Capítulo 3: El portal
Stryker, Sonya y Kabal siguieron caminando en un rumbo fijo en una ciudad abandonada, la teniente no podía evitar un poco de nervios pero quería disimular ante la seriedad de sus compañeros.
- Stryker… ¿estás seguro que quieres encontrar a Shang Tsung? – preguntaba Sonya Blade.
- Si es el único que puede ayudarnos a llegar a Outworld, debemos hallarlo. – respondió seguro el oficial.
- Pero… no es un simple guerrero… es un hechicero muy poderoso… además Raiden también puede llevarnos a Outworld.
- Sonya, no podemos regresar al templo ahora, si tienes miedo no hace falta que me acompañes, puedes quedarte aquí.
- No tengo miedo por mí… sino por ti…
El policía miró sorprendido a la militar, no entendía que quería decir con esas palabras, los ojos verdes de ella miraban para otro lado mientras explicaba:
- Hace poco perdí a un compañero y amigo… no quiero perder a otro…
- Sé que te sientes mal por Cage, pero no va a pasar nada… iremos a Outworld y destruiremos a ese Shao Kahn y todo volverá a la normalidad.
- Lo dices como si fuera tan fácil Stryker, pero es una locura enfrentarse a Shao Kahn.
- Si lo atacamos por sorpresa quizás podamos vencerlo… – decía Kabal hasta que algo lo impactó.
Una esfera de energía, de color verde, golpeó de lleno al exBlack Dragon, dejándolo en el suelo desmayado. Sonya y Stryker miraron en la dirección de dónde provino dicho proyectil, los ojos de la teniente se abrieron a más no poder mientras se tapaba la boca con las manos.
- ¡Sonya! – dijo una voz, era un hombre que se acercaba, llevaba un pantalón negro y azul, pelo castaño y lentes de sol cubriéndole los ojos.
- ¡¿JOHNNY?! – exclamó Sonya Blade sorprendida.
En efecto era él, Johnny Cage, quien había sido asesinado a manos de Motaro… o por lo menos eso se pensaba.
- ¡Aléjate de ella! – amenazaba Cage a Stryker.
- Tranquilo Johnny… él es de los nuestros, - lo detuvo la militar y luego señaló al inconsciente Kabal. – Él también.
- ¿Son de los nuestros? Oh, pensé que te tenían secuestrada o algo. – decía el actor.
- ¿Tengo apariencia de secuestrador? – dijo el policía señalándose.
- Vaya… ¿eres policía?
- No, soy vendedor de helados… ¡claro que soy policía!
- Bueno, no seas así Stryker. – le recriminaba Sonya. – perdónalo, es un poco rudo.
- No hay problema, si están con nosotros, bienvenido sean… bueno lástima que tu amigo enmascarado no se puede levantar, pensé que era un enemigo.
- Sí, ese es Kabal, era un compañero de Kano en el Black Dragon pero se rebeló y ahora está con nosotros.
Sonya no podía evitar sonreír y abrazar a Cage, ella lo había dado por muerto, pero ahora estaba lo más bien, sin ningún rasguño.
- Pero Johnny… ¿Cómo sobreviviste a Motaro? Yo vi que él te clavó su lanza en el pecho. – preguntaba ella.
- Bueno, su lanza se clavó en mi pecho, un poco más y habría atravesado mi corazón. Pero hace poco Raiden me encontró, me curó… y aquí estoy. – explicaba él.
- ¿Te clavaron una lanza en el pecho? ¿Por qué no tienes cicatriz? – preguntaba seriamente Stryker.
- Porque Raiden me curó con sus poderes, no me dejó ni una marca. – le respondía también seriamente.
Los tres se quedaron en silencio, Stryker miraba a Cage con una expresión mala, como observando cada detalle de él. Para sorpresa de la teniente Stryker sacó su arma y le apuntó en la cara a Johnny.
- ¡¿Stryker?! ¡¿Qué haces?!
- ¿No te das cuenta Sonya? ¡Él no es Johnny!
- ¿Cómo puedes hablar así si nunca lo conociste como yo? ¡Acabas de conocerlo ahora!
- Tú misma dijiste que lo viste siendo asesinado, es imposible que esté aquí ahora.
- Pero Raiden pudo curarlo como dijo.
- De ser así, Raiden y los demás estarían con él. Además explícame cómo diablos llegó hasta aquí antes que nosotros.
- ¿Qué le pasa a este chiflado? – preguntaba Johnny extrañado.
- ¡Cállate! Eres uno de los hombres de Shao Kahn, deja de jugar o te volaré la tapa de los sesos.
Stryker estaba a punto de apretar el gatillo, pero Sonya, desesperada, le apuntó con su pulsera lanza rayos.
- Sonya… - trataba de hablar Stryker.
- ¡Baja el arma, Stryker!
- Mejor hazle caso. – se metía Cage.
- ¡Tú cállate! – le gritó Kurtis para luego dirigirse a Sonya. - ¡¿No te das cuenta que es un impostor, Sonya?!
- Es él Stryker, sé que es él. Por eso te pido que bajes el arma.
- No te dejes engañar… Johnny murió… tú mismo lo visto ser asesinado.
- Pero…
- ¡Pero nada! Deja que me encargué yo.
- Stryker… no volveré a repetirlo… baja el arma.
Desafiante, Stryker estaba por jalar del gatillo, con tristeza Sonya disparó un rayo rosa en forma de espiral que impactó al policía y lo dejó en el piso, herido. El actor se levantó los lentes impresionado.
- Gracias Sonya… este sujeto está loco.
- No está loco… solo está buscando venganza por lo que le hizo Shao Kahn a nuestro mundo.
- Pero podrías haber intentado convencerlo en lugar de dispararle.
- No iba a lograr convencerlo… igual no fue un disparo letal, solo lo programé para atontarlo unos momentos…
- ¿Realmente crees que soy un impostor?
- No Johnny, te conozco muy bien, ya con verte ya sé que eres tú… digo, ¿Quién más podrías ser?
- No lo sé… ¿Qué te parece… este tipo? – dijo Cage mientras un aura verde lo cubría.
Sonya miraba boquiabierta como el actor fue cambiando de forma hasta tomar otra completamente distinta, de un sujeto de largos cabellos negros, barba y ojos malignos.
- ¡Shang Tsung! – recordó la teniente Blade.
Antes de que ella pudiera reaccionar, el hechicero la golpeó con fuerza y la derribó.
- Que tonta es, señorita Blade. Parece que se olvidó mi capacidad de tomar forma de otras personas. – explicaba el brujo.
Sonya se levantó furiosa por el engaño y por haber atacado a un compañero que estaba en lo cierto. Ella había visto la habilidad de Shang Tsung, pero la emoción de ver de nuevo a Johnny la hicieron olvidar. Con bronca, la mujer arremetió contra su enemigo, lanzando patadas y golpes, como era de esperarse, debido a su superioridad, el hechicero bloqueaba todos los ataques y le lanzó una bola de fuego en forma de cráneo que le dio a la mujer de lleno.
La soldado volvió a caer, veía a su enemigo acercándose, quería levantarse pero se sentía muy débil por el golpe recibido.
- Jejeje, no tienes chances frente a mí. – reía el brujo. – Pudiste haber dejado que tú amigo me disparara, ahora aprendiste a que no debes guiarte por las apariencias.
- Y tú aprendiste que debes tener ojos en la espalda. – dijo una voz detrás de él.
Shang Tsung se dio la vuelta y se topó con el cañón del arma de Stryker, al parecer el policía se había recuperado. El brujo miraba con enojo pero el oficial aún más.
- Así que tú eres Shang Tsung. – decía Kurtis.
- Así es. – respondía amargamente el hechicero.
- Tú nos harás un portal para ir a Outworld. – ordenaba el oficial.
El brujo se echó a reír, Sonya se levantaba con esfuerzo mientras miraba toda la escena.
- ¿Por qué debería hacer eso? – preguntaba riéndose Shang Tsung.
- Porque si no, tendrás un balazo entre ceja y ceja… si realmente valoras tú vida te conviene aceptar. – le explicaba Stryker sin más.
El hechicero miraba con furia al policía pero solo conseguía que este apretara más el gatillo. La lealtad de Shang Tsung hacía Shao Kahn era mucha, pero si consideraba humillante haber sido vencido por un humano sin poderes, lo era más ser asesinado por este. Sin más opciones empezó a decir unos misteriosos conjuros, lentamente se formaba un pequeño vórtice mientras el brujo seguía con sus canticos. Luegos de unos segundos el vórtice tomó la forma de un gran portal.
Stryker no quitaba sus ojos de Shang Tsung y seguía sin hacerlo mientras le hablaba a Sonya:
- Sonya, metete al portal y dime si es Outworld. – ordenaba el oficial.
La teniente obedeció y metió la cabeza por el portal y cuando la sacó hizo un gesto afirmativo.
- Listo, ya está tu precioso portal… prepárate, porque del otro lado solo verás la muerte. – decía el hechicero con una sonrisa diabólica.
- Ya he oído eso muchas veces, sobre todo cuando estoy por ingresar a una casa de drogas en un allanamiento. – contestaba Stryker sin inmutarse. – Ahora a dormir.
De un culatazo el oficial tumbó al hechicero, quien cayó pesadamente con una herida en la cien. Con algo de vergüenza, Sonya se acercaba al hombre.
- Stryker… perdóname… yo estaba segura que era Cage…
- Después habrá tiempo para eso… vámonos.
- ¿Pero y Kabal?
- No tenemos tiempo… no sé cuánto durará el portal, es mejor entrar cuanto antes.
- Pero…
- ¿Vienes o no?
La mujer se quedó pensando, hasta que finalmente optó por seguir al oficial. Ambos cruzaron el portal, dejando atrás a su aliado y al hechicero. En unos pocos segundos el portal se cerró.
Como si se tratara de una increíble coincidencia, Raiden, Liu Kang, Kung Lao, Jax, Nightwolf y Sub-Zero llegaron al lugar.
- Kabal… - dijo el dios del trueno mirando al excriminal.
- … y Shang Tsung. – completaba Liu Kang.
- Pero no están ni Sonya ni Stryker. – hablaba Jax.
- Ya no siento su presencia aquí. – explicaba Raiden. – deben haber ido a Outworld, seguramente obligaron a Shang Tsung a crearles un portal para ir allá.
- ¿Quién lo diría? Al final el poli encontró la forma de ir a Outworld. – decía Kung Lao.
- Mejor, Raiden, ¿puedes llevarnos allá? – preguntaba Sub-Zero.
- Puedo hacerlo, si nos reunimos con ellos dos, iremos a rescatar a Kitana. –aceptó el dios del trueno. – Jax, toma a Kabal, lo necesitaremos.
El militar agarró al hombre desmayado entre sus brazos, pronto todos desparecieron en un solo relámpago brillante.
Fin del capítulo.
