamó una voz que se negó a reconocer.
- Esto no está pasando – murmuró antes de darse vuelta – Erika, ¿qué estás haciendo aquí?
- No puedo creer que nos volvamos a encontrar – dijo la joven - ¿es aquí dónde te hospedas?
- Algo así – dijo Korra aún pensando en la forma de poder alejarse cuanto antes.
- Entonces tienes suerte porque este hotel tiene uno de los mejores restaurantes de la ciudad, es el favorito de Mako. ¿Sabes algo?, creo que esta es una señal, deberíamos dejar de confiar en las coincidencias para encontrarnos, mientras estás en la ciudad deberíamos reunirnos para ponernos al corriente.
Korra no podía creer lo que escuchaba, no recordaba una sola vez en que Erika se hubiera mostrado siquiera cortés con ella y ahora le hablaba como si hubieran sido grandes amigas.
- Este es mi teléfono – dijo Erika buscando entre su bolso y sacando una tarjeta, que luego le extendió – llámame y nos podemos de acuerdo, ¿te parece?
Y entonces todo lo que Korra pudo ver fue el anillo en el dedo de Erika, y antes de darse cuenta estaba haciendo la pregunta que temía.
- ¿Vas a casarte?
- Mako me lo pidió en cuanto volví a la Ciudad, ¿puedes creerlo? Después de cinco años de estar juntos, era de esperarse, pero aún así me sorprendió. Podría hablar horas sobre mi compromiso, pero no quiero retrasarte más. No dejes de llamarme – dijo Erika antes de marcharse.
Korra debió estar mucho tiempo parada en el mismo lugar, porque cuando se dio cuenta tenía una mano sobre su hombro.
- ¿Korra?, ¿estás bien? – le preguntó una voz familiar. Cuando levantó la vista se encontró con Zein, uno de los compañeros de Tahno.
- Estoy bien.
- ¿Está segura? Te ves pálida, ¿quieres que llame a Tahno por tí?
- No, no es necesario. Creo que fue el viaje en taxi… o tal vez el almuerzo. Ese lugar no se veía confiable – dijo Korra tratando de sonreír.
- Eso si puedo creerlo – dijo Zein sonriendo – Tahno te está esperando en el bar del restaurante, ¿quieres que te acompañe?
- Sé dónde está, y tal vez un trago es lo que necesito ahora – dijo Korra dándose prisa por entrar – gracias Zein.
Mako iba a casarse con Erika, tal vez todo lo que necesitaba era que Korra lo perdonara para seguir adelante.
"No es como si aún tuviéramos oportunidad", pensó Korra amargamente, "pasaron demasiadas cosas entre nosotros, más de las que se pueden perdonar y olvidar… tal vez es mejor así".
Korra aún trataba de alejar la oleada de sentimientos que le había provocado su encuentro con Erika, de sobra sabía que un trago no iba a mejorar las cosas.
"Pero tal vez más de uno… ¿en qué estoy pensando?"
No le fue fácil encontrar a su novio, su chaqueta de piel era inconfundible, aún en un lugar tan concurrido, y entones vio al acompañante de su novio. Mako estaba allí, y de pronto ya nada tuvo sentido, porque sus miradas de inmediato se encontraron, y ella sabía que estaba allí por ella, porque sus ojos y su expresión decían mucho más que las palabras de Erika, ¿y dónde estaba Erika si había ido allí con Mako y acababan de comprometerse? Tal vez era su cerebro buscando excusas, o tal vez por primera vez en mucho tiempo pensaba con claridad…
Y de pronto Tahno estaba frente a ella de rodillas con un ramo de flores en una mano y una caja de terciopelo azul en otra, y nada tenía sentido. Ni siquiera escuchó lo que le dijo, porque sus ojos de inmediato buscaron a Mako, que veía pasmado lo que pasaba, y su expresión era idéntica a la que había tenido cuando Bolín se había accidentado en su motocicleta, y a la que había tenido cuando le dijo que debía volver al Polo Sur porque Tenzin y su familia iban a mudarse y ella no podía ir con ellos… y su reacción le dijo mucho más que las palabras de Erika, que ya se negaba con todas sus fuerzas a creer, porque el anillo en su mano era demasiado grande, y Mako odiaba lo ostentoso, porque tenía un diamante y Mako prefería los rubíes. Pero Tahno estaba de rodillas, frente a ella y no podía pensar en qué decirle, en cómo decirle que no quería nada de lo que seguramente acababa de ofrecerle, y sólo sonrió y asintió, y él se levantó y la besó. Y cuando volvió a buscar a Mako con la vista, él ya no estaba allí.
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Bolín entró de prisa al lugar, y se abrió paso entre la multitud hasta que llegó a la barra. Aunque sabía con lo que se encontraría aún se sorprendió.
- Gracias por avisarme – le dijo al barman.
- Eres el único contacto en su celular, no tenía muchas opciones – dijo el hombre.
El viaje de vuelta fue confuso, Mako parecía casi inconsciente y las única palabra que decía y tenía sentido era "Korra". Bolín no estaba acostumbrado a ver a su hermano vulnerable.
- ¿Qué hiciste esta vez, Mako?
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- Korra, estoy tan feliz – dijo Tahno cuando llegaron a su habitación. No tenía idea de cómo lo había logrado, pero se sentía exhausta.
- Creo que tenemos que hablar – dijo Korra quitándose el anillo y poniéndolo frente a Tahno.
- Hay mucho que planear, pero tenemos tiempo. No tenemos que casarnos de inmediato, ¿estás bien?
- No creo que debamos casarnos.
- ¿De qué estás hablando? Acabo de pedírtelo y aceptaste.
- ¿Querías que te dijera que no frente a todas esas personas? No fue justo de tu parte ponerme en esa posición…
- ¿No quieres casarte conmigo?
- Tú sabes que las cosas no están bien entre nosotros.
- Claro que las cosas están bien entre nosotros, ¿recuerdas cómo era nuestra vida hasta hace algunos días? Las cosas están bien, si crees otra cosa es por el efecto de esta maldita ciudad. Reconozco que me equivoqué obligándote a que te quedaras, cuando tú claramente querías irte, pero todo va a volver a la normalidad cuando regresemos Ciudad República.
- ¿En serio crees eso?
- Estoy seguro, Korra. Sólo estás confundida, debió ser difícil volver a ver a Mako y estar aquí…
- ¿Sabías que él estaba aquí?
- No soy estúpido. ¿Sabes que fue él quien me aconsejó que te propusiera matrimonio?, ¿y que lo hiciera lo antes posible? Dijo que él lo acababa de hacer y era la mejor sensación del mundo, dijo que no podía imaginarse estar sin su novia, y yo pensé que tampoco podía estar sin ti, y entonces lo hice. No trataba de ponerte en una situación difícil, no planee proponerte matrimonio esta noche en el bar, pero luego de escucharlo… sólo pasó. Tal vez me precipité, pero era algo que tarde o temprano iba a pasar, porque a pesar de lo confundida que puedas estar, nosotros estamos bien.
Korra guardó silencio, las palabras de Tahno habían acabado con todas las ideas que durante toda la noche se había hecho. Y la única forma de protegerse era la negación, pero ¿cuánto tiempo más funcionaría?
- ¿Qué te parece si guardas el anillo y cuando volvamos a Ciudad República me das una respuesta de verdad? No voy a negarte que ya quiero empezar a pasar el resto de mi vida contigo, pero puedo esperar a que estés lista.
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No era la primeva vez que Asami se encargaba de cerrar un trato, pero era la primera vez que cerraba uno tan grande. Los asesores y Korra habían hecho la mayor parte del trabajo, ella sólo tenía que estampar su firma, intercambiar saludos, asistir a alguna cena e intercambiar halagos, y en eso era experta. Supo que algo iba mal cuando entró a la oficina del vicepresidente.
- Señorita Sato, es un placer tenerla con nosotros – dijo el hombre acercándose para estrechar su mano.
- El placer es mío…
- Espero que su viaje haya sido placentero y que encuentre la ciudad agradable.
- Disculpe la franqueza, Arnook, pero estoy confundida. Pensé que estaba aquí sólo para firmar el contrato.
- Me temo que hubo… algunos contratiempos. Nuestro Presidente la espera para hablar al respecto en unos minutos, pero pensé que sería prudente ponerla sobre aviso.
- ¿Qué clase de contratiempos?
- Al parecer hubo… un tipo de omisión por parte de su representante, que después fue pobremente manejada por el nuestro. Lamentablemente la información llegó a oído de Amón… señorita Sato. Ahora mismo está hablando con uno de nuestros asesores para determinar cuál será nuestro…
- ¿Una omisión?, ¿no debieron considerarlo antes de acceder a firmar el contrato? No entiendo lo que está pasando, Arnook, y ciertamente no esperaba perder mi tiempo al venir aquí – dijo Asami levantándose para marcharse.
- Debería hablar con Korra, Asami. Estoy segura que ella sabe de lo que estamos hablando.
Asami no tenía que hablar con Korra, por suerte le había hablado con detalle de la negociación, incluyendo el error que había cometido al no enviar toda la información a Industrias Ferret, y cómo Mako la había ayudado a solucionarlo… No era un error grave, pero considerando los términos del contrato, podría equivaler a pagar una gran suma por compensación. Lo que realmente le preocupaba a Asami era que para reconocer el error, Mako tuvo que haberse retractado.
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Cuando llamaron a la puerta, Korra pensó que se encontraría con Tahno, pero fue un par de ojos azules diferente con el que se encontró.
- ¿Hasook?, ¿qué estás haciendo aquí? – preguntó con más hostilidad de lo que esperaba.
- Trato de hacerte un favor, ¿puedo pasar?
- No estoy segura – dijo Korra confundida.
- Te aseguro que te interesa lo que vengo a decir, ¿no quieres saber de una vez qué es lo que se propone mi jefe al acercarse a ti otra vez?
Korra se hizo a un lado para dejarlo pasar.
- Sé que voy a arrepentirme de esto – se dijo a sí misma.
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Antes de que Asami pudiera colocar la llave, la puerta de su departamento se abrió. Bastó ver la expresión de Korra para saber que ya sabía lo que pasaba.
- Lo siento mucho, Asami… debí ser más cuidadosa… no tenía idea de que…
- No te preocupes, los abogados ya están revisando el caso, y confío en que podamos llegar a un arreglo. Aún no entiendo cómo pasó, pensé que lo había arreglado cuando Mako te cubrió.
- Hasook acaba de irse – dijo Korra bajando la vista, aún no podía creer todo lo que había escuchado - Mako se retractó, dijo que nunca había recibido la información, y nosotros no podemos comprobar que la enviamos a tiempo.
- ¿Por qué hizo algo así?, ¿por qué ahora?
- Hasook dijo que porque quería esperar al último momento, para que nosotros no tuviéramos tiempo de reaccionar, pero… tal vez se molestó por lo que vio en el bar… tal vez al final de cuentas si quería estar un paso más cerca de la vicepresidencia… Arnook acaba de anunciar que va a jubilarse, Mako es uno de los candidatos para reemplazarlo.
- ¿Hasook te dijo todo eso?
- Está molesto porque Mako lo sacó de su equipo, quiso quedarse él sólo con el crédito. – Korra respiró profundo, Mako había escogido algo más otra vez y dolía - Siento mucho que haya pasado esto, Asami. Sé que tu padre va a culparte a ti también por haberme recomendado… siento mucho haberlo echado todo a perder.
- No es tan grave, Korra. Lo peor que puede pasar es que tengamos que pagar las penalizaciones, pero Industrias Ferret no va a arriesgarse, sabe que Cabbage Corp quiere firmar con nosotros, y que están dispuestos a pagar más. Y papá no va a intervenir, ya hablé con él y me pidió hacerme cargo de todo, dice que confía en mí, y yo confío en ti. Pero eso es lo de menos, ¿cómo te sientes?
- ¿Crees que lo que hizo Mako estuvo tan mal? Mi carrera ni siquiera ha comenzado, me han despedido más veces de las que puedo recordar, y no es como si esto fuera a afectarme demasiado; y él en cambio, puede convertirse en Vicepresidente. ¿Crees que fue tan malo?
- ¿No crees que darte la espalda a último minuto estuvo mal?
- Tenía sus razones… y tal vez lo hizo porque estaba molesto.
- ¿Por qué dices que estaba molesto?
- Tahno me propuso matrimonio frente a él, y tuve que aceptar, pero después…
- ¿Tahno te propuso matrimonio?, ¿y no crees que debiste mencionarlo? ¿Cuándo pasó eso?
- Hace dos noches, cuando fuimos a cenar, pero sólo acepté porque estábamos en público, luego le dije que no podíamos casarnos…
- Así que eso fue lo que pasó.
- Tengo que hablar con él Asami, esta vez no voy a escapar ni me voy a esconder. Lo voy a enfrentar y voy a escuchar lo que tiene que decir. Tengo que dejarlo ir de una vez para seguir adelante.
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Desde que entró al edificio supo que algo andaba mal, o tal vez sólo se había acostumbrado a los malos días que lo perseguían sin darle tregua. Aún cerraba los ojos y veía a Korra aceptando casarse con otro. No hace falta decir que el sueño lo evitaba como a la plaga y que incluso Bolín sufría por eso. Su pobre hermano tuvo que recibirlo en su departamento e incluso él comenzaba a contagiarse de su miseria.
- Hola Rita – saludó a su secretaria - ¿está todo bien? – preguntó cuando vio a su secretaria visiblemente ansiosa.
- El Director quiere hablar contigo… y tienes a alguien esperándote.
- ¿El Director quiere hablar conmigo?
- Su secretaria llamó para avisar, te espera a las diez.
- No te preocupes, seguramente es algo sin importancia.
Encontrar a Hasook esperándolo habría sido cotidiano, de no ser por la discusión que habían tenido hacía un par de días, y que había dado por terminada su relación de trabajo, y muy posiblemente su amistad.
- ¿Qué haces aquí? Pensé que habías jurado no volver ni aún en mi lecho de muerte – dijo Mako.
- Las cosas cambian, quería ser el primero en felicitarte – dijo Hasook extendiéndole una copa de vino. Mako estaba confundido.
- ¿No es un poco temprano?, ¿y por qué quieres felicitarme?
- Arnook va anunciar esta tarde que se retira, y con un poco de suerte, la próxima semana van a estar nombrando al nuevo vicepresidente, y todo apunta a que va a ser el más joven en ocupar ese cargo desde el propio Amón, eso merece una celebración, y el cese de hostilidades, ¿no te parece?
- ¿Tengo que recordarte que desde el incidente con Industrias Futura el principal candidato a ocupar el cargo es Ryoji? Estás en la oficina equivocada.
- Estoy en la oficina correcta. Desde que te retractaste, Amón volvió a considerarte, incluso con más entusiasmo que antes. Cree que jugaste tus cartas impecablemente, esperando hasta el último minuto para usar la información en contra de Industrias Futura, quitándoles toda oportunidad de corregir el error hasta que fue tarde.
- ¿De qué estás hablando?
- De que vas a ser vicepresidente Mako, lo lograste.
- Yo nunca me retracté.
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