Bueno aquí está el cuarto capítulo de mi adaptación. Espero que les guste.
DISCLAIMER: DRAGON BALL Z Y SUS PERSONAJES NO SON DE MI PROPIEDAD. LA HISTORIA DE ESTA ADAPTACIÓN TAMPOCO ME PERTENECE.
CAPÍTULO IV: ¿UNA PROSTITUTA?
Después de colgar la llamada, vegeta salió del baño y empezó a caminar sigilosamente hacia la habitación. Tomó su ropa mientras caminaba de cuclillas. Salió al pasillo del apartamento y allí se cambió. Una vez listo, dio una mirada hacia ambos lados del pasillo para asegurarse de que nadie lo vio desnudo. Al confirmarlo, salió del lugar y se fue hacia su apartamento.
En la mañana, gokú fue hacia al apartamento de vegeta, allí ya se encontraba viviendo krilin. Así que decidió ir a juntarse con sus amigos. Una vez que llegó, krilin le abrió la puerta. Gokú lo miró levantando las cejas ya que el pequeño sólo llevaba una toalla en la parte baja. Krilin se fue hacia el baño. El más alto se fue a preparar café. Tomó su taza y se fue a sentarse al sofá. Allí se apareció el de cabello de flama. Éste tomó otra taza de café y se dirigió al mismo lugar que su amigo.
-¿Quién de ustedes dos divas utiliza autobronceador en crema?- se oyó una voz desde el baño. Los otros presentes en la habitación sólo se miraban entre sí.
–Yo ¿Por qué?- respondió gokú con otra pregunta.
–Porque lo utilicé para masturbarme– habló krilin, saliendo del baño. Ambos empezaron a reírse del pequeño cuando escucharon lo que dijo.
–¿Qué? … ¿Por qué no lees el envase?– respondía gokú a carcajadas.
–Estaba ebrio– fue la única respuesta de krilin.
–¿Qué?– preguntaron ambos al mismo tiempo.
–Estoy naranja– dijo krilin, al mismo tiempo abría la toalla que tapaba la parte baja y les mostraba su entrepierna a sus amigos. Estos sólo seguían riéndose a carcajadas.
–Quién diría que eso podía suceder– decía el de cabello alborotado mientras seguía riendo. El pequeño de los tres sólo se volvía a tapar con la toalla.
–No sabía que cambiaba de color– volvía a hablar gokú. Vegeta seguía riendo hasta que empezó a toser.
–Ya basta– krilin empezó a molestarse con las burlas de sus amigos.
–Tu pene parece una zanahoria– finalmente hablaba vegeta con un tono burlón.
–Es un cono de tráfico– seguía gokú con la burla.
–Basta– volvía a repetir krilin.
–Parece a un bote de pringles– comentaba burlón, nuevamente, gokú.
–Qué asco– comentaba krilin disgustado por los comentarios –suficiente, suficiente. ¿Qué pasó con ustedes anoche?– preguntaba krilin ya cansado de las burlas. Nadie respondió. Así que krilin se fue a cambiar. Luego de eso, los tres salieron del apartamento para ir hacia la cafetería a desayunar. Hicieron sus pedidos. Una vez hecho, krilin hizo la misma pregunta. Vegeta fue el primero en hablar comentando sobre lo que le sucedió en la noche anterior.
–Me espanté y me fui. No sabía qué hacer– terminó de hablar el de mediana estatura.
–A eso se dedica, así consigue dinero. Le robaste a una prostituta– habló gokú.
–Yo no le robé. No lo hice– se defendía vegeta.
–Sí lo hiciste. Eres lo opuesto a Robin Hood– gokú hablaba mientras recibía su desayuno.
–No le robé. Y ese es el asunto. Es decir, todo lo demás de ella era perfecto– explicaba vegeta mientras recordaba todo lo que sucedió la noche anterior con la mujer peliazul –Es inteligente. Es divertida. Es el tipo de chica con la que saldría– seguía hablando.
–Claro. Si ella, ya saben, no se acostara con hombres al azar por dinero –comentaba el pequeño mirando a ambos.
–Sí– afirmaban todos asintiendo.
–Exacto. Eso es lo único que se interpondrá en esa relación –hablaba gokú mientras reía junto con krilin.
–Púdranse– vegeta sólo los ignoraba y empezaba a desayunar –¿Te hiciste amigo de esa chica, krilin? ¿La rubia de cabello corto? –preguntaba vegeta, cambiando de tema.
–No. Es decir, ¿puedes hacerlo así de rápido? –respondió con otra pregunta.
–¡Viejo! Tienes que hacerla reír. Ir formando una buena relación. Hacer empatía –aconsejaba vegeta –Dame tu celular – estiraba su mano para tomar su teléfono.
–Sí, dale tu celular. Vivimos en un mundo eficiente –apoyaba gokú.
Krilin sólo los miraba desconcertado, hace mucho que no salía con mujeres que olvidaba todo lo que hacían en esos tiempos de soltería.
–Alguien más te la podría estar…ganando– vegeta sólo quería que disfrutara su soltería.
–Escuchen. Anoche fue grandioso. Me la pasé genial. Ustedes son geniales –krilin tomaba del hombro de vegeta mientras les hablaba.
–Gracias– respondía gokú.
–Pero llamaré a maron. Hay algunas cosas de las que tenemos…que hablar – su voz se iba apagando mientras terminaba de hablar. Krilin sólo tomó su celular.
–No– dijo gokú.
–Por favor– vegeta se desanimaba al escuchar aquello.
–Es mala idea, no lo hagas–
–Pésima idea–
–Anoche nos divertimos– volvió a comentar el pelinegro más alto.
No podían creer lo que decía su amigo. Ellos esforzándose y su amigo pensaba en la peor idea. Krilin cambió su gesto.
–¿Qué?– preguntó gokú al notar ese cambió de gesto de su amigo.
–Lo cambió– krilin miraba desconcertante su celular.
–¿Qué? ¿De qué hablas?– preguntaron ambos al unísono.
–Maron. Su estado antes decía "casada" y ahora no dice nada– respondió. Gokú y vegeta se miraron sin decir nada. –Me casé con una mujer inteligente, con la mujer indicada. Estudié la carrera de medicina. Hice lo que se supone que debía hacer. Cumplí la lista– dijo aún sin creer que todo eso le esté pasando a él.
Después de su conversación un silenció se apoderó del lugar. Aún no sabían que decir y no querían incomodar a su amigo, así que terminaron su desayuno callados. Luego de pagar se dirigieron a la salida. Siguieron caminando, aun en silencio, hasta que alguien habló.
–Talvez tu lista no era igual a la suya – habló vegeta, finalmente, cortando el silencio que se había apoderado de ellos.
–Teníamos la misma lista– respondió krilin.
–Tenían la misma lista? –Preguntó gokú –Necesitas más experiencias con otras listas –le comentó mientras bebía su café.
–Gracias. No lo necesito. Debo llamar a maron y hablar todo esto – respondió el pequeño. –Tengo que llamar a maron. Tengo que hacer que esto funcione –dijo apenado y desesperado. El hecho de pensar que se equivocó en escoger a la chica indicada no le gustaba. Ella tenía que ser su compañera.
–Krilin, espera. Me duele verte así– Vegeta se paró a su adelante y colocó una mano en su pecho para detenerlo.
–Oye, es tu oportunidad de divertirte –dijo gokú apoyando a vegeta para que puedan convencerlo de que lo que pensaba hacer era mala idea.
–Es sobre todo nosotros. Es sobre estar todos juntos –insistía el de mediana estatura.
–¿Cuándo vamos a estar todos sin compromisos? –Preguntó gokú encogiéndose de hombros –A los treintas estaremos casados con hijos con una vida algo aburrida. Ahora es nuestro momento –seguía animando gokú.
–No lo sé– dijo inseguro krilin.
–Estaremos solteros contigo– dijo vegeta para seguir convenciéndolo.
–Nos quedaremos solteros contigo– repitió gokú.
Krilin sólo los miraba, aun inseguro, pensando si es buena o mala idea lo que pensaban hacer.
–Vamos a mantener viva la última noche tan largo como sea posible– el pelinegro mediano continuaba.
-Nadie se mete en una relación– siguió apoyando el más alto.
–Nadie cambia su situación sentimental– volvió a hablar vegeta –¿De acuerdo?–
–Yo estoy dentro– Gokú levantó su mano sosteniendo su café, como si estuviera brindando.
–Yo estoy dentro – vegeta hizo lo mismo. Ambos miraron a krilin esperando por su respuesta.
–Vamos – insistían los dos –Krilin ¿Estás dentro?– preguntó gokú.
No sabía qué hacer. Los miró a ambos algo dudoso pero luego cambió su gesto.
–Al carajo. Estoy dentro – respondió finalmente chocando sus cafés.
Siguieron caminando un rato más hasta que tuvieron que tomar diferentes caminos para llegar a sus respectivos trabajos. Krilin se fue a otro lugar, ya que todavía no empezaba su turno en el hospital. Vegeta y gokú caminaron hasta llegar a su edificio de publicidad. Fueron hacia sus escritorios y tomaron su nuevo cartel para dar otra presentación sobre su nuevo proyecto. Así se dirigieron a la sala de reunión.
Mientras estos dos caminaban hacia allá, ya en el lugar se encontraban las personas que estaban presentes en la anterior presentación, a excepción de Roshi. También había una nueva integrante. Era bulma.
–Digo, es un final bastante decepcionante para un libro, ¿no deberíamos dejar a la gente con un poco de esperanza?– comentaba la peliazul en la reunión.
–¿Desde qué parte del medio oeste se apareció esta? –interrumpió uranai baba, una de las mujeres presentes, que se acababa de sentar.
–Recién salida de su maestría de chicago– respondió fasha, otra mujer que se encontraba en la sala.
–¿Su maestría en qué? ¿Sentimentalismo? – volvió a preguntar uranai de manera burlona.
–No lo creo– respondió yajirobe defendiendo a bulma.
–Sólo creo que tienen que creer en una posibilidad– finalmente volvió a hablar bulma.
–Oh, cariño. Bienvenido a Nueva York. Eres joven y bonita, y el mundo es tuyo– uranai se acomodaba en su silla cruzando las piernas y le guiñaba el ojo. Se notaba el sarcasmo en sus palabras.
–Bueno, somos todos bonitos…– yajirobe intentaba aliviar la conversación de indirectas de parte de la vieja y la hermosa joven recién integrándose. En ese momento, para suerte de yajirobe, vegeta y gokú ingresaban a la sala con su portada de presentación.
–Oh…miren quienes llegaron. Qué bueno que vinieron– saludaba el gordo de cabellera larga. –Tengo que decirles que estoy realmente emocionado por esta portada chicos – volvía a hablar yajirobe.
Bulma, que estaba de espaldas a los muchachos que entraban, levantó la mirada hacia los jóvenes, que ya estaban adelante, y abrió más los ojos al ver a aquel hombre pelinegro de cabello de flama. Seguía molesta por lo que sucedió anoche, ella lo llevó a su apartamento y se acostaron, se la pasaron bien, y el idiota ni siquiera fue capaz de despedirse. Qué casualidad que se vuelvan a encontrar.
La portada decía: la historia de la segunda esposa. Esa era su nueva presentación.
–Aquí vamos– vegeta acomodaba su pizarrón con la portada que pensaban presentar. –Hola…– saludaba el pelinegro que al ver a la peliazul se puso algo nervioso. No creyó que la volvería a ver después de anoche. Pero pudo ponerse algo firme –….a todos. ¿Cómo les va?– saludaba sin quitar la vista a bulma. Ésta tampoco dejaba de verlo.
–Bien. Bien– respondían todos los presentes en la sala, a excepción de bulma que seguía mirando fijamente a vegeta.
Se hizo un silencio incómodo. Todos esperaban a que los muchachos empiecen a hablar. Gokú esperaba a que vegeta iniciara. Pero éste sólo se limitaba a verlos y sonreírles a todos mientras escribía en una libreta.
–Entonces. ¿Quieren contarnos un poquito sobre su avance con esta portada?– preguntaba fasha para que pudieran iniciar de una vez.
Gokú y vegeta sólo la miraban y asentían. En ese momento vegeta terminó de escribir y deslizaba la libreta pasándoselo a su amigo para que lo leyera. La libreta decía "prostituta" y una flecha que apuntaba hacia la dirección de la peliazul. Gokú lo leyó y luego levantó la vista observando a bulma, quien empezó a hablar nuevamente.
–Sí. Me encantaría una pequeña explicación– decía la joven fulminando a ambos hombres, enfrente, con la mirada. Sobre todo al pelinegro de estatura mediana. Gokú volteó la mirada a vegeta.
–Ehm…– decía vegeta aún incómodo. –Es…lo que es –dijo con voz suave, algo nada común en él. Pero la presencia de esa mujer lo hacía sentir nervioso.
–"¿Es lo que es?"– repitió fasha con una ceja levantada. –Eso dicen cuando te multan– terminó de hablar.
–Lo sé– respondió vegeta, aún incómodo, mientras miraba a la mesa y jugaba con sus manos y el marcador que tenía en estas.
–A mí me parece que es de un sujeto que quiere escapar –dijo bulma, levantando ambas cejas, insinuando algo y aun observando a vegeta.
–Hmm… ¿En serio?– preguntó gokú mirando divertido la situación y volteando su mirada, nuevamente, hacia vegeta.
–Y nosotras queremos que se quede. Esa es la fantasía de los hombres de la ciudad– comentaba otra de las mujeres.
–Parece que ella lo llevará a casa en el bolso, confiando en él totalmente, después de haber dormido juntos, y el demostrará ser demasiado imbécil por irse después de un par de horas–Bulma se levantaba de su asiento y se dirigía hacia el pelinegro. Se acomodó al frente de él, sentándose en la mesa. –Así que dime, vegeta. ¿Por qué el hombre no se quedaría?– preguntaba, indirectamente, con el ceño fruncido.
En un momento incómodo. Vegeta pidió tomar un descanso y excusándose con el pretexto de mejorar su presentación dijo que tardarían un par de días para prepararse. Todos aceptaron dando fin al incómodo momento y yéndose cada quien hacia su casa. Vegeta, una vez que salió de la sala se dirigió hacia bulma, quien estaba en el pasillo apoyada en una baranda.
–Pensé que eras prostituta– vegeta interrumpió sus pensamientos. Bulma se dio la vuelta y lo miró.
–¿Qué?– preguntó con el ceño fruncido y desconcertante. ¿Por qué pensaría eso de ella? Se preguntaba.
–Una prostituta– volvió a repetir vegeta metiendo sus manos en sus bolsillos.
–¿Por qué?–
–Había signos de prostitutas –
–¿Qué es un signo de prostituta?–preguntó.
–Tenías botas de prostitutas–
–Un montón de gente las tiene– bulma se estaba molestando. Pensaba que ese hombre era un idiota, como se le ocurre suponer que era prostituta por usar esa clase de botas.
–Había toneladas de condones– respondió con una ceja levantada. Realmente se sentía curioso por saber con cuántos hombres se acuesta una prostituta.
–¿No se te ocurrió que los tengo porque no tengo mucho sexo?– preguntó como si fuera obvio. Realmente empezaba a creer que era un completo idiota.
–¡No! ¡Creí que era un signo de prostituta!– empezaba a sentirse incómodo y sospechando que talvez se equivocó.
–¿Qué es un signo de prostituta?– volvió a preguntar.
–Había sobre llenos de dinero–
–Le pago a mi casero en efectivo para que pueda evadir impuestos– respondía molesta. –¿Cuánto tiempo llevas en Nueva York– golpeó su pecho con una marcador.
–No lo suficiente –fue la única respuesta de vegeta. Ahora se sentía más incómodo y nervioso que antes y talvez un poco tonto.
–No. Eso creí– suspiró y se empezó a alejar del pelinegro
–Espera… ¿puedo compensártelo?– preguntó. No quería que pensara mal de él. Aunque sabe que lo que hizo es más que suficiente para hacerlo. Además, como dijo antes, se divirtió mucho con esa mujer. Esperaba volver a verla pero con su suposición de prostituta se desanimó pero ahora sabe que no lo es y todo está bien. Al menos para él.
Bulma se dio la vuelta al escucharlo hablar.
–Déjame compensártelo– insistió vegeta.
–¿Quieres compensármelo?– preguntó levantando la voz. Se podía notar la molestia en su voz.
–¿Puedo?–
–No lo sé– sacó una hoja y empezó a escribir –Te daré mi número y talvez puedas hacerlo– lo miró fijamente, le entregó la hoja y se dio la vuelta. Vegeta sólo hacía una media sonrisa y la veía irse. Luego leyó la hoja…
"Por qué no te pudres"
Sonrió disgustadamente, por haber fallado, y a la vez divertido. Luego de eso se fue con gokú. Él ya lo esperaba en la salida con krilin. Empezaron a caminar y vegeta les contaba la conversación que tuvo con la mujer.
–Amigo. Todo el mundo sabe que no debes llamar "prostituta" a una mujer. Incluso las prostitutas odian ser llamadas "prostitutas" –comenzaba a hablando gokú divertido por la situación que se le presentó a su amigo.
–La haré cambiar de opinión– aseguraba vegeta con una sonrisa.
–No es cierto. No lo harás– les decían sus otros dos amigos riéndose de él.
–Voy a ponerla en la lista – dijo vegeta.
–Espera. ¿Una lista– preguntó krilin frunciendo el ceño. No sabía nada de una lista.
–Sí. Una lista es un grupo de chicas con las que te acuestas y te previene de enviar el mensaje equivocado – le respondió gokú.
–¿Y cuál es ese mensaje?–
–Que quieres salir con alguna de ellas– contestaba vegeta mientras bebía su café.
–Sí. Deberías empezar a construir tu lista. Ayudaría a facilitar tu situación – gokú colocaba un brazo por detrás de la cabeza y tomaba su hombro de krilin.
–No. No. Yo no necesito una lista– alejaba el brazo de su amigo –No puedo retener a una chica. ¿Qué te hace pensar que pueda hacerlo con varias?– respondía krilin.
–Sólo las tienes por poco tiempo y después las dejas libres– aconsejaba gokú.
–Como universitarios– interrumpía vegeta –Y después vuelves a rellenar tu lista. Piensa que es algo espiritual y físico– terminaba de hablar el pelinegro.
–Sobre todo físico– volvía a decir gokú.
–Es un rejuvenecimiento del alma masculina – volvía a interrumpir vegeta.
–Que ustedes dos ni siquiera tienen– les decía krilin mirando a ambos.
–Piensa que es como un spa– hablaba vegeta ignorando el comentario de su amigo.
–Un spa…para tu pene– apoyaba gokú.
–Sí– fue la única respuesta de vegeta.
–Sólo tienes que usar las habilidades que tienes disponibles– le aconsejaba el más alto.
–Las chicas aman a los personalizados– comentaba vegeta.
–Son unos idiotas– les contestaba Krilin que escuchaba las estupideces de sus amigos mientras bebía de su café.
–Tú eres el idiota– le respondió gokú.
Krilin tomó el camino hacia el hospital, ya era su turno de trabajo. Los otros dos se dirigieron hacia sus apartamentos.
El pequeño no podía concentrarse muy bien, y pensaba en la convivencia con aquella mujer rubia en el bar. Se tomó un descanso y se fue a sentar con su laptop. Ingresó a su cuenta de Facebook, escribió el nombre de la mujer y se quedó viendo su perfil por un momento. Pero en ese momento alguien, que conocía muy bien, ingresó a la sala sorprendiéndolo e interrumpiendo sus pensamientos.
–Tú…– fueron las palabras que susurró el pequeño hombre.
CONTINUARÁ...
N/A: ¿Cómo están todas? Espero que muy bien. Les agradezco a todas las lectoras y lectores. Aprecio mucho que se tomen su tiempo para leer mi historia. Como dije antes, me gustaría que dejaran comentarios para saber si les gusta la historia o si cometo algún error, sería bueno que me corrigieran para así poder mejorar. Bueno cuídense mucho y nos vemos en la próxima actualización. ¡Hasta pronto!
