El tercer cap, ojalá os guste ^^

-¿Y qué pasó después?

Magnus sonrió ante la impaciencia de su amiga, aunque para ser sincero Catalina era de las mejores personas que había podido escoger para que fuera su público.

-Vimos la pelí.- sonrió maliciosamente mientras hacían los estiramientos que el profesor de educación física, Benedic, les había ordenado.

Ella hizo un puchero.

-Eso no vale, Magnus. Quiero detalles. De-ta-lles.- seseó con fuerza la última letra.

Él rió justo cuando Benedic tocó el silbato para que empezase a correr.

-Estuvo bien.- se quedó en silencio un par de segundos, la verdad era que se lo había pasado bien.- Estuvimos más tiempo hablando que mirando la pantalla; me habló un poco de lo que le gustaría hacer después del instituto y de sus hermanos.

-¿Tiene alguno más aparte de Isabelle?

-Uno más pequeño. Max.

Catalina sacudió la cabeza sin perder la elegancia del trote.

-No puedo creer que tuvieras una cita con Alexander Lightwood.

Magnus se apartó un mechón de pelo mientras resoplaba por el comentario, al tener educación física sabía que era absurdo peinarse y maquillarse como acostumbraba, pero eso tan sólo aumentaba el odio que sentía por la asignatura.

-No fue una cita.

Su amiga rodó los ojos.

-Lo que tú digas; pero cumples un castigo y te aprendes el nombre de los familiares a la primera. Eso es serio Magnus.- él hizo un mueca, pero Catalina lo ignoró y continuó.- Además, ver una película en tu casa entra dentro de mis definiciones como citas.

-Vamos, Cat. Tú has visto películas en mi casa.

-Por favor, Magnus, es totalmente distinto. Eso no puede contar como cita ni en un millón de años.

-¿Qué no puede contar como cita?- Ragnoll había reducido la velocidad para alcanzarlos; Catalina le lanzó una mirada fulminante.

-Nada que te importe.

Él pareció pillar la sutil indirecta y recuperó la marcha para juntarse con Woolsey. Catalina estrechó los ojos sobre la espalda del chico.

-¿Aún no le has perdonado, eh?

Catalina se reajustó, innecesariamente, la coleta mientras murmuraba algo entre dientes.

-Magnus,- su voz sonaba profundamente irritada- se metió en mi relación sin ningún derecho. Me dijo que no debía salir con el hermano de Woolsey y después fue a amenazarlo.

Magnus alzó las manos para intentar tranquilizarla.

-No digo que lo que hizo estuviera bien, pero solo le amenazó con que si no te trataba bien se las tendría que ver con él.- ella masculló algo que Magnus no alcanzó a oír.- Y Scott es idiota, aún más que su hermano, y ya es decir.

Ella chasqueó la lengua.

-Parece que eso ya no es de mi incumbencia, está saliendo con la chica esa... Miranda creo.

-Rompieron la semana pasada.- ella gruñó por lo bajo al oírlo.- Últimamente parece que mira mucho a Camille.

-¿Cómo lo sabes?

Magnus se encogió de hombros y le dedicó una sonrisa sin alegría.

-Me lo ha dicho ella.

Catalina estuvo a punto de resbalarse por la impresión.

-Vamos Alec, anímate. ¡Es una fiesta!

Alec suspiró ante el entusiasmo de su hermana. Aquel sábado habían acudido al lujoso ático de Camille donde más de medio instituto se había reunido para la fiesta; Alec sabía que debería de relajarse e ir a divertirse un poco, pero no podía evitar estar de mal humor.

Su hermana había accedido, para sorpresa de todos, a acudir a la fiesta con Simon, el mejor amigo de Clary. Maia y el chico de la cafetería, (Joe, Jake o algo similar), habían preferido quedarse fuera para hablar y, lo peor de todo, Jace y Clary se estaban liando en un sillón que había en una esquina; no se habían despegado en toda la noche.

-¡Alec!- Isabelle le dio un manotazo y Alec esbozó una mueca.

-Iré a por algo de beber.- murmuró sin mucho entusiasmo antes de apartarse de la pared donde estaba apoyado.

Mientras se abría paso entre la muchedumbre el chico quería creer que su mal humor se debía a Jace, pero por alguna no podía evitar pensar constantemente que aquel miércoles entregaría el trabajo y toda su relación con Magnus terminaría. Se llenó el vaso de algo que parecía fuerte y le dio un trago con ganas. Se lo había pasado mucho mejor de lo que jamás admitiría quedando con Magnus por las tardes.

Con otro suspiro comenzó su camino de vuelta solo para descubrir que Isabelle y Simon conversaban alegremente. Sin querer tocar aquella noche el peligroso tema de la vida amorosa de su hermana pequeña, Alec decidió salir a la gran terraza del ático, donde había menos gente.

Se inclinó sobre la barandilla, con el vaso entre las manos; era mucho más fuerte de lo que él hubiera preferido, pero en aquellas circunstancias encontró cierto consuelo en el ardor que le provocaba.

-¡Alexander! ¿Qué haces aquí abandonado?

Alec se sobresaltó al escuchar la voz familiar, giró la cabeza con rapidez para encontrarse a un Magnus sonriente que se acercaba a él. Al ver su expresión Magnus borró la sonrisa.

-Oh, Dios. No me digas que de verdad te han abandonado.

-¿Qué? No, no...- Alec se encontró apartándose de la barandilla solo para agarrarse casi en el acto, se sentía un poco inestable.- Me he ido yo. ¿Qué haces tú aquí?

Magnus le dedicó una sonrisa burlona mientras se apoyaba a su lado.

-¿Qué pasa? ¿Pensabas que solo iban a invitar a las animadoras y a tu grupito popular?

Alec negó con la cabeza sintiéndose estúpido. Por supuesto que Magnus había sido invitado. A pesar de sus palabras el nombre del chico era tan conocido como el de Jace.

Dio otro trago solo para descubrir que el contenido del vaso ya se había agotado, miró al objeto como si éste lo hubiese traicionado.

-¿Vienes a por algo más de beber?

Magnus se encogió de hombros con aquella sonrisa deslumbrante.

-Claro.

Mientras la noche avanzaba Alec se sorprendió de nuevo por la facilidad con la que Magnus era capaz de hacerle conversar. A él no parecía importarle si a veces no entendía el sarcasmo y contestaba con sinceridad o si decía frases que no eran muy típicas para alguien de su edad.

Magnus bromeó sobre algo, en medio de la espiral en la que se había sumido la estancia Alec no entendió las palabras, pero fue incapaz de apartar los ojos de los labios del otro chico. Mientras el mundo daba vueltas se tambaleó y, con toda probabilidad, se hubiera caído de no ser por la pared que encontró justo a su espalda.

Magnus se interrumpió y lo miró con preocupación.

-¿Alexander?

Él se valió de la pared para erguirse un poco.

-Eh... estoy bien.- Intentó hacer la prueba y apartarse del muro, pero la habitación giraba demasiado deprisa.- Solo un poco mareado.

Magnus se inclinó y le quitó el vaso que tenía en la mano; Alec fue incapaz de recordar cuántos había bebido, había perdido la pista al cuarto.

-Vamos fuera.- le empujó ligeramente para que pasase un brazo por los hombros.- Has bebido demasiado, el aire te sentará bien.

Fuera lo que fuese que Alec tenía pensado decir en protesta, murió cuando le llegó el olor de Magnus.

¿Por qué tiene que oler tan bien?

Cerró los ojos por el calor del otro cuerpo y dejó que su compañero lo medio arrastrase hasta la calle.

En cualquier otra circunstancia quizás se hubiera preocupado por haberse tomado tantas confianzas con Magnus o por toda la gente que debía de estar viéndoles y podrían disparar cualquier tipo de rumores; pero Alec había llegado a un punto donde estaba harto de todo.

¿Qué más da? Pensó mientras se abandonaba y se apoyaba más de la cuenta en Magnus; por suerte el otro chico era fuerte, lo suficiente para aguantas el peso de Alec sin resoplar ni protestar.

-¿Te encuentras bien?- nada más salir al exterior la voz de Magnus sonó justo sobre su oído.

Se ruborizó con fuerza y asintió mientras el aire frío le devolvía algo de cordura y se apartaba un poco de él; su idea había sido apartarse por completo, pero el mundo aún seguía inestable y Magnus se convirtió en algo indispensable para no caer al suelo.

Magnus comenzó a hacerle andar a paso lento, dejando que la brisa fresca calmase a Alec.

-¿Dónde están?- preguntó de golpe, y al ver la turbación de Alec aclaró:- Tu grupito, no sueles alejarte mucho de ellos... Me ha sorprendido no ver a ninguno mientras salíamos.

-Ah...- se encogió de hombros intentando fingir indiferencia, aunque fracasó estrepitosamente.- Están ocupados. Parejas.- De pronto la situación le pareció aún peor que cuando había estado en el ático.- Todo el mundo tiene pareja.- soltó una amarga carcajada.

-Bueno, no todos; aún quedamos unos pocos libres.

Hubo algo, algún matiz en su tono de voz, que provocó que Alec levantase la cabeza y lo mirase fijamente.

Pequeñas motas de purpurina brillaban en el cabello oscuro de Magnus, atrapando la tenue luz de la calle mal iluminada; por alguna razón sus ojos verdes estaban más oscuros que nunca y Alec se encontró siendo incapaz de apartar la mirada de su boca; captó el destello de sus dientes, de un blanco impoluto, y lo siguiente que supo es que se estaban besando.

Alec sintió una corriente eléctrica, Magnus tenía un sabor mil veces mejor de lo que se había imaginado; se movía con lentitud, sin presionarlo, como si estuviera tanteando el terreno. Alec cerró los ojos, casi cediendo al abandono... y entonces los abrió de golpe y se apartó.

Magnus se quedó inmóvil por el shock; no es que su historial de rechazos fuera muy grande, pero jamás lo habían hecho con aquella brusquedad.

-T-te has confundido conmigo... No soy... no soy de esos.

Magnus lo miró fijamente sintiendo una oleada de emociones que se arremolinaban dentro de él: decepción, frustración, ira, tristeza... Un millar de preguntas y comentarios sarcásticos le vinieron a la mente; eran tantas sensaciones que cuando quiso soltarlas todas a la vez fracasó en el intentó y tan solo fue capaz de preguntar:

-¿Qué?

-Los dos somos chicos...- sacudió la cabeza.- No.

-¿Qué clase de argumento es ese?- Magnus buscó su mirada, pero Alexander continuaba rehusándolo.- Ni siquiera me has dicho que no te gusto. Te he pillado más de una vez mirándome.

Alexander se ruborizó de la cabeza a los pies y abrió y cerró la boca varias veces como un pez.

-Te has confundido.- repitió, casi rogando.

Magnus se sentía ultrajado, quiso replicarle, decir todo lo que tenía en mente; pero entonces fue capaz de ver la cara de Alexander y se detuvo. Había angustia allí, un dolor hondo y desgarrador que cortó fuera lo que fuese que Magnus iba a decir. Al verlo lo único que quiso hacer fue abrazarlo y reconfortarlo, pero sabía que Alexander no lo aceptaría.

Cerró los ojos y se tragó el orgullo.

-Está bien, perdona.- hubo una pausa incómoda en la que ambos miraron fijamente al suelo, sin saber qué hacer- ¿Te apetece volver a la fiesta o prefieres volver a casa?

Alec alzó la cabeza sorprendido; Magnus no lo miraba, mantenía la vista fija en la nada, de forma que solo podía verle el perfil.

-Aún sigues mal por lo que has bebido, no puedo dejarte aquí; déjame acompañarte al menos hasta el ático de Camille.

Alec caminó por el comedor con el cuerpo cansado y los ojos llenos de ojeras; no sólo no había sido capaz de dormir la noche pasada sino que se había pasado todo el domingo en la cama dándole vueltas al tema. Había dado su primer beso. Con un chico.

Con Magnus Bane.

Se ruborizó tanto que tuvo ganas de ponerse la capucha de la sudadera.

-¡Alec!- el joven salió de sus pensamientos al escuchar el tono de reproche de Isabelle.- ¿Qué es eso?

Alec miró en dirección a lo que señalaba, a su bandeja, y sintió que el estómago se le revolvía; había pillado lo primero que había visto: un extraño líquido verde que debía ser puré de guisantes, pero que en su lugar parecía agua estancada y unas pequeñas bolas marrones de carne que olían a comida para perro.

-No tengo hambre.- murmuró.

-Vaya, quién diría que podrías resistirte a la sopa de musgo.- Jace intentó bromear con él, pero la mirada de Alec siguió hueca; no somo si no le hubiera escuchado, sino más bien como si el comentario hubiera pasado a través de él.- Alec...- intercambió una mirada preocupada con Isabelle.

-¿Esto no tendrá que ver con el castigo que tienes que hacer con Magnus, verdad?

Alec dio un respingo y, por primera vez aquel día, miró a su hermana viéndola realmente; antes de que pudiera responder nada, Simon, que había captado la última parte de la conversación, intervino.

-¿Tienes que hacer un castigo con Bane? ¿Magnus Bane?

Simon parpadeó detrás de los cristales de sus gafas sin saber por qué de repente tenía la sensación de que su comentario no había sido muy acertado. Jace masculló algo entre dientes, lo suficientemente bajo como para que ni siquiera Clary lo escuchase; Isabelle suspiró y se pasó la mano por el pelo y Alec... Alec parecía más incómodo con él que de costumbre.

Sin darle tiempo a responder Sebastian también se metió en la conversación.

-Ese tío es un enfermo: se folla a cualquiera, le da igual si es tío o tía. Es como una puta, pero sin cobrar.- hizo una mueca de asco.- Encima es un puto marica; si solo hay que ver cómo va.

Scott y él intercambiaron una carcajada.

Alec agachó la cabeza e intentó no encogerse como si le hubieran dado un puñetazo; pero lo cierto era que cada palabra había hecho mella en él. Apretó las manos en puños mientras la vista se le nublaba; era como si las paredes del comedor lo estuvieran aplastando.

Cuando por casualidad captó otro trozo de la conversación Jace parecía estar de haciendo de mediador a algo que Clary había gritado.

-...sabrás tú.- se defendía Sebastian.- Es un imbécil y un jodido enfermo; apuesto a que va por ahí...

-Cállate.- Alec se puso en pie, silenciando a toda la mesa.

La sangre se le había subido a la cabeza; recordaba una y otra vez la cara que Magnus había puesto cuando le había rechazado: le había hecho daño y aún así no le había presionado, ni siquiera le había dejado tirado en la calle y nadie hubiera podido reprocharle que lo hiciera.

-¿Qué pasa, Alec? ¿Tú también estás defendiendo a tu novia o...?

-Seb, vale ya.- Jace imitó el gesto de Alec para cortar la conversación. Podría pasarle por alto un montón de cosas, pero no iba a permitir que cruzase la línea con Alec.

Sin embargo Alec había comenzado a marcharse antes de Sebastian hubiera terminado la frase.

-¡Alec!- Jace lo llamó, pero su amigo lo ignoró mientras se precipitaba fuera.

Sin querer aguantar una hora de tensión al lado de un Alexander incómodo, Magnus decidió que, puesto que no había podido dormir bien, podía permitirse el lujo de saltarse historia a última hora. Caminó por el aparcamiento para salir por la puerta de atrás y casi estuvo a punto de darse de bruces con...

-¿Alexander?

-¡Magnus!

El joven dio un respingo al oírlo y se puso en pie solo para volver a dejarse caer sobre el bordillo. Parecía un cachorro al que hubieran pateado antes de abandonarlo.

-¿Qué haces aquí?

-Yo... eh...- el chico se miró las zapatillas.- Quería irme a casa, pero Izzy tiene las llaves del coche y...

-Supongo que no puedes ir y pedírselas, ¿verdad?

Magnus había intentado ser sarcástico, pero Alec no pareció percibirlo.

-No. No quiero volver ahí.- se abrazó a sí mismo.

Definitivamente era como un cachorro apaleado.

Magnus suspiró y se insultó mentalmente antes de decir lo que sabía que no debería decir.

-Puedes venir a mi casa; mi madre trabaja hasta tarde.

Debo de haberme vuelto masoquista.

El silencio se alargó tanto que Magnus estaba a punto de marcharse sin más.

-Magnus, sobre lo del sábado...

Teniendo la herida demasiado sensible, Magnus chasqueó la lengua impaciente.

-Mira, si eso es todo lo que te preocupa puedes estar tranquilo con eso; no tengo la costumbre de acosar a la gente, ¿de acuerdo? Y puedes venir o quedarte, tú decides.

Rodeó al chico y comenzó a caminar hacia la puerta cuando escuchó una serie de pasos apresurados.

-¡Magnus!- Alec lo alcanzó.- Sólo quería pedirte perdón.

-Ah...- el chico de ojos verdes se quedó muy bien si saber qué decir, ni en un millón de años habría esperado que Alexander Lightwood se disculpase.

Durante unos instantes se quedaron contemplando a la nada, inseguros de qué hacer.

Magnus se observó el esmalte oscuro de las uñas y suspiró.

-Supongo que malinterpreté las cosas, lo siento.

-No tienes que disculparte. Yo...- Alexander se frotó la cara con las manos.- Estoy confuso.

La voz salió temblando y Magnus vio la inseguridad y el miedo que se ocultaban bajo la fachada del chico. Volvió a suspirar y le hizo un gesto con la cabeza.

-Vamos, antes de que nos vuelva a caer otro chaparrón encima como el otro día.

Alexander esbozó una débil sonrisa al oírlo y comenzó a seguirlo.

(Como empiezo los exámenes no sé si podré subir el cuarto cap antes de junio, pero lo intentaré ._. [mucha suerte a todo el mundo que también está con exámenes \(*_*) ]