De acuerdo, ya estamos casi al final del fic, ahí va:
Capítulo 7: Contra el emperador y la reina
Raiden y sus hombres se prepararon para enfrentarse al emperador Shao Kahn y su "esposa" Sindel, el sudor recorría los cuerpos de cada uno de ellos por los nervios de hacerle frente a una mole que encima llevaba el poder de miles de almas.
- Escúchenme… - hablaba Kitana. – saben que Sindel es mi madre y está bajo el influjo de Shao Kahn, les pido que no la lastimen… Jade, ayúdame a hacer que ella se libere y recupere la memoria.
- De acuerdo Kitana… te ayudaré a liberar a la reina del control de ese bastardo. – respondió la kunoichi de verde.
- Muy bien Kitana, tú y Jade se ocuparan de Sindel, nosotros detendremos a Shao Kahn. – aseguró Raiden.
Las dos edenianas se separaron del grupo mirando fijamente a la antigua reina para llamar su atención, esta no tardó en dirigirse a ellas con una expresión de rabia en sus ojos blancos. Mientras el emperador se acercó lentamente, con una diabólica sonrisa en su rostro mirando a sus enemigos como analizándolos.
- Bien… - dijo el infame con su voz siniestra. - ¿Quién desea ser el primero?
Todos estaban inmóviles, incluso el propio Raiden. Liu Kang, Kung Lao, Nightwolf, Stryker, Sonya, Jax, Kabal, Smoke, Scorpion y Sub-Zero se miraban como preguntándose entre ellos quien comenzaría, la mayoría de ellos conocía la fuerza de Shao Kahn y que era un rival muy temible. Después de unos minutos Jax golpeó sus puños de metal:
- Parece que nadie tiene las agallas… si nadie va hacerlo… ¡Yo lo haré! – decía el afroamericano.
El militar se lanzó sobre el emperador con un tremendo puñetazo cuya fuerza sería capaz de destruir una enorme roca… pero la inmensa mano de su enemigo atrapó su puño de metal como si nada.
- Je… que patético… - decía Shao Kahn.
Enardecido, el mayor comenzó a lanzar más golpes contra el inmenso cuerpo de Shao Kahn, este los recibía sin inmutarse hasta que decidió deshacerse de él con una poderosa patada que lo arrojó varios metros. Tras ver a su camarada caer, Nightwolf creó un arco y flecha de energía verde y la disparó directo al emperador quien la recibió sin problemas, parecía inmune, el chamán decidió entonces forjar un hacha de energía y atacar directamente a su enemigo. El guerrero indio golpeaba con toda su furia pero no conseguía hacerle daño alguno, concluyó con un golpe directo a la cabeza de Shao Kahn, pero el hacha no pudo penetrar el grueso casco del tirano y se desintegró, finalmente Nightwolf alzó sus manos para convocar un rayo sobre su enemigo pero este le dio una terrible embestida que lo hizo no solo eludir el ataque sino también noquearlo y dejarlo en el suelo cerca de Jax, tras ver esto Sub-Zero, Scorpion y Smoke se pusieron de acuerdo en atacar a la vez.
Mientras tanto Kitana y Jade se preparaban para hacerle frente a Sindel, la antigua reina de Edenia miraba a su hija y a su amiga con profundo desprecio.
- Madre… - hablaba la princesa. – escúchame… Shao Kahn te está controlando, tú no debes estar de su lado.
- No sabes lo que dices estúpida. – respondía la mujer madura. – Shao Kahn es el líder que los reinos necesitan, el impondrá el orden.
- ¿Orden? ¡Ese hombre solo quiere impartir caos! – se entrometía Jade. – Por favor, reina Sindel, recuerda Edenia, nuestro verdadero hogar… recuerde a su verdadero esposo.
- Mi esposo era débil, no merecía tenerme… yo necesito un hombre fuerte y seguro como Shao Kahn… y ustedes dos se atrevieron a ir contra él.
- Pero madre…
- ¡No me llames "madre"! ¡Tú no mereces ser hija mía Kitana! ¡Así como te di la vida… te la quitaré!
Con dolor e impotencia, Kitana y Jade desenfundaron sus armas, aunque solo para defenderse ya que no querían lastimar. La reina edeniana lanzó un gritó sónico que ensordeció a ambas guerreras, cuando pudieron recuperarse ella ya estaba a unos centímetros. Sindel le propinó una patada en el estómago a Kitana, ella intentó responder con un golpe de abanico pero la mujer, que mantenía una agilidad y fuerza increíbles a pesar de su edad, logró detenerlo y contraatacar con un puñetazo al tórax de la princesa.
La antigua reina se disponía a acabar con Kitana cuando un golpe detrás de la cabeza por parte de Jade y su bastón Bo la desconcentraron.
- Lo lamento mi reina, pero si es necesario recurrir a la violencia para detenerla… entonces la usaré. – amenazaba la kunoichi verde.
Aprovechando la desorientación de Sindel, Jade se preparaba para darle otro golpe por detrás, pero sorpresivamente la dama de purpura se dio vuelta velozmente y atrapó el bastón y se lo quitó de las manos. Con el arma de su enemiga, la "esposa" de Shao Kahn le dio un fuerte golpe en el hombro, Jade retrocedió pero luego reaccionó con un puntapié que su contrincante bloqueó, la malvada aprovechando que tenía atrapada la pierna de la amiga de su hija le pateó en la otra pierna, la que estaba con la herida de la mordida de Mileena.
La mujer de verde gritó de dolor y se arrodilló, cuando alzó la vista vio a Sindel aun empuñando el bastón, apenas tenía segundos para reaccionar y un violento golpe con el bastón en la cabeza la dejó mareada, un segundo golpe la atontó más.
Kitana se levantaba mirando con horror como Sindel golpeaba a Jade en la cabeza una y otra vez con el bastón hasta hacerla caer. Cuando acabó, tiró el bastón acerado… ensangrentado. La princesa corrió hacía su amiga, cuando contempló la cantidad de sangre en la cabeza y rostro de la edeniana de piel bronceada temió lo peor, pero acercando su oído a la boca pudo sentir el débil aliento.
- Gracias a los dioses… está viva. – pensó Kitana.
- Ahora es tu turno. – decía con un tono siniestro la antigua reina mirando a su hija con sus ojos blancos.
Volviendo a Shao Kahn, él veía como los tres hombres se acercaban sin miedo.
- Escúchenme, así es como atacaremos. – explicaba Sub-Zero a sus dos compañeros. – Yo atacaré por la izquierda y trataré de congelarlo; Scorpion, tú atacarás por la derecha y Smoke, te harás invisible y atacarás por detrás.
- De acuerdo. – aceptaron el ninja amarillo y el ciborg de plata.
Sin perder ni un segundo el ex Lin Kuei se fue por la izquierda mientras concentraba sus poderes helados, Shao Kahn permaneció inmóvil, sonriente, como si no viera a los tres ninjas a punto de atacarlo, lo único que le llamó la atención fue Smoke desapareciendo instantáneamente.
Sub-Zero descargó todo su poder en forma de un rayo helado que en segundos transformó al tirano en una enorme estatua de hielo, Scorpion se dirigió inmediatamente a su enemigo para golpearlo, pero en esos segundos en los que su puño estaba por tocarlo el infame se descongeló y retuvo el brazo del espectro para darle un golpe a en su lado izquierdo, dañándole los órganos y costillas de ese lado y luego otro golpe debajo del mentón, casi quebrándole la mandíbula. Shao Kahn estaba listo para rematar a Scorpion pero un golpe por detrás lo distrae, furioso, el infame arroja al espectro y sin esfuerzos consigue atrapar a su atacante, el cyborg Smoke, quien se volvió visible al estar su cuello sujetado por la enorme mano del habitante de Outworld.
El cyborg plateado sentía como su cuello se aplastaba por la enorme presión que se ejercía sobre él, al ver a su amigo en problemas, Sub-Zero se deslizó por el suelo para hacerle perder el equilibrio al gigantesco emperador y soltar a Smoke. Shao Kahn se levantó sin problema alguno y miró seriamente al ex Lin Kuei, este decide congelar el suelo cerca del emperador, este al poner un pie comenzaba a resbalarse por lo que el guerrero de Earthrealm junto a su compañero lo atacaron simultáneamente con una patada voladora.
Shao Kahn retrocedió enfurecido y se preparó para el contraataque pero vio como a lo lejos Scorpion se reincorporaba.
- ¡Aún no estoy acabado! – gritó el espectro lanzando su famoso ataque arpón.
Dicho arpón se clavó en el pecho de Shao Kahn pero pareció no afectarle para nada y con poco esfuerzo lo tomó, con fuerza jaló del arpón para atraer al ninja hacia él y lo recibió con una patada que destruyó casi todos sus órganos dejándolo en el piso.
- Ahora si lo estas. – dijo el emperador. – Ahora me encargaré de los otros dos.
Smoke se abalanzó sobre Shao Kahn y lo atacaba con toda su furia, ni siquiera sus manos revestidas en metal podían dañar al enemigo, este se mofó de los inútiles intentos del cyborg y le dio un puntapié que lo hizo arrodillarse, concentrando su poder el villano hizo aparecer un enorme martillo entre sus manos.
- ¡Smoke cuidado! – gritó Sub-Zero.
Pero era tarde, el infame descargó un brutal golpe con su martillo a un costado de la cabeza de Smoke, destruyéndole gran parte del casco y dejando al cyborg completamente apagado.
- ¡SMOKE, NO! – exclamó el hombre de hielo. - ¡Pagarás por esto!
Sub-Zero atacó a Shao Kahn eludiendo un golpe de martillo del mismo para contraatacarlo con un codazo en pleno rostro, un poco de sangre salió de la nariz del tirano, este se ofuscó pero siguió con calma e hizo desaparecer su martillo con el mismo poder con el que lo había creado. Confiado por haber logrado herirlo, el hombre de hielo volvió a atacar pero el emperador se adelantó y le dio una fuerte embestida, luego un potente golpe al estómago derribó al hombre de hielo.
- Wow, realmente es duro. – dijo Stryker.
- Te lo dije. – aclaraba Sonya. – Lo mejor será que ataquemos tú, yo y Kabal, entre los tres quizás podamos…
- ¡Ahí voy! – interrumpió el ex Black Dragon blandiendo sus hookswords.
Kabal usó su supervelocidad para desorientar al emperador mientras le realizaba arios cortes en el cuerpo, el tirano ignoraba el dolor y se concentraba en tratar de derrotar a un enemigo que apenas podía ver. El criminal le aplicó un feroz rodillazo en la espalda al ser de Outworld, incapacitándolo unos segundos para luego atacarlo de frente con sus espadas, le iba a dar un golpe fatal pero el desgraciado atajó sus hookswords con sus manos. Al emperador le importaba poco los cortes en su cuerpo así como los cortes en sus manos por atajar las filosas espadas de su enemigo.
- Eres muy confiado, pero tus ridículas armas solo me causaron heridas superficiales, eres patético. – expresaba el emperador.
- ¿Ridículas armas? ¡Ve si esto te parece ridículo. – replicó Kabal mientras sus ojos tomaban un brillo violeta.
De la máscara del criminal salió disparada una esfera de energía purpura que impactó de lleno en el rostro de Shao Kahn, por desgracia el enemigo nuevamente dio muestra de su resistencia al no haber lanzado siquiera un quejido por el ataque sorpresa.
- ¿Eso es lo mejor que tienes? ¡Toma esto! – contestó Shao Kahn mientras sus ojos brillaban de color verde.
Ahora de la cabeza del emperador emergió una bola de energía verde que golpeó a Kabal con una fuerza inmensa, haciéndolo caer de una, antes de que pudiera levantarse Shao Kahn le dio un tremendo pisotón en el pecho, el crujir de sus costillas estremeció a sus compañeros.
Liu Kang y Kung Lao se miraron el uno al otro, como poniéndose de acuerdo. Ambos monjes shaolin corrieron hacía el enemigo y saltaron al unísono ejecutando una patada voladora cada uno, pero Shao Kahn usó sus manos para bloquear las patadas y los dos guerreros cayeron al suelo. Antes de que el emperador atacara, Kung Lao lanzó su filoso sombrero obligando al enorme ser a agacharse para evitar ser decapitado, Liu Kang aprovechó y le dio varios golpes en el abdomen a su enemigo sin que este lograra defenderse. Enojado, Shao Kahn eludió una bola de fuego lanzada por el monje de cabellos largos y de un saltó le dio un rodillazo en la cabeza, Liu Kang quedó aturdido unos minutos mientras el emperador se preparaba para atacarlo de nuevo pero Kung Lao se interpuso y rápidamente le dio una patada en la rodilla al infame y lo hizo arrodillarse para luego darle un golpe con el costado de la mano en la nuca y luego otra patada en el rostro. Shao Kahn se incorporó velozmente y bloqueó un puñetazo del monje del sombrero y lo usó como escudo humano para bloquear otra bola de fuego de Liu Kang, luego lo alzó con sus manos y lo arrojó violentamente contra el suelo.
El monje de cabellos largos, completamente indignado al ver lo que le ocurrió a su amigo y se dispuso a atacar pero Raiden se transportó delante de Shao Kahn para propinarle un poderoso codazo en el pecho para distraerlo y luego colocar sus manos en sus hombros para lanzar una increíble descarga eléctrica al villano. Shao Kahn convulsionaba mientras era electrocutado por el dios protector, pero para sorpresa y pavor de este, el emperador tomó sus manos y las apartó de sus hombros y le dio un cabezazo que destrozó el sombrero del dios junto con gran parte de su cráneo, luego con una de sus enormes manos literalmente agarró a Raiden del rostro y lo estampó brutalmente contra una de las gruesas paredes del coliseo, la silueta del dios quedó marcada en el muro al mismo que este caía al suelo abatido.
- ¡Mierda, Raiden y Kung Lao están fuera! ¡Liu Kang es el más fuerte de nosotros pero debemos ayudarlo! – alertó Sonya.
- Bien… yo estuve toda mi vida preparado para morir… si debo hacerlo bajo las manos de un gigante de otro mundo para salvar el nuestro… que así sea.- contestó Stryker.
La teniente activó sus pulseras lanzarrayos y disparó un rayó de energía rosa al rostro de Shao Kahn, este se dejó de mirar al monje y se fue directo contra la mujer pero el oficial Stryker sacó una granada de su cinturón y la arrojó contra el emperador, la explosión apenas le causó rasguños. Ahora el titán de Outworld se veía atrapado entre dos fuegos, ambos humanos lo retenían a base de rayos y explosiones, hasta que en un momento ambos se vieron obligados a dejar la estrategia al ver que su enemigo estaba paralizado y confundido, por lo que decidieron atacar simultáneamente por ambos lados. Stryker le dio un puñetazo en la boca a Shao Kahn mientras Sonya le daba una doble patada en la espalda. Todo parecía a favor de ambos humanos hasta que el enemigo se recuperó y después de bloquear una patada de Sonya, la atrapó de la pierna y, como si se tratara de un garrote, la usó para golpear a Kurtis y hacerlo caer, luego soltó a la mujer quien también quedó adolorida por el golpe. Stryker intentaba levantarse pero el golpe fue muy fuerte, Sonya se arrastraba tratando de alejarse de su enemigo.
- Ustedes son patéticos… - decía el infame.
Liu Kang solo miraba con más y más desprecio a su enemigo, este siguió hablando:
- Venir hasta aquí para intentar detenerme, dos humanos sin poderes… no sé por qué diablos los dioses antiguos los ayudaría a ustedes, son insectos comparados conmigo y los insectos deben ser aplastados… ¡ASÍ!
El tirano soltó un tremendo pisotón en la espalda de Sonya, quien seguía en el suelo. La mujer lanzó un grito desgarrador mientras la enorme extremidad la aplastaba como si fuera una aplanadora. El grito de la teniente "despertó" a Kurtis, quien se levantó y le lanzó un feroz puñetazo en el rostro a Shao Kahn, haciéndole sangrar la nariz.
- Ahora tienes mi atención, humano. – dijo amargamente el emperador mirando al policía.
- Tú fuiste quien destruyó mi ciudad y planea conquistar mi mundo… - respondía Stryker seguro, aunque algunas gotas de sudor en su frente revelaban sus nervios. – Tal vez no tenga poderes pero puedo hacerte hacerte pasar un mal rato.
El hombre de Outworld no pudo evitar reírse ante la valentía del guerrero de la Tierra, este, ofendido, comenzó a golpearlo con fiereza, realmente mostraba toda su furia, pero por desgracia sus golpes no afectaban nada al emperador quien le dio un puñetazo en el estomago, el oficial sentía que todos sus órganos se revolvían producto del golpe, luego el emperador lo tomó del cuello y se preparó para ultimarlo pero la risa del humano lo confundió.
- ¿De que te ries? – preguntó extrañado Shao Kahn.
- De que al final no te saldrás con la tuya maldito… - contestaba con fuerza Stryker.
- Jejeje, eres muy confiado… ¿Quién te crees? ¿Te crees el héroe?
- No… no soy el héroe… pero… soy… la distracción perfecta. – contestó el policía mirando detrás del enemigo haciendo que esté se de la vuelta.
Una feroz patada voladora cubierta de fuego impactó en la cabeza del tirano y lo hizo soltar a Stryker, era Liu Kang.
- Maldito monje… tal vez me hayas vencido una vez… pero no lo harás dos veces. – amenazó Shao Kahn.
- He estado concentrando todo mi poder mientras tu te entretenías gastando el tuyo en mis amigos… ahora estoy preparado.
- ¡VEN! – gritó el villano con furia.
Liu Kang se lanzó contra el emperador y ambos comenzaron una brutal pelea, el monje era veloz pero su enemigo no era muy lento tampoco y lograba bloquear sus golpes y patadas.
Mientras esto pasaba, Kitana hacía todo para detener a Sindel sin lastimarla… sin éxito alguno. La antigua reina atacaba con salvajismo a su propia hija, ella solo trataba de detenerla.
- Por favor madre… detente… - intentaba calmarla Kitana.
- Me detendré cuando estés en el suelo fría y rígida. – amenazó Sindel.
- Debo hacer algo… me matará si sigo así. – pensaba la princesa preocupada.
La kunoichi celeste eludió una patada de su enemiga y la contraatacó con un golpe al torso para tratar de detenerla, pero solo sirvió para enfurecerla más. Kitana no podía creer la velocidad y agilidad de su madre a pesar de ser una mujer mayor, la "esposa" de Shao Kahn lanzó su famoso gritó sónico que aturdió a la joven edeniana para luego atacarla sin piedad con varios golpes y patadas, algunas dirigidas al rostro. La princesa pudo recuperarse y arrojó uno de sus abanicos filosos contra Sindel, la mujer madura se agachó para esquivar el arma y desde su boca lanzó un rayo purpura que Kitana bloqueó con su abanico restante.
- Bien… veo que no hay más alternativa madre… si debo detenerte a golpes… lo haré. – habló la joven.
- Kitana… no seas así… pensándolo bien, puedo darte otra oportunidad. – replicaba Sindel.
- ¿Qué?
- Sí, Kitana, solo debes rendirte y volverás a ser una hija para mí y Shao Kahn. – explicaba Sindel haciendo una expresión dulce con su rostro. – Ese monje y los demás te han puesto ideas raras en la cabeza, pero mi esposo hará que Shang Tsung te cure de esos delirios.
- ¿Curarme? Más bien lavarme el cerebro querrás decir.
- Vamos Kitana, no seas así, podemos volver a ser una familia, podemos gobernar juntos los reinos.
La kunoichi sentía mucha tristeza por ver a su madre hablar así, no podía creer que su propia progenitora diga esas cosas horribles, pero no podía culparla sabiendo que el verdadero responsable es el emperador.
- No… - contestó secamente la princesa.
- ¿Qué has dicho hija?
- Que no madre… no me dejaré manipular como tú… voy a liberarte del control de Shao Kahn aunque deba herirte para eso… ¡Te haré recordar quien eres!
El rostro dulce de Sindel cambió nuevamente por un rostro serio y frió:
- Bien… ya tomaste tu decisión… ahora… ¡MORIRÁS!
Con un grito de ira, Sindel atacó a Kitana, la golpeó en el rostro encegueciendola y luego una patada traicionera por detrás le hizo soltar el abanico, la princesa pudo recuperarse e intentó darle un puñetazo a su madre pero esta la tomó del brazo y se lo quebró, luego un codazo al pecho la dejó paralizada y una patada al abdomen la derribó.
- Eres débil Kitana… eso te pasa por juntarte con esos débiles humanos. – decía la reina con desprecio.
- Madre…
- Silencio, esto aún no termina… hay más dolor para ti.
Kitana veía con horror como los cabellos blancos y negros de Sindel se estiraban y, como una serpiente, se enrollaban en el torso de la mujer. Con una fuerza nunca antes vista Sindel hizo elevar a su hija para luego lanzarla contra el suelo violentamente, volvió a elevarla para tirarla de nuevo y así. Enrollada en los cabellos Kitana era golpeada contra el suelo una y otra vez, uno de los choques la hizo perder sus mascara, después de ser estrellada varias veces contra el duro piso, la princesa, completamente débil y muy malherida era elevada una vez más.
- Bien, ya es hora de decir adiós Kitana. – hablaba Sindel.
El cabello de la malvada mujer se alargaba más y ahora se enrollaba también en el cuello de su hija con una fuerza comparable con la de una boa constrictor. La edeniana comenzaba a ahogarse mientras con sus ojos veía a Liu Kang peleando contra Shao Kahn.
- ¡Kitana! – gritó Liu Kang, por desgracia su distracción hizo que Shao Kahn lo golpeara con fuerza en las costillas.
Stryker se levantó mirando la macabra escena, sin poder creer que una mujer le esté quitando la vida a su propia hija.
- Bien amiga… dijiste que no lastimáramos a tu madre… pero parece que no hay otra alternativa. – dijo el oficial desenfundando su metralleta.
Kurtis apuntó el arma hacia Sindel, ella, por supuesto, ignoraba esto ya que observaba a Kitana ahogándose. El policía apretó fuertemente el gatillo… pero ninguna bala salió del arma.
- ¡¿Pero qué carajo…?! – exclamaba Stryker mirando el arma.
Lo que vio lo shockeó: la metralleta tenía marcas de quemaduras, una muy grave en el cañón que estaba literalmente derretido, al parecer el escupitajo ácido de Reptile salpicó también el arma de Stryker, haciéndola completamente inútil ahora.
- ¡Ah, excelente! – dijo Stryker con sarcasmo desechando la metralleta. – Bien, tendré que solucionarlo a los puñetazos.
Pero cuando el oficial dio varios pasos recibió una mala sorpresa: Shao Kahn, quien dominaba la pelea contra Liu Kang, golpeó al monje en la cabeza y luego lo embistió haciéndolo volar varios metros chocando justo contra Kurtis. Ambos humanos quedaron tendidos en el suelo, Liu Kang miraba con horror lo que le pasaba a Kitana pero se sentía muy debilitado.
Parecía el fin, todos los guerreros de Raiden fueron vencidos, Shao Kahn estaba entero y Sindel se reía al ver como Kitana se ahogaba entre sus cabellos, de pronto la sonrisa de la reina se borró cuando sus ojos blancos se toparon con los ojos marrones de su hija, quien tenía una mirada de profunda tristeza. La reina quedó paralizada mirando los ojos de su hija y repentinamente un montón de imágenes vinieron directo a su mente: en una se veía a ella pero cuando era aún era la reina de Edenia, su piel no era pálida, sus ojos eran marrones, su cabello era completamente negro, sus vestimentas eran blancas con detalles dorados. Estaba encerrada en un cuarto, parada al lado de una cuna donde una pequeña beba dormía plácidamente, unos golpes en la puerta de la habitación alertaron a la mujer, un guardia ingresó rápidamente al cuarto:
- ¡Mi reina! ¡El ejercito de Shao Kahn vienen directo hacía aquí!
- ¡Por los dioses! – respondía Sindel asustada.
En pocos segundos un hombre corpulento tiró la puerta abajo, estaba acompañado de varios de sus soldados, el guardia intentó detenerlo pero este fácilmente le destrozó el cráneo de un golpe, dejándolo muerto en el suelo.
- Reina Sindel… - decía el hombre siniestro.
- Shao… Shao Kahn… - respondía con nervios la mujer. – Mi marido y sus hombres vendrán… y acabarán contigo.
- Me temo que eso será imposible. – dijo el infame enseñando una especie de corona en sus manos, una corona ensangrentada. – Ya nos encargamos de ellos.
Los ojos de Sindel se abrieron a más no poder, era la corona de su marido, lagrimas cristalinas caían de sus ojos.
- Ahora vas a matarme… - dijo la reina.
- Edenia ya es mía… podría matarte… pero puedo hacerte una proposición.
- ¿Qué proposición?
- Puedes casarte conmigo… ser mi esposa.
- ¡¿QUÉ?! ¡De ninguna manera accederé a eso!
- Piénselo mejor reina Sindel… si yo la mato su hijita quedará huérfana… en cambio ambas puede vivir en Outworld conmigo… no querrá que Kitana crezca si una madre.
Aun con lágrimas y mirando a la beba que se despertó y chillaba por todo el ruido que hubo, Sindel veía que no había más alternativas y aceptó.
Pronto otra imagen asaltó la mente de la reina, se la veía a ella, ahora con una expresión de suma tristeza y desesperación, parecía la sombra de lo que había sido. El lugar se veía mucho más oscuro y siniestro, sin duda era Outworld. Sindel se acercó a su pequeña hija Kitana, quien estaba recostada en una suerte de cuna, riendo. La sonrisa de Kitana contrastaba con la expresión triste y desoladora de su madre, quien tomó una cuchilla que tenía cerca, con el arma blanca en una mano, con la otra acariciaba la cabeza de la pequeña.
- Lo siento, hija. – decía Sindel ignorando que ella no pudiera entenderla. – Sé que no es justo que te deje sola en manos de un hombre como él… pero yo no puedo seguir con esto… mi vida es un infierno desde que Shao Kahn asesinó a tu padre y me tomó como esposa. Solo espero que algún día alguien haga pagar a ese maldito todo lo que hizo.
La mirada de Kitana hizo sonreír a Sindel, se sintió extraña haciendo eso ya que no había vuelto a sonreír en su estadía en Outworld. La reina se alejó de la cuna y tomó el cuchillo con sus dos manos y dirigiéndolo a su corazón, sintió un dolor enorme por unos segundos pero luego cayó al suelo y el dolor desaparecía… una sensación de frío recorría su cuerpo… pero al mismo tiempo una sensación de libertad la invadía.
Una última imagen se mostró: Sindel se despertaba en gritos y aullidos, de repente se veía recostada en medio de una sala oscura.
- Reina Sindel… bienvenida de nuevo a la vida. – hablaba un sujeto con barba y voz de serpiente, el hechicero Shang Tsung. – La he revivido a pedido de Shao Kahn.
- Shao Kahn – repitió la mujer.
- Así es, usted lo ayudará en todo, a partir de ahora, está bajo su control. – explicaba el maligno brujo.
. Sí… mi querido emperador me necesita. – dijo sonriente la mujer, su apariencia había cambiado radicalmente, ahora tenía piel pálida, ojos blancos y cabellos grises con franja negra… su apariencia actual.
Así como comenzaron, las visiones terminaron velozmente, los ojos de Sindel seguían mirando a su hija, su boca estaba completamente abierta, hizo que sus cabellos lentamente soltaran a Kitana justo a tiempo, la joven cayó al suelo débil… pero viva.
- ¿Qué ocurre, mi reina? – preguntaba Shao Kahn viendo a Sindel inmóvil.
- Nada cariño… solo que no me siento bien… me duele la cabeza. – respondió la mujer madura.
- Bien, parece que has dejado viva a Kitana, acabaré con ella.
- Espera esposo mío, déjame terminar con su vida… tú ya hiciste demasiado derrotando a los demás. – dijo ella pasando cerca de Motaro y tomando la punta rota de la lanza de este.
Kitana se arrodilló mientras veía como su madre se acercaba lentamente, blandiendo la punta de la lanza rota, lista para matar. El emperador Shao Kahn estaba detrás mirando con una sonrisa maligna.
- Madre… - solo alcanzó a decir Kitana.
- Prepárate… - replicó Sindel.
Increíblemente, la reina se dio vuelta y clavó la punta de la lanza en el torso de Shao Kahn, este gruño de dolor a la vez que miraba con desconcierto a su mujer.
- Sindel… ¡¿Qué haces?! – exclamó el tirano.
- ¡Haciéndote pagar lo que me hiciste a mí y a mi gente, maldito! – respondió con enojo la reina.
Sindel usó de nuevo su grito sónico, con tanta fuerza que empujó a Shao Kahn y lo hizo estrellarse contra el muro de cemento del coliseo, atravesándolo. Kitana estaba impactada, no podía creer lo que había visto, Jade también se había despertada y miraba la escena boquiabierta.
- ¿Estas bien Kitana? – preguntó Sindel preocupada… realmente preocupada.
- Madre… ¿Ya recuerdas?
- Sí, recordé todo… me he liberado del hechizo de ese cerdo de Shao Kahn… perdóname hija, mira todo lo que te he hecho.
- Está bien madre… no es tu culpa, él te controlaba.
- Bien, es hora de despertar a tus amigos y… - hablaba Sindel hasta que un rayo de energía verde la golpeó por detrás, hiriéndola de gravedad y dejándola arrodillada junto a Kitana.
- Temía que esto ocurriera. – decía el emperador Shao Kahn saliendo del agujero del muro, quitándose el filoso objeto que le clavó Sindel. – Temía que tarde o temprano tu mente sería más fuerte que mi control y recordarías todo.
- Maldito… - insultaba la reina.
- Ahora te daré la chance de elegir de nuevo, Sindel… te quedas conmigo o…
- ¡Jamás, prefiero volver a morir! ¡Prefiero morir mil veces antes que estar contigo! – contestó furiosa Sindel.
- ¡De acuerdo, entonces te enviaré al infierno junto con tu hija! – concluyó el emperador.
Jax, Raiden, Kabal, Nightwolf, Jade, Kung Lao, Sonya, Stryker, Liu Kang, Sub-Zero y Scorpion se recuperaban lentamente y veían como el maligno ser creaba nuevamente un martillo entre sus manos y lo alzaba, listo para matar a ambas mujeres, Sindel se colocó delante de Kitana, abrazándose a ella.
- Perdóname, Kitana, nos he condenado a ambas.
- Te perdono, madre.
El emperador se preparó para descargar un feroz y letal golpe, ambas edenianas cerraron los ojos y esperaron la muerte.
Fin de capitulo.
