Inazuma Girl

Inazuma eleven no nos pertenece, es propiedad de LEVEL-5


Capitulo 4: ¡No esta todo perdido!

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Todas se encontraban dentro del vestuario, decepción, rabia, e impotencia, se leía en las miradas de todas. Han perdido su gran oportunidad, esa tan ansiada, esa que aria que ellas fueran las más famosas de todos los equipos, han perdido la oportunidad de crear el equipo, de quitarle el puesto a Raimon como equipo representante de la secundaria, y el orgullo que daría escuchar como la gente te aclama por haber ganado al equipo con más internacionales, y equipo ganador del FF del año pasado.

― ¡Somo estúpidas! ¿Cómo podíamos cree que le íbamos a ganar?― Gritaba enojada Yuko, mientras pateaba con fuerza un balón.

― La pelota no tiene la culpa, no tienes por que pagarlo con ella.― Le contesto Yuuki, quien estaba sentada en uno de los banquillos.

―¡Ya lo se! Pero estoy de los nervios. Que hemos perdido todo, se acabo el equipo, estábamos tan emocionadas que no nos dimos cuenta que somos inferiores a ellos.― Termino echando su espalda contra la pared, y dejándose caer al suelo.

― ¡Bien jugado chicas!― Dijo Lara mientras saca de su mochila una bolsa llena chucherías, a coger una, le da la bolsa a Shion, quien la mira sorprendida y extrañada.― Estaba claro que no le íbamos a ganar, pero eso no es lo importante, lo que de verdad importa es que no nos hemos echado atrás, hemos jugado al máximo hasta el ultimo segundo, y eso es lo importante.

― Pero el trato era ganarles, nunca nos dejaran crear el equipo.― Dijo deprimida Kanaria, mientras coge una chuche y pasa la bolsa.

― Ya buscare el modo para que nos deje crearlo, puedo ser muy convincente.― Dijo guiñando un ojo la capitana.

― ¡Venga chicas! Ese animo arriba.― Dijo Erika mientras deja la bolsa de las chucherías en sima de un pequeño mueble, observa que nadie a comido aun su chuche, y levanta el brazo derecho mientras sujeta con esa mano la chuche, a ver la acción de la peli-negra, Vanesa y Lara la imitaron.― Venga chicas, un brindis, por nosotras y este equipo que aun le queda mucho por delante.

Las demás chicas la miraron extrañadas, pero tras pensarlo un poco todas subieron el brazo.

― ¡Pa' arriba, pa' el centro y pa' dentro!― Tras eso todas se comieron a la ves la chuchería.

Una sonrisa volvió a parecer en los labios de todas, era pequeña, pero gracia a esa chuchería la derrota se le a echo un poco meno amarga.

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― ¿De verdad que todo saldrá bien?

Kanaria, junto a Clara caminan hacia la secundaria juntas, no solían hacerlo, pero en mitad del camino se han encontrado, y es mejor caminar junto a una amiga que sola.

― Pues... no tengo ni idea...

― Uf... Lo tuvimos tan cerca... Pero ahora... ahora esta tan lejos que ni lo veo.―Comentó con pesimismo la castaña.

― Arriba ese animo, si no puede ser este año, el siguiente se vuelve a intentar.

―Ya, pero... La capitana, Erika, Alejandra, Vanesa, y tu, os graduáis este año, no será lo mismo.

Tras esa pequeña frase el silenció se hizo presente, tenía razón, para algunas integrantes este era el único año en el que podrán participar en el torneo, pero ahora mismo es imposible que consigan jugar, perdieron el partido, no tienen entrenador, y lo más importante: no están las once jugadoras. El director nunca le permitirá crear el equipo...

Ambas iban tan concentradas en sus pensamientos que no se dieron cuenta que una persona que cubría su cabello y pequeña parte de su rostro con la capucha de una sudadera negra, corría hacia ella. A no percatare de la parecencia de esa persona ninguna se echo a un lado causando que chocaran, las dos adolescente cayeron al suelo, mientras que la persona de la sudadera perdió un poco el equilibrio pero no dejo de correr, perdiéndose por una calle cualquiera.

― Ay... que daño.―Se queja Clara mientras se levanta.

― ¿Quien demonios era?― Pregunto enojada la rubia.

― Ni idea... ¿sería un ladrón?―Dice mientras pone una pose pensativa.― ¡O un espía secreto que fue descubierto! ¡También podría ser!

― Una persona que iba con prisa.―Interrumpió Kanaria antes que su amiga dijera algo aun más loco.―¿He? ¿Qué es esto?

Kanaria se agacho para coger un papel doblado del suelo, el cual tenía escrito en letras grandes y en mayúscula: "PARA EL EQUIPO FEMENINO DE RAIMON" Ambas se miraron extrañadas, ¿de donde habrá salido ese papel? ¿Lo abra dejado esa persona? Sí es así... ¿Quien es esa persona de la sudadera?

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A pollada contra una pared se encuentra una persona con una sudadera negra, sin sacar mucho el cuerpo observa escondido como las chicas con la que se a chocado hace unos segundos han recogido el papel que a dejado en el suelo, cuando ve que ambas chicas siguen su camino, se echa del todo contra la pared mientras suspira.

Primera fase completada...―Piensa mientras se separa de la pared y comienza a caminar.

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― ¿Qué os a pasado que esta mañana?― Preguntaba extrañada y sin entender nada Shion

― ¿¡Qué es lo que no has entendido!?―Pregunto alterada Clara.

― ¿Exactamente? Pues... ¡Nada! ¡has hablado muy rápido y no se te ha entendido!― Le gritó Alejandra de los nervios.

― ¿A sí?... ¡Bueno! Lo que a pasado es que Kanaria y yo, mientras veníamos alguien se choco contra nosotras y ¡creemos que es un espía secreto! ¿No es increíble?

― ….

― ¡Deja de decir tontería clara, y cuéntalo bien!― Gritó Kanaria.

― Vale, vale. En verdad nos encontremos este papel en la calle.― Dice mientras muestra el papel de esta mañana.

― ¿ Y que dice?― Preguntó Yuuki intrigada.

― No lo sabemos, decidimos esperar a que estuviéramos todas para leerla... A todo esto, ¿donde esta Vanesa, Eriaka, y Lara?

― Fueron hablar con el director... Solo espero que a Lara no se le vuelva a ir la olla como la otra ves.― Comentó Danna recordando el momento que le pidieron crear el equipo, y al final a cavaron retando a Raimon.

― Mientras que no la expulsen, le ira bien.― Dice Alejandra mientras se estira un poco.

― Hablando de las reinas de roma, por el camino asoman.― Comenta divertida Yuko mientras ve como se acerca las tres amigas.

Lara esta en medio con cara de pocos amigos mientras comenta algo inaudible para las demás jugadoras del equipo, Erika y Vanesa tienen los oídos tapados con eso pueden suponer que su capitana esta gritando, y efectivamente, cuanto más se acercan más se pueden oír los gritos indignado de la chica con el cabello bicolor.

― ¡MALDITO VIEJO!― Con ese ultimo grito acabaron sus quejas, justamente cuando cuando llegan donde todas.

― ¿Tan mal ha ido?

― No tan mal como creéis, pero ella es una exagerada.― Comenta resignada Erika.

― ¿¡Exagerada!? ¡Encima que me preocupo por el equipo!

― Es tu deber, eres la capitana.― Comento Vanesa.

― ¡Pues no me pienso rendir, lograremos hacer el equipo de cualquier forma!

―Uf... ¿De que hablabais?

― ¡Ha, es verdad!― Gritó feliz Clara, provocando que las recién llegadas se extrañaran.

―¿Que a pasado?

― Que esta manaña...

― ¡Un espía se a chocado con nosotras!― Interrumpió a la castaña Kanaria mientras reís nerviosa.

Las tres amigas de la infancia se miran extrañadas y sin entender de que iba eso, pero sería mejor dejarlo tal y como estaba, no estaban de humor para empezar a preguntar cosas sin sentido, estaban furiosas, indignadas, era como, como... uf, no tenia sentido darle más vueltas, sabían perfectamente que le iban a decir, no lograron ningún objetivo que le propuso, no tenían ninguna posibilidad para crear el equipo, pero algo dentro de ella le hizo ir al despacho del director para intentarlo una ves más, pero fue en vano, crear el equipo es imposible.

Mientras que las tres chicas que comenzaron todo el movimiento del equipo se quedan calladas y con la mirada sería mezclada con tristeza, las demás miran a Kanaria sin entender por que a impedido que ellas sepan de la existencia de la nota extraña de esta mañana, la rubia le hace una señal a todas la cual expresa que luego se lo explicara.

Tras unos minutos la campana sonó dando la indicación que ya van a comenzar las clases.

― Chicas, hoy no se entrena, ayer tuvimos partido y es mejor no forzarnos demasiado.― Comenta Lara antes de despedirse con la mano y empezar a marcharse.

― Nos vemos― Dice Vanesa mientras se levanta del suelo al mismo tiempo que Erika.

― ¿Vienes Alejandra?

― Ahora voy, tengo que hablar una cosa con Kanaria antes.

Sus compañeras se encogieron de hombro y siguieron su camino hacía la clase. Cuando las tres estaban algo alejadas, todas miraron de golpe a Kanaria mientras decían a la ves: ¿por qué? La rubia trago saliva, demasiadas miradas, y demasiadas preguntas, aun que era la misma, a decirla todas a la ves sonaba que eran más preguntas de ese simple: "¿por qué?"

― ¿Soy la única que se a dado cuenta?... Lara, Vanesa, y Erika, empezaron todo esto, si no es por ella nunca nos hubiéramos emocionado con lo del equipo, incluso nunca hubiéramos pensado que Raimon pudiera tener un equipo femenino... Ellas han ido hablar con el director para volver a intentar que le den otra oportunidad, sabiendo que era imposible, y se están esforzando un montón para que esto salga adelante... Mientras que nosotras no hemos echo casi nada por el equipo. ¿Y si la nota esa es una broma de algún estúpido?

― También podría ser cualquier cosa importante.―Comenta Yuuki.

― ¿Y dejar que ellas hagan todo el esfuerzo? Leamos nosotras la nota, y sea lo que sea asumamos nosotras el resultado― Contesto Alejandra.

― Tenéis razón, solo ellas están asumiendo todas las decepciones, y se están arriesgando, ahora nos toca a nosotras.― Termino Danna mientras levanta el puño.

―¡Genial! Pues a la hora del entrenamiento y donde siempre leeremos la nota.

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Tras acordar que leerían la nota en la ribera a la hora de entrenar se marcharon a sus clases, sin saber que su acuerdo no solo lo sabían ellas, tras una pared cercana de donde se encontraban ellas, se encuentra una persona con una sudadera negra, cuya capucha tapa el cabello de la persona, en sus labios se puede ver una gran sonrisa de felicidad. Al poco tiempo se separo de la pared y antes de dirigirse al edificio principal se quito la capucha.

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"Que pocas ganas, uf..."

Ese es el pensamiento de Lara, sí no le había sido desesperante la discusión con el director en le recreo, y después aguantar al profesor de Ficica y Quimica, con sus gritos que le caracterizaban, ahora le tocaba gimnasia, normalmente en estos momentos ya estaría cambiada y esperando a sus compañeros en el patio, pero hoy no tenía gana de nada, se sentía fatal por no haber conseguido una segunda oportunidad para el equipo.

― Lara, dos minutos, o te pongo retraso.― Comenta la profesora desde la puerta del vestuario a ver que ella aun seguía con el uniforme escolar.

―¿Eh?... Esta bien, no tardo...

La profesora la miro preocupada, pero prefirió no preguntarle nada y salir del vestuario.

Sin ganas empezó a cambiarse.

― ¿Que te pasa Lara?

A escuchar la pregunta se sorprendió, ¿no estaba sola? Miro a su Izquierda encontrándose con la mirada extrañada y preocupada de Albin ,cuando la vio se sorprendió.

― ¿Qué pasa has visto un fantasmas?― Preguntó con frialdad la de cabello más corto.

―Um... Creía que volvías hacer como antes...―Dice antes de suspirar y sentarse en el banquillo para atarse la zapatillas.

La otra la miró extrañada, pero enseguida se dio cuenta de que hablaba, era su ropa, cuando se conocieron Albin siempre vestía con ropa ancha y de chico, cuya ropa lleva ahora, pero desde que las dos amigas se volvieron a encontrar la de cabello corto no es la misma de hace cinco años, no era por la ropa que llevara, si no su personalidad, antes era risueña, y amable, pero ahora... ahora es todo lo contrario. Lara creía que su amiga había vuelto a la normalidad por llevar los pantalones deportivos anchos y una sudadera de ancha, creía eso ya que esa era la típica ropa de la Albin de hace cinco años, pero ese tono frío de antes en sus palabras, no es el tono de esa Albin.

La más baja suspiro antes de dirigirse a la puerta, antes de salir del vestuario miró a Lara, quien se ataba los cordones de la zapatillas.

Me encantaría ayudaros con el equipo... pero no puedo...― Piensa mientras se dirige al patio.

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Ya era la hora, hora en el que el equipo se reunía en la cancha de la ribera para entrenar, Pero hoy no sería para eso, si no para descubrir que tiene escrito la nota. Ya estaban todas, y los nervios las mataban. ¿Sería una tontería? ¿O algo importante de verdad? ¡Que nervios!

― ¿Quien la lee?― Preguta Clara mientras muestra el papel.

― Yo misma.―Dijo Alejandra mientras coge el papel y lo abre para empezar a leer.―"Hola jugadoras del equipo femenino de Raimon. Seguro que os preguntáis quien soy, pero esa pregunta ahora no importa, lo que importa es que quiero ayudarlas. ¿Cómo? Pues sí llegáis a donde ahora os escribiré , podréis saberlo. No penséis que es una broma, lo digo muy enserió, quiero ayudaros, pero si antes de las 21:00h no habéis llegado al punto que ahora os diré, asumiré que no queréis mi ayuda, vosotras decidís no os pienso obligar.

Cerca del la secundaria Raimon hay una calle, en la cual al principio no hay ninguna casa, solo hay unas largas paredes a cada extremo, sí camináis por ahí recto hasta encontraron con el tercer cruce, y giráis a la derecha, veréis que la calle de asfalto se convierte en una de tierra, y al rededor solo veréis terrenos sin construir, eso significa que vais por buen camino, seguid recto hasta encontraros con el único terreno que esta verjado y no se puede ver su interior , buscar una cancela, cuando la encontréis abreis llegado a mi ayuda.

Os lo repito, esto no es una broma, de verdad quiero ayudaros, pero vosotras decidís si queréis mi ayuda. Nos vemos chicas".― A terminar de leer la nota mira a todas sus compañeras esperando a que alguna tomara la iniciativa.

―¿Pues a buscar esa calle no?

― Entonces aceptamos la ayuda de esa persona ¿no?― Pregunto dudosa Yuuki.

― Si. Vamos a darnos prisa valla que se pase el tiempo.― Comenta animada Yuko mientras levanta los brazos.

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Tras varías vueltas por las calles que mencionaba la nota, las chicas por fin encontraron esa verja, la cual esta oxidada, han dado tantas vueltas, porque la primera ves se metieron por la calle contraria, la segunda, cruzaron a la izquierda en el segundo cruce que se encontraron, equivocándose nuevamente. En la tercera llegaron a una calle sin salida. A la cuarta por fin encontraron el camino, ya que se tranquilizaron y dejaron los nervios a un lado, y siguieron las indicaciones de la nota, envés de correr como locas.

Shion se acerco a la verja y empujo para comprobar si se abría, pero no, estaba cerrada.

― ¿¡Para eso nos hace venir asta aquí!?― Comenta enojada la de pelo negro con dos mechones azules.

Ninguna sabia que contestar, han sido engañadas y han estado dando vuelta por esas calles para nada. O... ¿tal ves no? Cuando se iban a ir, y hacer como si nada hubiera pasado, Danna se dio cuenta que había un papel escondido entre la verja una piedra y unos yerbajos, cogió el papel y comenzó a leerlo:

― "Hola chicas, veo que si os interesa mi ayuda. ¡Que alegría! Bueno os explico, dentro de este terreno, encontrareis un campo de fútbol, a pocos metros una caseta que varios años atrás fue la sede de un equipo infantil de la ciudad, también hay unos vestuarios, esta instalación esta abandonada, creo que ya os abreis dado cuenta por el estado de la verja y cancela, pero el campo de juego esta arreglado como los banquillos y las gradas, también los focos y la instalación eléctrica, al igual la caseta también esta limpia y amueblada con algunas cosas que os ara falta, y los vestuarios limpios y reformados para que el agua llegue, al igual la luz. No hace falta que os preocupéis por la factura de la luz y el agua, de eso me encargare yo. Bueno lo importante que me enrollo, por donde estaba esta nota se encuentra la llave para entrar. Esta es mi ayuda, os doy una sede, y un campo propio donde podréis jugar partidos. No me extrañaría que ahora empezarais a desconfiar de mi, ya que vosotras no sabéis quien soy, y os estoy regalado sin pediros nada a cambio este antiguo campo, pero como antes os dejo la elección de tomar o no mi ayuda.

Hasta pronto chicas"

Tras escuchar lo escrito en la nota ninguna sabia que hacer, por una parte era una gran noticia, tendrían sede y en el reglamento del torneo no pone en ninguna parte que equipo que no son representasen de secundarias no puedan participar, así que si encuentran a la ultima jugadora y el entrenador podrán jugar el torneo, pero por otra... ¿pueden fiarse de alguien que no conocen y que le va a dar esa gran oportunidad por nada?... Demasiado riesgo.

― ¿Que hacemos?―Preguntó Shion.

― Um... Yo propongo ver todo lo que nos ofrece la persona de las notas, y mañana decile a las otras tres si nos convence lo que hay dentro, y si no, aquí no a pasado nada.

Ninguna contestaba, no sabían que decir, era demasiado difícil decidir.

―¿Que hacéis aquí chicas?

Todas miraron a su espalda a reconocer la voz de la chica que había echo la pregunta. Era Erika que venía con Lara y Vanesa, todas se sorprendieron, ¿que hacían ellas por aquí? Puede que alguna viva por alguna de las casas de al lado... un momento, que tontería, aquí no hay ninguna casa solo terrenos abandonados, seguro que esa persona también le a mandado un papel a ellas.

― ¿Y vosotras?

― Yo e preguntado antes.

― Estamos aquí por una nota.―Empezó a explicarle Kanaria.― Esta mañana alguien se choco con Clara y con migo, y nos dejo una nota diciendo que viniéramos aquí para encontrar la ayuda de esa persona. Al principio queríamos contaros lo de esta nota en el recreo, pero a ver que solo vosotras os estabais esforzando para que el equipo saliera a flote, y ya que nostras no hacíamos casi nada, se me ocurrió que nosotras podríamos descubrir lo que era esa nota, por eso no os contemos nada...

― ¿Una nota Como esta?― Dice Vanesa mientras saca de su bolsillo la misma nota que esa persona dejo por la mañana a las otras dos chicas.

―¡Si! ¿Como que tienes tu una?

― Cuando e llegado a casa me la e encontrado en mi mochila, y llame a estas para que me ayudaran a descubrir de que se trataba.―Explica Lara.― ¿Y que cuenta la segunda parte de la nota?

―Ha, pues...

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Shion le explico lo que había leído en la segunda nota, tras escucharlo, y comentar sobre el tema un poco con todas, decidieron abrir la verja y entrar a ver que ayuda le quería dar la persona misteriosa. La entrada era un camino de tierra, a andar un poco encontraron una caseta con las paredes de madera, el tejado parecía el de una casa, aun que es muy antigua parece muy resistente, entraron dentro para ver que había dentro, había una pizarra cerca de una de las dos ventanas, una mesa con dos sillas, barias taquillas pegada a la pared del fondo, un pequeño mueblo, y en dos bolsas llenas de balones nuevos. Tras enamorarse de lo que sería su sede fueron a ver el campo de fútbol, el terreno es de céspede artificial, un par de metro de cada esquina del campo hay un foco. Y no muy lejos del campo de jugo se encuentra los vestuarios.

Tras ver todo, las chicas entraron en la sede y se pusieron a discutir que iban hacer, al principio algunas le daba algo de miedo aceptar la ayuda de esa persona sin saber nada de el o ella, pero tras hablarlo durante un rato todas llegaron a la misma decisión: ¡Aceptaban la ayuda de esa persona! Es algo loco, pero bueno, solo se vive una ves y lo mejor es vivir haciendo locuras. Tras decidir que si aceptarían la ayuda de esa persona, quedaron que a partir de mañana entrenarían en ese lugar.

Ya se había echo tarde, y todas tenían que volver a casa, así que salieron de su ahora lugar personal para entrenar, mientras deseaban que llegara el día siguiente de una ves.

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Nuevo día, y tras unas largas y aburridas clases, llega la tarde, con ella el entrenamiento del equipo femenino en su nuevo campo. Desde que vieron todo lo que esa persona le regalo, nuevamente las ganas de jugar y ganar todo y a todos avían vuelto al cien por cien a todas las chicas, haciendo que no pudieran esperar ni un segundo más para comenzar a entrenar.

― ¡A cambiarnos y a comenzar el entrenamiento!― Gritó Lara mientras abre la puerta de la sede, al abrirla su rostro cambio a uno serio.― ¿Quien eres?

A escuchar esa pregunta todas las chicas se acercaron más a la puerta para ver a quien le preguntaba, Erika, mientras se acercar a la puerta tropezó con una pequeña piedra, provocando que echara su cuerpo sobre sus compañeras, provocando que el peso extra e inesperado hiciera un efecto domino tirando a todas al suelo, quedando cada una encima de otra compañera.

― ¡Torpe!― Gritaron algunas chicas a unisono.

― Ay...― Murmuro adolorida Kanaria que se encontraba debajo de todas junto a Lara y Alejandra.

― Chicas ¿estáis bien?― Comento una voz de mujer, bastante conocida por todas.

Todas levantaron la mirada encontrándose con una mujer sentada en la mesa, viste con un pantalón largo negros con una franja de un todo azul muy pálido, Una chaqueta del mismo color que la franja del pantalón, la cual mantiene abierta un poco dejando ver el cuello de una camiseta morada. El cabello es castaño, lo mantiene suelto llegandole por debajo de los hombros, su piel es de un tono bronceado, tono que resalta sus ojos violetas.

― ¡AKILA-SENSE!― Gritaron todas asombradas. ¿Que hacia la profesora de gimnasia en su sede?

La mencionada cerro los ojos mientras sonreía.

No tardaron en levantarse del suelo y mirar a la profesora serías y extrañadas. ¿Que podía hacer ella ahí? Es complicado llegar a este lugar, incluso ellas se perdieron el primer día. La mujer cogió una carpeta que tenía al lado y se puso a mirar los papeles que contenía la carpeta en busca de unos.

― ¿Sense que hace aquí?― Rompió el silencio Yuuki. Pero a no obtener respuesta todas se extrañaron más de la presencia de la profesora.

― ¿Lara tu eres la capitana verdad?― La de cabello bicolor iba a respondele, pero antes de que pudiera barios folio con algo impreso fueron colocados en sus manos.― Llevamos dos semanas de clases, así que nos quedan tres para encontrar a la ultima chica y apuntarnos en el torneo. Bueno lo más importante es mejorar vuestra técnica, es buena pero le falta pulirla...

La castaña seguía hablando mientras observaba la expresiones de extrañeza de las adolescentes. Lara a recordar lo que le había dado, lo miró enseguida. Eran las hojas de inscripción para el torneo, pasó la primara hoja la cual estaba sin rellenar, la segunda era todo lo contrarío, estaba rellenada con los datos de Danna, lo único que no estaba relleno era: el nombre del equipo, el numero del dorsal y la foto. Empezó a pasar las hojas, y al igual que la otra, las demás también estaban rellenas, pero con la información de las demás integrantes del equipo. La ultima era la única distinta, Era la ficha del entrenador, a ver la foto y nombre que salá escrito empezó a sonreír.

― ¡Es verdad! Antes de todo eso, hay que hablar de algo más importan...

― ¡Sense responda de una ves a nuestras preguntas!― Protesto Shion, cortando la frase de la profesora.

La profesora miró a todas, a contemplar que Lara ya ha visto la ultima hoja de los folios que le a entregado sonríe. La capitana empieza a entregar una hoja a cada una de sus compañeras, todas se quedaron aun más extrañadas de lo que estaban. ¿Qué esta pasando aquí?

― Akila-sense, tu... tu dejaste las indicaciones para llegar aquí ¿verdad?― Pregunto Lara mirando a la adulta, esta asintió con la cabeza.

― ¿Por que no nos lo dijo directamente?― Preguntó Clara.

― Por que entonces no habría sido tan divertido. Y tampoco abría podido comprobar vuestras ganas de jugar.

― ¿Qué?

― A ver como lo explico... Aun que las notas era de un extraño os arriesgasteis para saber de que se trataba, sin ser obligadas, solo con vuestras ganas de sacar a delante al equipo, si no os importara el equipo, nunca hubierais venido aquí.

― ¿Pero por que le interesa esto tanto?

― Um... cuando tenía vuestra edad no pude crear un club de fútbol femenino en mi secundaria, y a veros a vosotras intentar crearlo me anime y quiero ayudaros.

― ¿Entonces solo nos va ayudar por que no pudo crear usted un club con nuestra edad? Es decir, ¿que quiere utilizarnos para cumplir su sueño?― Comento con frialdad Vanesa.

― No, jaja, era broma. Cuando tenía vuestra edad yo vivía en otro país, y en la ciudad que vivía ya había muchos equipos femeninos jaja.

Tras esa explicación todas pusieron cara raras, o se tapaban la cara con la mano. ¿Sera otra broma?

― Bueno... ¿Y cual es la verdadera razón?

La profesora miro a todas, mientras empezaba a sonreír y dijo:

― Por qué yo también amo el fútbol.

Esa respuesta tomo por sorpresa a todas, tras unos segundos de refección todas sonrieron.

― Bien, a partir de hoy seré vuestra entrenadora.― Dio una palmada antes de hablar.― Cambiaros y a entrenar, yo os espero en el campo.

― ¡Si!― Comentaron todas a unisono felices. Ya están más cerca de conseguirlo, solo le falta una jugadora más y las equipaciones.

― Ha, sense... digo, entrenadora, ¿Me devuelve los papeles que me quito el día del partido contra Raimon?― Comenta Shion.― Es que son los bocetos de las equipaciones.

― Um.. pues no.

El silenció reíno la caseta hasta que un grito de: "¿¡Por que!?" proveniente de la gargantas de todas las integrantes destruyo ese reino. Mientras escuchaba ese grito la entrenadora se acerco a una taquilla , de ella saco una calla que coloco sobre la mesa, todas se pusieron al alrededor de la mesa para ver que había en esa caja. La castaña empezó abrir la caja muy lentamente mientras habla:

― Porque no se si esas hojas sirven para algo ya que...― Sin abrir del todo la caja metió la mano por un pequeño agujero y la saco de golpe mostrando lo que saca de ella mientras dice.― ¡Ya están echas!

Todas miraron la camiseta sorprendida, era exactamente igual al boceto. La mujer sonreía por la expresión de las cara de cada una. Mientras que ellas no sabían que decir la entrenadora abrió la caja del todo y saco todo lo que había dentro.

― Los números son del uno al once, repartiros las camiseta y escribir en esta hoja que numero lleváis cada una ¿vale?― Dijo mientras sacaba una hoja de papel de la carpeta junto a un bolígrafo y dejaba ambas cosas en la mesa, volvió a mirar a todas, las cuales la miraban a ella con una sonrisa.

― ¡Gracias entrenadora!― Dijeron todas con una gran sonrisa.

― ¡Como agradecimiento a la entrenadora el equipo se llamara: Akila!― Todas miraron a Erika extrañadas, la peli-negra a notar todas las miraras empezó a reír nerviosa mientras se sonroja un poco.― Era broma, jaja.

― Ya... claro.

― Va chicas, a cambiarse y a entrenar, mañana ya buscaremos un nombre, y a la ultima jugadora.

― Yo tengo un nombre ya pensado.― Dijo Vanesa.

― ¿Cual?―Le pregunto Yuko-

La rubia sonrío y en cuento abrió la boca para decirlo, Erika Y Lara lo dijeron con la otra a la ves.

― Inazuma Girl.

― ¡A mi me parece perfecto!― Comento Clara feliz.

― Es perfecto, Ya que vamos a representar a la ciudad y no a la secundaria

Todas soltaban comentarios a favor de ese nombre acompañados de sonrisas.

― Esta bien, esta bien. Ya tenemos nombre, pero ya enserio, cambiaros y a entrenar.― Termino comentando mientras salía de la caseta y serraba la puerta.

― ¿Quien podría ser la onceaba jugadora?― Comenta Alejandra mientras se coloca la camiseta del numero seis.

― Conque preguntemos a las chicas de nuestras case vale, seguro que a alguna quiere unirse.― Dice Kanaria poniéndose el pantalón que tiene el numero cinco.

― Yo conozco a alguien, pero a un no la e podido convencer.― Dice Lara mientras se pone bien la camiseta del dorsal Siete.

― ¿Pero al final quedra entrar?― Comenta Yuuki mientras se pone los carpines, el numero de su camiseta y pantalón es el nueve.

― Yo también la conozco, es bastante cabezota, pero siempre acaba cediendo para que Lara y Erika se callen, según ella ambas son unas pesadas.― Comenta Vanesa mientras se pone los guantes de portero.

― ¡Yo no soy pesada!― Protesta la chica con el dorsal dos.

― Tu eres torpe que es peor. Mira que tropezarte con la piedra que todas hemos esquivado, jaja.― Comenta divertida Clara, quien viste el dorsal once.

― De todos modos, nosotras también preguntaremos en nuestras clases haber si alguien quiere unirse.― Comenta Danna mientras se coloca la camiseta del numero ocho.

―Es verdad, en nuestra clase varías chicas nos preguntaron por el equipo.― Comento Yuko mientras se ata el cordel del pantalón, el cual lleva el numero cuatro.

― Pero lo que preguntaban no cuenta, ya que nos decían si estábamos locas por retar a Raimon.― Dice Shion mientras se estira un poco, su dorsal es el tres.

― Que más da, lo importante es que nos divirtamos y que encontremos a la ultima jugadora.― Comenta feliz Lara antes de acercarse a la puerta y seguida de todas ya terminadas de vestirse salir para comenzar el entrenamiento.

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Desde el puente que esta sobre una cancha de fútbol se encuentra una chica de cabello corto, mira extrañada la cancha, normalmente a esta hora un grupo de chicas entrenan en este campo, ¿por qué hoy no están? ¿Se le abra pasado las ganas de hacer el equipo por haber perdido contra Raimon? La chica suspira cansada mientras se aleja de la baranda del puente.

― Venías a verlas ¿verdad?― Comento la voz de un chico a la espalda de la chica. Esta se dio la vuelta para mirarlo.

― ¿A quien?

― A mi no me engañas, sé que quieres unirte. Me contaste que llevabas desde pequeña jugando. No deberías dejarlo, ni cambiar tu forma de ser por que― El chico no pudo terminar la frase ya que la chica empezó hablar.

― Goenji déjalo, no quiero unirme, y tampoco e venido a ver a nadie, solo que tengo que pasar por aquí para ir a casa.― Dice mientras empieza a andar hacia al chico, cuando esta a su lado se para unos segundos para decirle en susurro:― Y si no cambio y dejo el fútbol, solo conseguiré herir a la persona que más aprecio. ― Tras decirle eso se empieza a alejar.― Nos vemos mañana.

― Adios....

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¡Muy buenas! Espero que os halla gustado, e intentare subir cuanto antes el capitulo cinco, sin más me despido. Nos leemos, matta-ne.