Hola de nuevo, después de tanto tiempo finalmente pude seguir con el fic, lamento mucho la demora.

Bueno, ya estamos en el tramo final.

Capítulo 8: Última chance

Sindel se aferraba fuertemente a su hija Kitana, ambas seguían con sus ojos cerrados esperando el impacto, Jade y Liu Kang miraban aterrados pero estaban muy débiles como para siquiera levantarse. El tirano alzó el martillo y se preparó para el golpe cuando un objeto circular de color negro le pasó cerca haciéndole un corte en el pecho, el objeto volvió y fue atrapado por una de las manos de un joven que se levantaba.

- Kung Lao… - dijo Liu Kang mirando al otro monje, quien estaba de pie, listo para pelear.

- Tú y tu condenado sombrero. – habló furioso Shao Kahn.

- ¿Crees que voy a dejar que mates a la novia y a la suegra de mi amigo delante de mí sin hacer nada? – respondió el monje.

- ¡Oye! – replicó Liu Kang mientras Sindel miraba sorprendida a Kitana y esta se ruborizaba.

- Muy bien, humano, si es tu deseo morir primero… así será. – concluyó Shao Kahn haciendo desaparecer su martillo.

El monje se transportó detrás de su enemigo y le dio una poderosa patada detrás de la cabeza, aturdiéndolo para luego darle otra patada en la columna, el gigante de Outworld trató de golpearlo pero el humano era más rápido y ágil, eludiendo sus ataques sin problemas.

Todo iba bien, Kung Lao dominaba el combate golpeando exitosamente a Shao Kahn sin recibir daño alguno. El monje le dio un golpe con el costado de la mano en el cuello a su enemigo y luego una patada al mentón, haciéndolo retroceder.

- Bien, Kung Lao… sigue así. – alentaba Liu Kang, poniéndose de pie.

Kung Lao intentó darle otro puntapié a Shao Kahn pero por desgracia logró verlo a tiempo y detuvo el ataque con su mano y elevó al monje como si no pesara nada para luego darle un brutal puñetazo en el abdomen y mandándolo a volar hasta arriba de la arena, al palco donde estaban los tronos del emperador y su "esposa". Ambos tronos terminaron destrozados por el impacto del cuerpo del guerrero de Earthrealm, el emperador no perdió tiempo y se dirigió al mismo palco para acabar con su enemigo, mientras tanto, Stryker ayudaba a Sonya a ponerse de pie:

- ¿Estas bien Sonya? – preguntaba el oficial, preocupado.

- Sí… aunque ese bastardo me pisó muy fuerte… casi me quiebra. – se quejaba la teniente colocándose una mano en la espalda dolorida.

Ambos inmediatamente ayudaron a Liu Kang a levantarse, el monje estaba agotado por el combate anterior, luego se dirigieron a Raiden, quien también se levantó con mucho esfuerzo.

- Debes vencerlo Liu Kang. – hablaba el dios del trueno.

- No sé si pueda derrotarlo… no es el mismo Shao Kahn contra el que peleé antes… - replicaba el humano.

- Puedes vencerlo… solo debes enfocar al máximo tu poder… eres nuestra única esperanza.

- De acuerdo Raiden, intentaré enfocar mi poder… solo necesito concentrarme. – concluyó Liu Kang cerrando sus ojos meditando.

Kung Lao se puso de píe entre los escombros de los asientos destruidos, Shao Kahn avanzaba lentamente mirándolo fijo.

- Eres muy duro, shaolin. – dijo el emperador.

- Liu Kang te venció una vez, ahora es mi turno. – respondió el héroe sin dudar.

Como un toro embravecido, Shao Kahn corrió hacia su víctima, los fuertes ruidos de los pisotones del emperador resonaban en el coliseo. El gigante se preparó para embestir al monje pero este se recuperó y lo esquivó, tras esto el joven le hizo un corte en la espalda con su sombrero, luego retrocedió y lanzó el objeto filoso con la esperanza de decapitar al emperador, pero el infamé se agachó y el sombrero manchado de sangre se clavó en la pared. Antes de que Kung Lao pudiera reaccionar Shao Kahn lo desestabilizó de un golpe al estómago y luego lo tomó entre sus manos y lo arrojó con fuerza contra el suelo, el suelo se resquebrajó ante la fuerza con la que golpeó el cuerpo del monje, quien quedó completamente inerte con varias heridas en su cuerpo y sangre manando de una herida en su cabeza por al ataque final. El tirano sonrió al contemplar lo que daba del guerrero shaolin y se retiró tomando el sombrero que estaba incrustado en la pared a modo de trofeo.

Los demás protectores de Earthrealm se habían levantado con mucho esfuerzo, excepto Smoke, quien seguía apagado producto del feroz martillazo que recibió por parte de Shao Kahn.

Liu Kang estaba sentado, meditando, concentrándose, se podía ver algo de fuego saliendo de sus manos. Preocupación se mostraba en el rostro de Raiden mientras que Sonya, Stryker, Kabal y Jax hablaban:

- Escúchenme, si Shao Kahn aparece de nuevo tendremos que hacer un asalto combinado. – planificaba Kurtis.

- Sí, es lo mejor, si atacamos de a uno nos destrozará. – aceptaba Sonya.

- Yo no tengo problemas, pero no me siento muy bien como para seguir peleando. – se excusaba Kabal.

- Lo sé Kabal, yo también estoy agotado y adolorido, pero debemos seguir, es por nuestro mundo. – explicaba Jax.

Los cuatro humanos dejaron de hablar cuando oían los pasos del emperador, quien se acercaba indiferente, listo para volver a atacarlos.

- Veo que se recuperaron, esta vez me aseguraré que estén muertos. – amenazó el emperador.

- ¡¿Y Kung Lao?! – gritó Raiden.

Con una sonrisa diabólica, Shao Kahn mostró el sombrero del monje, ensangrentado, aunque la sangre era la suya propia, no la del joven.

- Como pueden ver… no estará por un largo… largo tiempo. – dijo por fin el villano.

Con sus ojos abiertos en una mirada de sorpresa, Raiden y Liu Kang miraron el sombrero que fue arrojado cerca de ellos, sentían la sangre hervir, un deseo de destruir al tirano los poseía… pero solo el dios del trueno reaccionó, Liu Kang siguió concentrándose.

Con un grito, el dios se lanzó en el aire haciendo su famoso ataque torpedo y golpeó al emperador duramente en el estómago haciéndolo retroceder, luego empezó a darle golpes veloces que el enemigo apenas podía bloquear y remató con una enorme descarga eléctrica a todo su cuerpo, por desgracia ni eso lograba detener a Shao Kahn, quien se defendió con una patada que el dios pudo eludir y contratacar con un poderoso puñetazo que esta vez había herido al gigante.

Luego de eso Raiden se alejó y lanzó dos esferas de electricidad que impactaron al emperador, luego se transportó detrás de él y colocando sus manos en la espalda de su enemigo lanzó una nueva descarga, más potente que la anterior, Shao Kahn se movía erráticamente al sentir miles de voltios recorriendo su cuerpo entero. A pesar de que esta vez estaba recibiendo daño, el infame de Outworld logró controlar el dolor que sentía y aprovechando que estaba de espaldas al dios, se arrojó para atrás, cayendo pesadamente contra el ser divino y lo aplastaba fuertemente con uno de sus codos, Raiden escupió sangre y quedó en el suelo, mal herido, mientras que el otro hombre se reincorporó apenas lastimado.

Pero mientras pasaba todo esto, Sonya, Stryker, Jax, Kabal, Nightwolf, Sub-Zero, Kitana, Scorpion y Sindel ya se habían recuperado bastante y estaban listos para volver a luchar, Jade y Smoke estaban fuera de combate de forma definitiva y Liu Kang seguía con su meditación.

- Bien, esta vez ataquemos juntos, quizás podamos derrotarlo. – decía Kitana.

- O quizás hagamos que nos mate… - replicaba Kabal.

- No hay alternativa, esta vez debemos usar toda nuestra energía. – hablaba Nightwolf. - ¡Adelante!

Sin perder tiempo, Kabal usó su velocidad para correr en cirulos alrededor del enemigo para distraerlo, luego de esto, Sindel estiró su cabello y como si fuera un latigo lo enredó en uno de los brazos de Shao Kahn, antes de que él pudiera hacer algo, Scorpion lanzó su arpón y lo clavó en el otro brazo del emperador, aprovechando que este no podía defenderse Sub-Zero le congeló las piernas.

Stryker, Sonya y Jax atacaron al unísono pero por desgracia si estando sanos no podían hacerle mucho daño, heridos mucho menos. Nightwolf preparó dos hachas de energía, Kabal y Kitana desenfundaron sus respectivas armas, el ex criminal no pudo evitar mirar a Liu Kang, sentado y con los ojos cerrados.

- Oye ¿Cuánto tiempo necesita el señor Kung Fu? – preguntó el enmascarado.

- Lo suficiente, tengo fe en él. – respondió la kunoichi sin dudar,

El emperador reía ante los débiles golpes de los tres humanos y con una expresión de desprecio volvió a lanzar una esfera de energía desde su casco que impactó a los guerreros haciéndolos retroceder.

Nightwolf y Kabal corrieron hacia Shao Kahn con sus armas preparadas para destruirlos pero en un movimiento el gigante pudo mover sus brazos de tal forma que accidentalmente las hookswords de Kabal cortaron la soga del arpón de Scorpion y las hachas de Nightwolf cortaron una parte del cabello de Sindel, liberando los brazos del enemigo.

Antes de que el alguno de los dos atacantes armados pudiera hacer algo Shao Kahn les dio un fuerte golpe en el estómago con sus manos y terminó derribándolos a ambos. Haciendo algo de fuerza Shao Kahn pudo liberar sus pies del hielo.

- Genial, ahora si estamos jodidos… - decía Jax agotado viendo a Kabal y Nightwolf en el suelo.

Sub-Zero y Scorpion decidieron volver a atacar juntos pero apenas pudieron dar algunos golpes cuando el emperador los tomó de la cabeza a ambos y los golpeó entre ellos, ambos ninjas cayeron lamentándose de no haber podido ser de mucha ayuda. Sindel y Kitana sabían que seguían así que la reina usó su grito sónico para aturdir al titán de Outworld mientras que la princesa le clavó sus abanicos filosos en el cuerpo.

Luego la reina volvió a estirar su cabello y esta vez apuntó al cuello del infame, este se enredó para comenzar a estrangularlo.

- No caeré en esto… dijo él.

Shao Kahn tomó con sus manos el cabello de Sindel y lo jaló hacia él, atrayendo a la reina, de la misma forma que había hecho con el arpón de Scorpion en el combate anterior, solo que en lugar de recibirla con una patada lo hizo con un cabezazo que casi parte en dos su cráneo. La mujer madura cayó con la frente sangrando, Kitana, enfurecida por esto, le lanzaba patadas y golpes al villano, pero este lo bloqueaba sin problemas.

- Estúpida, yo te crie, te entrené, sé todos tus movimientos. – se quejaba Shao Kahn.

En un descuido de la edeniana, el emperador le dio un brutal golpe al costado de la cabeza, hiriéndola de gravedad y dejándola vulnerable a otro ataque que la dejó en el suelo derrotada.

- ¿Alguien más quiere sufrir un poco más? – preguntó irónico el malvado emperador, para su respuesta Stryker, Jax y Sonya aún seguían de pie. – Ustedes no se rinden nunca.

- No moriré sin pelear. – contestó Jax.

- No te saldrás con la tuya. – siguió Sonya.

- Yo ya estoy listo para morir, pero te llevaré conmigo. – concluyó Stryker.

- Que valientes son… ustedes eligieron, ahora morirán. – sentenció Shao Kahn.

Los dos soldados y el policía se prepararon nuevamente, veían a Shao Kahn corriendo hacía ellos con furia asesina, estaba a tan solo unos metros de ellos cuando una bola de fuego le impactó en el rostro.

- ¡Tú de nuevo! – exclamó el emperador girando la cabeza en la dirección de donde vino el ataque.

- Así es, ya me he recuperado, te haré pagar por la muerte de mi amigo. – dijo Liu Kang, quien se encontraba ahora de pie, con el sombrero ensangrentado de Kung Lao en la mano.

- Ahora si te despedazaré. - terminó Shao Kahn.

El monje miró con pena el sombrero filoso y lo arrojó contra el enemigo, este tuvo que moverse para eludirlo pero en realidad fue una distracción para que el joven corriera hacia él y le diera una brutal patada en el pecho, seguida de un poderoso golpe en el vientre.

- Este fue por Kung Lao… - dijo el shaolin.

Enardecido, el emperador intentó golpearlo pero el monje hizo un split para esquivarlo y lo contratacó con un golpe envuelto en fuego… a la ingle. Sonya, Stryker y Jax cerraron los ojos, sintiendo el dolor del villano, quien se tapaba la zona golpeda.

- y este fue por Johnny. – completó Liu.

Con un grito de furia, el emperador fue contra el humano, mientras los dos peleaban salvajemente, Stryker se acercaba a Sonya:

- ¿Crees que tenga chances, Sonya?

- Sí, Stryker… él lo logrará.

- Espero que esto acabe de una vez…

- Yo también Stryker, en realidad todos queremos que esto termine.

- ¿No deberíamos ayudarlo a Liu Kang? – se entrometía Jax.

- No, no serviríamos mucho, además yo no puedo más, estoy muy agotada.

- Sí Sonya, solo queda ese monje, él nuestra última chance.

Los tres humanos se sentaron en el suelo, exhaustos y muy adoloridos, pero eso no les impidió alentar a su amigo, Jade, quien pudo levantarse pero estaba en peor estado, también se acercó y se sentó.

Shao Kahn hizo aparecer su martillo y lo usó para tratar de golpear a Liu Kang pero este pudo esquivarlo y lanzó una llamarada contra el arma, obligando al gigante a soltarla. El monje lanzó hábilmente varios golpes que acertaron, parecía ir ganando hasta que su enemigo logró contraatacarlo con un fuerte puñetazo a la cara.

Liu Kang se alejó, se podía ver sangre salir de su nariz, sin duda estaba rota por el golpe, Shao Kahn sonreía pero pronto su expresión cambió cuando el joven se llevó las manos a la nariz y sin mucho esfuerzo la acomodó de nuevo, no emitió ninguna queja.

- ¿Cómo rayos no hizo ni un ruido cuando se arregló la nariz? – preguntaba extrañado Stryker.

- El golpe debió haber sido tan fuerte que literalmente le "anestesió" la zona golpeada, por eso no sintió dolor. – explicó Sonya.

- Yo no tuve tanta suerte: cuando me rompí la nariz y me la tuvieron que poner en un lugar debo haber insultado hasta en japonés. – dijo Jax.

El emperador no podía entender como su enemigo era tan fuerte, el monje demostraba haberse entrenado bien y haber concentrado todo su poder. Con un grito de ira, el ser de Outworld volvió a la carga, se podía ver un leve brillo verde en su cuerpo, el poder las almas que tomó.

- El poder de las almas robadas no te ayudará. – decía cortante Liu Kang.

- ¡Cállate humano, te voy a desmembrar a ti y a tus amigos y me armaré un nuevo casco con sus cráneos! ¡VOY A DESTRURILOS! – contestó furioso el villano.

Lanzó una patada al cuerpo del shaolin que lo hizo retroceder un poco más, pero el guerrero de Earthrealm se recuperó y atacó con sus puños envueltos en llamas. Los golpes del monje realmente hacían daño y el fuego le daban un efecto devastador, luego de que uno de los puñetazos prendiera fuego uno de los brazos de Shao Kahn, Liu Kang aprovechó para darle una patada voladora en la cabeza, dañando el casco.

El enemigo lanzó otra esfera de energía que logró herir al humano, quien como venganza le lanzó una bola de fuego.

- Bien, hora de terminar con esto de una vez. – habló Shao Kahn.

- Lo mismo pienso. – le respondió el monje.

El ser de Outworld quiso darle una embestida al humano, pero otra vez no tuvo en cuenta su agilidad, Liu Kang le dio un puñetazo en el cuerpo y otro en la mandíbula, antes de que su enemigo se recuperara ejecutó otra vez su bicycle kick como hizo con Shang Tsung, una última patada envuelta en llamas terminó de derribar al gigantesco emperador.

Stryker, Sonya, Jax y Jade estaban perplejos, sin poder creer como su amigo había logrado tirar abajo a al tirano. Antes de que Shao Kahn se levantará, Liu Kang le lanzó una lluvia de golpes a la cara, un último con ambas manos finalmente dejó noqueado al villano, quien perdió su brillo verde.

Raiden se despertó justo a tiempo para ver la increíble paliza, una sonrisa se formó en su rostro al ver victorioso al humano. También los dos militares, el policía y la edeniana, quienes se levantaron para acercarse al monje, estaban contentos.

- Muy bien hecho, hijo. – felicitó Jax.

- Sabía que lo harías. – siguió Sonya.

- Le diste la paliza de su vida. – habló Stryker estrechándole la mano a Liu Kang.

- Tú también hiciste bien distrayéndolo para que lo atacara la primera vez. – devolvió el shaolin.

Todos los demás aliados se levantaban y todos se tomaban turnos para felicitar al monje, excepto Scorpion que se quedó parado mirando Kitana se acercó a Liu Kang también con una sonrisa al ver que habían triunfado.

- Lo lograste, Liu Kang. – dijo de forma tierna la princesa.

- Sí, es una pena que Kung Lao no lo haya logrado, pero pude vengarlo.

- ¡No era necesario vengarme que aun respiro! – dijo una voz.

Todos miraron en una dirección y no pudieron evitar una expresión de sorpresa, bajando a la arena estaba Kung Lao, bastante maltrecho… pero vivo.

- ¡Kung Lao! ¡Creí que Shao kahn te había matado!

- No, Liu Kang, soy más duro de lo que crees.

Los dos amigos se rieron, Kung Lao fue a buscar su sombrero, cuando lo tomó vio por el reflejo del filo que los soldados del emperador estaban despertando.

Rain, Sheeva, Ermac, Noob Saibot, Mileena, Reptile, Motaro y Shang Tsung se levantaban despacio, no solo eso Shao Kahn también se estaba levantando.

- Diablos… - exclamó el monje del sombrero filoso.

El emperador se levantó y estaba de pie de nuevo, pero muy debilitado como sus hombres.

- Ganaron… pero aún no festejen, pronto pagaran por todo… lo juro. – dijo el infame mientras le ordenaba a Shang Tsung crear un portal.

Raiden quería lanzar un relámpago para evitar que escaparan pero Rain se adelantó e hizo eso mismo para distraer al dios y sus campeones. Shao Kahn tomó su martillo y con él rompió dos pilares de soporte del coliseo.

- ¡Vámonos! – gritó el líder malvado.

Pronto todos los esbirros siguieron a su jefe al portal, entre ellos Mileena y Reptile cargando cada uno una mitad de Baraka. Unos fuertes temblores sacudían el lugar pronto las plateas y el lugar del trono empezaban a quebrarse y caer en la arena de lucha.

- ¡El lugar se va a derrumbar, hay que huir! – gritó Raiden.

Por instinto, Sub-Zero fue a buscar a Smoke pero no lo encontró, mirando alrededor vio al ninja negro Noob Saibot llevándose al ciborg plateado.

- ¡Smoke, no! ¡Déjalo! – gritó el ex Lin Kuei.

Pero por desgracia no llegó a alcanzarlo, el ninja negro llegó al portal y desapreció, no sin antes decir que el ciborg será una suerte de trofeo de guerra. El cryomancer intentó entrar al portal pero este se cerró antes, se sintió triste por perder de nuevo a su amigo, una voz espectral lo distrajo, era el ninja dorado Scorpion que lo miraba con sus ojos blancos.

- Sub-Zero… hasta aquí llegó nuestra alianza. – dijo Scorpion desapareciendo en una llamarada.

- Que buen amigo, desaparece cuando las cosas se ponen mal. - se quejó Stryker

- La verdad me sorprende que ese tipo nos haya ayudado. – replicó Sonya. – Yo me pregunto qué pasará con Kano cuando este lugar se venga abajo.

- Seguro estará bien, el lugar donde está encerrado no está pegado a este lugar, una pena que no lo puedas arrestar por ahora. – contestó el policía.

Todos los guerreros se agruparon en un solo lugar, Stryker y Sonya se miraban fijamente, el policía se espantó al ver como una enorme parte de la estructura del lugar se iba a caer encima de ella, así que sin pensarlo dos veces trató de apartarla pero el escombro era de un tamaño muy grande e iba a aplastar a ambos.

Por suerte y justo a tiempo, el dios Raiden usó su poder para transportarse junto a los demás lejos del coliseo, antes de que el escombro aplastara a ambos humanos, el lugar completo se desmoronó.

Fin de capitulo.