Disclaimer: Dragon Ball Z pertenece a Akira Toriyama.
Las Novias De Mis Amigos
Capítulo XIV: Juntos Por Siempre
Dos meses habían pasado desde aquel accidente. Era un otoño de nuevas expectativas para todos. Un hermoso otoño.
Krilin seguía saliendo con 18, ya avanzaban poco a poco ya que el pequeño aún estaba en trámites del divorcio y pronto entablarían una relación formal.
Esa mujer era increíble. Tal vez terminar con su ex-esposa no fue tan malo después de todo.
18 era divertida, apasionada, no muy amorosa pero cariñosa ante su tacto. Eso sin mencionar que era una mujer muy hermosa y sexy. Definitivamente fue un idiota por no haberla llamado antes pero bueno, como dice el dicho, "más vale tarde que nunca".
Y hacerlo fue la mejor decisión, pues ahora, sí, era feliz.
Gokú pasaba por algo similar. Tener devuelta a Chichi lo hizo muy feliz. Incluso se sentía tonto por la forma en la que antes era con las mujeres. Pero eso cambió. Ella lo cambió.
Si antes se excusaba para no volver con las mismas mujeres, con ella hacía hasta lo imposible por volver a verla.
Todo era perfecto. Simplemente perfecto. Excepto para uno de ellos.
Para Vegeta el otoño era gris. Después de aquella vez, en la que le devolvió la llave, no la volvió a ver. ¿Qué pasó con ella? ¿No se habrá ido a otro lado? Y aunque no le gustaba para nada, no podía evitar preguntarse ¿Estará con otro? ¿Estará en una relación? ¿Comprometida? No, lo último lo dudaba pero aun así le causaba ¿Celos? ¿Dolor? No importa cuál de los dos porque al final de cuenta le molestaba, y mucho.
Estaba feliz por sus amigos. Se lo veían felices y pues sólo les deseaba lo mejor. A pesar de eso estaba muy triste mas no lo demostraba. Tampoco era necesario pues sus amigos ya lo conocían. Sabían que algo estaba mal con él y podrían suponer que cierta peliazul estaba incluida.
Vegeta estaba en su apartamento solo. Aquella noche no fue diferente a las demás que pasaron desde hace dos meses. Al igual que las anteriores noches, en las últimas semanas, estaba navegando en la página social "Facebook", en el perfil de Bulma, específicamente.
Una y otra vez viendo cada una de sus fotos. Se veía hermosa, eso no le cabía duda. Suspiró. Realmente se sentía patético por todo lo que le pasaba. Creyó que sería algo temporal y se iba a recomponer pero no fue así. Todos sus pensamientos se disolvieron al ver una foto diferente a las demás. Era una nueva recién publicada.
– ¿Ehh? Un Puto tipo con un estúpido sombrero rojo – miró extrañado la imagen –. ¿Quién demonios eres? – susurró.
Entró al perfil del hombre que había visto en la foto con la peliazul para saber más sobre él. En realidad no debía de importarle, podría ser un imbécil cualquiera. Mas no podía evitar clickear y seguir viendo sus fotos, después de haber visto un poco de su información.
–¡Al diablo! Voy a acosarte.
Salió de Facebook y entró a la página "Google" para investigar más sobre aquel tipo. Algo le incitaba a saber quién podría estar reemplazándolo.
–Jared Brooks – decía el nombre del tipo mientras lo escribía –. Jared "17" Brooks, restaurador – empezó a leer un poco de su información.
–Qué pedazo de mierda es este tipo – dijo disgustado.
Entró a otra página social, en el perfil del hombre. Vio, nuevamente, las fotos del tipo. Una por una, el hombre mediano de cabello negro lacio y largo, hasta los hombros, y un cuerpo bastante musculoso. Aunque, según él, no tanto como él.
Frunció el ceño cuando vio una foto de él, esta vez, con Bulma. Estaban abrazados.
–Maldición– susurró. –No puede ser.
Cada una de las imágenes, que le seguían a aquella foto, era de ambos abrazados. Vegeta no aguantó más y cerró su laptop de golpe. Se quedó sentado viendo su ordenador. Tenía la vista perdida, los pensamientos pasaban una y otra vez de aquel idiota con Bulma. Volteó la cabeza y dirigió su vista a un retrato. Era de él junto a la peliazul. Ambos sonreían, se veían felices. A diferencia de ahora que sólo sentía vacío.
Se acercó al retrato, lentamente, y lo tomó, aproximándolo a su rostro.
–Bulma…– susurró mientras tocaba la imagen de la peliazul con las yemas de sus dedos. Agachó la cabeza y se volvió a reprender, como muchas otras veces, por lo imbécil que fue.
El sonido de su celular lo sacó de sus pensamientos. Se dirigió a la mesa y lo tomó.
–Hola– contestó sin ganas.
–Vegeta. ¿Dónde estás? – respondió Gokú –. Te estamos esperando aquí con Krilin.
–¡Diablos! Lo olvidé– suspiró. ¿Ir o quedarse a lamentarse? –. Llego en unos minutos– se decidió.
Ya estaba vestido y no le importaba como iba, así que sólo tomó su chaqueta y salió.
En un par de minutos ya estaba en un bar con sus amigos. Se la estaban pasando bien, hablando de cosas triviales.
–Es decir, honestamente, lo encuentro desagradable– comentaba el de cabello alborotado –. El modo en el que ustedes abrazan la vida de soltero. Ya saben: las mujeres, las juergas.
–Estuviste en una relación un par de minutos…– comentaba Krilin.
–Y ya se cree un imbécil decente– terminó de hablar Vegeta.
–Muchachos, miren. Sólo estoy enamorado ¿sí?– afirmaba Gokú –. Y he tenido tiempo para darme cuenta los desagradables que son ambos. Sobre todo tú, Vegeta.
–¿Qué demonios pasa conmigo?
–Eres el peor. Tú también eres desagradable– le dijo al calvito.
–Oye. Sabes que estoy con 18. ¿Por qué me acusas de ser como él? – se excusaba Krilin –. Además, cuando estábamos solteros, fui yo quien les dijo que era desagradable lo que hacían.
–Está bien. Relájate. Y tú…– nuevamente volvió al pelinegro –. ¿Acaso publicaste un video en el muro de Bulma?
–No– negaba Vegeta.
–¡Sí! Sí, lo hiciste. Porque lo estoy viendo ahora mismo.
–¿Es un video divertido o uno tierno?– preguntó Krilin.
–Es un video divertido y tierno – respondió Gokú –. ¡Vegeta, eres un marica!
–¿Le mandaste un video divertido y tierno?
–Yo…Sí, supongo…No lo sé– tartamudeaba –. Eso fue hace un par de días atrás y creo que no lo vio pues no comentó nada. No sé que estoy haciendo.
–Amigo. ¡Creo que la amas!– acusó el pelinegro más alto.
–Creo que eso es amor– seguía Krilin.
–No lo sé, viejo.
–¿A qué te refieres con que no lo sabes?
–No lo sé. Tal vez sí la amo– aceptó y suspiró. Se quitó un peso de encima. Se sentía aliviado de sacar esas palabras después de estar aguantando todo ese pesar durante todo éste tiempo.
Gokú y Krilin se callaron ante lo que habían escuchado. Era la primera vez que Vegeta decía algo así. Lo miraron extrañado y luego con tristeza. Ambos sabían lo que era enamorarse y perder ese amor.
–Bueno, entonces tienes que decirle– animó Krilin.
–Tienes que hacerlo– apoyó Gokú.
–No lo sé.
–Tienes que hacerlo. Será divertido y tierno ya que, aparentemente, eso va contigo. Ya sabes, te gusta esa mierda– bromeó el de cabello alborotado. Todos rieron.
–Ni siquiera sé dónde…
–¿Qué estamos esperando? Vayamos a su casa. ¿Dónde está en éste momento?
Vegeta se puso pensativo. Claro, cómo no se le ocurrió antes.
–Tercer martes del mes– dijo –. Está en su club de lecturas.
–Wow…Eso suena a un acosador– bromeó Krilin.
–Es espeluznante que sepas eso– continuó Gokú –. ¿Alguien va a su club?
–¡No! Nadie va nunca.
–¿Nadie aparece?
–Entonces…Tú vas a ser el tipo – habló Gokú –que se va aparecer.
–"Nos molimos a golpes, la mano de mi padre estaba sobre la rueda"– narraba un hombre parado delante de todos.
–Así que nadie viene ¿eh? – reprendió Gokú molesto ante lo apretado que se encontraba en la muchedumbre de personas que habían en toda la biblioteca.
–Sí. Bueno, nadie venía…–se excusó el pelinegro.
–"Miré a los murciélagos crepitar y lanzarse sobre el cielo"– seguía leyendo su libro el hombre que narraba. –"No conocían el aquí. Sólo conocían el eco del allá". Gracias. – cerró su libro y se inclinó demostrando su elegancia, como escritor, ante los demás por haberle escuchado.
Todos aplaudieron y Bulma se levantó para acompañarlo adelante y hablar ante los demás.
–Gracias por compartir tu libro el día de hoy– dijo Bulma –. ¿Alguien tiene alguna pregunta?
–¿Qué debo hacer? –preguntó Vegeta a sus amigos.
–No lo sé. Sólo haz algo.
Vegeta respiró hondo y levantó su mano. En ese momento Bulma lo miró y abrió la boca de sorpresa. Hace tiempo que no lo veía. Y aunque no le gustaba admitirlo, se odiaba por hacerlo, lo extrañaba muchísimo.
–Sí, yo tengo algo que me gustaría leer.
–Éste no es un lugar donde puedes compartir algo de tu propia autoría…– se negaba Bulma.
–Muchas gracias– interrumpió –.Es un honor estar aquí.
–Esto será divertido – susurró Gokú sin dejar de sonreír.
–Creo que será difícil superarlo– le dijo al hombre que había terminado de narrar.
–Entonces, no lo hagas– aconsejó aquel hombre.
–Me gustaría intentarlo.
–Lo siento mucho, yo no…– Se disculpaba Bulma.
–No, está bien. Que lo haga, no hay problema.
Todo fue silencio en ese momento. Gokú y Krilin sólo estornudaban para quitar ese incómodo silencio. Vegeta se quedaba pensando qué podía decir al respecto mientras la miraba fijamente a la peliazul. Tomó un libro y empezó a hablar.
–Entonces el otro tipo le ofreció un trago, al mismo tiempo que Vegeta llegaba a sentarse a su lado– narraba el pelinegro –.Y ella le preguntó al tipo, ¿Qué pasa si disfruto el trago? El tipo fingió no saber la respuesta así que ella se lo dijo. Le dijo que disfrutarían jugar en ese bar de mierda hasta que volvieran a su casa. Ella le dijo que tendrían que escuchar a su compañero de cuarto follando con una tal Emily o Hilary, o como mierda se llamase, hasta que se durmieran.
–Y le respondió que un año después todavía estarían en el mismo bar, con los mismos juegos de coqueteos de mierda. Con la única diferencia que ahora él siente la presión de casarse y tener hijos, pensando que eso es lo que ella quiere. Y luego en los veranos irían a visitar a los campos.
–A conocer a sus jodidos padres – siguió Bulma, recordando aquella noche en la que se conocieron.
–Preguntándose todo el tiempo si ellos la creerían lo suficientemente bonita– volvía a narrar Vegeta.
–Inteligente – corrigió Bulma.
–Preguntándose todo el tiempo si ellos la creerían lo suficientemente inteligente.
–Porque nadie lo era.
–Y nadie nunca lo sería– Siguió el de cabello de flama –. Y Vegeta lo sabía. Y hubiera dado todo por volver a aquel momento. El momento donde se conocieron, antes de que algo saliera mal– pausó un momento para verla a los ojos –. Antes de que él no estuviera para ella cuando más lo necesitó. Antes de que él entendiera que el estar ahí para alguien en los momentos más duros lo es todo en una relación. Vegeta lo sabe ahora. Y lamenta tanto lo que hizo.
Bulma no pudo aguantar y empezó a lagrimear por todas las palabras que le decía aquel hombre.
–Pero Vegeta también se dio cuenta de que en ese momento, no estaba asustado porque pensaba que ella no era la indicada. Estaba asustado porque sabía que lo era. Y si ella le diera una oportunidad más, sólo una más, ella sabría dónde encontrarlo.– terminó de hablar retirándose, con sus amigos, del lugar.
Bulma sólo observaba cómo se iba aquel hombre sin hacer nada para detenerlo.
Una oportunidad más. Le pidió una oportunidad más. Después de todo lo que pasó, se atrevió a buscarla y decirle todo lo que había estado guardando en esos meses, lo que ambos habían estado guardando. Sólo que ella no pudo decirle nada. Cerró los ojos mientras escuchaba los aplausos de las personas.
No podía negar que lo amaba, mas aun no olvidaba lo que había pasado en aquel momento cuando lo quiso a su lado para no sufrir tanto la muerte de su padre. Él terminó de romper su corazón. Ahora intenta recomponerlo pero ¿Por cuánto tiempo? Con vegeta nunca se sabía. Lo conocía, sabía cómo es con las mujeres pero no puede dejar de pensar en que, a pesar de aquello, lo quería tal como era. Con sus tantos defectos y sus pocas virtudes.
"¿Una oportunidad más?"
Pov Vegeta
Son las 2:18 de la mañana, a mediados de febrero.
Llevo sentado casi cuatros horas en una banca. ¡Me muero de frío!
¿Por qué estoy aquí?... ¿Por qué sigo en esta banca?
Volteé mi cabeza y la vi…esa era la razón por la cual seguía sentado, congelándome, en la plaza.
Bulma… le dije que sabría dónde encontrarme si me daba una oportunidad y verla caminar hacia mí era mi respuesta.
No pude evitar sonreír ampliamente. Una oportunidad que no desaprovecharía y que pelearía por mantenerla a mi lado.
Se aproximó con su sonrisa y su cariño, su estilo único. Antes de que se sentara, yo me adelanté y me levanté para abrazarla. No suelo hacer esos afectos comúnmente pero ésta ocasión merecía eso y más…
Todo mi pesar se esfumó de mí en aquel momento. Ella estaría conmigo, se quedaría a mi lado y no la soltaría nunca.
Meses Después…
Aprendí muchas cosas en estos últimos meses. Si me hubieran dicho que encontraría al amor de mi vida y que sufriría por eso, yo me hubiera burlado de aquello. Jamás imaginé que un momento como el de ahora estaría pasando.
Yo, un muchacho promiscuo cuyo objetivo de la vida era disfrutar la juventud y parte de la adultez con mujeres hermosas y mis amigos. Jamás pensé que sentaría cabeza pero mírenme. Ahora, estoy aquí con una mujer hermosa e increíble.
Me encuentro en una habitación vistiéndome. En cuestión de minutos empezará la celebración.
Se preguntarán "¿De qué estoy hablando?" Pues…como ya pudieron haber imaginado, estoy aquí en una iglesia a punto de casarme con el amor de mi vida.
Kakarotto y Chichi ya lo hicieron. Krilin prefirió esperar más tiempo con la rubia. Yo no quise esperar más. Después de la pequeña experiencia que tuve, al perderla, no quiero volver a pasar por aquella. No quiero volver a perderla. Por esa razón estoy aquí caminando hacia el altar para recibirla y convertirla en MI mujer.
Esa fue mi historia del "Entonces", una situación que odiaba y que ahora la he aceptado parte de mi vida con ella. La encrucijada que siempre evitaba se acabó.
Kakarotto no dejaba de sonreír como un idiota. Sé que me molestará como yo lo hice el día de su boda. Él y Krilin son mis padrinos, casualmente Chichi y 18 son las damas de Bulma.
Hablando de ella, se veía muy hermosa caminando hacia mí al lado de su padre. Me entregó su mano y me dijo que la cuidara. Ella me miraba con su brillo en sus hermosos ojos zafiros, un brillo único y especial para mí.
El sacerdote empezó a hablar y yo no dejaba de pensar en todo lo ocurrido. Les conté mi historia… ¿Pensaron que yo estaría en un momento así? A veces no sé si merezco a Bulma. Es tan perfecta que me hace pensar que no soy para ella, pero siempre está ahí, a mi lado, tomándome la mano y diciéndome que estaríamos juntos y que somos perfectos el uno al otro, tal para cual. Eso me aliviaba.
–Acepto– oí decir a Bulma mirándome y sonriéndome. Nuevamente me quedé hipnotizado. Luego de unos segundos noté que dejó de sonreír y cambiaba su gesto, eso me extrañó.
–¿Y tú Vegeta, aceptas a Bulma?– Me repitió insistente el sacerdote. Entonces volví a la realidad.
–Sí, acepto.
Bulma suspiró y yo la miré para después besarla.
–¿Por qué tardaste tanto en responder?
–Recordaba nuestra historia y verte así de hermosa sólo me hace distraerme aún más.
La tomé y la volví a besar. Sólo quería tenerla así para mí.
El mundo te romperá el corazón muchas veces y tú sólo tienes que levantarte y luchar contra aquel dolor. No puedo explicarte cómo…Tú debes saber hacerlo y cuando lo logres sabrás que valió la pena. Que todo tu esfuerzo te llevará a la gloria. Para un nuevo e increíble destino, que tú mismo construirás…
En mi caso, sacrifiqué mi vida de soltería y mis diversiones, mi forma de ser en general, por ella. Lo haría una y otra vez si obtuviera éste mismo final. Con ella en mi destino, yo me esforzaré y pelearé por mantener éste destino… Con ella a mi lado por siempre.
FIN
N/A: ¡Holaaa a todos! Espero que estén muy bien y aquí les dejo éste final. Mi primer final. La verdad no creí que escribir un final sería difícil pues me imaginaba que sería sólo otro capítulo más. Pero no quería que fuera así pues, al igual que yo, sé que se sentirían con ganas de más… Me esforcé mucho para acabar ésta historia y lo hice por ustedes y gracias a ustedes me siento muy bien por lo que estoy haciendo.
Agradezco a todos y cada uno de ustedes por leerme y las que me dejaron un review pues aún más agradecida de leerlos cada uno de sus comentarios que me alentaron a continuar con éste fic hasta llegar aquí, el final. Muchísimas gracias por acompañarme con éste fic y bueno espero que les haya gustado tanto éste capítulo final cómo la historia.
Me siento muy feliz de haber terminado esta historia y no dejarla a medias.
Bueno, ahora sólo me queda despedirme de ustedes. Los invito a que pasen a leer mis otras historias, no sé si son de sus gustos pero de todas formas les recomiendo a que lo hagan.
Bueno, cuídense mucho, besos y ¡hasta luego! Hasta que nos volvamos a leer ;)
