Disclaimer: Dragon Ball Z y sus personajes son propiedad de Akira Toriyama.


Capítulo XI: Cambio de Planes

–¿Sabes qué? – Vegeta se acercó hacia Bulma, quien limpiaba toda la sala de su apartamento después de la fiesta que ya había acabado. –Tu papá…es genial. – Bulma rió por el comentario.

–Tú también le agradas. Incluso con esa cosa colgada allí–apuntó su entrepierna.

–Tal vez es por eso que le agradé– comentó gracioso.

–No tienes que limpiar nada. Puedes irte a tu casa.

–No, quiero hacerlo. No puedes despertar con todo esto. Es desagradable.

–¿Tú o el apartamento? – preguntó con una sonrisa.

–Lo sabía…siempre me has odiado – Vegeta se acercaba lentamente con su sonrisa ladina.

–Puedes dejar de hablar por un minuto. Sé que es muy difícil para alguien arrogante pero puedes simplemente intentarlo.

–Siempre me has odiado – volvió a repetir con su sonrisa ladina. Bulma le sonrió.

Vegeta la tomó de la cintura y empezó a moverse lentamente al ritmo de la música de fondo de la radio que resonaba en todo el apartamento. Bulma lo tomó de los hombros y empezó a moverse siguiéndole los pasos. Mientras bailaban se miraban el uno al otro con una sonrisa.
Seguían moviéndose al son de la música por un par de minutos más.

La música terminó y se miraron el uno al otro sin saber qué hacer.

–Será mejor que te vayas a descansar – le susurró en su oído. –Yo también lo haré. Mañana terminaré de limpiar, no te preocupes. El hecho de que hayas venido me es suficiente, no necesitas ayudarme. – terminó de hablar haciéndose a un lado y dirigiéndose a su habitación. Antes de cerrar la puerta le volvió a sonreír.

Vegeta se le quedó mirando un momento y sonrió para sí mismo. Caminó hacia la puerta y salió rumbo hacia su apartamento.


A la mañana siguiente…

–Voy a ducharme – Maron le entregaba su taza de café a su ex-esposo y le daba corto y pequeño beso.

–De acuerdo – tomó su taza y le respondió el beso. –Anoche estuvo increíble. Y esta mañana también…y hace unos minutos también fue increíble.

Krilin terminó su café y se fue directo a trabajar, tomaría turno de la mañana ya que en la noche tendría que juntarse con sus amigos en el antro.


Vegeta, después de dormir un par de horas, salió de su apartamento para ir a ver a Bulma, de nuevo.

–¿Y piensas envejecer en Nueva York? – preguntó Bulma curiosa.

–No voy a envejecer. Eso parece tan cansador.

–Lo sé. Tú sólo te despiertas por la mañana y te tomas toda la mañana para decidir qué hacer para el desayuno.

–Te diré lo que voy hacer. Me compraré un Jaguar clásico, completamente restaurado. Recorreré toda la carretera del lado Oeste y me estrellaré a con una estación de policía. Terminaré muerto… o arrestado, de todos modos, hasta entonces habré vívido una vida increíble y me importaría un carajo lo que pasara conmigo.

–Está bien. Pero esto es lo que sucederá en realidad.

–¿Qué?

–Tendrás 70 años. Crees que vas a toda velocidad cuando en realidad no pasas de los 15 o 20 km/hr. Te estrellarás con la estación y terminarás perdiendo tu licencia y tu dignidad. Crees que te mandarán a la cárcel pero terminarás en una casa de retiro y repetirás tu vida de ahora, preguntándote qué demonios hacer para el desayuno durante el resto de tu vida.

–Sabes que no tienes que tener razón siempre, verdad – comentó riendo. Seguían caminando juntos. Bulma con su mano, tomando el brazo al pelinegro y con su cabeza apegada a su hombro.

Caminaron en silencio por un momento hasta que el celular de Vegeta interrumpió el momento.

–¿Hola?

–Vegeta, tienes que venir. El estúpido de Yajirobe nos "ayudó" recomendándoles a otros empleados que nos contratara para hacer más portadas – contestaba, del otro lado, Gokú con su tono sarcástico.

–Está bien. Llego en unos minutos.

Se despidió de la peliazul, a regañadientes, para dirigirse hacia el edificio de publicidad donde trabajaba.


Después de trabajar se dirigieron hacia el bar donde se encontrarían con Krilin, que aún no llegaba.

–¿Y cómo está Bulma? – preguntó Gokú mientras bebía de su trago.

–¿A qué te refieres?

–¿A qué te refieres con que a qué me refiero?

–Nada. ¿De qué estás hablando?– intentaba desviar el tema.

–¿De qué estás hablando tú? Entonces ¿Qué pasa?

–Nada ¿Y dónde está Chichi?

–¿A qué te refieres? – ahora era el de cabello alborotado el que intentaba desviar el tema.

–Digo, dónde está Chichi es a lo que me refiero. – Gokú tomó la botella de vodka que estaba allí y bebió un poco.

–Hay algo de lo que quiero decirte sobre Chichi.

En ese momento llegó Krilin interrumpiendo. Se lo veía alegre y de buen humor, muy feliz de muy buen humor en realidad, con su sonrisa que animaba todo el lugar.

–¿Qué está pasando? ¿Por qué estás tan feliz? – preguntó curioso el de cabello de flama.

–¿Sí? – Gokú también se preguntaba lo mismo.

–¿No puedo estar feliz por ver a mis dos mejores amigos?

–Esa no es una cara "feliz por ver a mis amigos". –respondía Gokú.

–¿No? – preguntó Krilin sin dejar de sonreir.

–¿Qué está sucediendo? – volvió a preguntar el más alto. Realmente quería saber la razón de su felicidad.

–Estás feliz por una chica. – insinuó Vegeta. Krilin dejó de sonreír al verse descubierto. Ahora tendría que inventarse explicaciones y excusas a sus amigos para no decirle que estaba con su ex-esposa.

–Mírame Krilin. ¿Volviste a tener sexo? – Preguntó Gokú –.Volviste a follar anoche ¿no es cierto?

–No. ¿De qué estás…

–¿Lo hiciste? – le interrumpió Vegeta.

–No. Es ridículo. ¿Pueden dejar de mirarme así? – se excusaba el pequeño hombre.

–Eres todo un salvaje. Sí lo hiciste. – volvía a animar Gokú.

–¿Lo hiciste? – volvió a preguntar Vegeta.

–¿Con quién fue? ¿con la rubia que conociste la otra vez?–

–¿Fue con ella?– preguntó Vegeta.

–Sí, fue con ella. – respondió Krilin mintiendo para que no se molestaran.

–Wow…Krilin. Es el mejor comienzo de una lista, amigo. – felicitó Vegeta.

–Sí, ni siquiera yo comencé tan bien. Estoy orgulloso de ti amigo. – apoyaba el de cabello alborotado.

–Gracias. – respondió el pequeño. El sonido de un celular llamó la atención de los muchachos.

–Tu teléfono suena. – dijo Gokú viendo el celular de Vegeta, éste miró su celular para ver quién era y no contestó.

–¿Vas a contestar?

–No.

–Deberías. Podría ser una chica sexy solitaria que quiera hablar conmigo pero, desgraciadamente, sólo tiene el tuyo. – Gokú se burlaba de su amigo, sabiendo quien era la que llamaba y por qué su amigo se negaba a contestar.

–No. Es Bulma. – respondió Krilin que miraba de reojo el celular de su amigo.

–No, no lo es. – se negaba Vegeta intentando ocultar su celular.

–Lo puede leer desde aquí. Dice "Bulma" ¿lo ves?. – insistía el pequeño que ahora apuntaba su móvil justo donde aparecía el nombre de la susodicha que llamaba.

–Le contestaré más tarde. – lo tomó y se lo guardó en el bolsillo.

–Eso es muy maduro. – dijo Krilin sarcásticamente.

–Sí. Deberías contestar porque es tu novia. – se burlaba Gokú.

–Es…sí. Mi novia. – se seguía el juego al pelinegro. Y nuevamente volvió a sonar.

–Joder ¿Te está llamando otra vez? – preguntó Krilin.

–¡Contesta el maldito teléfono! Puede que necesite que compres pañales para sus futuros hijos. – se burlaba el de cabello alborotado.

–O tampones talvez – se entrometía Krilin.

–Salí con ustedes y estamos ocupados. No contestaré ahora.

–Está bien, cómo quieras. Si no vas a contestar, entonces yo lo haré – el pelinegro más alto tomó el teléfono y se lo acercó al oído. –Hola, Bulma. ¿Cómo estás?...No, habla Gokú. El padrino de boda de Vegeta.

Vegeta se le acercó para quitarle el celular pero Krilin lo sostuvo para que no lo hiciera.

–¿Enserio? ¿Padrino de boda? ¡Cuelga el maldito teléfono– peleaba por quitarse a su amigo de encima.

–Sí, así es. Su padrino de boda ¿Por qué? No te agrada la idea. – seguí conversando Gokú, ignorando a su amigo. –De acuerdo, te paso con él, aquí está. – le entregó el celular.

–Hola – contestó al agarrar su celular. –Sí ¿Hola? – frunció el ceño al oír su voz. –Está bien, puedo oírte.

La escuchó hablar entrecortadamente y sollozando desde la otra línea. No pudo evitar mostrar preocupación.

–¿Bulma?...Maldición. – alejó el celular al escuchar que había colgado la llamada.

–¿Qué sucede? – preguntaron sus amigos, más serios, al ver el rostro del pelinegro.

–Su padre acaba de morir.

Los otros dos sólo se miraban, con un rostro apenado, y se sentían mal. Hace unos minutos jugaban y molestaban a su amigo. Se sentían avergonzados por jugar con el teléfono en una situación así.

Gokú colocó su brazo en el hombro del pelinegro para demostrarle su apoyo.

–Lo siento amigo. – se disculpó Krilin.

–Sí, no debimos habernos comportado como unos niños. – concordaba Gokú.

–Está bien. Será mejor que me vaya.

–Sí, vámonos todos

–No tienen que hacerlo. – se rehusaba Vegeta.

–No importa. Ya se nos quitaron las ganas de seguir.

Vegeta suspiró resignado. Se sentía mal por Bulma. Quería ir con ella y consolarla para que no sufriera. Pero ya era tarde y ella estaba en la casa de sus padres, quedaba muy lejos de allí. Lo mejor sería esperar.
Así se les fue la noche a los muchachos que volvían a sus apartamentos para descansar.

No durmió en toda la noche. Sólo pensaba en Bulma. Sería bueno ir al funeral para consolarla y cuidarla. ¿Por qué hacerlo? Él sólo era un amigo de ella. Sí, tenía sentimientos por ella pero eso no implicaba que estaba enamorado ¿o sí? ¡No podía ser!, se rehusaba a creer eso. Lo mejor sería no asistir. Tal vez dejar de verla por unos días para así apaciguar lo que estaba empezando a sentir. A pesar de pensar así, dentro de él tenía ganas de ir ahora mismo a verla y protegerla y calmarla de cualquier mal o sufrimiento que está pasando ahora.

"No, yo no tengo por qué hacerlo" se quedó mirando al techo. Suspiró. Sería una larga noche…


A la mañana siguiente llegó el día de acción de gracias, junto con un invierno.

Todos tenían planeado algo diferente.

Krilin la pasaría con su ex-esposa, sería el día perfecto para reconciliarse y volver a entablar su relación. Gokú acompañaría a Chichi a la casa de su abuela. Siempre iban allí con sus amigos pero esta vez, los otros tenían otros planes. Vegeta no sabía exactamente qué hacer. ¿Ir al funeral con Bulma? O ¿Ir a la casa de la abuela de Chichi, como todos los años?

Aún era temprano, por lo tanto, se reunieron para ir a desayunar.

–Tienes que ir. No tienes por qué dudarlo – insistía Krilin. –Tienes que aparecerte en el funeral.

–Si pongo un pie allí, significa que estamos saliendo y que esto sería más allá de una relación seria.

–Entonces no vayas. – le restaba importancia Gokú.

–¿De qué carajo estás hablando? – le reprochaba el pequeño.

–¿De qué carajo estás hablando tú?, si no quiere ir por qué quieres obligarle.

–¿Acaso no eres un ser humano? ¿Sabes lo que significa el apoyo de los demás en una situación así?

–La verdad no lo sé.

–En realidad, ella ni siquiera me invitó – interrumpió Vegeta.

–¡¿De verdad?! ¡¿Acaso tiene que invitarte a un funeral?! – se exaltaba Krilin.

–Sí. ¿Qué, se supone que él debe aparecer y decir, "Hola. Soy Vegeta. Soy el que se acuesta con la hija del tipo muerto"? – respondía el de cabello alborotado.

–De cualquier forma, si voy yo sólo sería una distracción.

–Es mejor que ser un imbécil. – aconsejaba Krilin.

Tomaron caminos diferentes para poner en marcha sus respectivos planes. Krilin se dirigió a su apartamento para almorzar con su pareja. Gokú fue a cambiarse para estar listo e ir a visitar a la familia de Chichi.


–Tranquila. Tómate tu tiempo. Estoy aquí terminando – hablaba por teléfono con su ex-esposa mientras sacaba el pato del horno.

Krilin se dirigió a preparar la mesa. Sirvió vino a las copas y tener todo listo para el almuerzo de Acción de Gracias con su mujer.

Estaba en su antiguo apartamento. Todo estaba igual. Recogió su sudadera y la guardó. Se dirigió al armario para vestir uno de sus sacos que tenía guardado. Buscaba uno por uno hasta que se encontró con uno que no era suyo. Ya había visto ese traje antes. Entonces, lo recordó.


Gokú se dirigía, con unas flores en sus manos, hacia la casa de la abuela de Chichi. Tocó la puerta y la pelinegra se dirigió a abrirla.

–Me alegra tanto que hayas venido. – le saludó con un beso en la mejilla.

–Te ves hermosa – se limitó a responder Gokú.

–Gracias. Lindas flores.

–Gracias. No son para ti. Son para tu abuela. – terminó de hablar entregándole el ramo a la mujer que se acercaba a él. Las tomó sin decir una sola palabra ni nada y se fue. –Las recogí yo mismo cuando venía. No es gran cosa…Dios, tu abuela es tan dulce – dijo sarcásticamente el pelinegro. Chichi sólo reía.

–Ya veo de dónde sacas esa actitud.

–¡Tonto!

–¿Qué? No estoy tratando de acostarme con tu abuela. – respondió mientras se sacaba su chamarra para entregársela a Chichi.

–Qué asco. No digas más, por favor.

–A menos que pienses que le interesa.

–No crees que estás…

–Entonces tal vez lo haré. ¡Abuela!

–¡No lo hagas! ¡Ya basta!

–Sólo bromeo. Tranquila, sólo digo… En dos generaciones, yo sería el responsable de concebirte de nuevo pero mejorado – se dirigían hacia la sala – Se llama ciencia.

–¡Cállate! Eso se llama "desagradable" – respondió la pelinegra. –Entonces ¿Vegeta y Krilin no vienen?

–No, no creo que vengan este año.


Krilin se encontraba sentado en la silla bebiendo de su copa. Escuchó que alguien abría la perilla de la puerta. Finalmente, su mujer había llegado.

–Oh. Cariño, lo siento tanto. Sé que llegué muy tarde. El tráfico estaba horrible.

–Es día de Acción de Gracias. Es normal.

–Hola – terminó de sacarse su chaqueta para acercarse y darle un beso. –El pavo se ve delicioso. Y conseguiste el vino que me gusta.

–Hice todo tal y como te gusta. – respondió de mala manera.

–Sé que lo hiciste. – respondió Maron mientras bebía de su copa. –Este tinto es tan suave.

–No lo sé. Se siente un poco fuera de balance para mí.

–¿Sí? ¿A qué te refieres?

–No lo sé. Como que algo no encaja. – subió su tono, intentando insinuar algo. Su ex-esposa no lo captó.

–Tiene como un sabor a chocolate. Tal vez reaccionas a ese sabor.

–O tal vez es porque todavía te estás acostando con Yamcha. No lo sé. No podría decirte qué es exactamente. – Habló yendo al grano –¿Sabes que su chaqueta está todavía en el armario?

–Podemos primero disfrutar este almuerzo y luego hablar.

–He estado tratando de pretender que las cosas no han cambiado.

–Las cosas han cambiado.

–Entonces, ¿Qué estamos haciendo?

–Nos estamos divirtiendo. No lo sé.

–¿"No lo sé"? Eso es todo. –Se levantó de su asiento y alzó la voz. –Teníamos todo lo que queríamos. Un gran apartamento. Un gran trabajo. ¡Cumplimos con las listas del otro!

–¿Por qué jamás hablamos de tener hijos? – se defendía Maron. –Es porque ninguno de los dos vio ese futuro y sabes que es verdad.

Krilin suspiró resignado.

–Tal vez debería irme– Tomó su chaqueta y salió. Se quedó un momento viendo la puerta cerrada desde afuera. –Sólo necesito escucharte decirlo – pidió Krilin. –Sólo dilo.

–Yo ya no te amo, Krilin.

Se quedó un momento más asimilando su situación, respiró resignado, y se fue de allí sin nada más que hacer.


Vegeta estaba en el taxi. Su celular no dejaba de sonar por las llamadas de Bulma. No se atrevía a contestar. Estaba empezando a tener sentimientos muy fuertes por ella y era un riesgo para él seguir en ese juego. Observó su celular y, como las anteriores veces, rechazó la llamada y lo guardó en su bolsillo.

Continuará.


N/A: Ehh…sí, logré cumplirles y actualicé, como prometí, este fin de semana jeje :D Bueno, espero que les haya gustado el capítulo. Me gustaría que dejaran reviews para saber su opinión. Cuídense mucho y hasta la próxima actualización. Tal vez el próximo fin de semana, otra vez :3 jeje ¡Hasta pronto!