Capítulo 4: Reuniendo al grupo

La teniente Sonya Blade y el oficial Kurtis Stryker aparecieron en un bosque oscuro y tenebroso, con árboles que tenían rostro y los miraban con detenimiento.

- Así que esto es Outworld. – decía el oficial.

- Solo es el bosque, aún debemos cruzar hasta la base donde está Shao Kahn. – aclaraba Sonya.

- Se ve que tú ya estuviste aquí.

- Sí, recuerdo que fui tomada prisionera, pero luego pudieron liberarme.

- Bien, tú me dirás el camino.

- Stryker, espera… estoy muy cansada, caminamos mucho en Earthrealm y además la pelea contra Shang Tsung…

- Pero Sonya, no hay tiempo para descansos… debemos seguir…

- Admiro tu energía Stryker, pero es necesario descansar un poco si queremos vencer a los soldados de Shao Kahn.

- ¿Pero cómo rayos vamos a descansar en medio de territorio enemigo?

- Es un bosque muy grande, solo bastará con escondernos bien y listo.

El policía se negaba a descansar, pero ante la insistencia de la mujer finalmente accedió, caminaron hasta adentrarse bien en el bosque y esconderse en el hueco de uno de los arboles vivientes,

- Solo hay que rezar que no haya ningún tarkatano, ellos tienen muy buen olfato. – decía preocupada Sonya.

- ¿Tarkatano? – preguntaba Stryker.

- Sí, son criaturas que parecen humanas pero con piel amarillenta, ojos naranjas y dientes largos y filosos, algunos pueden sacar cuchillas de sus brazos.

- Como el sujeto con el que peleé en Earthrealm.

- Exacto, Baraka, él es uno de los lideres… Mileena es mitad tarkatana también, pero es un clon de Kitana.

- Realmente sabes mucho sobre esto.

- Es cuestión de tiempo para que aprendas sobre todas las criaturas de los reinos.

- A mí solo me interesan los que están de nuestro lado.

- Stryker… quería preguntarte ¿por qué eres así de frío? ¿Por qué eres tan rudo con todos?

- No lo estoy siendo contigo.

- Pero lo fuiste al principio… Stryker, si vamos a ser compañeros debo saber sobre ti…

- Soy policía de Nueva York… nada más…

- Pero no tienes la apariencia de ser un tipo frío y solitario… algo te pasó… algo te habrá hecho cambiar.

- ¿Quieres psicoanalizarme ahora?

- Solo quiero saber algo de tu vida… no puedes aislarte de tus compañeros… si has sido elegido protector de Earthrealm debes ayudarnos pero permitir que te ayudemos…

- De acuerdo "doctora"… le contaré algo de mi vida si eso la hace feliz…

- Te escucho.

- Hace varios años que soy policía, he hecho de todo: arrestos, allanamientos, tiroteos… cosas normales de la profesión. Yo tenía una compañera, tú me haces recordarla… te pareces a ella.

- ¿Sí?

- Sí, rubia, ojos verdes, bonita… era mi compañera de mucho tiempo, ella siempre me hacía usar la gorra con la visera hacía atrás, decía que me parezco a Chad Smith… el baterista de Red Hot Chili Peppers.

La teniente no pudo evitar una pequeña risa al realizar la comparación, pero la expresión seria del oficial la hizo cambiar.

- ¿Y qué pasó con ella?

- Una vez, junto a algunos agentes de la SWAT íbamos a ir a arrestar a un importante narcotraficante. Cuando nos vieron empezaron a disparar, ella y yo llevábamos chalecos antibalas. Yo logro abatir a varios de los traficantes y mi compañera también. En eso uno de los criminales me apunta con un arma en la cabeza pero yo lo tomo del brazo y lo desarmo, ella se ofreció a ayudarme… y no vio que del otro lado había otro miembro de la banda.

- Oh por dios…

- No pude hacer nada, le grité para que se diera vuelta pero era tarde, el maldito le disparó dos veces, furioso descargué mi arma contra él y luego fui a verla. Los dos disparos habían penetrado el chaleco, podía ver como se desangraba, ella me decía que no la abandonara, yo gritaba pidiendo ayuda pero nadie me escuchaba… ella murió en mis brazos.

- Lo siento mucho… se ve que la querías…

- No la quería… la amaba… era mi novia… en ese mismo año nos íbamos a casar y ella iba a dejar el trabajo, es más ese arresto del narco iba a ser su último trabajo. No tienes idea lo duro que fue para mí ir al funeral, saludar a los familiares para darles el pésame…

- Te entiendo Stryker, yo también perdí un compañero… por culpa de Kano, el líder del Black Dragon, por eso lo estuve buscando hasta que lo arrojé desde lo alto de un edificio.

- Pero yo me negué a recibir otro compañero, desde ese entonces trabajo solo… y dejé de usar chalecos antibalas.

- ¿Por qué? ¿Y si tenías que ir a un tiroteo o un conflicto armado?

- Ya me daba igual vivir o morir, no le veía sentido llevar el chaleco encima.

- Pero debes vivir, no olvides que ahora eres un protector de la Tierra, somos la última esperanza de nuestro mundo.

- Yo no pedí ser un protector de la Tierra…

- Yo tampoco, pero fuimos elegidos porque somos los únicos que podemos detener a Shao Kahn y sus esbirros.

- Yo solo quiero hacerlo pagar por lo que le hizo a mi ciudad.

- No tienes que dejar que una pérdida te aleje de todos, no puedes hacer esto solo… necesitas compañeros y lo sabes.

Stryker se quedó callado, no respondía lo que le había dicho Sonya, solo miraba el césped en aquel bosque lúgubre.

- ¿Stryker? – preguntaba Sonya pero él la calló.

- Shhhh, escucha, alguien se acerca. – dijo el oficial.

La teniente y el policía se pusieron de pie y observaron, podían ver tres figuras: dos mujeres, una vestida de azul y la otra de verde y un hombre, con un traje ninja verde.

- ¡Kitana! – dijo Sonya reconociendo a la princesa de Edenia. – Mileena decía la verdad, la trajeron de nuevo aquí.

- Muy bien, a mi señal disparamos contra la mujer de verde y el tipo. ¿Te parece bien? – preguntaba Stryker.

- De acuerdo.

Kurtis preparó su arma y Sonya su muñequera con lanza rayos y apuntaron a Jade y Reptile, quienes caminaban llevando a rastras a la pobre princesa. Kitana caminaba con esfuerzo hasta que finalmente cayó al suelo.

- Vamos Kitana, levántate. – decía Jade.

- No puedo más, hemos caminado mucho. – se quejaba la ninja azul.

- Falta un poco nada más.

- Pero Jade… ¿Cómo puedes hacerme esto?

- No tengo opción…

- Sí la tienes, puedes ayudarnos a vencer al emperador… si lo logramos podemos recuperar Edenia… nuestro hogar.

- No puedo hacerlo Kitana…

- Creí que eras mi amiga Jade… confié en ti… - decía con tristeza la edeniana.

- Soy tu amiga Kitana, te quiero y por eso me duele hacer esto.

- Entonces no lo hagas, yo sé que Liu Kang puede vencer a Shao Kahn, ya lo ha hecho una vez, puede hacerlo de nuevo. Por favor Jade… recuerda que nuestro hogar es Edenia… no Outworld… ayúdame… ayúdanos.

- ¡Suficiente! – gritó Reptile golpeando a Kitana. - ¡No oigas a esta traidora Jade! ¡Solo intenta manipularte!

- No intento manipularla… estoy diciendo la verdad.

- Dije que te calles. – decía el ninja mientras la pateaba en el suelo. – Nos has traído muchos problemas, no entiendo porque el emperador te quiere con vida… ya mismo debería matarte.

Jade miraba con angustia como su compañero seguía golpeando a su amiga, la edeniana de piel bronceada pensaba y pensaba. Finalmente sacó su bastón de metal y golpeó… a Reptile.

- ¿Qué mierda haces Jade? – se quejaba de dolor el hombre.

- Lo correcto. – respondía seriamente ella.

- ¿Osas revelarte contra nosotros? ¡Estas cometiendo un grave error al hacerlo ahora! – amenazaba Reptile a punto de atacar.

- Sí, debería haberlo hecho antes. – contestó Jade golpeándolo de nuevo con su bastón, dejándolo desmayado.

Sin perder tiempo la ninja verde ayudó a su amiga a levantarse, sentía ganas de pedirle perdón pero sabía que no era necesario, Kitana la abrazó fuertemente.

- Sabía que no me fallarías Jade. – decía contenta Kitana.

- Eres mi amiga, estaré siempre a tu lado… aunque arriesgue mi vida.

Tras ver la escena, Sonya y Stryker salieron de sus escondites y se acercaron a ambas edenianas, estas los miraron sorprendidas.

- ¡Sonya, Stryker! ¿Qué hacen aquí en Outworld? – preguntaba Kitana.

- Vinimos a derrotar a Shao Kahn. – decía Sonya.

- Nos costó mucho venir así que no nos iremos ahora. – aseguraba Stryker.

- ¿Derrotar a Shao Kahn? ¿No podrían al menos esperar a Raiden? – hablaba Jade.

Como si lo hubieran invocado, el dios del trueno apareció junto a los demás, Kabal se había despertado y se hallaba de pie con Jax y Sub-Zero.

- ¡Kitana! – exclamaba Liu Kang.

El monje shaolin y los demás se prepararon para pelear contra Jade, pero Kitana los detuvo:

- ¡No! ¡Ahora está de nuestro lado! – decía la princesa.

- Sé que hemos sido enemigos hasta ahora… pero créanme, ahora he cambiado. – agregaba Jade.

- Sí, Stryker y yo vimos como noqueaba a Reptile. – concluía Sonya.

- En ese caso, eres bienvenida a nuestro grupo Jade. – la felicitaba Raiden. – Sonya… Stryker… por fin los encontramos.

- Gracias por dejarme solo allá en Earthrealm. – decía irónico Kabal.

- No podíamos esperar a que te despertaras, el portal duró poco tiempo. – explico el policía.

- Stryker… ¿esta vez te has decidido a luchar a nuestro lado? – le preguntaba Kung Lao.

El oficial se tomó unos minutos para mirar a Sonya, ella le sonreía y hacía gesto de aprobación. Luego de eso Kurtis se dirigió al monje del sombrero filoso:

- Sí, si para derrotar a ese Shao Kahn, necesitamos estar todos juntos, cuenten conmigo.

- Perfecto, me alegra oírte decir eso Stryker. – expresaba el dios del trueno. – Ahora prepárense porque se viene quizás una de las batallas más feroces de nuestras vidas.

El grupo estaba completo: Raiden, Liu Kang, Kung Lao, Kitana, Jade, Jax, Stryker, Sonya, Nightwolf, Sub-Zero y Kabal. Todos los protectores de Earthrealm estaban listos para combatir. Sin perder tiempo se dirigieron hacía la base de Shao Kahn

- Ahora sí Shao Kahn. –pensaba Raiden. – Pagarás por todo el daño que causaste.

Fin del capítulo.