Inazuma Girl
Inazuma eleven no nos pertenece, es propiedad de LEVEL-5
Capitulo 9: ¡Ya empieza el sorteo!
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― ¿Sabes? A un no entiendo como pudiste cambiar de opino tan rápido.
Un chico de cabello crema camina junto a una chica de unos cuantos centímetros más baja que el, la chica lo mira de reojo a escuchar la pregunta pero enseguida se encoge de hombros y vuelve su mirada al frente.
― Pasaron muchas cosas después de que le marcara a Endo.― Tras decir eso miró al mayor con una sonrisa.
― Ya lo veo.― Dijo mientras ponía su mano en la cabeza de la chica y le revolvía el pelo.― Te queda mucho mejor el pelo así, resaltan más tus ojos.
Dijo el mayor mientras la miraba con una sonría. A escuchar ese comentario la chica se sorprendió un poco mientras que al mismo tiempo sus mejillas tomaban un leve tono rosa, en cuanto volvió en sí desvió la mirada al lado contrario del chico. Cosa que provoco una sonrisa en el mayor.
― Goenji no empieces, anda...
― ¿Qué? Solo e dicho que te queda mejor así el pelo.― En ese momento agarro la muñeca de la chica y con un rápido movimiento la acorralo contra la pared que tenían al lado. La chica lo miraba sorprendida y mucho más sonrojada que antes, mientras que el simplemente sonreía.― Y que puedo ver mucho mejor tus ojos.
En ese momento se inclino un poco para que sus caras estuviera a la misma altura, se acerco a la cara de la chica con intención de besarla, pero antes de que hiciera contacto ella movió un poco la cabeza para que los labios del chico besaran su mejilla en ves de sus labios.
― Goenji, ya esta bien...― Dijo mientras lo apartaba sin mucha fuerza.
El chico resignado tubo que separarse para después mirarla algo avergonzado. Creía que por fin iba a tener su oportunidad, pero nada, aun no.
― Lo siento...― Susurro mientras se guardaba las manos en los bolsillos.
― … bueno, cambie de opinión después de saber que mi padre por fin esta bien, y la bronca que me echo por haber intentado dejar el fútbol fue muy convincente.― A terminar empezó a sonreír.― ¿Y a ti no te tacharan de traidor por pasar tiempo conmigo?
El chico la miro por unos segundo pero después volvió a virar al frente.
― Que va, si se creen que estoy intentando convencerte para que vallas a un entrenamiento, ya has visto como esta Endo desde ese día.
― Jaja, pues lo veo difícil, mañana es el sorteo.
― Yo no lo veo tan difícil, seguro que no caemos juntos.
― ¿A sí? ¿Cómo que estas tan convencido?
― Si no, sería muy injusto para vosotras.― Termino con una pequeña sonrisa.
En ese momento Albin le izo burla de un modo muy infantil, pero ella sabia perfectamente que tenía razón el equipo a un no esta preparado para enfrentarse contra Raimon al mismo nivel por noventa minutos, y mucho menos si ellos no se contiene como en los otros dos partidos, si hubieran utilizado sus técnicas seguro que los marcadores habrían quedo mucho peor de como quedaron.
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Lara y Erika caminan por las calles de Inazuma mientras ríen, menuda cara se le a quedado a todas.
― Somo malas, jaja― Afirmo entre risa la chica de ojos castaños.
― Que va... bueno un poco si. Jaja.― Contesto su acompañante del mismo modo que la otra.
Ambas amigos siguieron riendo hasta que pudieron controlar sus risas, cogieron un poco aire para después soltarlo, así podrían tranquilizarse del todo. El silencio se hizo presente hasta que Erika lo rompió.
― Que sueño tengo, que ganas de llegar a casa.
En ese momento un recuerdo llegó a la cabeza de Lara, si no recordaba mal cada ves que decía una palabra su amiga empezaba a hacer algo involuntariamente. Se quedó mirando a su amiga en busca de esa palabra. Erika se dio cuenta que estaba siendo observada, volteó para ver quien era, y a ver la cara de loca que tenía su amiga se empezó asustar un poco.
― La... Lara... ¿Qué haces?
― Bostezo
Tras decir esa palabra Erika empezó a bostezar mientras que Lara empezaba a reír. La más baja cuando cerro la boca miro con rabia a su amiga y empezó a regañarle, odia que le digan eso, por algún motivo desconocido cada ves que le dicen eso suelta un bostezo, y si se lo dice más de una ves bosteza las misma veces que han mencionado esa palabra. ¡Esa palabra es la peor del mundo!
― Jaja, vale, vale. No me comas.― Hizo una pequeña pausa para que ninguna carcajada se le escapara mientras habla.― Cambiando de tema, ¿aun te gusta Meil? ¿O ya te has enamorado de otro?― Dijo divertida la Italiana.
― ¿Eh? A, te refieres a esa ves, ¡es que esta bueno! ¿O es que no lo has visto? Pero no me gusta, solo esta bueno, de royo puede que me lo piense, jaja.
― Después la que sale con uno cada semana soy yo ¿no? Jajaja.
― ¿Y tu qué? ¿Cómo te va con ese chico de Italia?
El silencio se hizo presente. Lara cambio su cara de felicidad por una algo más preocupada y de enfado, esa pregunta a sido un golpe bajo, pero no culpa a Erika, ella no sabe casi nada del asunto.
La inglesa miró preocupada a su amiga ¿Habría metido la pata por preguntar? Y si es así ¿qué habría pasado en tan poco tiempo? Cuando se reencontraron no solo hablaron de crear un equipo, si no que también hablaron de que le había pasado en su vida durante esos años, Lara contó que cuando volvió a Italia conoció a dos chicos, Mario y Luigui, hermanos mellizos de su misma edad, enseguida se izo muy amigas de ellos, sobretodo de Mario, del cual se enamoro sin darse casi cuenta. Cuando Lara les contó todo esto a sus amigas llevaba de relación con ese chico casi dos años y según ella estaban genial, pero parece que la distancia a matado la relación...
― Dejalo, era una pregunta tonta.― Dijo para intentar solucionar su error.
La chica de cabello bicolor la miro con una pequeña sonrisa.
― Tranquila no es lo que piensas... Es solo que no hablo con el desde hace una semana y estoy algo rayada, pero no es nada. ― Termino la oración con una sonrisa. Haciendo que la preocupación de su amiga desapareciera un poco.
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Aunque es algo tarde la entrenadora y Meil aun siguen en la sede del equipo, pero tampoco es que le quede mucho tiempo hay dentro.
― Pues ya sabes, mañana se lo dices a todas.― Dijo Akila mientras buscaba algo en su bolso, enseguida lo encontró, se trataba de las llaves de la sede, vestuario y de la verja, en cuanto la tubo en la mano se las entrego al chico.― No dejes nada abierto. ¿Vale?
― Tranquila, puedes confiar en mi.
La mujer le miró con una sonrisa y se despidió para después salir de la sede. El chico cogió unas cuantas hojas de papel de la mesa, que hasta hace unos minuto él y la entrenadora habían estado rellenando. No tardo mucho en salir y serrar la puerta con llave, mientras se dirigía al vestuario para hacer igual se sorprendió de ver como casi todas las chicas salían del vestuario.
― ¿Cómo que aun seguís aquí?― Dijo el chico cuando ya estaba al lado de las chicas.
― Erika, Vanesa y Lara nos estaban contando como crearon un equipo cuando tenían diez años.― Le contesto Shion.
― ¡Pero han parado de contarlo en lo más emocionante!― Se quejo indignada Yuko.
El chico se quedo en silencio, ¿qué les decía? ¡Maldito momento que se le ocurrió preguntarles! ¡Si no se le da bien hablar con chicas! ¿¡A quien demonios se le ocurre!? A, ya, a el.
― ¿Y que haces tu aquí?― Preguntó alejandra extrañada, normalmente cuando ellas salen del vestuario solo queda la entrenadora.
El chico se mantuvo por unos segundo en silencio para tranquilizarse.
― Estaba planeando el entrenamiento de mañana con la entrenadora, y ahora iba a serrar el vestuario.― Dijo en un tono serio ocultando a la perfección su nerviosismo.
― ¿Cómo que entrenamiento? Mañana es el sorteo, ¿es que no vamos a ir?― Preguntó Clara sin entender nada.
― No, la entrenadora a dicho que nosotros nos quedaremos aquí para entrenar, que ella ira sola.― A terminar de hablar se alivio un poco, hasta mañana no tendría que volver a enfrentarse a este calvario.
― ¡No es justo! Nosotras también queremos ir.― Protesto Kanaria.
Pensó demasiado pronto.
― ¡Tenias que haberte quejado! ¡Que eres nuestro gerente, nos tienes que proteger!― Dijo aun más indignada Danna. Primero la dejan en lo mejor de la historia, y ahora esto.
― ¿Esto no va acabar nunca o qué?― Pensó resignado el moreno.― No os quejéis a mi, decírselo mañana a la entrenadora, yo voy a serrar las puertas.― Dijo antes de comenzar a caminar y alejarse de las chicas.
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Una chica peli-negra de ojos castaños abría la puerta principal de su casa muy despacio, intento hacer esa acción con el mínimo ruido posible, logró abrirla sin que su madre fuera a recibirla, seguro que no se ha dado cuenta. A parte de ser muy tarde para volver a casa, tiene la bolsa de deporte colgando del hombro, no quiere imaginar todo lo que le pueden liar sus padres si se enteran de que esta en un equipo, esa bronca sería peor que suspendiera todas con ceros. Se dio media vuelta y vigilando su espalda por el rabillo del ojo empezó a mover la muerta para cerrarla, pero para cerrarla del todo tendría que poner mucha mas fuerza y se escucharía, alertando a su madre o padre, y haciendo que fueran a ver que pasa. Soltó un poco de aire, se descalzo, cerro con la fuerza necesaria y salio corriendo hacia la parte arriba, justo a tiempo, cuando ella ya estaba en el piso de arriba su madre se asomo al principio de las escaleras.
― Yuuki, no hullas.― Dijo la mujer enojada.
― Lo siento mamá, pasado mañana tengo un examen y no me había dado cuenta de la hora.― Contesto mientras entraba en su cuarto.
― Que raro que exijan tanto en primero, tendré que ir hablar con tu tutor.
Esa frase hizo que la chica saliera corriendo de su habitación y se asomara a las escaleras para ver a su madre.
― Pero mamá, es lo que exigen a todos los alumnos, no es nada extraño.― Dijo con algo de nerviosismo, pero intento sonar lo más convincente posible.
― En menuda secundaria has entrado, si exigen tanto en primero no quiero ver lo que exigen en tercero.― Dijo su madre con un cierto tono de indignación mientras caminaba hacia otro lugar de la casa.― ¡La cena estará enseguida, no tardes!― Gritó la mujer para que la ollera su hija.
Yuuki no dijo nada, solo caminó hacia su habitación, en cuanto entro cerro la puerta y se tumbo en la cama. Que cerca a estado. Su madre ya sospecha bastante, si sigue llegando tarde o "estudiando en la biblioteca" todos lo días, tarde o temprano la descubrirá, pero no puede faltar a los entrenamientos, el torneo se acerca y todas tiene que dar lo mejor, y ella como delantera tiene que esforzarse más, pero no solo se puede centrarse en el fútbol, a partir de ahora sus notas tendrán que ser muy altas o sospecharan mucho más, ¡que dolor de cabeza! Con lo fácil que sería si la dejaran jugar.
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― Eres muy pesado, ¿lo sabias?― Se quejo una chica de cabello cobrizo.
― Ya lo conoces.― Comento divertido un peli-rojo mientras mira al chico de la coleta que esta a su lado y no para de reír.
La chica se puso a sonreír a recordar sus primeros días en Sun Garden, Midorikawa era casi nuevo, como ella, pero no paraba de hacer el tonto y disfrutar como un crío, casi como si no le importara el motivo por el que estaba hay.
Los tres amigos estuvieron hablando por un rato hasta que sonó el celular del peli-rojo, este contesto a la ves que los otros dos se callaban y miraban al chico con el celular en la oreja, tras unos segundo de silencio el peli-rojo colgó y miro al chico de lo coleta.
― Hitomiko quiere que volvamos ya, que es muy tarde.― Dijo el chico mientras se levantaba.
― Jooo, con lo bien que lo estábamos pasando.― Se quejo el chico de pelo verde mientras se levantaba del suelo.
― A sido muy divertido volver a estar un rato con vosotros chicos.― Dijo la de ojos castaños mientras mira a los otros dos desde el suelo.
― Pues pasarte cuando quieras, seguro que a todos le hace ilusión volver a verte.
Tras esa breve conversación la chica acompaño a sus dos amigos a la salida del piso, con una pequeña despedida los dos chicos se fueron dejando sola a la chica en el piso. Esta se dio la vuelta y miro el piso, pequeño pero acogedor, para dos personas es suficiente. La chica se escapo de Sun Garden hace dos años, un día que bagaba por las calles, con habré y un aspecto poco higiénico, una mujer de unos cuarenta y pocos años se apiado de ella y la invito a pasar una noche en su casa, la mujer le cogió mucho cariño a esa joven niña de trece años, y al igual esa chica que respondía al nombre de Alejandra le cogió cariño a esa señora que le salvo de seguir bagando por las calles. La señora la adopto y desde entonces las dos están juntas, aun que Alejandra pasaba bastante tiempo a solas en esa casa, ya que el trabajo de su madre adoptiva requiere mucha dedicación y ella siempre llega tarde a casa, normalmente solo la puede ver por la mañana, ya que ella entra a trabajar un par de hora más tarde que ella a la secundaria. Pero no se puede quejar, al menos tiene un techo donde vivir, y a una persona que la quiere aun que no pasen mucho tiempo juntas.
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― ¡Otro tazón más, por favor!― Pedía Yuko mientras estiraba su brazo con el cuenco de arroz en su mano.
― Dios mio... ¿no vas a estallar?― Dijo la mujer en un tono divertido mientras agarraba el tazón y le echaba un poco más de arroz.
Hace rato que los padres de Yuko han terminado de cenar, pero parece que el entrenamiento de hoy a provocado que su hija tenga más hambre de lo normal.
― ¡Que ba! Mañana es el sorteo, y ahí que estar fuertes para el primer partido.― Dijo muy animada mientras cogía el cuenco y seguía comiendo.
― Fuerte, pero no redonda.― Dijo la mujer a ver como su hija comía.
― A ver si os toca jugar un sábado y vamos a veros jugar.― Dijo el hombre tras darse un sorbo a su cerveza.
Yuko dejo el cuenco en la mesa y miro a su padre muy feliz, hacia mucho que no jugaba en un partido de torneo, y volver a jugar uno le hacía mucha ilusión, pero que ahora sus padres fueran a verla le hacia el doble.
― ¿De verdad Papá?― Dijo muy ilusionada.
― Claro. Pero si es en sábado, si no, yo no podré ir.
― ¡Que ojala caiga en sábado!― Dijo la chica mientras juntaba las manos como si fuera una plegaria algún Dios.
― No digas esas cosas, la estas emocionado demasiado, ¿y si se vuelve a lesionar?― Dijo la mujer seria.
― Te preocupas demasiado.― Comento el hombre con tranquilidad.― Animo, cariño.― Dijo mientras le guiñaba un ojo a la más joven.
― ¡Si!
― Que par...― Dijo la mujer con pesadez, pero al mismo tiempo sonreía.
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Kanaria esta en el jardín de su casa, delante de ella hay tres maseteros que están separados a una distancia de menos de un metro, la chica soltó un poco de aire y empezó a correr con el balón que tenía al lado, comenzó a pasar entre los espacios de los maseteros, llegó hasta el ultimo sin ningún problema, sin parar volvió hacer lo mismo pero en la dirección contraria, paso de nuevo casi sin ningún problema, pero cuando iba a volver a empezar perdió el equilibrio provocando que se cayera al suelo y el balón saliera rodando.
― ¡Demonios!― Pensó la chica mientras le daba un golpe al suelo.
Siempre hacia dos bien pero a la tercera se tropezaba con algo o perdía el equilibrio y le impedía seguir.
― Tan torpe como siempre, hermanita.― Dijo una voz muy conocida para la rubia.
A escuchar a esa voz, Kanaria se puso de píen y fue a por los maseteros para colocarlos en su sitio, mientras que ella hacia eso un chico de unos veinte años miraba a su hermana triste, desde hace bastante años ella esta enfada con él y cada ves que quiere jugar con ella al fútbol o entrenar, ella desaparece.
― Venga, juguemos un poco.― Dijo el chico mientras le lanzaba un pase a la más joven.
― No, me voy a dormir, adiós.― Dijo con sequedad, mientras dejaba que el balón rodara por delante de ella sin tocarlo.
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Vanesa esta tumbada en su cama, tiene los brazos extendido hacia arriba mientras lanza un balón una y otra ves. Cinte un millón de cosas, todo vuelve a empezar, es como si volviera a tener diez años y estuviera de nuevo en Kai, pero esta ves nada saldría mal.
En menos de veinticuatro horas ya sabrán cuando juegan y contra quien, ¿quien puede aguantar esta emoción? Nadie, o al menos ella no puede. Después de tanto tiempo sin disputar un partido de verdad, se siente muy feliz, va a volver a sentir como la grada ruge, el volver a darlo todo por un balón suelto, ¡que ganas de que llegue el día del partido!
De repente alguien dio dos suaves golpes contra la puerta de su habitación, en ese momento agarro con fuerza el esférico y miró hacía la puerta. Un hombre vestido de traje abría y entraba en la habitación de la rubia.
― Vanesa, tu madre y yo nos tenemos que ir.
― ¿A donde? ― Preguntó algo sorprendida.
― Tenemos que ir a un viaje de negocio, hasta la próxima semana no volveremos.
A escuchar eso la chica entristeció un poco, siempre igual. Sus padres siempre están de aquí para aya, ambos son los mayores accionista de bastante emperezas muy importante de todo el mundo, y por eso casi nunca pasan tiempo con ella ni iban a sus partidos, gracias al trabajo de sus padres tiene todo lo que quiere, y tiene un armario repleto de ropa de marca, cosa que le encanta, pero también le gustaría que fueran a verla jugar un partido, o al menos pasar tiempo con ella.
― Venga cariño no este así.― Dijo una mujer que entraba en el cuarto mientras se colocaba el pendiente que le faltaba.― No estarás sola, Hikari estará para cuidarte. ¡Que tarde es, tenemos que irnos ya! Buenas noche princesita.― Termino acercándose a su hija para darle un beso en la frente para después salir del cuarto.
― Nos vemos la próxima semana princesa.― Dijo el hombre antes de imitar la acción de su esposa.― Sí quieres puedes invitar alguna amiga, pero no montéis mucho jaleo, y que no se entere tu madre.― Lo ultimo lo dijo en un tono que solo su hija podía oír.
― Esta bien, papi... buen viaje.
Tras esa despedida la chica se volvió a quedar sola en su cuarto, se sentó en la cama con las piernas cruzadas y empezó a lanzar el balón hacia arriba, en unos de esos lanzamiento el balón en ves de ir recto se desvió rebotando en el filo de la cama y quedando al final en el suelo. La chica suspiro cansada, pulso el interruptor que tenía al lado apagando las luces del cuarto, se metió entre las sabanas y se tumbo mirando a la pared, otra semana sola...
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El balón salia rebotado una y otra ves, Danna chutaba un balón de fútbol contra una pared del jardín de su casa, es algo tarde pero no le importa, no puede quedarse en su habitación, mañana solo es el sorteo, pero en pocos días llegara el primer partido y no se ve preparada para dar el mismo rendimiento que sus amigas, y no piensa ser una carga para ellas, da igual que tenga que trabajar el doble, da igual, ahora toca luchar.
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Erika se encontraba en su habitación preparando su bolsa de deporte, ya ha intentado quedarse dormida desde hace un rato pero le es imposible, así que se ha puesto a prepararla, esta tan emocionada con el torneo que le es casi imposible el quedarse quieta, quiere salir al patio y dar algunos toques al balón, pero es muy tarde y no es bueno molestar, y tampoco puede en su cuarto ya que su hermano esta en la habitación de al lado, normalmente le da igual molestarle a el, pero como sus padres no están el tiene el poder de castigarla, y no es plan.
Sacudió un poco la bolsa y la volvió a dejar en el suelo, primero metió dos toallas, en el espacio que queda libre al lado colocó las botas, encima de las toallas la equipacion y encima de ella el champús y gel de baño, ya solo que da meter las espinilleras, pero no se encontraban donde había dejado todo, se levantó del suelo y empezó a buscar por todo su cuarto, según iba avanzando en su búsqueda más se desesperaba, ¡no estaban! No estaban por ningún lado y ella la ha traído a casa, si la ha sacado en el comedor...
― Mierda...― Susurro la chica a recordar una cosa.
Cuando a llegado a casa y ha vaciado la bolsa se a dado cuenta que las espinilleras estaban muy mal, así que decidió tirarlas a la basura ya le pediría el dinero a su padre para ir mañana a por unas, pero se le ha olvidado por completo ese pequeño detalle y ahora sus padres se han ido a un viaje de negocios y se ha quedado a solas con su hermano mayor, y seguro que no le va ha dar dinero, así que solo le queda suplicar para que le deje sus antiguas espinilleras.
― Venga Arnaut, dejamelas.― Dijo casi suplicando Erika.
El chico que estaba sentado en la silla al lado del escritorio, miraba a su hermana pequeña con aburrimiento y con algo de molestia, en dos días tendría un examen y no había estudiado nada, y ahora llegaba ella para molestarle.
― ¿Por que no vas mañana a comprarte unas?― Dijo con pereza el mayor.
― Dad is not, and I haven´t money to buy them.― Dijo la chica ya de los nervios, estaba tan enojada que ni se dio cuenta que lo dijo en su idioma natal en ves de en japones.
― A ver si te acostumbra de una ves al japones.― Dijo el chico antes de levantarse y buscar en uno de sus cajones algo.
― You don´t complain.
― ¿A que no te las dejo?― Dijo con enfado mientras le entregaba las espinilleras.
― Thank you Arnaut.― Dijo la chica antes de salir de la habitación de su hermano.
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Faltaba como unos veinte minutos para que las clases comenzaran, pero ella ya estaba en dentro de su aula, hoy a tenido que salir antes de casa y ahora mismo se encuentra sola en el aula, menudo aburrimiento. El aburrimiento pudo con ella y acabo jugando con cada cosas que encontraba en su mochila.
Los minutos pasaban y por fin dejaba de estar sola en clase, un chico de cabello plateado con un ojo tapado por un parche entraba en la clase. El chico miro de reojo a la chica de pelo cobrizo y se fue a su sitio a dejar su mochila y sentase a terminar unas tareas que le quedaban por hacer. Aunque estaban los dos en el aula el silencio reinaba en el lugar, Sakuma no tardo mucho en terminar las tareas, pero no tenia nada de que hablar con ella, y ninguno de sus amigos habían llegado aun, así que tocaba aguantar el silencio o... intentar encontrar un tema de conversación. Se quedo mirando a la chica en busca de un tema, pero al poco tiempo se olvido de eso para solo mirarla, no sabe por que, pero se quedo mirándola.
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― Maldición, llego tarde...― Dijo en un susurro una chica de cabello negro con dos mechones azules.
Hace cinco minutos que el timbre a sonado y aun estaba algo lejos su aula, seguro que la castigan sin entrar en esa clase. Ya le quedaba poco para llegar, subir dos escalones, girar a la izquierda y ya solo le quedara correr hacia su puerta de aula. Pero algo impidió que tras girar fuera a su aula, en cuanto giró choco contra algo haciendo que se cayera al suelo.
― A ver si tienes más cuidado, y respeto con los sempai, canija.― Dijo una voz masculina con enojo.
La chica miro con vergüenza al susodicho, iba tan rápida que ni se dio cuenta de el, pero en seguida su mirada cambio a una de enfado, era el chico más frío y insensible de toda la secundaria, y encima el más machista de todos. Se levanto del suelo y se sacudió la falda por si se había ensuciado.
El chico la miraba de reojo, le sonaba bastante pero no recordaba de que.
― ¿A un machista como tú? Ni de broma.― Dijo antes de dirigirse hacia su clase.
Fudo se quedo mirando como la chica se iba, ella sería su nuevo ligue de una noche, según venia a la secundaria estaba pensando en buscarse un nuevo reto, desde que se empezó a interesar por las chicas muchas de ellas le han despreciado al principio, pero al final todas han acabado en el mismo sitio, y esa chica no va hacer una excepción
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― ¡Es to no es justo!― Grita muy alterada Lara.
El recreo a llegado y con el la noticia de que no podrán ir a ver el sorteo, la mayor parte del equipo ya la sabía pero aun queda por enterarse a las más cabezotas de todo el equipo. Meil mira con aburrimiento y sin ganas a la chica de ojo negros, ¿por qué tenía que aguantar el sus gritos? Esto lo tenía que a ver dicho la entrenadora, no el, el es el gerente no el mensajero personal de la entrenadora.
― A mi no me grites. Ve a buscar a la entrenadora y se lo dices a ella.― Dijo con enfado.
― ¡Lo aria ahora mismo pero es que no a venido! Así que a alguien me tendré que quejar.― Dijo mientras le señalaba.
― ¿Qué no ha venido? Sera... ella sabía que se iban a poner así y me a echado a mi el muerto.― Se quejaba mentalmente el chico.
― Lara tranquilizate que al final te va a dar algo.― Comento Danna algo asustada.
― ¡No me da la gana!― Gritó aun más enojada.
― ¿Pero a esta que le a dado?― Susurro Alejandra mientras la miraba extrañada.
Erika miró a Lara con preocupación, ¿estaría así solo por no poder ir al sorteo o abría algo más?
― Bueno dejemos eso a un lado, si Akila-sense quiere que entrenemos en ves de ir al sorteo sera por algo, no?― Puso paz en el asunto Kanria.
― Eso, nuestro equipo se creo hace poco, no podemos perder ni un día de entrenamiento.
― Ya... sí hay tenéis razón pero...
― Pero nada, si nos toca entrenar pues a entrenar, y se acabo.― Dijo con voz autoritaria Yuko.
La paz volvió al lugar, menos mal, si no al final abrían acabado alertando a toda la secundaria. Lara se sentó en el suelo y suspiro, no tenía que haberse puesto así, pero esta cabreada y con la mínima explota. Ya que la paz había vuelto empezaron hablar de lo que solían hacer normalmente; quejarse de los profesores, contar cualquier anécdota divertida, o de algún chico que le había llamado su atención. A todas parecía entretenerle bastante esos temas, pero a Meil, no. No estaba acostumbrado a estar rodeado de chicas así que se sentía algo incomodo, no sabía que hacer, si quedarse y conocerlas un poco más, aun que le fuera a dar un ataque, o irse y estar tranquilo todo lo que quedaba de recreo. Al final decidió quedarse, va a tener que pasar mucho tiempo con ellas y cuanto antes se acostumbre a estar a su lado mejor.
Sentado en el suelo con los brazos cruzados observaba a las chicas, a todas le queda por recorrer un gran camino para poder pensar en ganar el torneo, en los entrenamiento ejecutan casi a la perfección las jugadas ¿pero en un partido serán capaces de hacerlo? Es verdad que desde la primera ves que las vio hasta ahora han crecido bastante, pero no es suficiente, necesitan mucha más fuerza, con solo ilusión no se puede ganar. Mientras miraba todas se dio cuenta de que faltaba una, estaban toda menos Drago, ¿donde se habrá metido?
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Las clases han terminado, y la hora de entrenar a llegado, todas las chicas se encuentran delante de la verja, se encuentran allí ya que no pueden entrar, la cancela esta cerrada y las llaves las tiene Meil, quien aun no a llegado, por quien sabe quien.
― ¿Pero donde se a metido Meil?― Dijo enojada Yuuki, puede que hallan acordado que iban a ir a entrenar y punto, pero aun sigue enojada por que le hallan prohibido ir, y que encima no fuera ella quien se lo dijera.
― Se habrá perdió por el camino, yo que se.
― Para esto cogemos un autobús y nos vamos al sorteo.― Propuso Erika mientras soltaba la bolsa de deporte, ya le empezaba a pesar.
― ¿No habíamos dicho que íbamos a entrenar y punto?
― Pero es que no podemos, y mejor que quedarnos aquí sin hacer nada es.― Dijo Clara mientras agarraba su bolsa.― Lanzamos la bolsa al otro lado y nos vamos.
Todas discutieron por unos segundo sobre ir o quedarse y espera, la gran mayoría votaban por ir a ver el sorteo, no podían entrenar así que mejor que quedarse sin hacer nada irían a ver contra quien y cuando le tocaba jugar. Aunque eran pocas algunas se oponían en ir, ya habían hablado en el recreo sobre ese tema, sí Akila a dicho de entrenar sera por algo. La discusión termino con una tregua por ambas parte, esperarían diez minutos, si en ese tiempo Meil no llegaba echarían las bolsas al otro lado y se irían a ver el sorteo.
― Ya son las cinco y veinte , no ha venido Meil así que nos vamos.― Sentencio Erika mientras guardaba su celular.
― ¿Entonces nos vamos no?―Dijo Albin mientras se acercaba a la verja, se agarro con fuerza a lo barrotes, colocó uno de sus pies en la pared y se impulso para arriba para pasar la cancela de un salto, cuando estaba al otro lado abrió la cancela.― hala, ya no ahí que tirar las bolsa.―Dijo divertida mientras metía su bolsa a patadas.
― ¿Sí podías saltar por que no lo has echo antes?―Dijo Alejandra.
― Puedo saltar, pero no puedo abrir la sede o el vestuario.―Contesto con tranquilidad.
No le dieron más vuelta al asunto y metieron las bolsas dentro del resiento, había que admitid que era mejor meterlas ellas misma que tirarlas por encima de la cancela. Cuando ya estaban todas dentro serraron la cancela y aquí no a pasado nada.
Las chicas empezaron a caminar hacía la ciudad, ya solo le quedaba seguir recto para salir de ese camino de tierra y llegar al asfalto, en ese momento vieron a parecer a Meil, el cual caminaba con tranquilidad y sin prisa.
― A buenas horas apareces.― Dijo con diversión Danna.
― ¿A donde vais?― Preguntó extrañado, aun no eran la y media así que no llegaba tarde.
― Como no llegabas hemos decidido ir a ver el sorteo.― Aclaro Yuuki.
― ¿Te unes a la rebelión?― Dijo entre risa Shion.
― Pero Akila a dicho que hoy se entrenaba, además ¿cómo vais a ir?
― Venga esquirol, vente.― Dijo Albin mientras ponía su manos en el pecho del chico y empezaba a empujarlo mientras reía.
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Al final convencieron a Meil de que fuera con ellas a la asociación de fútbol, lugar donde se llevaría a cabo el sorteo. Llegaron al recinto pocos minutos antes de que fuera a comenzar, provocando que entraran corriendo en busca de la sala donde se celebraba el sorteo, llegaron por los pelos a la puerta, ya que cuando iban a entrar un hombre ya estaba subiendo al escenario, no se habían perdido nada. El equipo entero se colocó en la pared del fondo, era la parte más oscura de toda la habitación así podrían evitar que Akila la vieras. Por toda la sala había unas cuantas cámaras de algunas cadenas deportivas, iba hacer retransmitido pero luego en la noche y eso sería esperar demasiado, además ninguna se acordaba de ese pequeño detalle. A parte de cámaras de televisión había un montón de periodista que no paraban de echas fotos. El sorteo mantenía la misma estructura que el del FFI, un pequeño escenario con una urna en forma de esfera echa de cristal, donde se guardaba barias bolas de plástico en su interior, y en la pared de atrás una gran pantalla donde salia la tabla del torneo.
El primer hombre que subió era un hombre que iba bien peinado y vestía con un traje, se acerco a la esfera y introdujo la mano para sacar una bola, abrió la pelota y mostró el papel.
― El equipo Dorado, en el puesto B-1.―Dijo una chica a ver el papel, en cuestión de segundos el nombre del equipo apareció en su lugar de la tabla.
Ya habían subido los entrenadores del instituto imperial, que le había tocado en C-1. Después subió el entrenador de un nuevo equipo, el equipo de la secundaria Incul, que le toco en el puesto A-2, que le tocaba como rival el equipo Otakul, ya que subió su entrenador detrás del de Incul y saco el papel de A-1. Ahora le tocaba el turno al equipo Gris, el entrenador saco la pelota con la posición de C-2, tocando jugar contra el Imperial.
En ese momento los nervios se notaban en las caras de las chicas, solo quedaban tres puesto, y su equipo aun no había salino ni el de Raimon ¿es que están destinado a jugar contra Raimon?
Cuando bajo el entrenador del Gris, subió el entrenador Kudo sacando la pelota con el papel de D-1. Ahora estaba claro, jugaban contra Raimon o contra el equipo del Dorado. Cuando Kudo bajo, Akila subió al escenario, se notaba que estaba algo nerviosa, su movimientos eran algo torpes, tanto que habiendo solo dos bolas en la urna le costo agarrar una, provocando muchos más nervios en todo su equipo, consiguió agarrar la bola, con algo de dificultad la abrió, y mostró el papel.
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Continuara...
Pues como después de cada mes aquí esta el nuevo capitulo de Inazuma Girl.
¿Qué os a parecido?
Bueno, creo que hoy no tengo nada que deciros así que nos leemos en el siguiente cap, matta-ne.
