Primero que nada agradecerles a todos por tomar sus tiempos y leer este fic. Gracias a KidaStone, Marilu Moreno, Prics 17, cristina, Juniver por sus comentarios y alentarme para seguir con la historia. Realmente aprecio los reviews de cada una. Espero que les guste este capítulo.
DISCLAIMER: DRAGON BALL Z Y SUS PERSONAJES NO SON DE MI PROPIEDAD. LA HISTORIA DE ESTA ADAPTACIÓN TAMPOCO ME PERTENECE.
CAPÍTULO V: NUEVOS SENTIMIENTOS
-Tú- fueron las palabras que susurró el hombre al ver a su ex-esposa entrando a la sala del hospital.
–Mira. Yo…lamento interrumpirte así – se sentía algo nerviosa pero ya estaba allí así que no se podía retractar.
–¿Qué estás haciendo aquí?– preguntó algo extrañado. Eran escasas las veces que ella iba al hospital y ahora era más inesperado ya que estaban divorciándose.
–De acuerdo. Mira– se acercaba y tomaba asiento, al frente del pequeño hombre –Yo sé que esto es algo incómodo, pero…– colocaba su abrigo en una de las sillas y empezaba a ponerse más nerviosa al verlo a los ojos –He tenido algunos dolores…Y…Yo sólo…– no sabía que excusa decir por estar allí –No sé– terminó diciendo al darse por vencida. No podía engañarlo. Suspiró.
–Viniste porque necesitabas mi ayuda –habló krilin con una mirada insinuante.
–Vine a disculparme. De verdad– respondió maron excusándose nuevamente y no revelar su verdadero motivo.
–Viniste porque necesitabas mi ayuda– repitió.
–krilin– suspiró –Es sólo que… he estado pensando en ti – dijo finalmente dando su verdadero motivo de su presencia. Cerró los ojos mientras lo decía no quería verlo a los ojos. Le avergonzaba tomar la culpa, Ya que fue ella quien lo engañó y le pidió el divorcio.
Krilin sólo la miró. No sabía que decir. Por un lado se sentía feliz ya que parece, por lo que dijo, que aún tiene sentimientos por él. Por el otro lado, aún le duele lo que le hizo.
Maron se sintió tonta. ¿Qué esperaba? ¿Que él la vuelva a aceptar así sin explicación? Krilin parecía aun shockeado y ella se estaba desesperando. Escucharon los parlantes de voz solicitando la presencia de krilin, así que maron sin más decidió irse. Krilin se quedó un momento aún impactado y luego sacudió la cabeza, le iba a costar concentrarse.
Vegeta estaba en su apartamento creando dibujos para su nueva publicación de su proyecto pero lo dejó a un lado al pensar, otra vez, en la peliazul. Era muy extraño, cómo era posible que esa mujer se le haya colado en sus pensamientos de la nada. Empezó a dibujar algo para enviárselo a su apartamento. Era una invitación, realmente quería compensárselo o pasar más tiempo con ella. Vistió su pantalón negro y una camisa guinda ajustada, tomó su chaqueta y una bufanda. Así salió dirigiéndose al apartamento de bulma.
Bulma escuchó que alguien tocaba su puerta y se acercó para abrir. Se llevó una sorpresa al no ver a nadie y luego bajó la mirada. Allí en el suelo se encontraba un regalo. Dudó en tomarlo o no ya que no tenía idea de quién lo envió. Al final lo alzó y se lo llevó a su escritorio, le quitó el envoltorio y se sorprendió al ver de quien era el obsequio. No se lo esperaba.
Era un cuadro. Un dibujo de él entregándoles unas flores y diciéndole que quería volver a verla.
No sabía si ir o no. Después de todo lo que hablaron y lo que pasó la noche anterior. Pero algo dentro de ella le gustaría volver a verlo. Esa mirada intensa que tenía, sus hipnotizantes ojos oscuros. Realmente cuando lo conoció le gustó mucho pero resultó ser un idiota. Y para empeorar la situación creyó que ella era prostituta. Realmente era un idiota y a pesar de eso tenía ganas de ir a verlo. ¿Realmente estaría mal dejarlo plantado y no volver a verlo?. Pensar aquello le produjo un disgusto. Sacudió la cabeza. Otra vez pensando en él. Va a ser una larga noche dudando si ir o no y lo más probable es que después de que haga lo que haga talvez se arrepienta por su decisión. Suspiró. Dejó las cosas en su escritorio, se levantó y se fue a su habitación.
Vegeta estaba ya en una cafetería. Esperando por ella. Jugaba con sus manos y su vaso de café. Realmente se sentía nervioso por volver a verla. Más aun después de la última vez. Pero lo que le sorprendió más es que él siguiera insistiendo, normalmente puede ir por otra mujer pero ella tiene algo…especial.
Miró su reloj. La mujer se estaba demorando bastante. Después de dejar el regalo en su puerta y salir de allí, creyó que aceptaría la invitación e iría pero ahora empezaba a creer que lo mejor sería irse. Se levantó de su asiento y levantó la mirada.
Allí estaba ella parada en la puerta de la cafetería con una sonrisa tímida. Él no pudo evitar otra sonrisa, volver a verla le hizo sentir alivio, gusto, bueno varias emociones y sentimientos empezaron a embargarlo en todo su ser. Con un gesto la invito a que se sentara y ella aceptó.
Vegeta sólo intentaba explicarse y disculparse por haberse ido sin despedirse y por haber comentado que creyó que era una prostituta.
–De verdad fue sólo un simple malentendido– explicaba el pelinegro, mientras tomaba de su café.
–Sí. Qué clase de chica sería si no me pareciera gracioso– sonrió y habló divertida la peliazul.
–Probablemente serías como cualquier chica del mundo– respondió vegeta con otra sonrisa –Enserio. Lo siento mucho– se disculpó una vez más.
–No soy cualquier chica del mundo– comentó tomando su café.
–No. No lo eres– vegeta la miraba fijamente y asentía con una sonrisa.
Se quedaron callados un momento, sonriéndose el uno al otro. Y vegeta comenzó a comentar sobre sus anécdotas y su trabajo.
–Después desarrollé mi propio estilo– comentaba vegeta apoyando un codo en su silla y acomodándose mejor.
–Y ahora tú…– dijo esperando por una respuesta.
–Diseño portadas de libros. Entre otras cosas– terminó de hablar.
–Bueno. Supongo que haces que la gente crea lo suficiente en algo como para comprarlo– comentó bulma.
–Hago que la gente crea en lo superficial. Que hagan lo único que tus padres dijeron que no hicieras– dijo vegeta levantando las cejas y enfatizando sus palabras.
–No juzgar un libro por su portada– habló bulma.
–Exactamente –afirmaba vegeta sonriéndole.
–Ah..se supone que no debemos hacer eso?– dijo sus palabras despacio como un susurro y de manera divertida. Como si fuera lo más obvio del mundo.
–Se supone que no debes hacerlo– lo dijo, igual que bulma, de forma divertida. Bulma agachó la cabeza y colocó una mano en su frente fingiendo sentir decepción –¿Ves? Estaba motivado – comentó mirándola. Bulma levantó su cabeza –Otro ejemplo de una horrible paternidad – dijo vegeta con una sonrisa. Bulma empezó a reírse.
–Pero, entonces, el empleo que tienes ahora. ¿Es algo que de verdad quieres hacer?– preguntó bulma mirándolo con una pequeña sonrisa.
–¿Sabes algo? Es divertido. Pero ¿lo amo? –
–No lo haces – comentó bulma.
–No– respondió.
–¿No quisieras amar algo?– preguntó la peliazul.
–¿Qué? ¿A ti te encanta lo que haces?– preguntó mirándola, esta vez, serio.
–Empecé una serie de conferencias. Los autores pueden ir y hablar sobre sus trabajos – comenzó a hablar bulma.
–Es grandioso– interrumpió el pelinegro.
–Sí, lo es– afirmaba con una sonrisa.
–¿Y la gente va?–
–No – negó bulma dejando de sonreir y haciendo un gesto de seriedad.
–¿No?– preguntó algo sorprendido.
–No…– volvió a hablar la hermosa mujer –Pero…– tartamudeó empezando a sentirse nerviosa y un poco avergonzada. Vegeta sólo sonreía –Esta bien. Es decir, yo sé que si sigo haciendo esto, podría llegar a convertirse en algo realmente increíble– empezó a reírse para aliviar la seriedad –Deberías venir a una. Si quieres– invitó bulma tímidamente.
–No sé. No podría decir si es importante para ti– comentó divertido.
Bulma rió de una manera graciosa con un sonido extraño. Vegeta la miró extraño por aquel sonido pero luego cambió su gesto a uno divertido.
–Lo siento. Fue una risa extraña – dijo bulma mirándolo tímida. Vegeta sólo reía. Le gustaba verla sonreír y feliz. Nuevamente esas emociones y pensamientos de felicidad lo embargaban, así que creyó que lo mejor sería ir a caminar para dejar de pensar extrañamente. Pero el problema no radicaba en su cabeza. Él lo sabía. Sólo que no estaba preparado para aceptarlo, no aun.
Vegeta pagó y salió con bulma. Empezaron a caminar, por las calles, callados sólo mirándose, de vez en cuando, acompañado de una sonrisa. Ambos se sentían bien. A pesar de estar callados, no era un silencio incómodo para nada. Simplemente la compañía del otro los hacía relajarse y sentirse bien. Bulma decidió llevarlo hacia un lugar que le gustaba mucho. Vegeta sólo la siguió.
–Este es mi lugar favorito de toda la ciudad– habló bulma, finalmente, apagando el silencio. Le mostró una casa realmente hermosa.
–Sí. Es hermosa– afirmó vegeta.
–Sé que le estoy dando romanticismo a la idea – bulma se detuvo a mirar mejor el lugar con una mirada dulce –Pero, míralo. Es algo así como un sueño. Tener la llave del parque Gramercy– volvió a hablar seriamente. Vegeta sólo la miraba con sus manos dentro de sus bolsillos.
–El encanto de Nueva York radica en estar rodeado de cosas que no puedes tener– comentó mirando hacia el mismo lugar que la mujer de su lado.
–El encanto de Nueva York hace que pienses que puedes tenerlas– habló bulma volteándose para mirarlo fijamente.
Se quedaron viéndose el uno al otro por unos segundos. Vegeta se hipnotizó de nuevo al mirarla. Entonces se aproximó a ella para besarla, pero bulma lo interrumpió.
–Sabes me gustaría mirar por dentro antes de comprar– comentó, y volteó la cabeza y mirada hacia la casa de nuevo, evadiendo el momento que se presentó. No creía que era correcto apresurarse en las intenciones de cada uno.
–A mí también– se le quedó mirando un segundo más –Mientras tanto. Podemos ir a mi casa. Es muy similar de hecho. Excepto…por todo lo que tiene– dijo divertido mientras la miraba con una sonrisa. Bulma sólo empezó a reír de nuevo. Le gustaba mucho estar con él.
–Debo ir a casa– dijo con una sonrisa amplia. Al parecer no se arrepintió de volver a verlo.
–Bueno vamos a tu casa. Eres muy buena negociante– habló vegeta, de manera divertida, insistiendo.
–Tus palabras son tan perfectas en tu boca…– comentó mirándolo con una sonrisa. Realmente sabía que decir en el momento indicado.
–Sólo quiero hacerte reír– comentó.
Otra vez estaban en silencio mirándose. Pero en esta ocasión, antes de que el pelinegro se aproximara, bulma lo besó en la mejilla y lo volvió a mirar con una media sonrisa.
–No me agrada que esto esté funcionando tan bien – dijo con una sonrisa para finalmente irse.
Vegeta se quedó mirándola a ella y luego empezó a retroceder mirando hacia el suelo algo confuso. Las emociones que siente cuando esta con ella son realmente fuertes y nuevas. Otra vez sacudió su cabeza para alejar esos pensamientos. Suspiró, se dio la vuelta y se fue.
Mientras tanto en otra parte de la ciudad, un bar específicamente. Allí estaban chichi y gokú conversando y bebiendo un par de tragos.
–Espera.¿ Aún no logran que krilin ligue con alguien?– decía chichi divertida.
–No–
–¿Qué pasa con ustedes? Son los peores cupidos del mundo–
–¿Estás bromeando, chichi? Soy el mejor cupido del mundo – se colocaba una mano en el pecho mientras se halagaba.
–Ya sé. Pero ¿nada?–preguntó la pelinegra.
–Es más difícil de lo que crees– se defendía de las acusaciones de su amiga.
–Pero…ni siquiera lograron hacer que se acueste con alguien…¿Que tal sexo oral? – seguía preguntando chichi mofándose de su amigo.
–Estoy bien ahora, pero gracias– respondió el pelinegro divertido por la conversación que tenían. Siempre se llevaban tan bien y las conversaciones les salían tan naturales de cualquier tema no importa cuál sea –¿Tal vez en diez minuto? O ¿después de esta cerveza?– gokú miraba divertido y burlón.
–Lo siento. Estoy haciendo una lista mental de todas las cosas que preferiría hacer antes de darte sexo oral– dijo chichi siguiendo su juego.
–Wow…¿En serio? – preguntó fingiendo asombro por tal respuesta.
–Oh…Suicidarme es el número uno – dijo divertida.
–¿Es en serio? ¿Cuál es el número dos?–
–Esperar un juicio en Guantánamo – comentó con otra sonrisa burlona. Gokú no le tomó importancia a su respuesta.
–Oh, vamos hombre ¿blues? ¿Eso es en serio?– gritó gokú mirando al hombre que tocaba el piano para el público –¿Qué carajo hace que el señor atractivo tenga que estar tan triste?– comentaba gokú, parecía molesto por la música que escuchaba del pianista.
–No lo sé. Creo que busca un estilo melancólico y oscuro, misterioso – respondía al comentario de su amigo. Mientras chichi hablaba, observaba a aquel hombre atractivo tocando el piano – como que funciona conmigo– comentó con una sonrisa.
–¿Eso está funcionando?– preguntaba curioso.
–Sí– chichi sólo se encogía de hombros al dar su respuesta.
–No puedes ser así de atractivo y tener una habilidad. Eso es una mierda– habló gokú.
–Bueno, estás equivocado. Yo soy atractiva y voy a tocar también– le respondió con una mirada retadora.
–Entonces alguien está en problemas– comentó gracioso el pelinegro.
Todos aplaudían al pianista que se empezaba a levantar de su lugar para dirigirse hacia el bar. En el camino se topa con los dos amigos.
–Hola. Disculpa, quería felicitarte – gokú lo tomaba del hombro al hablarle para detenerlo – casi me haces llorar. Fue melancólico, oscuro y misterioso aparentemente– habló con algo de sarcasmo pero el hombre pareció no haberlo notado.
–Gracias. Eso era lo que quería– respondía sonriendo tímidamente.
–Te lo dije– le dijo chichi dirigiéndose a gokú.
–Ella es mi amiga chichi. No es muy atractiva pero debes escucharla tocar el piano. Es muy buena– presentó el pelinegro.
–No puedo esperar. Soy Ten Shin Han– se presentaba, el apuesto hombre, tomándola de la mano.
–Sé quién eres– chichi sólo sonreía.
–Te advierto que a veces suele ser muy agresiva – volvía a comentar el pelinegro.
–¿En serio?– preguntaba chichi divertida.
–Pero puedes domarla con tequila y cumplidos– le aconsejaba gokú mientras se levantaba de su lugar.
–Sí. Soy muy agresiva – comentaba chichi restándole importancia a lo que dijo su amigo. Gokú le cedió su lugar al hombre para que se quedaran a conversar y haya ellos que otras cosas más harán.
Vegeta seguía caminando por las calles. Parecía perdido en sus pensamientos. Sólo hay una forma de alejar todos esos pensamientos y decidió llamar a su amigo para consultar unas cosas.
–Oye ¿estás en casa?– preguntaba mientras cruzaba la calle.
–No. Estoy en el hospital ¿dónde estás?– contestaba krilin desde la otra línea.
–Estoy volviendo a casa– respondía el pelinegro.
–Está bien. Entonces ¿Cómo estuvo?–
–Fue increíble. Ella es increíble – comentaba vegeta mientras volvía todos esos pensamientos a su cabeza. Ella, ella y más ella.
–Entonces ¿está volviendo a casa contigo o qué?– preguntaba para asegurarse de ser precavido cuando llegara al apartamento, además tenía curiosidad.
–No exactamente– el pelinegro, que por fin había llegado, estaba abriendo su puerta para entrar al apartamento. Una vez que se aseguró de estar solo en su apartamento, finalmente se relajaría a su estilo. Su amigo no estaba y no había nadie que lo molestara. Así que prosiguió.
Nuevamente en el bar. Chichi, después de conversar con aquel hombre, se dirigió hacia el piano para, finalmente, tocar y cantar. Gokú, que dejaba su bebida en la mesa, no pudo evitar mirarla y sonreír. Después de sonreír, la miró serio. Otras clases de pensamiento empezaron a atravesar por su cabeza. No negaba que le atraía. Chichi era muy bonita, pero más allá de un gusto físico no pasaba. O al menos eso pensaba. Se le quedó mirando un tiempo cantar y volvía a sonreír con un nuevo pensamiento que se le pasó por su cabeza.
Una vez que terminó su bebida, decidió irse. Chichi estaría con el pianista así que ya no tendría que acompañarla por el resto de la noche. Pero se le ocurrió otra idea. Y con una sonrisa se dirigió hacia otro lugar.
Chichi vio cómo su amigo se dirigía hacia la salida. Se quedó en el bar un rato a conversar con el apuesto pianista. Pero después de un momento decidió irse a casa.
En el hospital, krilin, otra vez, estaba en la sala de descanso con su laptop. Miraba un perfil de Facebook con una cara de nostalgia y tristeza. No podía dejar de pensar en la visita de maron y la rubia con la que pasó aquella noche en el bar.
Chichi estaba leyendo un libro en su sofá cuando escuchó el timbre. Se asomó por su ventana para ver quién era y sonrió al ver, justamente, a él con un par de platos de comida en ambas manos haciéndole gesto para que abriera la puerta y eso fue lo que hizo.
En su apartamento vegeta, después de hacer su llamada, estaba en su sofá esperando ansioso y a la vez se sentía extraño. No le tomó importancia a lo que sentía, todo el día estuvo así desde que conoció a aquella hermosa mujer de cabello azul. El timbre interrumpió sus pensamientos. Éste sólo se dirigió a la puerta para hacer pasar a la persona.
–Hola – saludó una mujer atractiva –¿Después de medianoche? ¿En serio? – preguntó con una pequeña sonrisa.
–No podía dormir– respondió.
Ella sólo se encogió de hombros y le entregó algunas cervezas que había traído para, finalmente, entrar al apartamento. A su habitación más específico.
–Me alegra verte – fue lo último que dijo el pelinegro y finalmente cerrar la puerta.
CONTINUARÁ….
N/A: He aquí el quinto capítulo. Me alegra mucho volver a actualizar. No pierdo ni un sólo momento para escribir la historia. Ehh…Para los que no sepan "Guantánamo" es una base o instalación de detención de Estados Unidos. Una cárcel que está en cuba. Bueno aclarando esto, me despido de cada uno de ustedes. Espero que les haya gustado el capítulo y que estén disfrutando esta adaptación cómo yo lo hago al escribirlo. Cuídense mucho…bye! :D
