Inazuma Girl
Inazuma eleven no nos pertenece, es propiedad de LEVEL-5
Capitulo 12: Comienza el primer partido
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Son las 02:00am y por la parte residencial de la ciudad reina la paz, de la mayor parte de las ventanas se puede distinguir la oscuridad del interior, pero también en otras, en muy pocas, se puede ver una pequeña luz de alguna ventana. En una pequeña casa todas las luces se encuentran apagadas pero eso no implica que todo el mundo este durmiendo, una chica de cabello largo se encuentra echada contra la ventana de su habitación, mira el inmenso cielo nocturno con una sonrisa. Hace mucho que intentó dormir, pero nada, le era imposible conciliar el sueño, aun quedaban dos días para ese gran partido pero los nervios la devoraban, ¿y sí no lo hacía bien? ¿y sí marcaba en propia meta? ¿y sí no paraba de molestar a sus compañeras? Todos estos pensamientos, y más eran los que no dejaban dormir a Danna, asique para tranquilizarse decidió observar una cosa que le encanta y relaja: las estrellas.
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Un insoportable pitido inundaba una pequeña habitación que solo era iluminada por rebeldes rayos de sol que se colaban por la persiana. Una mano lenta y torpe salía de debajo de las sabanas en busca del objeto que no paraba de pitar, con dificultad y dando un par de golpes en la mesita de al lado la persona que estaba debajo de las sabanas consiguió apagar el insoportable ruido. Reguardó de nuevo su mano y giro su cuerpo para mirar la pared mientras tapaba su cara para que los rayos de sol no la molestara, ¿por pasar un rato más en la cama no pasaría nada, verdad?
Pero alguien estaba encontrá de que eso pasara. Cuando estaba casi a punto de volver a dormirse una música muy conocida por ella sonaba una y otra ves en su celular, con cierta pereza y enojo agarro el aparato y lo acomodó a su lado para no salir de las confortables sabanas, a pocos segundos la chica salio de un saltó de la cama, y casi a la misma velocidad abandono el lugar, pero no por mucho tiempo. A volver de su cara resbalaban unas pocas gotas de agua, se quito el pijama lo más rápido que podó para vestirse con los primeros vaqueros que ha visto en el armario, agarro una camiseta de tirante negra y después una camiseta de manga larga de un tono amarillo casi blanco, a colocarse la ultima prenda se podía notar como el cuello era más grande por un lado haciendo que una manga cayera por el brazo derecho, agarró una bolsa de deporte que se encontraba en el suelo y salió corriendo.
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Un largo bostezó inundo el silencio vestuario, era muy temprano, demasiado para un sábado. Son las 09:00 am y nueve de las chicas del Inazuma Girl se encuentran cambiándose de su ropa actual por el uniforme del equipo.
― ¿Pero a quien se le ocurre entrenar a estas horas? ― Dijo antes de bostezar Vanesa.
― Pues ami. ― Dijo una voz muy conocida mientras entraba en el vestuario.
― ¿Por que a esta hora? Con lo a gusto que yo estaba en mi cama.
― Dejaros de quejas y escuchadme: El equipo Dorado tiene una gran fuerza ofensiva y nuestra defensa no es que sea un muro. ― En ese momento todas las chicas que jugaban como defensas tomaron mas importancias a las palabras de la entrenadora. ― Así que para las defensas, junto a Danna, y Clara tenéis un entrenamiento especial preparado. Lara y Alejandra quiero que vosotras intentéis mejorar vuestra resistencia, mañana es el partido pero bueno, no se puede hacer otra cosa. Por ultimo, Yuuki, Albin quiero que practiquéis los tiros junto a Vanesa. ¿De acuerdo?
Todas respondieron de forma afirmativa, pero antes de que pudieran decirle a la entrenadora que faltaban esas dos ultimas, ella ya había salido del vestuario.
Por otra parte, en el campo de fútbol se encuentra Meil dándole unos toques al balón, lleva mucho tiempo sin enfrentarse contra nadie, pero no espera perder ya que nunca lo ha echo.
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Era insoportable ese sonido, su celular no dejaba de sonar, o eran llamadas o el sonido del WhatsApp, no lo soportaba más, quería ir a entrenar con todas pero le era imposible. Mantenía su cabeza escondida bajo la almohada mientras se tapaba los oídos, quería dejar de oír ese sonido, quería que acabara ya. Por fin dejo de sonar el celular, parece que se han cansado de intentarlo, la chica sacó su cabeza del escondite y se sentó en la cama mientras suspiraba, ya se le iba hacer difícil salir mañana para el partido como para salir esa mañana también.
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Las chicas se encontraban sentadas en el suelo de la cancha mientras tomaban un trago de las botellas de agua. Casi era la hora de comer y para no hacer enojar a las mamas de todas la entrenadora dio por finalizado el entrenamiento, tampoco podía pasarse, mañana tendrían su primer partido, y agotarlas ahora sería como regalar el partido, aun que el haberlas llamado para entrenar hoy también podía haber sido una tontería.
Mientras que la entrenadora se debatía si había echo bien en llamar a sus jugadoras, Meil guardaba los balones enojado, pero claro sin mostrarlo en sus acciones o semblante. Esta acostumbrado a jugar con jugadores de mucho más nivel, y cada ves que juega con alguien de un nivel inferior no podía evitar enojarse un poco.
― Oigan, ¿alguna saben por qué no vinieron Yuuki y Albin? ― Preguntó con curiosidad Danna.
Ninguna sabía que responder, era raro que Shion se perdiera un entrenamiento, pero contando que era muy temprano cuando las llamaron puede que tuviera problemas para salir, aun que si hubiera sido eso seguro que las habría avisado, o hubiera venido más tarde, esto era muy raro... por la otra chica ninguna podía comentar, nunca hablaba con ellas cosas que no fuera del equipo, y en los recreos prefería irse con los jugadores de Raimon, ni siquiera sus viejas amigas llegan a entenderla.
― Seguro que tuvieron que hacer cosas, cuando regresemos al vestuario seguro que nos encontramos con sus mensajes diciendo que no podían venir. ― Dijo Vanesa mientras se levantaba y sacudía su ropa. Cuando ya estaba del todo recta miró de reojo al chico, no lo quería mostrar pero estaba enojada, en todo el entrenamiento le asido imposible detener uno de sus tiros, es posible que el balón halla pasado más tiempo en la red que sus manos.
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Una chica de cabello negro se encontraba sentada en las escaleras de su casa, se encontraba en uno de los peldaños de los altos para evitar que la persona de abajo consiguiera verla, por lo que a podido descifrar se encuentras hablando por el celular y discute con alguien lejos de poder imaginar quien es, ve como ese hombre joven de piel morena pasa de un lado a otro enojado, mientras escucha lo que la persona al otro lado de la línea le dice se revuelve su cabello negro y corto para intentar controlar su enojo.
― Mira, tengo que ir a trabajar. Ya hablaremos sobre eso.
Sin dar tiempo a replica pulso un botón en la pantalla para terminar la llamada. Guardó el aparato en el bolsillo de su chaqueta y suspiro con cansancio, por haberse entretenido en discutir ahora llegaba tarde a trabajar, agarró las llaves de un auto y una bolsa de deporte que se encontraba en el suelo, sin perder más tiempo se dirigió a la puerta que le llevaría al garaje para sacar el auto, pero antes de llegar tenía que pasar por las escaleras que dirigía a la parte superior, cuando pasaba por ese hueco se detuvo y miró hacia arriba, allí estaba su hija, sentada en el escalón más alto, mirándolo con la mirada sería, echaba de menos esos ojos celestes brillando de alegría, pero tenía que darle tiempo.
― Me voy a trabajar, no llegare hasta mañana en la noche, suerte en tu partido.
― Gracias... suerte a ti también... ― susurraba mientras miraba la pierna derecha del hombre.
Suspiro con cansancio y dedico una sonrisa a su hija, sonrisa que escondía un mensaje y ella entendió, pero no pensaba parar de preocuparse solo porque sonriera como si nada pasara.
― Concentrate en tu partido y deja de pensar en mi pierna, ya te dije que estoy bien, adiós. ― Comentaba aquel hombre mientras se dirigía a su destino, y terminaba de hablar antes de cerrar la puerta.
La joven se quedo sentada en ese lugar mientras acariciaba su pierna derecha.
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― ¿Ir a dormir a tu casa? ― Preguntaba incrédula Erika.
Las tres creadoras del movimiento del equipo femenino se encontraba andando por las calles de Inazuma para llegar a su casas. Momentos antes Vanesa le propuso a sus amigas si querían pasar la noche en su casa como cuando eran niñas, años atrás antes de un partido ellas tres junto a otras amigas se quedaban a dormir en casa de Vanesa, en esas quedadas aparte de inventarse jugadas solían hacer que su amistad fuera más fuerte.
― Si, mis padres se fueron y tendremos la casa para nosotras solas, bueno sino contamos a los sirvientes. Sería como cuando eramos niñas, ¿¡a que sí, Lara!? ― Comentó muy animada esperando una respuesta a favor, pero eso no llegaba, la chica de cabello bicolor parecía estar en otro mundo ― Lara. Tierra llamando a Lara. Lara responda... ¡LARA!
― ¿Eh? ¿Qué? ¿Qué pasa? ― Preguntó alterada después de lograr escuchar su nombre a gritos.
― Que esta noche nos quedamos a dormir en mi casa ¿verdad? A todo esto, ¿en que pensabas? Llevo un rato llamándote.
― ¿Ah? Lo siento, pensaba en otras cosas. Por mi no hay problemas, ¿a que hora?
― ¡Genial! ¿No ves Erika? Tu eres la única sosa de aquí, jaja.
La mencionado no dijo nada solo se quedo mirando a la capitana del equipo preocupada, algo le pasaba, y no era una tontería como ella quería hacerle creer, esto era importante y no podía dejar que esto pasara por más tiempo, aun que por ahora lo mejor sera dejar las cosas como están, ya que parece que Vanesa no se a dado cuenta.
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Kanaria abría la puerta principal de su casa agotada, el entrenamiento había sido muy duro y ahora mismo solo quería tirarse en el suelo y dormir hasta que sus energías volvieran a su cuerpo.
― Ya estoy en casa... ― Susurro antes de cerrar la puerta, se quitó los zapatos y cuando piso los listones de madera se tiró al suelo como si hubiera muerto en aquel lugar.
― Bienvenida, ¿cómo te fue en el entrenamiento?
Otra ves esa voz, la chica de ojos verde sacó fuerza de lo más profundo de su ser para levantarse y comenzar andar a las escaleras para morir en su cuarto y lejos de su hermano mayor.
― Normal.― Susurró antes de perderse de la vista del mayor.
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La chica de cabello cobrizo con una estrella bajo el ojo derecho se encontraba delante del fogón de la cocina preparando la comida, su mamá para no variar llegaría en la noche, pero no podía quejarse y tampoco quería, esa mujer le ayudo a salir de las calles, le debe mucho, y sobre todo por el cariño que le brinda cada segundo que pasan juntas, le gustaría pedirle que fuera a verla en su primer partido con Inazuma Girl, pero claro, no quería obligarla, seguro que tendría mucho trabajo y no tendría tiempo para ir a ver su partido. Una parte de la chica comprende el no querer decirle nada, pero por otra parte quería esperarla despierta para decírselo y a la hora del juego mirar a la grada y poder ver a esa mujer animándola, eso le encantaría, pero era mejor no decir nada, tampoco es que ella hubiera preguntado, así que puede que no le interese el fútbol.
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La noche a caído y la hora de la cena a llegado, mientras que sus padres comentan algo, los pensamientos de Yuuki se encontraban bien lejos de ese lugar, en la mañana tendía que irse al partido y como era en el campo rival no sabia cuando regresaría, no podía poner cualquier escusa, si lo hacía podía fastidiarla y que la descubrieran, además a no saber a la hora que podría regresar le era más difícil darla.
― Yuuki, ¿te encuentras bien? ― Preguntó preocupada la mujer.
La chica de ojos castaños salió de sus pensamientos para ver como sus padres la miraban con preocupación, sin darse cuenta había dejado a un lado todo lo que no fuera su mente, dejando su cena sin tocar y sin unirse a la conversación que mantenían los dos adultos.
― ¿Ah? Si, estoy bien... solo pensaba en unas cosas...
― Estas muy despistada últimamente, ¿de verdad esta bien? Si te pasa algo puedes confiar en nosotros.
― No, tranquila, no me pasa nada. Es solo que...
― Deberías dejar de estudiar tanto y divertirte un poco ― Comentó su padre con seriedad ― esta bien que estudies, pero por un día que lo pases con tus amigas no te pasara nada.
Yuuki se quedo mirando a su padre, ¿es que le había leído la mente y quería ayudarla? No, eso es imposible, ¿no?
― Tu padre tiene razón, ¿por qué no quedas con tus amigas y pasas el día con ellas?
La menor no se explicaba lo que estaba pasando delante de sus ojos, ¿habían aducido a sus padres y ahora los alienigenas querían sacarla de casa para preparar la conquista? No, menuda tontería, seguro que después de todas estas semanas "estudiando" hasta tarde les han preocupado y seguro que quieren que su pequeña hija se relacione más con chicas de su edad que con libros, ay si ellos supieran.
― Bueno... unas amigas me invitaron a ir con ellas mañana a la montaña que aquí al lado, es para pasar la mañana y hacer un pequeño pigni, volveríamos un par de horas después de comer o antes, ¿puedo ir?
Como no se le ocurrió antes, el pasar unas horas con unas amigas de pigni era la mejor escusa del mundo, las ideas más sencillas suelen ser las que mas cuesta sacar en momentos de presión.
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~ Meil miraba en todas direcciones, el lugar donde se encontraba no era de ciudad Inazuma, este lugar ni siquiera era de Japón, estaba en España, estaba en una plaza que en el centró tenía una gran fuente, era un lugar muy amplio pero solo estaba él en ese lugar, cosa que le extraño, pero lo que más le extrañaba era estar en ese lugar ya que solo fue un par de veces a ese lugar.
― ¡Ya era hora que llegaras!
Volteó para encontrar a la persona que le llamó, pero le fue imposible verle ya que solo podía ver oscuridad.~
El insoportable sonido de su despertado le hizo abrir los ojos con algo de pereza, agarró el despertador y apagó ese molesto sonido, aun con la habitación en oscura se quedo mirando el techo, ¿qué había sido ese sueño? Seguro que era una gran tontería sin importancia.
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Al partido le quedaba poco tiempo para comenzar y las chicas se encontraban en la cancha, miraban a todos los lados sin entender porque no había nadie animando al equipo de su secundaria. En los alrededores solo se encontraban dos o tres personas caminando en dirección opuesta a la cancha.
― Soy yo, ¿o la gente no quiere ver el partido? ― Preguntó dudosa Clara.
― Pues ellos se lo pierden. Venga a calentar, no queras lesionarte, ¿verdad? ― Comentaba con una gran sonrisa Danna. Estaba nerviosa, muy nerviosa, pero quería esconderlo como pudiera, no quería preocupara a sus compañeras pero parecía imposible.
Alejandra se acercó con sigilo a la chica de cabello azul oscuro, sin que ella se diera cuenta de su presencia, colocó sus manos sobre los hombros de la chica de segundo año. Sí ya estaba nerviosa, ahora a notar ese contacto inesperado lo hizo mucho más, tensando su cuerpo casi automáticamente.
― Y si tu juegas así de tensa seguro que te lesionas. ― Comentó con diversión, contagiando una suave risa a todas.
― Chicas, este partido hay que ganarlo, así que vamos a darlo todo. ― Dijo Lara Muy animada mientras alzaba el puño al cielo, pasara lo que le pasara en los últimos días parecía que ya lo había superado.
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Continuara...
¡Gomen por el retraso! Pero tuve mis motivos que prontos (eso espero) conoceréis.
Espero que os halla gustado y nos leemos en el siguiente capitulo. Matta-ne
