Holaa! Wow…hace más de dos meses que no actualizo esta historia, lo siento por la tardanza. He estado muy ocupada con las otras historias y había comentado que no estaba lista para seguirla pero creo que ya me tomé el descanso necesario y ahora a volver con todas las ganas posible con este fic. Prometo no volver a dejarlo por mucho tiempo :3
Capítulo X: Camino Hacia Una Relación
–Hola– saludó la peliazul que entraba al hogar de los casanovas. –Espero no interrumpir–
–No te preocupes. No estás interrumpiendo nada. – Vegeta se hacía a un lado para permitirle el paso a la mujer y la acompañaba hacia el sofá.
–Este es Kakarotto, o Gokú. Da igual cómo quieras llamarlo. – apuntó al de cabello alborotado. –Y él es Krilin. Los tres fuimos juntos a la universidad – presentó a ambos muchachos que se encontraban en el lugar. –Chicos, ella es Bulma.
Ambos hombres, Gokú y Krilin, seguían con la mirada a la mujer que simplemente les daba una sonrisa a los dos.
–Kakarotto es un puto manipulador y Krilin…pues, él tiene el pene naranja – volvía a hablar el de cabello de flama.
–¡Oye..! – Exclamó indignado el pequeño hombre.
–Jeje…es bueno saberlo – comentó la peliazul riendo por el comentario. –Bueno, traje un whiskey, no sé si les gusta pero…
–Trajo Whiskey. Que amable. – interrumpió krilin.
Vegeta se limitó a coger el wiskhey y llevarlo a su minibar para servir la bebida. Bulma se aproximó a los muchachos, sentándose en medio de los dos, en el sofá.
–¿Qué están jugando?
–Xbox– respondió krilin.
–¿Puedo jugar?
Gokú y Krilin se miraron por unos segundos con un gesto extraño. Es que no muchas mujeres jugaban videojuegos.
–Sí, claro– respondieron ambos con una mirada que reflejaba extrañeza.
El pelinegro de cabello de flama sólo los observaba, desde su cocina, como se divertían sus amigos con su nuevo "ligue".
–¡Sí, así se hace!
–¡Vamos, aún podemos lograrlo!
–Sííí….!
Gritaban todos en el lugar disfrutando de aquella noche. Vegeta tomaba un sorbo y los veía reír y disfrutar de su juego.
Mientras ambos hombres, en el sofá, seguían gritando eufóricamente por la adrenalina del juego, Bulma volteó la cabeza dirigiendo su mirada hacia el pelinegro que bebía su wiskhey. Le sonrió pícaramente mientras éste la miraba con su sonrisa ladina y daba sorbos a su bebida.
La peliazul se levantó del lugar y se dirigió hacia él. Sus amigos al ver aquello, hicieron lo mismo. Ya habían notado que las bebidas estaban servidas.
Todos tomaron sus respectivos vasos y bebieron su wiskhey. Y así empezó una pequeña fiesta. Se reían, disfrutaban de la presencia de los demás. Siguieron jugando videojuegos y bebiendo hasta que llegó la hora de irse para Bulma.
–En serio es tarde, me tengo que ir.
–No, no, no. Claro que no – Krilin y Gokú, se negaban al unísono. –No dejaremos que te vayas.
–Lo siento, muchachos. – Bulma se aproximaba a tomar su chaqueta. Vegeta se acercó para abrirle la puerta.
–Ahh…olvidé mencionarte que mi cumpleaños será pronto– comentó la peliazul.
–¿En serio? Creo que la gente es más sutil con esos datos. – Bulma rió por su comentario.
–No, no se trata de eso. Es sólo que pienso hacerme una fiesta sorpresa para mí.
–¿Te organizaste un fiesta sorpresa tú misma?
–Sí. Todos van a disfrazarse y van a estar engalanados y creo que deberías hacer lo mismo.
–¿Es una fiesta de disfraces?
–Absolutamente, sí.
–¡Diablos! Estoy dentro. Me gusta las fiestas de disfraces.
Gokú y Krilin observaban a ambos conversando y sonriéndose.
–¿En serio está haciendo contacto visual? – preguntaba el calvito.
–jajaj. Está comprometido – comentaba riendo el pelinegro de cabello alborotado.
–Adiós. – se despedía la peliazul. Se acercó a vegeta para darle un beso en la mejilla y una sonrisa, única dedicada para él en especial.
–Adiós.
Vegeta cerró la puerta y se dio, lentamente, la vuelta. Había oído los murmullos de sus amigos, sus risas y sabía que le esperaba los comentarios de burlas. Dio un suspiro.
–Eso fue lindo, amigo – comentó Gokú con una sonrisa.
–Sí, fue hermoso – siguió el calvito. –Y ella me encantó.
–Sí, hacen buena pareja.
–Sí, realmente me gustó.
–Sí, a mí me gustó también. Me gustó que se haya aparecido sin avisar. Me gustó que te haya dado un beso en la mejilla, aunque te dejó con las ganas de que sea en sus labios y lo que más me gusta es que estás a punto de perder esta apuesta. – comentaba el pelinegro más alto.
Vegeta sólo seguía bebiendo de su vaso mientras escuchaba los comentarios de sus amigos.
–Sí, vegeta ¿recuerdas cuándo dijiste que íbamos a estar solteros? Sí, bueno parece que estás jodido.
–No estoy jodido– negaba vegeta.
–¡Estás realmente jodido! – insistía Gokú mientras krilin sólo los observaba y se limitaba a reírse por aquella discusión.
–No estoy jodido. Ahora salgamos.
Se dirigió a su habitación para tomar una chaqueta y luego al baño para mojar su cara. Creyó haberse sentido sonrojado mientras la peliazul estaba con él. Aún podía escuchar las risas de sus amigos. ¿Era tan notorio que le gustaba?
Volvió a la sala para, finalmente, salir de su apartamento con sus amigos e irse a un bar.
A aquel lugar entraba Chichi por la puerta del bar dirigiéndose hacia donde se encontraban los muchachos.
–Hola, chichi– saludaban todos al verla.
–Hola, lo siento, muchachos. Algo me retuvo.
Gokú empezó a sentirse nervioso por lo último que ha pasado entre él y la pelinegra. Tanto se burlaba de su amigo y él se encontraba en una situación talvez peor.
–Qué bueno verte.
–Igualmente – saludó chichi al pelinegro.
El barman se acerca a los muchachos para darles su bebida. Así empiezan su noche.
–Salud– dijeron todos al unísono mientras chocaba sus bebidas el uno con el otro.
En ese momento, un hermosa mujer de cabello negro pasa cerca de ellos robándose la atención de los muchachos.
–Oh, chichi… ya sabes qué hacer – le dijo Krilin.
Normalmente, le ayudaba a conseguir citas a Gokú. Y ésta no era la excepción.
La pelinegra volteó a ver a Gokú por unos segundos. No le agradaba mucho la idea pero lo que tenían ellos no era más que un par de encuentros y nada serio, por lo tanto no tenía derecho alguno sobre él, así que simplemente se acercó hacia la mujer.
–Oh, ¡wow! Me encantan tus zapatos.
–Oh, gracias que amable – respondió la mujer.
–Ese debería ser yo – comentaba Vegeta. ¿Por qué todas las chicas que ligaban en el bar eran para el pelinegro de cabello alborotado?
–Este es mi amigo Gokú – presentaba Chichi.
–Hola.
–Hola – saludó el pelinegro. Volteó a ver a su amiga y se quedó callado por unos segundos. –Gusto en conocerte.
–Gusto en conocerte – respondió, también la mujer.
Nuevamente silencio total entre ellos. La mujer sólo sonreía amigablemente mientras Gokú no dejaba de ver a Chichi. No quería pasar la noche con otras mujeres que conocía en el bar. Sino con ella. Un par de metros atrás, Vegeta y Krilin miraban la escena con un ceño fruncido. ¿Qué demonios está pasando? La mujer era hermosa y a su amigo pareciera que no le importara.
–Bien – fue lo último que dijo la mujer para finalmente irse de ese incómodo momento.
Gokú y Chichi se miraron y se sonrieron entre ellos, internamente agradecidos de que no haya pasado nada.
–¿Qué… - empezó hablando Vegeta.
–…Carajo fue eso? – terminó la pregunta Krilin. –Enserio, fue el ligue más horrible que he visto.
–Sí, fue lo peor de lo peor.
–Simplemente no sé, no tengo nada para ofrecerle, eso es todo – se excusaba el pelinegro.
–¿Es en serio? Acabas de tirar la toalla –
–Acabas de tirar una grande.
–Tengo una noche apagada. No lo sé.
Chichi oía los comentarios de sus amigos y sólo reía por lo bajo, sabiendo el verdadero motivo de su rechazo de parte de su "amigo".
Y así se fue la noche. Simplemente conversando entre ellos. Al parecer, Gokú tenía razón y todos tenían la noche apagada. Ni siquiera Vegeta pudo ligar a una chica, algo raro en él, pero ya todos sabían el verdadero motivo. Él no estaba muy concentrado en la noche, al parecer la peliazul se robaba toda su atención.
Pasaron los días y todos estaban ocupados en sus respectivas situaciones.
El invierno seguía en San Francisco y la luz del sol resplandecía en una habitación, donde dos cuerpos estaban en la cama, uno encima del otro.
Eran Gokú y Chichi quienes estaban acostados en la cama, el pelinegro devoraba los labios de la mujer y luego dirigió su mirada hacia un peluche que se encontraba a un lado de la almohada de ella.
Chichi notó la desconcentración de él, así que se detuvo y lo miró.
–¿Qué sucede? ¿Qué está mal?
–Es ese osito de peluche. – respondió molesto el pelinegro.
–¿El Sr. Cosquillas?
–Carajo, sí. El jodido Sr. Cosquillas. – se levantó de encima de ella y se movió a su lado. –Porque, yo sé, que tu ex novio te regaló ese osito. Y yo dije que era un marica, lo cual era cierto. Y luego tú terminaste con él. Pero veo ese peluche y pienso en ustedes dos juntos, acostándose desnudos y, entonces, mi erección empezó a marchitarse.
–Me voy a deshacer de ese osito. – tomó el peluche y lo arrojó al suelo.
–Gracias... Ah, Chichi hay algo que quiero que sepas. Y quiero ser muy claro.
–¿Ahora mismo no estás buscando nada serio? Mira, Gokú, este asunto no tiene que ser "algo". Y si quieres que volvamos a ser amigos, podemos volver a serlos.
–No quiero volver a ser tu amigo, eso es lo que quería decirte. Me gusta estar aquí contigo.
Chichi sonrió y Gokú le devolvió la sonrisa mientras se miraban fijamente a los ojos. Se acercaron para darse un beso y luego volver a lo que estaban haciendo.
En otra parte de la ciudad, otros dos cuerpos descansaban jadeando en la cama.
–¿En serio tienes que ir a trabajar este fin de semana?
–Sí.– Krilin tomó su vaso y bebió –Deberías volver a pasarte por el hospital. – sugirió el calvito que descansaba con su ex-esposa a su lado.
–¿Otra vez? ¿Te gustó hacerlo allí, verdad? – preguntó coqueta maron.
–Sí, me gustaría volver a repetirlo. Ven una y otra y otra vez.
Después de su pequeña conversación, ambos se quedaron dormidos por el cansancio de toda una noche de sexo.
Vegeta salía de su apartamento. Llamó a Gokú para que lo acompañara a un lugar. Éste aceptó, pues, hace un par de minutos que había dejado el apartamento de Chichi y no tenía nada qué hacer.
–Échale un vistazo a éste. – Vegeta tomaba uno de los artefactos que había en la tienda y se lo mostraba a su amigo.
–Es impresionante.
–¿Buscan algo para ustedes dos? – preguntó el hombre que atendía el lugar.
–¿Qué pasa amigo? – preguntó el de cabello alborotado que no había escuchado al hombre.
–¿Buscan algo para ustedes?
–Oh, no, no, no, no. No somos Gay – negaba Vegeta. Se encontraba en una Sex-shop. Una tienda donde venden objetos y artículos sexuales.
–Sí, sólo necesitamos un consolador gigante con correa. Lo cual suena un poco gay pero es sólo para un disfraz.
–Están justo en frente de ustedes. – les dijo el hombre.
–Espera debo hacerte una pregunta – Vegeta se posicionó a su adelante mientras caminaban en la tienda. –Si fueras gay ¿saldrías conmigo?
–Definitivamente no.
–¿Qué?
–No saldría contigo, Vegeta.
–¿Por qué?
–Porque no eres mi tipo.
–¿Qué carajo significa eso?
–Oh, ¿qué? ¿Estás ofendido?
–Estoy completamente ofendido.
–Supéralo.
–Si fueras gay, saldrías conmigo. Sabes que lo harías.
–Honestamente, si fuera a acostarme contigo, vegeta, lo cual aparentemente realmente quiere, probablemente sí estés en el top 3 de las chicas más sexis con las que me habría acostado.
–Eso es cierto. – se detuvo un momento y apuntó uno de los objetos –¿Cuánto cuesta estos?
–¿Para ti? 75$.
–¿Para mí? ¿Porque somos muy buenos amigos? –preguntó cómico con una mirada insinuante. Algo que provocó nerviosismo al hombre.
–Todos estos se pueden lavar. – intentaba desviar el tema.
–No deberías ir a esa fiesta – aconsejaba el pelinegro más alto.
–Voy a ir a la fiesta y será divertido.
–65$– interrumpía el hombre de la tienda.
–Viejo, ¿con quién carajo estás negociando ahora? – preguntaba Gokú.
–60$.– respondió nuevamente bajando el precio. Ambos pelinegros ignoraron lo sucedido y siguieron conversando.
–Bien, escúchame. Esa fiesta es un camino hacia una relación. Y ese camino está lleno de responsabilidad y falta de egoísmo. – comentaba el de cabello alborotado mientras levantaba uno de los objetos del lugar. –¿Y qué carajo estoy sosteniendo ahora?
–No tengo ni idea. Y respecto a lo que dices. Iré de todos modos. No importa lo que pienses, porque estás equivocado.
Al final Vegeta tomó lo que creyó sería el correcto y se dirigió a comprarlo. Una vez hecho aquello se fue directo a su apartamento y así poder prepararse para la fiesta de la peliazul.
La noche había llegado y Vegeta terminó de arreglarse para dirigirse al apartamento de Bulma, donde sería su fiesta. Antes de llegar, fue al supermercado y compró un six pack de cerveza. Luego sin nada más que hacer, llegó al lugar.
La puerta estaba abierta así que entró. Cuál fue su sorpresa al ver un montón de gente conversando, bailando, etc., vestidos con ropa elegante. Todos voltearon a ver al nuevo invitado que ingresaba por la puerta, con el ceño fruncido, vestido con una polera sin mangas que decía "Rock Out" en su pecho, unos vaqueros jean ajustados y una bandana en su frente. Ah, por cierto, la razón por la cual lo observaban todos era que traía un consolador, pene postizo, que colgaba en desde su cintura hasta su rodilla.
–Gran pene, hermano. – le halagó uno de los invitados.
–Gracias. – fue la única respuesta del pelinegro.
Vegeta siguió caminando por el apartamento hasta que finalmente observó a Bulma, conversando con dos personas. Se aproximó a ella.
–Hola. Feliz cumpleaños.
–¿Vegeta? ¿Qué estás vistiendo?
–A "rockear" y "verguear". Aunque éste es uno postizo.
–Ah, sí. Eso es notorio.
–Es una fiesta de disfraces distinta a las otras comunes.
–Sí – respondió Bulma, talvez no se explicó bien cuando le avisó.
–Es un típico caso de mala comunicación.
–Es cierto…eh…– cambió su gesto divertido por uno más serio. –…eh…Ellos son mis padres. – les presentó. –Mi madre Bunny y mi padre Phil Briefs.
–Mierda…– susurró por la forma en que estaba vestido y frente a los padres de Bulma.
–Él es Vegeta.
–Maldición. ¡Hola! – les saludó a la rubia y al hombre de cabello lila que estaban mirando con la boca abierta. –Voy a pretender que esto no está sucediendo. Hola – se aproximó para darle la mano.
–Hola querido. Que guapo estás. –saludó la rubia amistosamente.
–Hola, vegeta. Mucho gusto. – saludó el Sr. Briefs. Vegeta, al acercarse al hombre, no creyó que su pene postizo se moviera y se adentrara en el vaso que sostenía la madre de Bulma.
–Oh, diablos. Lo siento. Eso no debió haber pasado.
–Está bien. No te preocupes. – Dejó su vaso a un lado.
Se produjo un silencio incómodo.
–Yo…voy a ir…a chequear – dijo Bulma que se dirigía a saludar a todos sus invitados.
–Saben, discúlpenme un segundo.
Vegeta se dirigió a la sala, donde todos bailaban y disfrutaban de la velada. Él sólo buscaba a Bulma pero no la encontraba. Luego la sintió a su detrás. Volteó y allí estaba ella sonriéndole.
Sacó sus bebidas de su six pack y empezaron a disfrutar de la fiesta. Todos se le unieron bailando y conversando alrededor, incluso los padres de Bulma. La madre de Bulma no dejaba de halagar al musculoso hombre. Por un momento las chicas se hicieron a un lado, dejando solos al pelilila y a Vegeta.
–Debo reconocértelo. Me impresiona que te hayas quedado. Cualquiera se sentiría avergonzado y se hubiera largado de aquí.
–Sí, debería de haberme ido. Definitivamente. Creo que me gusta que se burlen de mí – respondió sarcásticamente.
–Sí, es seguro.
–Y lo más difícil de este disfraz es ver esta cosa colgando al lado de mi verdadero pene y compararlo.
–Ya puedo imaginarme cómo te sientes. –comentó riendo el viejo Sr. Briefs.
–No sé si llorar o suicidarme.
–¿De qué te ries? – preguntó la amigable sra. Briefs, a su esposo, que llegaba acompañada de su hija.
–Me agrada el muchacho, Bulma.– respondió sonriendo y abrazando a su hija. Bulma sólo le sonreía al pelinegro.
–No lo alientes, papá. Talvez se quede a mitad de camino.
Vegeta sólo la miraba fijamente.
–¿Entonces? – preguntaba una hermosa pelinegra que estaba acostada al lado del musculoso hombre de cabello alborotado.
–¿Entonces? – repitió el pelinegro.
–¿Qué piensan Vegeta y Krilin sobre esto? – preguntó mientras acariciaba sus musculosos brazos.
–¿A qué te refieres?
–A lo que sea que tenemos o estamos haciendo. ¿Qué les has dicho?
–Ehh..bueno, yo…les conté todo. Y sí, están felices por nosotros.
–¿Lo dices en serio? – se echó a reír por el comentario. Como si no conociera a aquellos dos.
–Sí, es cierto. Lo están.
–¿Y ninguno se molestó? Por ejemplo, Vegeta. Creo que ustedes tenían algo como un pacto.
–Sí, se enojó un poco al comienzo. Pero ahora está en la cuarta etapa.
–¿Negación?
–Masturbación – respondió divertido.
–Jajaja está bien. Honestamente estoy feliz de que les hayas contado. Sé cómo son ustedes con las chicas. O al menos cómo han sido. – se acomodó más en su pecho feliz.
Gokú miró, con un rostro que reflejaba tristeza, hacia el techo. No le gustaba mentir. No a ella.
Continuará...
N/A: Bueno, espero que les haya gustado el capítulo. Lo siento mucho, de nuevo, por la tardanza. Esta historia la actualizaré cada fin de semana. Gracias a todas y cada una de ustedes por sus comentarios. Sé que no les respondo personalmente pero eso no significa que no les doy mi tiempo y que no aprecio lo que me envían. Es más, cada vez que entro leo todos y cada uno de sus mensajes una y otra vez porque realmente me alienta mucho a seguir. Es más yo creo que pronto les respondré jeje. Soy un poco tímida y no sé qué responderles exactamente pero eso no es excusa. Bueno, nuevamente, les agradezco a todos por tomarse su tiempo en leer éste fic. Eso es todo por hoy, nos vemos en la próxima actualización. ¡Cuídense mucho ok, besos y hasta pronto!
