Capítulo 2: Emboscadas, secuestros e interrogatorios.

- Te arrepentirás de haber peleado contra mí, te cortaré en pedazos. – amenaza Baraka

- No te tengo miedo, maldita cosa horrible. – le contestó Stryker.

El oficial de policía arremetió contra el tarkatano con todas sus fuerzas, lo golpeó varias veces en el cuerpo pero su enemigo resistía. Stryker le dio una patada al estómago que desconcertó a Baraka, él, furioso, desenfundó sus cuchillas y se lanzó dispuesto a decapitar al oficial. Casi consigue su objetivo pero no contó la agilidad de su enemigo, quien eludió el ataque y con sus tonfas se protegió de otra cuchillada certera.

- Debo derrotarlo pero no desmayarlo, necesito saber cuánto antes sobre Shao Kahn. – pensaba Stryker concentrado en derrotar a su contrincante.

Por desgracia el tarkatano logra darle un puñetazo en el rostro al protector de Earthrealm y este cae al suelo en medio de la ciudad abandonada. Baraka se relamía preparando sus cuchillas para matar.

- Ahora sí… llegó tu final, humano. – concluía el infame listo a dar el golpe final.

Stryker estaba por levantarse cuando veía a Baraka yendo hacía él pero un rayo rosa en forma de espiral impactó de lleno en el rostro del tarkatano dejándolo desmayado. Kurtis sacó su arma pero vio que la persona que lo salvo era nada más y nada menos que Sonya.

- ¿Por qué hiciste eso? – la increpó molesto el oficial. – Ya lo tenía.

- De nada. – dijo irónicamente la teniente. – Te salvé la vida, sino hacía nada Baraka te hubiera hecho pedazos.

- No iba a matarme, ya estaba por levantarme y contraatacarlo, encima lo desmayaste.

- Sí, ¿Qué querías que hiciera?

- Dejarlo lucido para poder interrogarlo.

- ¿Interrogarlo?

- Sí, este maldito debe saber dónde está Shao Kahn y necesito esa información pero no voy a esperar a que se despierte ahora.

- Bueno, ya encontrarás a otra bestia asesina para interrogar. Mira, sé que te molesta que esté contigo, pero debo acompañarte, ir solo es un suicidio.

- Nunca he necesitado compañero y hoy no será excepción.

- Asúmelo, casi te matan de no ser por mí, te guste o no yo estaré contigo.

- De acuerdo, me da igual.

El oficial y la teniente comenzaron a caminar ignorando que sus compañeras están en peligro.

Mientras, en el templo…

- ¿Dices que Shao Kahn ha absorbido las almas de casi todos los humanos en Earthrealm? – preguntaba Liu Kang.

- Me temo que sí, ahora es más poderoso, nos va a costar mucho trabajo derrotarlo. – respondía Raiden.

- No puedo creer que Johnny ya no esté, extrañare a ese loquito. – se lamentaba Jax.

- Sonya debe estar muy triste por eso… o por lo menos eso pensaba. – añadía Kung Lao.

- ¿Por qué dices eso?

- Bueno Jax, ella se fue con ese policía y eso que apenas hacía dos minutos que se conocieron.

- No digas eso de Sonya, ella lo sigue para convencerlo de no ir solo a Outworld, igual… ¿Cómo encontrará la forma de ir allí?

Nadie respondió, prefirieron callar, Raiden miraba para todos lados, muy preocupado, eso no pasó desapercibido para Kitana.

- ¿Raiden, ocurre algo?

- Kitana… te voy a pedir que te escondas en donde puedas… ahora.

Antes de que la princesa pudiera contestar un ruido fuerte alertó a los guerreros, alguien había roto la puerta del templo. Un ninja purpura, otro rojo, uno verde entraron acompañados de una shokan y dos kunoichis (ninja femenino): una de ropa verde y otra rosa.

- Raiden, ustedes y sus guerreros no volverán a ver la luz del día. – amenazaba Rain.

- Nuestro amo nos envió para destruirlos. – agregaba Ermac.

Pronto todos los protectores de Earthrealm se pusieron en guardia: Raiden iría contra Rain, Liu Kang y Kung Lao contra Ermac, Jax contra Sheeva, Nightwolf contra Mileena y Sub-Zero contra Reptile.

El ninja rojo usó sus poderes mentales para elevar a Liu Kang en el aire, pero Kung Lao lanzó su sombrero con filo e hirió al ser en un hombro, haciéndolo soltar a su amigo. Jax bloqueaba los golpes de Sheeva y contraatacaba con sus puños de metal, Nightwolf creo dos hachas de energía para contrarrestar los sais de la hibrido edeniana-tarkatana. Sub-Zero intentó congelar a Reptile pero el saurian usó su poder para hacerse invisible y desapareció, el cryomancer esperó el golpe sorpresa pero no sentía la presencia de Reptile cerca.

- Se… se fue.- dijo Sub-Zero sorprendido.

Mileena golpeó a Nightwolf y lo desorientó, pero la mujer decidió alejarse y se acercó a Jade.

- Jade, Kitana está escondida en ese cuarto. – le indicaba Mileena señalándole una puerta.

- Gracias Mileena, aquí falta esa Sonya Blade, ve si puedes encontrarla. – agradecía la kunoichi verde.

- De acuerdo. – aceptó Mileena y desapareció en un aura rosa.

- Vamos Reptile. – le dijo Jade al aire.

- Sí. – le respondió una voz en medio de la nada.

Kitana le había hecho caso a Raiden y se ocultó en una habitación del templo, ella quería ayudar pero si el dios del trueno le decía algo, había que hacerlo. De pronto oía pasos directo hacia la puerta de entrada a la habitación, la puerta se abrió de par en par de una patada, pronto una figura solitaria ingresaba al cuarto.

- ¡Jade! – exclamaba Kitana.

- Kitana… lo lamento pero Shao Kahn me ordenó llevarte con él.

- No voy a ir a ningún lado… por favor Jade, eres mi mejor amiga, no puedes hacerme esto.

- No tengo opción.

- ¡Sí, si la tienes, puedes ayudarme!

- No, Kitana, lo siento mucho, pero vas a tener que venir conmigo.

- Yo no iré sin pelear, Jade.

- Si, vas a venir sin pelear. – le decía una voz a sus espaldas.

Pronto reapareció Reptile detrás de ella, al parecer había entrado con Jade pero su invisibilidad lo hizo indetectable para la princesa. Antes de que esta pudiera reaccionar el saurian la tomó de las manos, luego Jade le dio un feroz puñetazo en el estómago que la desmayó.

- Listo, llevémosla con el emperador. – decía complacida Jade, aunque algo triste.

- De acuerdo. – respondía Reptile cargando a Kitana al hombro.

Aprovechando la confusión que generaban el combate entre ambas fuerzas los dos ninjas verdes huyeron con la princesa sin que nadie se percatara de ello. Raiden le arrojó un rayo eléctrico a Rain que lo dejó malherido, Ermac recibía una golpiza de parte de los dos monjes shaolin, Nightwolf disparó una flecha de energía hacía Sheeva y la dejó indefensa ante un Jax que la golpeó sin piedad. Viéndose derrotados, los guerreros de Outworld huyeron, de todas formas habían conseguido su objetivo: secuestrar a Kitana.

- Vaya que les dimos una paliza. – sonreía Jax.

- Raiden. ¿Ocurre algo? Te veo serio. – decía Kung Lao.

- No siento la presencia de Kitana aquí. – dijo el dios del trueno.

- ¡¿Qué?! – exclamó Liu Kang.

Acto seguido todos recorrieron el templo en busca de la princesa de Edenia pero no hallaron ni rastros de la mujer, Liu Kang golpeó una columna hasta destrozarla en un brote de ira.

- ¡Estúpido! – se dijo a sí mismo. – Nos distrajeron mientras se llevaban a Kitana.

- Hay que ir a buscarla. – sugería Kung Lao.

- Lamento decir que es imposible, ya se la habrán llevado a Outworld. – lamentaba Raiden.

- Entonces llévanos allí. – pedía el monje shaolin de cinta roja en la cabeza.

- No puedo, necesitamos a Sonya, a Kabal y a Stryker, sin ellos no podremos vencer…

- ¡Al diablo con ellos… llévanos allí! – repetía Liu Kang furioso.

- Cuantos más guerreros tengamos, más posibilidades tendremos de vencer a Shao Kahn. – contestó cortante el dios del trueno.

El monje se quedó enojado unos minutos pero luego se tranquilizó

- De acuerdo. – aceptó Liu Kang. – Vayamos a buscar a Sonya y los demás, pero no voy a esperar a que ese policía se decida a estar de nuestro lado o no.

- Yo voy contigo. – dijo Kung Lao.

- Yo también. – agregó Sub-Zero.

- Y yo. - acompañaba Nightwolf.

- Que demonios, voy yo también, es mi compañera de la que estamos hablando. – concluía Jax.

Volviendo a las calles de Nueva York…

Sonya y Stryker siguieron caminando en las calles solitarias, de pronto una sensación extraña los invadía, la misma sensación de ser perseguidos por alguien, Stryker le restó importancia.

- Ya, Kabal o como te llames, puedes salir. – dijo el oficial.

Escondido tras un vehículo, salía el exBlack Dragon, con sus hookswords listas, se acercó tranquilamente al dúo, su respiración podía oírse a través de su mascara.

- Otro que no se cansa de seguirme. – expresaba fastidiado Stryker.

- Oye, como dijo ella, no puedes ir solo, conozco a Shao Kahn y no es ningún debilucho. – respondía el enmascarado.

- Bien, escúchenme, no necesito niñeras.

- Stryker ¿Por qué eres así?

- Porque siempre he sido así, así nací y así moriré de viejo.

- Si vas a Outworld, te garantizo que no morirás de viejo. – le recordaba Kabal.

- Además necesitamos un portal para poder ir allí. – agregaba la teniente Blade.

- ¿Un portal? ¿Y dónde rayos podemos conseguir un portal? - preguntaba Kurtis aun más molesto.

- Yo sé de alguien que puede hacer portales, guapo. – dijo una voz femenina.

- ¿Quien mierd…? – dijo el oficial

Los tres se movieron para esquivar dos sais que fueron volando contra ellos, delante apareció una mujer vestida de ninja color rosa. En sus manos llevaba dos sais más.

- Hola. – decía la mujer y señaló a Stryker y a Kabal. – Ustedes dos deben ser los nuevos guerreros de Raiden.

- ¿Mileena? ¿Eres tú? – preguntaba Sonya incrédula.

- ¿La conoces? – le preguntó Stryker a Sonya.

- Sí, recuerdo que peleó contra Kitana y ella… pero tienes que estar muerta… ¿Cómo…?

- Mi padre, el emperador, me resucitó y me dio una segunda oportunidad. En estos momentos mi "hermanita" debe estar regresando a Outworld.

- ¿Qué?

- Como oíste Sonya, su amiga Jade la debe estar llevando a Outworld ahora mismo.

- Bueno, dijiste que conoces a alguien que sabe de portales, ¿Quién es? – increpó Stryker enojado.

- ¿Crees que voy a ser tan idiota para decírtelo? Ahora prepárense a morir.

- Esta déjenmela a mí, no he tenido acción en mucho tiempo. – decía Kabal.

Los hookswords sacaron chispas contra los sais, ambos luchadores demostraban una gran habilidad en el uso de armas blancas, lo que los hacían temibles. Kabal logró hacerle un corte en la pierna a Mileena pero ella no se rindió y le dio una patada que le desacomodó la máscara.

- ¡Hija de puta! – maldecía Kabal buscando acomodarse la máscara sin saber que Mileena se acercaba peligrosamente.

- ¡Kabal cuidado! – decía Sonya.

Pero cuando la hibrido edeniana-tarkatana se preparaba para dar el golpe fatal, Stryker sacó un dispositivo de su cinturón: una pistola eléctrica, la disparó contra la mujer, quien cayó al suelo convulsionando y retorciéndose por la electricidad.

- Je, esto es muy avanzado para ellos. – dijo Stryker apagando la pistola eléctrica.

- Buen trabajo, yo te salvé, ahora tú salvas a Kabal. – hablaba Sonya.

- Soy policía, es mi trabajo salvar vidas.

Stryker se acercó a Mileena, quien seguía retorciéndose, y le esposó las manos. Una vez que la ninja edeniana-tarkatana se recuperó miró con furia a sus vencedores.

- Ahora dime donde está el hombre que hace portales. – decía el oficial.

- Je, puedes torturarme lo que quieras pero no abriré la boca. – sonreía la ninja rosa.

Furioso, Stryker la levantó bruscamente dejando su rostro a la altura del suyo, con una mueca de extrema seriedad.

- Vas a decirme donde está. ¿De acuerdo?

- Vete al diablo, no voy a decirte nada, puedes torturarme, golpearme, violarme, pero no te diré una maldita palabra.

- Si me disculpas Stryker, tengo una idea. – añadía Kabal.

El exBlack Dragon se acercó al policía y le habló al oído, Sonya ignoraba de que estaban hablando.

- No suena tan mal. – decía Stryker sin quitar sus ojos de Mileena.

- ¿Qué? ¿Qué me van a hacer? Aunque me sodomicen no diré nada. – decía Mileena aún furiosa.

- Tranquila no te vamos a hacer eso, vamos a dar un paseo. – respondió Kurtis

Y así el trío, llevando a una prisionera, caminaron un par de calles hasta llegar a un rascacielos, de muchos pisos de altura.

Con esfuerzo, la obligaron a Mileena a entrar a un ascensor, el ascensor subió hasta llegar al último piso y de allí llegaron a la terraza.

- Lindo paseo, ¿ahora que era lo que me iban a hacer?- preguntó ironica Mileena.

- Esto. – contestó Stryker.

El oficial colocó a la ninja en el borde de la terraza, la tomó de una pierna y la dejó literalmente suspendida en el aire, si la soltaba caería al vacío. La ninja gritó al ver el suelo tan lejos de donde estaba ella.

- ¡Están locos! – gritó horrorizada Mileena

- Dinos el nombre y no te soltaré. – decía Stryker tranquilamente.

- ¡Púdrete, suéltame si quieres, no tienes las agallas! – seguía gritando la malvada mujer.

- ¿Qué no las tengo? – preguntó Stryker dejando libre un dedo de su mano.

- Stryker… déjala, parece que no hablará por más que hagas eso. – decía Sonya, preocupada por la frialdad de su compañero.

El sudor cubría el rostro de la kunoichi pero seguía maldiciendo y hablando de que no iba a decir el nombre de su conocido.

- Solo dime un nombre.

- ¡Vete al diablo!

- Parece que tienes razón, Sonya, no va a hablar. – le decía Stryker… y soltó a Mileena.

- ¡¿STRYKER, PERO QUE...?! – exclamaba Sonya hasta que el propio oficial la interrumpió.

- ¡Ahora Kabal! – ordenó Stryker.

Kabal usó su supervelocidad para bajar rápidamente del rascacielos, la ninja rosa caía gritando mientras veía el suelo acercándose más, iba a volver a morir. Cerró los ojos esperando el impacto pero lo único que sintió fueron dos cosas suaves que amortiguaron su caída, abrió lentamente sus ojos y vio un rostro horrible, lleno de cicatrices, gritó y volvió a cerrar sus ojos.

- No seré lindo, pero tú tampoco eres una supermodelo. – decía Kabal dejando a Mileena en el suelo y volviendo a colocarse la máscara, al parecer la mujer había perdido el velo durante la caída y se veían sus dientes puntiagudos de tarkatana.

Usando de nuevo su supervelocidad, Kabal volvió con Mileena en los brazos, aun temblando por la impresión, no tardó más de pocos segundos en volver con Sonya y Stryker.

- ¿Te dijo algo Kabal? – preguntó el oficial.

- No, no me dijo nada, tal vez quiera hacerlo otra vez.

- ¡NO, POR FAVOR! ¡LES DIRÉ TODO LO QUE QUIERAN SABER, PERO NO ME ARROJEN DE NUEVO! – rogaba la mujer aterrorizada por todo lo vivido.

- Muy bien, dime lo que quiero saber.

- Shang Tsung, el hechicero, él es capaz de crear portales que conectan Earthrealm con Outworld.

- ¿Y dónde está? – preguntó curioso el oficial.

- No lo sé…

- ¡Kabal! – le ordenó de nuevo Stryker, el exBlack Dragon estaba listo para arrojar de nuevo a Mileena.

- ¡Aquí en Earthrealm! ¡Él vino con nosotros al crear el portal, seguro que todavía estará aquí! – completó Mileena.

- Muy bien, gracias. – dijo Stryker y de un puñetazo desmayó a la ninja rosa.

- ¿No crees que eres un poco rudo? – decía Sonya indignada.

- Bueno, pero funcionó, ahora debemos encontrar a ese Shang Tsung y obligarlo a que nos haga un portal.

- ¿Y cómo? ¿Lo vas a colgar de un edificio y dejarlo caer para que Kabal lo ataje?

- No, no me gusta repetir trucos.

El trio bajo del rascacielos dejando a Mileena inconsciente en la terraza, aunque sin esposas ya que Stryker pensó que las necesitaría más adelante. Siguieron caminando, tenían un nuevo objetivo y no quería perderlo.

Fin del capítulo.

Bien, así concluye el segundo capítulo, lo de la emboscada al templo y el interrogatorio a Mileena fueron ideas mías, pero Jade y Reptile secuestrando a Kitana ocurre de verdad.

En el próximo capítulo veremos que le depara al policía, a la soldado y al excriminal.

Nos vemos.

Ale93371.