Disclaimer: Dragon Ball Z y sus personajes son propiedad de Akira Toriyama. La trama de esta historia se basa en la película de "That Akward Moment" ya que esto sólo es una adaptación.

Capítulo XIII: Reconciliación.

La vio alejarse y no podía hacer nada para evitarlo. Qué ironía, a él que no le importaba nada de relaciones, compromisos y, lo peor, sentimentalismos y ahora cuando estaba dispuesto a hacerlo, termina siendo lastimado.

Se quedó observando la llave que le había devuelto. Los recuerdos venían a su mente como un flash. La primera sonrisa que le regaló en el bar como una invitación para que él se acercara. La primera que vez que la había hecho suya, esa misma noche. El ceño fruncido cuando se molestó por el hecho de que él se fue esa noche sin despedirse y la había llamado prostituta. Todos y cada uno de sus gestos eran tan dulces, hermosos, únicos. El brillo en sus ojos debió de advertirles que él era alguien especial para ella. Lo sabía pero obedeció a la diminuta voz de su cabeza que le decía que se alejara y vuelva a ser el mismo.

No podía describir que tan doloroso fue verla llorar, rechazarlo y verla irse. Tal vez era lo mejor. Él ya la había lastimado suficiente y se merecía un poco de lo mismo para que aprendiera. ¡Y vaya que aprendió! De algo estaba seguro, no volvería a jugar con una chica nunca más. Pero sabía que no volvería a encontrar a una como la peliazul. Simplemente era única. Suspiró. Lo tenía que echar a perder.

Siguió caminando durante todo el día. No dejaba de pensar en lo ocurrido. Las imágenes de Bulma llorando diciéndole que no estuvo ahí para ella cuando lo necesitó invadían su mente. Si tan sólo hubiera ido al funeral, todo sería diferente. Hubiera estado allí para Bulma. No hubiera ido a la casa de la abuela de Chichi y no se hubiera enterado de lo que hacían sus amigos, por lo tanto no se hubiera enojado con ellos y no estarían peleados. Simplemente una mala decisión fue la razón de todo lo peor que le estaba pasando.

Llegó a la puerta de un bar y decidió entrar. Necesita un trago. Ahogar todas sus penas y olvidarse de lo mal que la estaba pasando. ¿Qué pasó con el Vegeta divertido que sólo disfrutaba del momento? ¿Qué le ocurrió al Vegeta que no se enamoraba? Pff…cómo habían cambiado las cosas.

Al entrar, observó el lugar. Muy relajado, no había nadie bailando. Simplemente un bar silencioso con algunas personas hablando de algunas mesas mientras bebían. Se aproximó al Barman y pidió un whisky.

Estaba totalmente distraído. Se quedó mirando hacia la nada por unos minutos. Al voltear su cabeza observó su trago ya servido. Ni se había percatado que se lo habían entregado. Bebió un poco y otra vez se quedó mirando como tonto sin vista fija. No podía hacer nada, simplemente pensaba en ¿cómo habían pasado las cosas? Y se lamentaba de lo tonto que fue por no haberse dado cuenta antes.

–¿Estás bien? – oyó que, el hombre sentado a su lado, le había preguntado. Tardó en responder.

–Sí. Estoy bien – contestó sin ganas. Nuevamente volteó mirando hacia la nada, pensando. Lo miró de reojo. Talvez hablar con alguien ayudaría a apaciguar su dolor, el peso que sentía por todo que le estaba pasando. –Es…sólo que… No puedo dejar de pensar en lo que ella está haciendo. O sea, cuando no estoy allí. Sé cómo luce su cama y su sofá. Estuve allí varias veces y ahora no puedo dejar de pensar en las distintas personas que vayan a parar allí.– hizo un pausa –.No puedo dejar de pensar en un hombre que vaya a estar allí. Otro que no sea yo. – terminó cabizbajo. Se sentía patético. Hablar de sus problemas con un extraño pero para estas alturas ya no le importaba que tan idiota se viera pues fue el más idiota por haberla dejado ir.

–Bueno, me parece que sólo necesitas un buen sexo– respondió parándose –. y poco a poco te olvidarás de ella – lo palmeó en su hombro y pagó su bebida para, finalmente, irse de allí.

Otra vez se quedó allí pensando. Solo, esa palabra lo acompañaría de hoy en adelante. Ya no tenía a nadie. Estaba a punto de llegar a su apartamento. Entonces vio a alguien conocido. Era Launch.


Durante los días que habían pasado desde Acción de Gracias, en aquella cena desastrosa ocasionada por él y sus amigos, no había hecho nada de nada en absoluto. Apenas iba a trabajar, a veces se faltaba, y las pocas veces que asistía sólo se limitaba a observar a su amigo, que lo ignoraba todo el tiempo.

Una noche optó por irse por el camino más largo a casa. Eso implicaba pasar por la casa de Chichi. Se paró allí en su acera. Se acercó a las ventanas para ver si había alguien en casa, pero todo estaba apagado, obscuro y totalmente silencioso. Escuchó risas cerca de él. Entonces la vio. Al frente, en la cafetería, estaba ella acompañada con Ten Shin Han, el pianista que había conocido en el bar la otra vez. Frunció el ceño.

Por un lado, no tenía por qué molestarse. Supuestamente no estaban en una relación, por lo tanto, Chichi podía hacer lo que sea. ¡Al diablo! Él quería a la pelinegra. Si dijo aquello fue para que su amigo no se molestara. Tal vez no debió mentir pero ya estaba hecho y ahora sólo tenía que arreglarlo.

Entró a la cafetería y se acercó a la pelinegra que ya estaba sentada en uno de los asientos del lugar.

–Gokú ¿Qué haces aquí? – preguntó curiosa pero sin ganas. No quería verlo después de lo que había pasado.

–Chichi. Yo…lo siento – respondió cabizbajo.

–¿De qué hablas?

–Sé que te mentí y lo siento mucho por eso. Mira, te extraño.

–Disculpa, creo que estás en mi asiento. – interrumpió Ten.

–Sí, dame un minuto. – ignoró al hombre –Chichi…Yo…

–¿Tú qué? ¿tú me amas? Vas a decirme que quieres estar conmigo y lo sientes muchísimo por hacerme quedar como una tonta. Gokú te di una oportunidad. Incluso, sabiendo cómo eres con las chicas. Yo me arriesgué contigo porque creí que eras diferente conmigo. Pero, al final, resultaste ser el mismo. – respondió con lágrimas. –Eres igual que Vegeta, nunca van a cambiar.

–Chichi. En estos momentos me siento miserable y patético. Ya no voy a trabajar, mi mejor amigo está molesto conmigo y, ahora, me importa un carajo ya que lo único que quiero es tenerte de nuevo. Por favor…

–Lo siento Gokú. – se levantó de su asiento –Será mejor que nos vayamos a otro lugar, Ten.

–Claro, está bien. Vamos a otro lado, no hay problema.

El pelinegro sólo se quedó mirando a ambos salir. Él siempre se excusaba con las chicas que se acostaba para no volver a verlas. Las mentiras siempre le ayudaron. Ahora, una mentira fue lo que lo llevó a su perdición.


Vegeta estaba en su habitación, devorando los labios de Launch, quien estaba en su encima. Talvez, el hombre del bar tiene razón y pronto la olvidaría. Talvez…

Launch empezó a quitarse la blusa mientras Vegeta se limitaba a acariciarla de arriba a abajo por toda su pierna, muslos y glúteos.

–Sé que esto va a sonar tonto – dijo Vegeta mientras la dejaba de besar.

–Entonces no lo digas. – respondió Launch volviendo a lo suyo.

–Enserio va a sonar totalmente ridículo y patético – dijo, ignorando lo que había dicho.

–Shhh… – intentó callarlo y volvió a besarlo para que dejara de hablar.

–No, escucha…

Otra vez Launch empezó a besarlo ferozmente para que no siga hablando y continúen haciéndolo.

–Lo siento. No puedo hacerlo.

–¿Qué? – preguntó sorprendida. Nunca antes les había pasado eso. Se acostaban, dormían y al día siguiente se despedían como amigos.

–Es sólo que estoy tratando de superar a alguien.

–Agg…¿Qué pasa? ¿Ahora estás enamorado? – preguntó burlona.

–Creo que cometí un grave error. –Launch se le quedó mirando por lo que decía – Sé que puedo ser arrogante, egoísta, distante y no tengo sentimientos.

–voy a detenerte porque lo que sea que estés haciendo, no es lo que hacemos.

–Sólo necesitaba a alguien con quien hablar.

–Vegeta…¿Acaso no tienes amigos para eso?

El pelinegro no respondió. Simplemente se le quedó mirando. Launch no dijo nada más, se levantó de su encima, tomó su blusa y salió de su apartamento.

Vegeta se quedó pensando por unos minutos. Tal vez la pelea con sus amigos es tonta. Si Kakrotto quería estar con Chichi ¿Por qué no? Ella era buena persona. Además, su amigo tiene derecho a elegir a cualquiera. Si Krilin quería volver con su ex-esposa, pues era su problema. El estúpido pacto que habían hecho fue el culpable de todo esto. El orgullo y honor de hombre en cumplir aquel pacto fue lo que los llevó a todo este caos.

Lo mejor sería arreglar todo esto de una vez por todas. Lo más probable es que Bulma ya no quiera verlo así que no podía insistir más con ella. Empezaría con sus amigos y ya vería si tenía o no otra oportunidad con la peliazul.

Antes de que terminara la noche, se dirigió a la casa de Krilin. Compró un helado y una botella de whisky para beber mientras arreglaran sus problemas. Llegó a su apartamento. Krilin abrió la puerta. Vegeta sólo le mostró lo que había comprado sin decir nada. Krilin lo dejó entrar. Ambos se fueron a sentar al sofá sin decir una sola palabra.

El pelinegro tomaba el helado para consumirlo y Krilin bebía el trago.

–Esto sí saben bien juntos. – intercambiaban de producto, Vegeta tomaba el trago y Krilin el helado.

–Sí… la verdad que sí. – otra vez silencio total.

–Mira…Sabes…yo – intentaba explicar Vegeta.

–Lo sé –interrumpió el calvito –No tienes que disculparte.

–Está bien. ¿Y sabes algo de Kakarotto?

–Pues sí, la otra vez hablamos y nos disculpamos por la pelea – hizo una pausa –Deberías hacer lo mismo.

–Sí, creo que sí.


Al día siguiente, Vegeta fue al apartamento de Gokú para ir a desayunar y así poder hablar.
En el camino hablaron sobre lo ocurrido y decidieron olvidarlo. Después de todo, son mejores amigos de años y una simple pelea no los separaría. Llegaron a la cafetería y se dispusieron a conversar de nuevo.

–Es sólo que no lo sé. Para ser honesto, me estoy divirtiendo saliendo con mujeres y buscando chicas, haciendo esas cosas. – se explicaba Gokú.

–¿Haciendo esas cosas?

–Sí, preferiría dejar de hacer esas cosas y quedarme con una, siempre y cuando esa una sea Chichi.

–Lo sé.

–¿Lo sabes?

–Sé cómo te siente. Deberías ir y decirle lo que sientes. ¿Qué es lo que más te gusta de ella?

–Amo la forma en la que ríe forzado cuando sabe que lo necesito. Amo la forma en la que encajamos en la cama. Amo las sonrisas que me regala cada mañana. ¡Amo todo de ella!

–¿Qué haces aquí? Deberías ir y decirle todo eso.

–¿Sabes qué? Tienes razón. Esta vez no permitiré que se vaya. La seguiré e insistiré hasta que me escuche.

–Bien por ti.

–Sí, ahora mismo lo haré. – se levantó de su asiento.

–¡Sí, vamos! – animó Vegeta. Ambos salieron afuera.

–Sí, aquí voy. – dijo Gokú corriendo por la calle sin percatarse del auto que se aproximaba.

–Sí, tú puedes.

–¡Sí! – se dio la vuelta para ver a su amigo.

–¡Mierda! ¡Cuidado! – su grito fue demasiado tarde pues el taxi ya lo había chocado al pelinegro.


En el hospital ya estaban Vegeta y Krilin con él.

–Gastaste cuatro bolsas de suero. Estuviste muy deshidratado. – le comentó Vegeta.

–puu… – Gokú hizo un sonido gracioso mientras levantaba su mano, debajo de las sábanas, aparentando tener una erección. Vegeta rió.

–Necesitas ser domesticado. Siempre haces estas cosas. – respondió disgustado Krilin.

–¿Qué diablos estabas haciendo? – interrumpió Chichi, entrando a la habitación.

–Estaba corriendo – respondió el pelinegro.

–¿Por qué?

–Sí ¿por què? –preguntó Krilin, también.

–Shhh… – calló vegeta a su amigo. –Porque yo…realmente lo siento. – respondió serio –En serio lo siento. Iba corriendo a decirte que realmente siento haberte mentido. Y debí haberles dicho a estos dos que estábamos saliendo. Quiero salir contigo Chichi, una cita de verdad. Gritarle al mundo que te quiero muchísimo, que quiero estar contigo.

–Yo también – respondió Chichi con una sonrisa –Eres un idiota – susurró para, finalmente, acercarse a él y besarlo.

–¡Bravo! – susurraron los dos mientras aplaudían. Gokú les sacó el dedo del medio mientras seguía besando a la pelinegra.

Krilin salió de la habitación para llamar a alguien.

–Hola, soy Krilin.

–Me estaba preguntando si llamarías algún día– contestaron desde la otra línea del teléfono.

–Bueno. Me encantaría volver a verte.

–¿Enserio? Te tomó una eternidad para decidirte. – respondió la rubia, 18. –A mí también me gustaría verte.

–De eso hablaba. ¡Genial!

–¿En serio? ¿Quién es el que demora tanto?

–Sí, fue mi culpa – respondió riendo – ¿nos vemos esta noche?

–Claro que sí. Adiós.

–Hasta entonces…

Continuará…


N/A: Bueno, como ya había mencionado antes, creo que el próximo será el final. Espero que les haya gustado éste capítulo. Nuevamente, agradezco por sus reviews a cada una de ustedes que me acompañaron en éste fic. Gracias a todo aquel que haya leído esta historia, me da gusto que se tomaran su tiempo.
Nos vemos en la próxima actualización, con el gran final, cuídense mucho y ¡hasta pronto!