Inazuma Girl
Inazuma eleven no nos pertenece, es propiedad de LEVEL-5
Capitulo 11: Día de lluvia
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― ¡Ya e vuelto!― Comento con mucho entusiasmo.
Un chico de cabello castaño entraba en su casa con una sonrisa, estaba feliz, ¿solo feliz? No, este chico estaba mucho más que eso. En dos días disputaría el primer partido del torneo de este año, ¡Que llegue ya el sábado!
― ¿Qué horas son estas de llegar?― Protesto con enojo una mujer.
El joven simplemente se puso a reírse algo nervioso, hace mucho rato que se despidió de sus amigos, pero al contrario de ellos él no volvió a casa, el fue a la torre de metal para seguir entrenando, ¿qué se podía esperar del capitán de Raimon? Pero mucho antes de llegar a la torre el portero no tenía ni idea que su entrenamiento habitual sería cambiado por alguien que ya estaba allí arriba.
― Bueno... veras mamá... jaja.― El chico no encontraba ninguna excusa, tampoco es que le sirviera de mucho, su ropa y cara manchada de tierra le delataban.
La mujer suspiro con cansancio para después mirar a su hijo con una sonrisa, no podía hacer nada para cambiar a su hijo, él era así, un loco amante del fútbol, nadie podría cambiar eso.
― Anda ve a ducharte, te volveré a calentar la cena.
― ¡Siiii!
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― ¿Al final que día jugáis?― Dijo un pequeño niño de cabello fucsia con pequeñas partes negras.
― Sshhh. No lo sé, calla que no me entero.― Le contesto Lara mientras subía el volumen de la tele.
El pequeño se echo en el sofá y se quedo mirando el techo, no entiende como su hermana mayor y medio mundo estaba tan embobado con ese deporte, ¿qué tenía de especial? ¿Qué tenía el fútbol que no tuviera el basket? Ese sí que era un deporte que merecía la pena, o al menos en el juicio del pequeño de los Leonardi.
― ¡No es justo!― Gritó de repente la chica alterando a su madre y hermano.
― ¿Pero que pasa?― Preguntó la señora.
― ¡Nos toca jugar el domingo!― Dijo con algo de tristeza la chica.― No podre dormir hasta tarde.
En ese momento madre e hijo miraron a la adolescente con cara rara, ¿era lo único que le importaba?
― Me da igual que llegues cansada, al día siguiente vas a la secundaria.― Sentenció la adulta previniendo lo que cree que puede pasar.
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En un bloque de piso cercano al centró de la ciudad vive uno de los jugadores de Raimon, dos meses antes de que empezaran las clases los padres del chico le avisaron que tendrían que dejar Okinawa para ir a ciudad Inazuma, en cuanto el chico escucho eso un sentimiento de alegría y tristeza le inundo, por mala suerte tendría que dejar su amado mar, pero por la parte buena podría estar con sus amigos, y lo mejor de todo que no estaría solo en clase por a ver repetido curso, pero que con su gran personalidad no es que le cueste mucho hacer amigos.
La mudanza se retraso por unas cuantas semanas, haciendo que el traslado de la familia se hiciera dos semanas antes de que comenzaran las clases. Mientras subían cajas y más cajas a su nueva vivienda el chico de cabello rosa descubrió que uno de sus amigos ya vivía en ese bloque de piso, se trataba de Goenji. Tras unos días que el mayor estuviera viviendo ahí los dos adolescente se dieron cuenta que sus cuartos estaban pegados, así que siempre que se aburrían se asomaban al pequeño balcón que tenía cada uno para conversar. Lo que a principio empezó siendo por aburriendo ahora se a convertido en una rutina.
― ¿Has echo las tareas de sociales?― Preguntó el de piel más oscura antes de darle un sorbo a su refresco.
― Si, ¿es que la quieres copiar?― Le contesto con tono de burla.
― ¿Tanto se me a notado?
Tras decir eso comenzó a reír de un modo algo escandaloso, a diferencia del mayor el delantero soltó una pequeña risa que era casi inaudible comparada con la del otro.
― Al final os echan del edificio.― Dijo el de cabello crema para llamar la atención del otro.
― Pobre de ti, ¿qué aras sin este rato de diversión?
― Pues lo que hacen las personas normales, dormir.
― Ya veo lo mucho que me aprecias.― Le contesto con un tono divertido. Después de todos esos días ahí parado hablando a llegado a conocer el lado humorístico que creía que no existía en el delantero, ¿alguien le abría echo recuperar ese lado, o es que lo tenía muy escondido?
Ambos se callaron por unos segundos, en ese instante de silenció el celular del delantero sonó por pocos segundos, cuando vio lo que le había llegado sonrío de un modo bastante bobo, cosa que no paso desapercibida por el mayor, era una ocasión perfecta para molestar.
― Si sigues sonriendo así cualquiera diría que estas enamorado.
Ese pequeño comentario izo que apareciera un leve sonrojo en las mejillas del delantero.
― Ya... ¿y sé supone que tengo que hacer caso al docto amor no?― Contesto con sarcasmo.― Yo me voy a dormir, nos vemos mañana.
Cuando otro entró en su casa el mayor se quedo mirando el cielo, para el había muchas diferencias en vivir en una ciudad que donde antes vivía, pero el vivir en ese lugar le ará conocer de verdad algo que creía ya haber conocido.
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Un chico de cabello castaño estaba tumbado en su cama, aun que era algo tarde no tenía sueño, solo podía pensar como una persona como esa estaba en un equipucho de chicas.
― ¿Por que prefiere ser un estúpido gerente a jugar el torneo.?― Susurro muy bajo.
Mientras pensaba las soluciones de esa pregunta una sonrisa lujuriosa le apareció en los labios. Pero enseguida descarto esa idea, era una tontería, y seguro que eso solo se le ocurriría a el. Se dio la vueltas para ver si conseguía conciliar el sueño, pero nada, ahora su mente pensaba en esa chica de segundo, ¿cómo arría para conseguir su objetivo? No están en la misma clase como para ligar con ella, ni siquiera sabe su nombre, y aun que el otro día la viera entrar en clase no sabe si es la suya, o es que tenía a esa hora una clase compartida con otra. Menudo calentamiento de cabeza le estaba dando ese tema, esto era demasiado complicado para un royo pasajero, pero claro, no piensa rendirse, va a cavar consiguiendo su objetivo cueste lo que le cuente.
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Viernes por la mañana, una mañana muy oscura, oscura por la cantidad de lluvia que caía sin parar, menudas cosas tenía el clima, el día anterior un sol deslumbrante y hoy el diluvio universal.
― Sí sigue así el tiempo no podremos entrenar...― Susurro Kanaria mientras caminaba por el pasillo.
Estaba tan pendiente del paisaje que no se dio cuenta que en la dirección contraría a ella se acercaban dos chicos que conversaban, en el ultimo instante la chica reacciono y pudo apartarse para no chocar con ellos pero no le salió todo tan bien, a ponerse bien se resbalo y si no es por la ayuda de un desconocido seguro que se habría comido el suelo.
― Gracias.― Dijo mientras se ponía de píen, pero cuando vio quien era se quedo bloqueada. Nunca lo admitiría en voz alta pero ese chico le daba mido ¿que demonios escondería bajo esas gafas?
― No ha sido nada. Pero ten más cuidado.― Dijo el castaño de rasta sin dejar ese semblante serio.
Sin decir nada más el chico siguió con su camino mientras que la chica lo miraba seria, pero en su interior se moría de miedo, ¿tanto le costaba sonreír un poco?
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El recreo a llegado, pero la lluvia no a cesado ni un segundo, más bien todo lo contrarío, a aumentado. Así que por lógica aplastante la mayoría de los alumnos han decido quedarse en sus clases o pasillos para no acabar empapados.
Dentro de una de las clases se encontraba una pequeña guerra entre dos chicas, una quería salir del aula, ya había esta tres horas seguidas ahí metida y no pensaba estar su media hora de libertad metida ahí. Pero a la otra chica no le apetencia salir, porque... porque... digamos que son cosas de esa chica.
― Vengaaaa, no seas sosa.― Suplicaba mientras hacía que la chica se moviera de un lado para otro.
― Que no, no me apetece.― Dijo con pesadez mientras aguantaba la voz infantil de su amiga y los tirones y empujones que le daba para quitarle la paciencia.
― Venga, vamos al menos a la clase de Erika y Vanesa.
― Que vengan ellas.― Contesto son sequedad, tono que impresiono a la más pequeña.
Albin quito sus manos de los hombros de la chica mientras suspiraba, no esta de humor, y si sigue insistiendo solo consiguiera enfadarla más. Sin decir nada más se sentó en su sitió y se puso a jugar con lo que encontraba.
A notar que la presión de las manos de su amiga desapareció suspiro con cansancio, tampoco es que a ella le guste estar en la clase durante todo el día, pero ese día no tenía ganas de nada, y sí iba con las demás seguro que la mirarían preocupadas o no pararían de preguntarle que le pasaba, y no tenía ganas de contarlo, ni siquiera quería pensar en eso, pero le era imposible.
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Mientras que la mayor parte de los alumnos prefería quedarse en clase, Erika era una de las pocos alumnos que prefirió pasarse por la biblioteca. Le encanta leer y no ha tenido la oportunidad de entrar ni una sola ves, hasta ahora. Se acerco a un estantería y comenzó a ver que libros había, mientras leía títulos iba descartando; o los había leído o no le interesaban. Tras revisar casi toda la estantería encontró uno que ya había leído pero tenía muchas ganas de volver a leerlo. Ya que encontró un libro de su interés no tenía nada que hacer ahí dentro. Se dirigió al profesor que estaba encargado de la biblioteca, este agarro el libro y anotó cuando tenía que devolverlo y se lo entrego a la chica.
Cuando ya tenía otra ves en su poder el libro se dirigió a la puerta, mientras se acercaba a la puerta comenzó a leer las primeras palabras, pero no le duro mucho la lectura, ya que choco con alguien cuando salía del lugar.
― Perdona, ¿estas bien?
― Ay... no, tranquilo. Ha sido mi culpa.― A ver al chico con el que se había chocado se quedo algo pillada, es un chico de su clase y nunca se había fijado en que fuera tan guapo.
― Deja que te ayude.― Dijo mientras le tendía la mano. Cuando ella ya estaba de píen el se agacho para recoger el libro.― ¿Te vas a leer este libro?― Dijo mientras miraba con atención la portada.
― Si, me lo leí hace tiempo, pero me encanta. ¿Tú te lo has leído?
― Si, aun que prefiero la segunda parte. Deberías leértela si no lo has echo.
― Bueno... empece a leérmelo pero no gustó.
― A, esta bien, nos vemos en clase.― Dijo el chico con tranquilidad mientras se despedía con la mano antes de entrar en la biblioteca.
Erika se quedo mirando al chico, y pensar que hasta hace poco pensaba que era un estúpido creído, pero por esa pequeña conversación de cinco segundos parece que no es nada de eso, ¿esto sería el principio de una bonita a mistad... o tal ves no?
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En la clase 3-3 no era muy diferente que las demás, por la lluvia la gran parte de los alumnos se encontraban ahí dentro, pero de entre todo el único que se encontraba solo era Meil, no es que le gustara estar solo, es solo que no paraba de pensar en el equipo, ha investigado sobre su adversarios y es un equipo con bastante fuerza ofensiva, y su equipo tiene una defensa algo floja, estaría bien que se reforzara eso, pero entonces eso quitaría tiempo para otras cosas que le hacen falta... aun que pensándolo mejor, en un dos días, contando que puedan llegar a entrar hoy, sería imposible que consiguieran eso, así que lo mejor sera centrarse con la defensa.
― ¿Tú eres Meil Mo verdad?
El moreno miró de reojo a su izquierda, se sorprendió un poco ya que no se esperaba que ese chico preguntara por el, pero aun que se había sorprendido un poco su rostro no cambio en ningún momento. ¿Que demonios quería el centro campista de Inazuma Japón?
― Si, ¿es que pasa algo?
― Solo quería hablar contigo un poco. Más bien, quiero preguntarte algo.
Meil acabo mirándole directamente a la cara, sí que le tenía que interesar la pregunta para averiguar en que aula esta.
― ¿Y qué es?
― ¿Por qué estas en el equipo de las chicas? Un tío con tu talento abría podido entrar en Raimon y llegar hacer titular en seguida.
El chico cambió su cara a una de enojo, lo ultimo que quería era hablar de ese tema, y mucho menos con una persona que no conocía.
― Por que no me a dado la gana.― Sentenció con enojo mientras cambiaba su mirada hacia la ventana.
― Tks, no es para ponerse así.― Dijo con el mismo tono mientras se marchaba, pero no piensa dejar las cosas así, piensa descubrir el porque.
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Las clases acababan terminado y aun sigue lloviendo, pero con una pequeña diferencia, ahora mismo las gotas eran muy fina y poco pesa, aun que aun seguía lloviendo sin descanso.
Un chico de cabello oscuro terminaba de guardar sus cosas mientras sonreía, sí para dentro de unas horas seguía igual el tiempo o sí mejoraba se podría entrenar, y eso vendría genial ya que el próximo día tienen un partido. Ya tenía todo recogido y era momento de salir, a salir de clase se dio cuenta que al mismo tiempo que él, en la clase de enfrente salía una de las jugadoras de Inazuma Girl, cuando la vio le saludo mientras se acercaba a ella.
― Suerte en el partido del domigo.
― ¿Ah? Si... suerte para vosotros también.― Le contesto con una gran sonrisa.
― Fue una pena que no pudierais venir ayer a la rivera.
― Seguro que otro día podremos entrenar juntos.
― Si, eso sería genial.― Comentó con mucho entusiasmo.
Continuaron hablando hasta que llegaron a la puerta de la secundaria, cuando llegaron se despidieron, pero antes se prometieron que antes de que terminara el torneo arrían un entrenamiento en conjunto, cosa que pasaría mucho antes de lo que ellos esperaban...
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La hora del entrenamiento había llegado y con él un tiempo un poco más relajado a de la mañana. Aun que ahora mismo la lluvia estuviera casi desaparecida en la cancha había unos enormes charcos de agua, maldita lluvia siempre molestando cuando no debe.
― Lo bueno es que no se puede formar barro.― Comentó Clara mientras daba unos pasos dentro de la cancha.
― Ya... pero los charcos...― Susurro Kanaria con algo de miedo, eso charcos tenían pinta de resbalar y con lo torpe que es ella seguro que se cae.
― Venga chicas no le demos más vueltas y empecemos a entrenar. No siempre jugaremos con un buen día, ¡podemos tomarnos esto como un entrenamiento especial!― Dijo Alejandra para intentar levantar el animo de todas.
Y así paso, no fue mucho, pero algo sí que animo a las chicas, después de todo tenía razón, no siempre se juega con un sol radiante.
― ¡Pues a entrenar! Que este domingo jugamos y hay que estar preparada.― Dijo muy animada Yuko mientras levantaba su puño.
Todas apoyaron esa idea y empezaron con el entrenamiento. Estaban tan concentras en no resbalarse con los charcos y en el partido del domingo que ninguna cedió cuenta que la entrenadora recientemente se colocaba al lado de la banca.
― ¿Cómo que llegas ahora?― Preguntó el chico sin dejar de mirar la cancha.
― Estuve con unas cosas. ¿Sabes? La próxima ves que me desobedezcan intenten no estar cerca de una cámara de tv.― Dijo la mujer mientras miraba al chico con una sonrisa, pero esta no era amigable, mas bien daba miedo, cosa que produjo un escalofrío en el menor.― Meil, ¿sabes algo de el Dorado?
― Si, aun que es poco; sé que es un equipo muy ofensivo, suelen jugar con dos puntas que tienen técnicas muy poderosas.
La mujer guardo silencio por unos segundo, parecía que estaba pensando en algo importante.
― Meil tengo que pedirte una cosa.― Comentó la adulta seria sin mirarle.
El chico miró extrañado a la mujer, ¿qué es lo que quería de él? Además, ¿para que esa seriedad?
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― ¡Haaa!― Estoy molida.― Comenta con cansancio Vanesa mientras se tumba en una de las bancas.
― Pues menos mal que tu no correr de un lado para otro.― Comentó Alejandra con burla.― ¿Qué te pasaría entonces?
― Que tendríamos que ir de velatorio.― Comentó Erika provocando la risa en la mayor parte del equipo.
Los comentarios siguieron con el mismo curso, pero la victima de las bromas iba cambiado, poco a poca a cada una le iba tocando recibir unas pequeñas burlas cariñosas de su compañeras, pero la única que no intervenía era Lara, ella normalmente se duchaba y como las demás se introducía en las bromas, pero hoy parecía diferente, estaba sería y parecía que quería salir cuanto antes, ni siquiera se a ido a duchar solo se a cambiado y ya esta lista para salir.
― Chicas nos vemos mañana...― Dijo intentado sonar como siempre pero el tono de tristeza pudo con su tono habitual. A darse cuenta de eso decidió salir cuanto antes.
― ¿Le pasaba algo a la capitana?― Dijo preocupada Shion.
Ninguna contesto a esa pregunta, nadie tenía una repuesta.
Erika solo se quedo mirando la puerta con preocupación, ya hace unos días que notó a Lara algo rara, más exactamente desde ese día que volvieron juntas a casa, y que ahora saliera de esa forma la preocupaba mucho más, no quiere decir nada pero supone el por qué de ese estado.
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Las chicas ya habían abandonado el lugar, su pequeño estadio estaba completamente tranquilo, con una tranquilidad propia de que ningún ser vivo se encontrara en ese lugar, pero las cosas no eran así. Dentro de la sede una mujer de cabello castaño se encontraba sentada en unas de las sillas, sobre la mesa estaba su típica carpeta, la mujer estaba observando los primeros papeles, solo tenían un día para preparar el partido del domingo, necesitara algo más que un milagro para que el entrenamiento especial funcionara. Soltó un suspiro de cansancio, no podía pensar de ese modo, tenía que confiar en sus chicas, ellas son fuertes y seguro que lo logran.
No tardo mucho en terminar de recoger todo lo que tenía en la mesa y levantarse para salir, pero antes de hacerlo se quedo en la puerta mirando el interior, en ese momento un montón de recuerdos llegaron a su mente, susurro una ultima cosa y salio serrando la puerta con llave.
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Continura...
Pues hasta aquí el capitulo de hoy ¿que os parece?
En el próximo capitulo comenzara el torneo, ¿cómo le ira a las chicas con ese equipo de tanto poder ofensivo? ¿Y a los chicos contra el Sobe Natural? Pues para saberlo no os perdáis el siguiente capitulo.
matta-ne.
