Inazuma Girl
Inazuma eleven no nos pertenece, es propiedad de LEVEL-5
Capitulo 16: Esto no funciona...
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Esto era... muy raro.
La chica de ojos azules aun miraba a todos con una enorme sonrisa, mientras que las demás solo la podían mirarla extrañadas. Todo había pasado muy rápido.
―Upj, Upj.― Carraspeo Akila para llamar la atención de todas. Cosa que consiguió.― Bien chicas, como ya ha dicho ella: es Maily Drago. A partir de hoy sera una nueva jugadora de Inazuma Girl.
―¡Encantada de conoceros!― Anunció animada.
Aun no entendían todo, pero poco a poco, todas fueron saliendo de la confusión.
―A, que bueno. Bienvenida. Yo soy Yuko Fujiwara.― Dijo con una sonrisa.
Una a una se fueron presentando mientras le daban la bienvenida a la novata. Tras la presentaciones Akila abandonó el lugar, pero antes de hacerlo le entregó a Maily su uniforme. Era de manga corta, con estas de color negro y un relámpago azul en los hombros. Del mismo tono era la parte del pecho. Uno pantalón negros, al igual que en el de todas, en la parte inferior de la pierna derecha había un relámpago azul, y en la otra pierna su dorsal: el doce. Sus carpines negros junto a una linea azul.
―¡Que bonito es!― Exclamó con alegría a verlo.
―Entonces... eres portera ¿no?― Le preguntó Vanesa una ves estuvo a su lado.
―¡Si! Me siento más cómoda entre los tres palos, pero también juego en las demás posiciones.
―¡Menudo fichaje que tenemos!― Comentó divertida Kanaria.
Mientas comenzaban a cambiarse las preguntas y respuestas comenzaron a ir y venir. ¿Donde había jugado antes? ¿Sí iba a cursar en Raimon? ¿Cómo que ella y su hermana llevaban tiempo sin verse? Ante esta pregunta la chica se mantuvo en silencio por largo tiempo. Como si estuviera pensando la respuesta.
―Bueno... nuestro padres se separaron cuando eramos pequeñas. Yo me fui con mi madre a Barcelona, y ella se quedo con papá en Madrid. Desde entonces estamos separas.― Acabó sonriendo de un modo algo... triste.
―¡Perdona! No quería recordarte eso...― Susurro Danna apenada. Menuda pregunta se le ocurrió.
―Bueno... ¿Qué tal el examen?―Cambió de tema Alejandra. Era mejor hablar del examen de nivel.
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―¡Quieres dejarme de una maldita ves!―Gritó aun más enfada.
Meil la miró enfadado, no solía cambiar su sembrarte cerio pero esa chica hacía que perdiera su paciencia.
―No. ¿Qué pasa con el entrenamiento? Vas cuando te da la gana ¿o qué?
―Olvidame.
Comenzó a caminar para irse, pero el chico de ojos castaños se lo impidió agarrando su muñeca. Ambos se miraron enfadados. Nunca se habían llevado bien, tampoco lo intentaron. En este tiempo no comenzaron a discutir por tonterías, simplemente porque se evitaban. No se consideraban amigos, ni compañeros, ni siquiera cuando jugaban en Los Rojos. Solo eran rivales para conseguir ser el máximo goleador de la temporada. Pero ahora que no están en España, y ambos están en Inazuma Girl ¿Que son? ¿Compañeros? ¿Rivales? ¿Amigos? O... ¿algo más?
―¡Suéltame!― Gritó al tiempo que atraía su brazo a su pecho, intentaba zafarse del agarre pero fue inútil.
―Tienes que entrenar con las demás.
―¡Hoy no estoy de humor! ¡Dejame en paz!
Ambos se mantuvieron su discusión por largo tiempo, hasta...
―¡Eres insoportable!― Gritaron a la ves mientras que ella comenzaba a tirar para liberarse del agarre, mientras que el chico lo hacía al otro lado.
Se mantuvieron así un poco. Albin logró avanzar unos centímetros. Cuando creía que el chico la iba a soltar comenzó a tirar más fuerte, pero en ves de librarse del chico, acabo tropezando con su mismo píen cayendo al suelo junto a él. Ambos quedaron en el suelo, ella tumbada sobre el pecho del chico.
―¡Torpe!―Gritó enfadado mientras le daba un golpe en el hombro.
―¡Haberme soltado cuando desvías!― Repico aun más enfada devolviendole el golpe.
Se levantó lo más rápido que pudo dando la espalda al chico. Una ves en esa posición comenzó a mascullar palabras en su idioma natal. Comenzó a caminar, pero enseguida se detuvo. En el momento que fue a guardas las manos en los bolsillos se acordó de que no estaba vestida con la ropa de calle, sino con la equipación.
―Has lo que quieras. Es lo que siempre haces.
Guardo sus manos en los bolsillos de su pantalón y comenzó a caminar al lugar de entrenamiento. Una ves cruzó la verja se quedo quieto mientras pensaba en la chica. Ya la había visto enfadada en otras ocasiones, él conseguía sacar de sus casillas a ella. Pero nunca la había visto de ese modo. Volteó la vista, pero nada, no le siguió. Soltó un leve suspiro al tiempo que comenzaba a caminar de nuevo, pero enseguida se detuvo. ¡QUE DEMONIOS! ¿¡Desde cuando se fija en ella!?
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Meil y Akila se encontraba donde siempre observando como calentaban las chicas. En su puesto y mostrando su habitual cara de seriedad Meil quería comenzar a gritar. Si con una no podía, para que ahora dos Drago le terminen de fastidiar.
―Bien chicas. Poneros de tres en tres; una en el medio y las otras dos buscar un hueco para recibir, o pasar. Tres toques máximo. Quien pierda el balón al centro.― Comentó mientras lanzaba tres balones donde estaban ellas.
―Si.― Contestaron a la ves ante de comenzar a decidir con quien irían.
―Vanesa, Maily. A la portería. Meil, se bueno con la novata.
El moreno miró de reojo a la entrenadora, sin decir nada comenzó a caminar al lugar donde dijo Akila junto a las nombradas.
―Ne... ¿siempre esta así de... enfadado?― Preguntó en susurró a Vanesa una ves estuvieron en la porterías.
―Bueno... digamos que si... jajaja.― Comenzó a reír con nerviosismo. Si le parece que ahora esta enfadado, espera a verlo cuando de verdad enfadado.
―Venga. No tenemos todo el día.― Dijo al tiempo que chutaba a puerta, dando en el palo donde estaban ellas, a revotar el balón volvió a él.
―Hoy esta de mal humor, preparate.― Comento con pereza la chica de cabello rubio mientras se colocaba en el centro de la portería.
Meil rodó los ojos mientras que la otra portera no le quitaba los ojos de encima. Le parecía interesante estar en el mismo equipo que Meil Mo. El gran delantero de Los Reales. Aun que eso fue hace un año. Antes que el fuera sancionado tras el amistoso de Los Rojos contra el equipo de Estados Unidos. Esto era interesante.
Clara esquivo la entrada de Alejandra y casi automáticamente pasó a Yuuki, o eso parecía ser. El balón paso algo alejado de la chica, haciendo que esta no llegara y se colocara en el centro.
Un balón alto fue directo a Kanaria, la rubia saltó para dar el pase de cabeza. Una ves estuvo en el aire y vio como el balón se acercaba a ella no pudo evitar cerrar los ojos y protegerse la cara con las manos.
Yuuko conseguía llegar al balón casi por centímetros, y chuto como pudo, pero el balón acabo en posesión de Danna, quien estaba en el centro. La chica de cabello castaño chasqueó los dedos aun en el suelo, con un poco de dificultad se levantó. Una ves de píen no pudo evitar morder su labio inferior junto a una leve mueca de dolor.
Shion acabo en el suelo tras una entrada de Erika, esta y Lara se acercaron enseguida para saber de su estado. Esta confirmo que estaba bien, solo estaba algo distraída
Yuuki no apartaba la mirada de la portería. Recién se habían cambiado las porteras, y quería ver de que era capaz la novata. Antes que pudiera verlo, el impacto del esférico en su píe hizo que volviera al mundo real. El balón comenzaban alejarse junto a Clara quien lo atropo.
Akila miraba algo enojada a sus jugadoras. Quedaba poco para el siguiente partido y la mayoría estaban muy distraídas. Quedaban tres días para el partido y aun les costaba hacer lo más básico. Tenían que comenzar a tomarse esto enserio. El sonido metálico siendo golpeado produjo curiosidad en la adulta, haciendo que mirara a la portería. Maily se encontraba corriendo de nuevo a su posición. Antes de que llegara Meil dio un suave chut ajustado al segundo palo. La chica saltó para despejarlo, haciéndolo con las yemas de los dedos, acabando en el suelo de rodilla, de un rápido movimiento volvió a ponerse de píen, y volver al centro de la portería en posición. Akila no pudo evitar sonreír de lado, un poco de rivalidad no vendrá mal en la portería.
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El largo sonido de un silbato dio la señal de que había terminado el entrenamiento. Algunos chicos se dejaron caer al suelo, mientras que otros se inclinaban apoyando sus manos en las rodillas. Estaban agotados, no había manera de hacer que esa maldita táctica fusionara. Ni con el cambio de jugadores, aumentando la velocidad, o disminuyéndola. Nada, que no había manera.
―Venga chicos. Mañana lo lograreis.― Dijo Aki para intentar animar algunos de los jugadores.
Ninguno dijo nada, cada cual pensaba en como hacer posible que la táctica fusionara. Todos acabaron agarrando una de las botellas para comenzar a beber algo de agua mientras seguían discutiendo como lograr hacerla. La necesitaban si o si contra su siguiente contrincante: Teikoku. Aun que algunos de sus mejores jugadores, como era Fudo y Sakuma, se habían trasferido de secundaria, Teikoku mantenía una gran defensa y un gran ataque. Por lo visto los novatos llegaban pisando fuerte.
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No podían dar ni un paso más. En la última medía hora de entrenamiento Akila decido cambiar el entrenamiento habitual, por un pequeño partido. Ahora que tenían dos porteras esto podría ser interesante. Aun que solo era un partido de practica Akila no dejo pasar ni una. Un simple error y el partido era parado para corregirlo. Hace rato que el entrenamiento debía haber terminado, pero nada. Aun seguían con el partido. No había manera de que las chicas consiguieran hacer una jugada, ninguna, ni una tan sencilla como podía ser sacar de banda. El agotamiento era visible, dos días seguidos con un entrenamiento como ese, y que encima no estén acostumbradas a ese desgate era normal.
―Ya no pueden más...― Susurró Meil antes de hacer sonar un silbato.
Clara no pudo evitar agarrar sus hombros, les dolía de tanto lanzar el balón. Por otro lado Yuko y Shion se dejaron caer al suelo. Sus piernas querían descansar de una ves.
Meil miró a la entrenadora en espera de sus ordenes. Solo logró obtener una mirada de reojo y un suspiro de resignación.
―A este ritmo el equipo no va a estar listo. Después del Incul vendrá Teikoku o Raimon.― Comentó en un tono para que solo el gerente pudiera escucharla mientras jugaba con el silbato que colgaba de su cuello.
―Contando con que logren ganar. Akila, a este ritmo no podrán ni moverse el sábado.
Akila se quedo pendo. Tenía razón. A este ritmo las chicas no podrán ni levantarse de la cama, pero sino comenzaban a pensar en los entrenamientos que es algo serio no llegarían a nada. Creen que pueden competir contra los más grandes, pero... ni siquiera saben competir contra ellas misma. Y el echo de que antes fueran las justas para un partido ayudaba a eso, ahora teniendo a Maily que puede jugar en cualquier puesto podría ayudar. Volvió a suspira antes de colocar el objeto de metal en sus labios y comenzar a soplar.
―Se acabo el entrenamiento. Venga al vestuario.― Sentenció antes de dar media vuelta y dirigirse fuera de la vista de todos.
Como si la gravedad hubiera aumentado de repente las jugadoras vestida con camiseta azul y amarilla se desplomaron en el suelo. ¡Por fin!
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Sin decir nada entró en casa, estaba tan cansada que solo quería dormir. Dejo reposar su cuerpo contra la puerta, soltaba un suspiro al tiempo que dejaba resbalar su cuerpo hasta llegar al suelo. Inclino su cabeza para dejarla sobre su hombro. Podría haberse quedado dormida en ese lugar sí la voz de su padre no la hubiera interrumpido.
―¿Cansada?― Preguntó con voz burlona.
―Si...― protestó en susurro.
―Sí duermes ahí solo acabar con un resfriado, y así no podrás jugar el sábado. Y mamá y yo no podremos ir a verte.
La ultima parte comenzó a escucharlo poco a poco más bajo, ya que el adulto caminaba hacía el salón. Pero el punto no era ese. ¡Iba a ir verla jugar! ¿Enserio? Sin saber muy bien de donde sacó fuerzas para levantarse y correr tras el hombre. Entrando en la espaciosa sala, lugar donde su madre apartó la mirada del televisor para posarla en ella, mientras que su padre la miraba de reojo.
―Va-vaís a ir... ¿verme jugar?
No sabía porque, pero pudo notar un suave calor en sus mejillas. Su madre no pudo evitar reír por lo bajo a ver la cara sonrojada y asombrada de su pequeña.
―Tranquila, no te pondremos en ridículo. Solo llevaremos una bandera que diga: Vamos, mi princesita Clara.― Bromeo el hombre.
―También podríamos llevar camisetas con una foto de su cara que ponga: equipo Clara.
Ambos adultos comenzaron a reír. Todo era de broma, pero solo pensar en el echo de que pudieran hacerlo hacía que quisiera que la tierra la tragara. ¿Cómo podía tener unos padres tan... ruidosos, y ser ella tan tranquila?
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Kanaria se encontraba en el patio trasero de su casa. Estaba cansada, muy cansada. Pero su ganas de mejorar podían con ese cansancio. Por eso desde que llegó a casa esta en el jardín. Regatea la nada, chuta contra la pared para recibir un "pase" y vuelve a regatear la nada. Chutó contra la pared, esta ves haciendo que el balón se elevara, rebotó contra el muro, y moviéndose un poco quedo en la trayectoria del balón, saltó para rematar de cabeza. Pero cuando el balón estaba a escasos centímetros le entró miedo, y cubrió su cara. No había manera de que le saliera.
―Tsk.
Protestaba en silencio, mostrando su enfado con un chut fuerte que iba directo a la ventana. Tapo su boca con ambas manos mientras veía con miedo el inmediato impacto, antes de que pasara. Pero nunca llegó. Sasuke impidió que eso pasara. El hermano mayor de Kanaria. Esta solo pudo bufar ante la inmejorable parada de él. Y es que el joven de ojos verdosos era un mago en ese deporte tan amado por gran parte del mundo. Pero por razones que Kanaria no entendía ni quería escuchar, Sasuke había dejado el deporte por los estudios. Con ese talento no necesita ni estudiar, se podría dedicar solo a jugar profesionalmente. Esos eran los pensamientos de la indignada rubia. Tanto talento para alguien que no lo quiere, ya le podía haber tocado un poco a ella.
―Deberías tener más cuidado.
―No e pedido tu opinión.― Dijo cortante al tiempo que comenzaba a caminar para entrar.
Sasuke solo pudo mirar con tristeza a su hermana pequeña, desde hace años que se comporta de ese modo, y ni siquiera sabe que a echo para hacer que comporte de ese modo.
―Pide a una de tus compañeras que te ayude. Que te lance el balón a la frente, así se te quitara el miedo.― Aconsejo mientras la miraba con una sonrisa.
Kanaría le miró de reojo enfadada. No quería sus consejos, ni su ayuda.
―Repito: no e pedido tu opinión.
Sin decirse nada más entró en casa, ya tocaba hacer las tareas, y de paso darse una ducha rápida.
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La sirena que daba comienzo la tercera hora había sonado hace ya unos minutos. La clase entera se encontraba dentro del aula de arte, aun que no todos estaban en sus lugares. La mayoría se encontraba en grupo hablando de sus cosas. Alejandra, Erika y Vanesa, en sus sitios hablaban de lo aburrida que había sido la clase de historia. Cada mesa era para dos estudiantes, en una estaban Vanesa y Alejandra, en la de detrás estaba Erika, quien compartía la mesa con otro compañero de clase.
―Lo dicho; si habláramos de la historia de la moda seria más entretenida la clase.―Declaró Vanesa.
―Dilo por ti bonica.―Protesto Erika.― Mejor algo más útil como... leer.
―Deja que lo piense... así. Ya tenemos una clase a la semana que trata de eso. ¿Para que dos? Mejor hablar de ropa.
Ambas amigas continuaron con su discusión, mientras que Alejandra las miraba con una sonrisa. Le parecía graciosos que pelearan de un modo tan discreto, que pareciera que estaban dialogando tranquila sobre un tema, pero en realidad discutían sin gritar. Eso era imposible que pasara en Sun Garden, siempre pasaba algo para que todos discutieran... pero bueno, ya son michos años sin verles, aparte de Midorikawa y Hiroto, seguro que todo a cambiado.
―Oye, Clase aburrida de arte llamando a Alejandra. Alejandra responda.―Decía Vanesa mientras chasqueaba los dedos delante de la cara de la chica.
―¿Qué?
Miró confundida a sus amigas, provocando que estas rieran.
―Nos ponemos hablar un momento y te vas de este mundo. Muy bonito.― Bromeó con un falso enfado.
―Dejala Erika. vamonos nosotras a otro sitió.―Propuso Vanesa mientras se levantaba, pero enseguida volvió a sentarse con una sonrisa picara.― A es verdad. Que si te cambias de sitio no te puedes sentar junto a Kaze.― Comentó mientras se reía e imitaba la voz de la pelinegra en la ultima palabra.
Con esas palabras las mejillas de Erika comenzaron a tomar un tono rosado. En ese momento las dos chicas comenzaron a reír. Podía negar todo lo que quisiera, pero se notaba a años luz que le gusta el chico de cabello azul.
―¡Yo no hablo así!― Protesto mientras le lanzaba una bola de papel a la chica rubia.
―Hay que no.― Respondí mientras bloqueaba el lanzamiento con su cuaderno. La bola de papel rebotó y acabo dando en el pecho de la chica que tenía enfrente.― ¡Que puntaría! Me voy a cambiar a delantera.― Comentó entre risa.
Ninguna de las dos hizo caso al comentario solo negaron mientras reían, que bonito era el momento era tener un profesor que se olvidaba donde estaba la clase especifica de arte. Es un hombre mayor, y de ves en cuando se olvida que tiene que dar clase. La experiencia les ha enseñado a no montar jaleo, así ningún otro profesor vendrá a protestar y no descubrirá que su profesor no a llegado aun, dando así una hora para no hacer nada, o hacer las tareas ya mandadas.
―Hola chicas.―Comentó Kazemaru mientras se sentaba en su lugar. Haciendo que la charla de las chicas parara.
―Hola. ¿Que te trae por aquí el profe aun no a llegado?― Dijo Vanesa mientras golpeaba la pierna de Erika. La cual solo pudo mirarla con enfado.
―Me apetecía volver a mi sito. ¿Tan malo es?― Se encogía de hombros mientras sonreía.
Vanesa y Alejandra soltaron una leve risa, no por el comentario de Kazemaru, sino por la cara de Erika. Lo dicho: a años luz se podía ver. Poco después de comenzar una nueva conversación, incluyendo en ella al residencien llegado, se acercaron Kido y Sakuma. No pasó más de cinco segundos de conversación cuando Sakuma y Alejandra decidieron dejar la conversación grupal para comenzaron a debatir sobre una película. El chico del parche comentó una frase típica del protagonista de una película, que por lo visto Alejandra conocía muy bien. Los otros tres no le dieron importancia, le gustaba la misma película ¿qué tenía de raro? Nada. Pero esa escena para Vanesa es el comienzo para montarse su propia película, porque aparte de la moda y el fútbol, lo que más le gusta es hacer de cupido.
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―¡Gano!―Exclamo con alegría Lara mientras mostraba sus cartas. Un cinco de tréboles, un as de corazones, y un tres picas.
Un diecinueve en Blackjack era un numero bastante bueno, pero nada comparado con las cartas de Fudo. Lara se inclino para agarrar las fichas que había en el centro, pero la voz del chico con cresta hizo que se parara.
―No tan rápido bicolor. Veintiuno.―Dijo mientras lanzaba sus tres cartas al suelo, dejando que todos vieran sus: cinco de corazones y picas, junto a un as de tréboles.
Lara comenzó a discutir con el chico, acusándolo de que hacía trampa. No era normal que hubiera ganado las ultimas siete partidas seguidas. Tsunami y Midorikawa escuchaban la discusión con una pequeña sonrisa, a esos dos le gustaba discutir por discutir. Estaban en el tiempo del recreo, y como era normal desde hace unos días Lara se había unido a las partidas "clandestinas" de Fudo. En realidad se encontró con eso de casualidad, ya que se unió a ellos por que Albin le dijo si le apetecía ir con ella y los demás. Desde el sábado pasado que fue a ver el partido de Raimon junto a su amiga, nueva mente de casualidad, ella y los demás se hicieron más amigos, ya que después del partido fueron a dar una vuelta. Cosa que le hizo olvidad su mal de amores por un tiempo.
―¡Que no! Que no es normal. ¿¡A que tengo razón Albin!?
―No.― Dijo enseguida sin dejar de mirar sus zapatillas, mientra mantenía un bizcochito en su boca.
―¡Ni siquiera me miras!― Volvió a protestar, esta ves lanzandole el bote de plástico vacío, donde venía embazado su jugo.
El bote dio en la cabeza de la chica, haciendo que se quejara mientras pasaba su mano en el lugar donde había sido golpeada. Al abrir la boca hizo que su meriendo se precipitara al suelo. Antes de que esta lo tocara, como auto reflejo le diera un par de golpes, impidiendo que cayera al suelo. Los presentes no pudieron evitar reír, ver como golpeaba un bizcochito para que no tocara el suelo era muy graciosos, y más si comenzaba a poner cara raras. Al final agarró la comida y volvió a ponérsela en la boca esta ves para comerla de un bocado.
―Si es que es ley de vida: donde hay jaleo estáis vosotros.― Comentó con una sonrisa Fubuki mientras se acercaba junto a Hiroto y Someoka.
―Como si nos moviéramos de aquí.― Dijo tranquilo Midorikawa. En verdad era cierto. Desde que él esta en Raimon, y por lo que le han contado, una parte del equipo, es decir: su grupo de amigos, se reúnen ahí. Estaban en la parte de atrás de la secundaria "escondidos" entre el pabellón que se utilizaba para guardar todo lo que no se utilizaba. Y la pared del edificio principal.
―También es cierto.― Dijo el de cabello rosa sentándose junto a los que jugaban a las cartas.
―¡Someoka no te confíes! ¡Que Fudo hace trampa!
―¡Y dale con lo mismo! ¡Yo no hago trampa!
Y así volvía a comenzar una nueva discusión estúpida por si hacía o no hacía trampa. Mientras que los presentes se reían, o apoyaban a uno de los dos bandos de esta discusión, dos de los presentes se iban sin decir nada. Aun que él no entendía el motivo.
Continuara...
