Inazuma Girl

Inazuma eleven no nos pertenece, es propiedad de LEVEL-5


Capitulo 14: Vuelta a los entrenamientos

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El pitido final resonó por todo el estadio. Normal, con la poca gente que había. Los chicos desde la grada miraban como Inazuma Girl celebraba su primera victoria, aun que no todos estaban pendientes de ellas.

― Tsk, ha sido solo suerte. ― Protesto el chico de la cresta.

Nadie dijo nada, era mucho mejor ignorarle.

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― ¡HEMOS GANADO! ― Gritaron a unisono las chicas mientras chocaban sus manos.

Estaban muy felices, habían ganado el primer partido sin rendirse y luchando con todas sus fuerzas hasta el ultimo segundo. Estaban muy orgullosas de ellas mismas, y sus compañeras. Comentaban alegres esas ultimas jugadas que consiguieron darles la victoria, claramente sin olvidarse de que fue Alejandra quien las guío.

Aun con las sonrisa en sus labios no podían parar de comentar el partido con alegría, pero... ¿de verdad estaban satisfechas? No todas lo estaban, una de ellas desde que entraron en el vestuario no a comentado nada ni se a movido. Se sentó en el lugar donde estaba su bolsa y se quedo mirando el techo pensativa. Todas estaban demasiado entusiasmadas para darse cuenta de ella. Una ves la energía se relajo un poco, cada una comenzó prepararse para volver a casa. Una ves sentada en su lugar, se percató de la inmovilidad de una de sus compañeras. Ni un comentario, ni movimiento que no fuera mover el cuello, ¿qué le pasaba si hace poco tiempo no había quien la detuviera? A un con la cabeza alzada miró de reojo a la capitana; seguía comentando con alegría los últimos momentos. Suspiro con cansancio al mismo tiempo que se quitaba las botas. Estaba bien alegrarse por una victoria, pero una ves la tranquilidad vuelve un poco se tiene que hablar de los fallos; y no es que los suyos sean pocos.

Ya se encontraban duchas y casi terminadas de vestirse. Una voz y dos golpes en la puerta llamó la atención de todas.

― ¿Chicas estáis listas? ― Se escucho desde el otro lado.

Tras una respuesta afirmativa la puerta se abrió, la entrenadora pudo ver que todas estaban terminadas o casi, pero eran detalles relacionados con su cabello o zapatillas, algo sin importancia, Miró a su acompañante, el cual se encontraba echado contra la pared mirando para otro lado. No pudo evitar reír un poco sonrisa al tiempo que entraba sola. Le parecía gracioso que al joven gerente le diera vergüenza entrar una ves sabiendo que todas estaban vestidas. Una ves dentro cerro la puerta y se colocó en medio, se mantuvo en silenció hasta que todas estuvieran sentadas prestandole atención.

― ¿Cómo habéis visto el partido? ― Pregunto mientras observaba a todas.

No se esperaban esa pregunta, estaban algo sorprendidas.

― Bien, ¿no? Hemos ganado... ― Susurró Danna sin saber si era la respuesta correcta.

Akila volvió a mirar a todas, y parecía que la gran mayoría estaba de acuerdo. Posó su mirada en Lara. Una capitana debe saber apoyar a su equipo en los malos momentos, felicitar cuando algo sale bien, y dejar bien claro que los problemas es de todo el equipo, no de una sola persona. ¿Pero ella es capaz de ver los errores? Cuando la chica noto la mirada de Akila, comenzó a ponerse algo nerviosa. Desvío su mirada a la persona que tenía al lado, esta le devolvió la mirada. Se miraron por unos segundo, pero la otra no dijo nada, solo hizo un movimiento de hombros y volvió a mirar al techo, tal y como hizo cuando entraron.

― Bueno...― susurraba mientras observaba a las demás. Cogió aire y fue soltándolo poco a poco. ― A estado bien, gracias a Alejandra hemos podido romper su ataque, y con la ayuda de todas marcar dos goles. Sin olvidar que Vanesa nos a salvado más de una ves.

Las chicas no pudieron evitar la tentación de sonreír. Ese comentario era muy típico de su capitana, buscando animar a todas, sin olvidarse de ninguna. Pero esa no era la respuesta que buscaba Akila. Por suerte se dieron cuenta de lo que pasaba y supieron reaccionar, ¿pero cual fue el problema que no las dejo hacerlo antes? Esa era la respuesta que ella quería. Suspiro, al equipo aun le queda mucho por aprender.

― Bien. Venga coger las cosas, volvemos a Inazuma.

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Una ves en el tren de vuelta a ciudad Inazuma, cada pasajero se encontraba en sus cosas. Alejandra; sentada en uno de los asientos mientras escuchaba música con sus auriculares. Shion, Danna, Yuuki, Clara, Yuko; conversaban sobre distintos temas: si ya habían terminado las tareas, sobre el encuentro, y uno en particular que las dejaba muy intrigadas. Meil tenía su espalda echada contra una de las puertas, reflexiona como había sido el partido y pensaba como solucionar los errores. Vanesa se quejaba del dolor de manos que tenía, mientras que Erika le reprochaba sus quejas. Lara escuchaba a sus amigas le era imposible mantener guardada una sonrisa,, cuanta nostalgia. Pero también le era imposible no recordar una y otra ves las palabras de Akila: "¿Cómo habéis visto el partido?" ¿Qué quería decir?

Una ves llegaron a la parada de Inazuma cada cual cogió su camino. El único chico presente desapareció nada más bajar. Unas cuantas decidieron ir a comer a un restaurante de comida rápida, y las cuatro restante prefirieron no ir. Tras salir de la estación cada grupo comenzó a caminar por calles distintas.

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Yuuki se encontraba mirando toda la ciudad desde uno de los puntos más alto y simbólicos de aquel lugar: la torre de metal. Hace rato que terminó de comer con todas sus amigas pero aun no podía volver a casa. Para sus padres ella esta de Pigni lejos de allí, y para que no sospechen necesita seguir fuera de casa. Su mirada se encuentra totalmente perdida, el paisaje era maravilloso, tan concentrada estaba que ni se percató de que alguien más quedo a su lado.

― ¡Hola! ¿Yuuki, verdad? ― Preguntó dudoso.

La voz de aquella persona alteró a la joven. Con algo de miedo miró a su lado para comprobar quien era, una ves lo hizo suspiro aliviada. Esos gestos de la chica confundieron un poco al castaño, pero no le dio importancia, solo sonrió de ese modo tan alegre y radiante que puede hacer que cualquiera confíe en él.

― Hola... ¿qué es lo que pasa?

― Nada. Solo vine a entrenar con el neumático, y como te vi quise saludar.

La chica miró el lugar donde apuntaba el joven portero: un neumático enorme colgaba de la rama de un árbol solitario.

― ¿Entrenas con eso? ― preguntó dudosa. ― ¿Cómo?

― Es sencillo. ― Mientras comenzó hablar se acercó al objeto para mostrarle. ― Lo lanzó con fuerza. Me colocó, Y... los detengo.

Se sorprendió un poco de que hubiera parado, ya que tenía bastante fuerza, tanta como para mover barrios centímetros al joven.

― ¿Qué hacías aquí?... A ya, has venido a ver las vistas ¿verdad?

― … si, acabe aquí por casualidad, y me puse a mirar. En verdad se ve genial la ciudad desde aquí.

― ¡Si! ¡Es mi lugar favorito de toda la ciudad! Pero ahí un lugar donde se ve mejor, ven.

Sin darle tiempo a responder, agarró su muñeca y la llevó hasta la escalera de la torre. La chica le miró dudosa, él no dijo nada solo sonrió de una forma tan... tan tranquilizadora. Decidió confiar en él y subir juntos. Una ves arriba no pudo evitar mostrar su sorpresa, era cierto, se veía mucho mejor. Ambos quedaron aya conversando de lo primero que le pasaba por la mente. Él se encontraba de píen echado en la baranda, mientras que ella estaba sentada en el suelo con sus piernas metidas entre dos barrotes dejándolas colgando.

― Ha, casi se me olvidaba.

Ese comentario hizo que le mirara, ¿Que se le había olvidado?

― Felicidades por vuestra primera victoria. ― Y como era típico de él, lo dijo con una gran sonrisa.

Yuuki se le quedo mirando, ¿había ido a verlas jugar? ¿Por qué?... no dijo nada solo le devolvió la sonrisa mientras cambiaba de su mente todo lo que pensaba sobre Endo.

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Una ves en el recibidor de la vivienda comenzó a estirarse, estaba muy cansada. El partido había sido agotador, pero aunque estaba cansada no mostraba eso, sino una gran sonrisa, y mucha felicidad. Su primer partido... y todo había salido bien, ¿como iba a dejar que el cansancio le ganara?

No fue el cansancio, pero si el ver a una mujer enfrente de ella, dándole la bienvenida, le hizo cambiar su expresión. La curvatura de su labio cambio hacer recta. Su mirada de rebosar alegría y calidez, comenzó hacer fría y de rabia. Sin decir ni una sola palabra Shion comenzó a caminar ha su cuarto, un lugar donde esa persona no la molestaría, ni tendría que aguantar su presencia.

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Aun que ya era tarde, y debería ir a dormir, porque sino mañana no habrá modo de levantarse, pero no quería hacerlo. Quería quedarse esperando a su madre, esperarla y contarle que habían ganado el partido, que aun seguían vivas en la competición y que deseaba expresar todo lo que sentía en ese momento.

A pasado una hora desde la ultima ves que miró el reloj, ahora si que era demasiado tarde, tendrá que acostarse sin poder decirle lo sucedido. Apago todas las luces de la vivienda y se cobijo entre sus cálidas sabanas quedando dormida hasta dentro de unas horas que suene el despertador.

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~ Al abrir los ojos volvió a estar en esa plaza de España. Cuando recordó la voz que le llamó la ultima ves que estuvo allí comenzó a mirar en todas direcciones. Una ves miró a su espalda vio a un chico de cabello negro peinado hacía arriba y a la derecha. Se encontraba sentado al borde una fuente, con las piernas dentro del agua.

Curioso se acerco a ese chico que le resultaba tan familiar. Se sentó a su lado, pero no estaba colocado para poner los píes dentro de la fuente.

¿Tan aburrido estabas que has venido aquí?

La voz la notaba "distorsionada" y le era imposible distinguir quien era.

¿Cómo?... ¿Quien eres?

El chico de al lado le echo agua encima mientras le gritaba algo que no logró entender. ~

Se levantó de golpe, por alguna extraña razón pensó que se acababa de empapar con agua fría. Suspiró con cansancio a darse cuenta que todo era una falsa alarma, y ahora un suspiro de rabia por haberse levantado tres horas antes de lo debido.

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― ¡Fue increíble! Alejandra nos dijo que teníamos que colocarnos mas separas, ninguna teníamos claro que fuera a funcionar, ¡pero decidimos hacerlo! El jugador contrario sacó de centro, ¡y en un abrir y cerrar de ojos ya habíamos salido de nuestra área! Pin, pan. ¡Un pase tras otros y ya estábamos empatados! Sacaron de centro, y como si de repente todo nuestro potencial hubiera despertado ¡conseguimos marcar el segundo gol! ― Comentaba llena de emoción Yuko.

Sus padres miraban como su hija contaba con energía por enésima ves como ella y su equipo lograron ganar. Era bueno verla tan feliz otra ves. Había pasado mucho tiempo desde la ultima ves que la vieron tan feliz por un partido.

― ¡Haaa! ¡Que ganas de entrenar! ― Acabo gritando tras beber de un trago su jugo.

― Ya, ya. Mucho entreno y mucho partido, ¿y las tareas? Las has terminado.

De repente su buen humor desapareció, se había olvidado por completo de las tareas. Por ese silenció sus padres comprendieron que no las había echo. Su madre comenzó a regañarle mientras que su padre observara con una sonrisa nerviosa.

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Las chicas se encontraban en la cancha calentando, el echo de ganar el otro día el partido hace que todas tengan muchas mas ganas de comenzar a entrenar. Aun que el ambiente era de felicidad, el equipo técnico no lo estaban. Ayer el partido fue "bueno" solo por el echo de que ganaron y que en los últimos minutos se dieron cuenta en que fallaban, pero no creen que sepan el verdadero motivo.

― Entrenadora. ¿Ahora qué?― Preguntó Alejandra una ves acabaron con el calentamiento.

Entrenadora como gerente se miraron por un momento. ¿Por donde empezar? El menor echo una vista rápida a las chicas. Suspiro mientras cogía dos balones y comenzaba a caminar a la portería. Sin cruzar palabra Vanesa siguió al chico. Akila agarró el paquete de conos y echo sobre su hombro un puñado de petos. Según daba cuatro pasos dejaba un cono en el suelo, fue dejando cono tras cono hasta creando la forma de un rectángulo. Agarró los petos que tenía en el hombro y se acercó a las chicas. Las miraba pensativa, y ellas le devolvieron la mirada confundidas, ¿qué iban hacer? Al final tomó una decisión, le entregó un peto a: Danna, Kanaria, Yuuki y a Erika. Unas ves los entregó se puso enfrente de ellas para contarle de que iría el entrenamiento.

― Bien. Chicas, el punto fuerte del equipo son los toques, pero en grandes espacios, asique vamos a mejorarlo. Echareis una pachanga, petos contra equipación. Solo podréis utilizar el espacio dentro de los conos. El objetivo marcar en las porterías, entre los conos más altos. ¿Sencillo no? Pues hagamoslo más interesante. Si dais más de dos toques sería gol para el equipo contrario y se llevan el balón. El equipo que pierda tras el entrenamiento dará diez vueltas al campo.

Las chicas se miraron extrañadas, pero le parecía divertido jugarse un "castigo" como ese. La entrenadora choco sus manos y apunto a su espalda con los pulgares.

― Pues a dentro.

Obedecieron casi al instante. Se colocaron como más o menos sería sus puestos en el campo. Miraron a sus lados extrañadas, antes de entrar parecía más grande. En lo que Akila iba a buscar los balones ellas lo aprovecharon para hablar un poco.

― Vamos a ganar nosotras.― Comentó risueña Yuko.

― Eso abra que verlo.― Contesto Yuuki.

― Esto chicas...― dijo Danna no muy segura de hablar.

― ¿Qué pasa?

― ¿Donde esta la capitana?

Todas se miraron, es verdad. ¿Donde estaba? Nunca faltaba a un entrenamiento, incluso hoy en la secundaria estaba entusiasmada con el entrenamiento, que no podía aguantar las ganas de entrenar. Era lo que repetía una y otra ves.

―Se abra entretenido por algún sitio.― Contesto Erika mientras se encogía de hombros. Pero ella estaba igual o más estañada que sus compañeras.

― Bien, chicas. Cuando pite sera que alguna a dado más de dos toques seguidos. ¿Listas? Pues vamos a ya. Quien primero la coja saca.― Dijo mientras arrojaba el balón al suelo, botando cerca del centro.

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― Venga, date prisa. El entrenamiento ya debe a ver empezado.― Protestaba Lara mirando a su espalda.

― Tranquila, no pasa nada.

Lara le echo una mirada asesina a su acompañante. Primero le a echo dar vueltas por la ciudad sin sentido, y ahora que se había echo tarde para el entrenamiento caminaba al paso más lento que un ser humano pudiera ir. Ya quedaba poco para llegar al lugar de entrenamiento, y ver como caminaba hacía que se desesperara.

― ¿Quieres darte prisa?― Volvió a protestar, pero esta ves cuando la otra estaba más cerca.

― No, porque hoy no vas a entrenar.― Dijo mientras la miraba divertida y jugaba con su flequillo. Lo peinaba hacía arriba y dejaba que cayera sobre su frente.

― ¿Qué? ¿Cómo? ¿Donde? ¿Y por qué?― Respondió sin saber que más decir.

― Lo dicho.― Dejo su "juguete" y miró a la chica a los ojos.― ¿Qué piensas del partido de ayer?

Otra ves esa pregunta, ya la respondió ayer. ¿Por qué otra ves esa pregunta?

― Que ganemos gracias a todas, ya lo dije ayer. Ahora a entrenar.

Quiso irse, pero Albin se lo impidió agarrando su brazo.

― Ja, muy bonito. Ahora: ¿qué pasó en el campo?

― ¿¡Qué te pasa!?

― Solo estoy ayudando. Responde.

Lara se libro del agarre y la miró, sabía que hasta que no respondiera no iban a llegar al entrenamiento, así que sería inútil ignorarla. Se mantuvo en silencio mientras recordaba todo lo sucedido ayer.

― ¿Qué marquemos dos goles?

Albin hizo un sonido con la boca marcando que no había acertado. Otra ves se callaron, y comenzó a pensar. ¿Qué quería que le dijera?

― Acabaríamos antes si me lo dices.

― Ya, pero con esa regla de tres, le digo a cada una de las jugadoras que tiene que mejorar y que no aprendan nunca.― Dijo mientras rodaba los ojos.― No están difícil. Cambiemos la pregunta: ¿Qué paso la mayor parte del partido?

― Qué no paraban de presionarnos.― Contestó con duda.

― Y eso paso ¿por quéeeee?― Dijo alargando la ultima bocal mientras movía las manos.

Se callo y miro lo que hacía su amiga, ¿que demonios? Suspiro con cansancio mientras pensaba en las preguntas. Todo acabo bien, que más da que al principio no las dejaran atacar...

― DIN DIN DIN. ¡Premió!― Dijo Albin a ver la cara de la otra chica.

― Porque no hicimos nada... para evitarlo.― Acabo contestando casi en susurro.

― Exacto. Si es que. Sí la primera ves y segunda no salía, ¿por qué hacerlo durante todo el partido.

Ese comentario se llevo una mirada de enfado como respuesta.

― ¿Y ahora qué? ¿qué se suponer que tengo que hacer con esta... "información?

― Pensar. El equipo entero piensa que lo hicieron bien, que lo mejor es serrarse a bajo y esperar a ver que pasa. Tienen que aprender a moverse por el campo, y como escapar de situaciones así. Por eso hoy solo vas a observar el entrenamiento. Desde la ventana de la sede puedes ver el campo, pero las demás no te verán a ti. Son ordenes de Akila.

Tras ese comentario comenzó a caminar, ya conocía las ordenes, su labor había acabado ahora le tocaba ir a entrenar. Lara la seguía de cerca pensado en lo que acaban de hablar. Llegaron hasta la sede sin dirigirse palabra. Antes de que entrara la voz de Albin la detuvo.

― Fíjate más en: Yuko, Danna, Kanaria y Clara.

No dijo nada, pero asintió en forma de contestación antes de entrar dentro.

― Llegas tarde.― Dijo con enfado Akila mientras miraba arriba, viendo como Albin se dirigía al vestuario.

― Me perdí por las calles.― Contestaba mientras se reía.

― Cámbiate de una ves. Y ve a entrenar con Vanesa y Meil.

― Siiiiiiiiiiiiiiiii...

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Al final la pachanga acabo en empate, así que las ocho tuvieron que dar las diez vueltas. Mientras que las demás corrían Akila comenzó a subir las escaleras para mirar desde arriba a sus jugadoras. Vanesa continuaba practicando algunas cosas sencillas junto a Meil. A la carrera se había unido Albin, no tenía porque pero le aprecia, según ella. Se encontraba por delante manteniendo un pequeño enfrentamiento junto a Yuuki, ninguna dijo nada para comenzarlo, solo que la menor empezó adelantándola, y después la otra hizo lo mismo, y así todo el rato. Akila no pudo evitar sonreír mientras más las miraba más les recordaba a ellas. Pero tenía que hacer algo, no podía seguir ahí parada.

Abrió la puerta de la sede, encontrándose con Lara sentada en la mesa, la cual estaba pegada bajo la ventana. La chica de cabello bicolor miraba por la ventana sin importarle quien había entrado.

― Se esfuerzan mucho, ¿no crees?― Preguntó mientras serraba la puerta y se acercaba a la mea.

― Si... ¿Cómo puedo hacer para que todas se den cuenta?

Akila la miro por unos segundos y después al cristal viendo como Yuuki y Albin seguían corriendo mientras que las demás ya habían acabado.

― Solo... tienes que guiarlas. Si tu te das cuentas y se lo dices seguro que encontrareis una solución. Pero la próxima hacedlo antes de que este apunto de acabar el partido.― Acabo con una sonrisa.

De igual forma Lara sonrió mientras se bajaba de la mesa. Todas pensaba que ella no había ido a entrar no podían verla ahí.

― Prepárate para mañana, mañana empieza lo duro.

Lara volteó para verla, pero ella estaba de espalda colocando la mesa en su lugar.

― Vale, hasta mañana entrenadora.

― Hasta mañana.

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Como ya dijo Akila al día siguiente el entrenamiento fue mucho más duro, eran muy duros pero cada ejercicio tenía un significado, que esperaba que se dieran cuenta cual era antes del encuentro del sábado. No solo las jugadoras de campo tenían un entrenamiento duro, Vanesa también lo tenía. Se acabaron los entrenamientos básicos. Su entrenamiento se entrelazaba con el de las delanteras. Su circuito comenzaba desde el palo derecho de la portería, comenzaban corriendo en ziszás junto a un balón, tras pasarlo tenían que dar un pase a tras, para la otra delantera. Saltar unas siete vallas, las cales superaban la altura de los tobillos por diez centímetro o algo más más. Una nueva carrera hasta llegar a los balones, eran tres, uno se encontraba un poco alejado del área grande, otro un poco más atrás de la linea, y el ultimo en el punto de penaltil. Por cada vuelta los balones cambiaban, o estaban algo más a la derecha o izquierda, más cerca uno del otro, o más lejos. Vanesa paraba la mayoría de los tiros, pero la otra parte era imposible que no entraran o de milagro rebotaran en los palos. Haciendo que se enfadara con sigo misma. La jugadas eran rápidas por lo que no podía lamentarse por mucho tiempo. Las demás jugadoras tenían algo parecido, pero sin chutar a puerta. Su entrenamiento se basa en movimientos rápidos y precisos con el balón, velocidad, resistencia, y mucho esfuerzo.

El segundo partido sería el sábado y no podían perder, tenían que ganar y demostrarle a todos que las chicas son tan buenas o más que los chicos jugando. Y solo hay un modo de demostrarlo. Sobretodo a cierto castaño con mechas blancas. Al menos eso era lo que quería hacer Shion.

Continuara...


Vale, vale. Ya lo sé. Llevo la vida sin actualizar cuando dije que iba a intentar pasar más tiempo por aquí. ¡Pero para ahí un motivo! Uno MUY chulo. El cual descubriréis en unas horas. Bueno, según cuando leáis esto.

El Día 19 de Febrero de 2015 hará dos años desde que empece a escribir Inazuma Girl. Sí dos años y aun no la e acabado, lo se soy patética.

Pero dejando eso a un lado. Hacer su cumpleaños quiero haceros un regalo, ya que sin vosotros que después de tanto tiempo habéis seguido leyendo. No os diré que es, aun. Pero a las 20:00pm (hora española) Publicare el capitulo 15 de este fic, una ves lo abráis veréis un link, ese link os llevara al regalo.

Espero que os halla gustado el capitulo y nos leemos. Matta-ne.