Bien, ya llegamos al final, esta vez no me demoré mucho XD
Capítulo 9: De nuevo en casa.
Raiden y sus guerreros se transportaron en el momento justo, ya no quedaba nada del coliseo en Outworld. Aparecieron en una ciudad que estaba destruida en una gran parte: vehículos destrozados e incendiados, edificios arruinados, negocios arrasados y ninguna persona transitando.
- Nueva York… - dijo Stryker reconociendo su ciudad inmediatamente.
- Sí, lo que quedó tras la invasión de Shao Kahn. – aclaró Raiden serio.
- Toda la gente que murió, mis compañeros, mis amigos, todas sus almas siguen atrapadas en ese maldito.
- Entiendo tu frustración Stryker, pero debemos continuar, esto aún no ha acabado. Mientras Shao Kahn siga vivo, Earthrealm estára en peligro. – habló Liu Kang.
- Es una pena que haya escapado, ya lo teníamos. – se lamentó Kabal.
- Y no pudimos traer a Kano para meterlo en la cárcel. – agregó Sonya. - ¿Estará con vida ese desgraciado?
Mientras tanto…
- ¡Oigan, sáquenme de aquí! ¡¿Alguien me oye?!
Eran los gritos de un hombre encerrado en una celda, era Kano, el criminal que había sido encarcelado por fallar en asesinar a los protectores de Earthrealm. El infame gritaba, insultaba, forcejeaba con los barrotes en un vano intento por liberarse, no se oía nadie alrededor, parecía estar solo.
- Genial, primero la perra rubia me arroja desde un edificio y ahora mis compañeros me dejan abandonado en una mugrosa celda, ya verán cuando logre salir…
El criminal interrumpió su oración al oir pasos, pronto una figura comenzó a emerger del a oscuridad, no tardó en reconocerlo.
- Motaro. – habló Kano sorprendido viendo el mal estado en el que estaba el centauro. - ¿Qué diablos te pasó?
- Raiden y sus hombres, eso pasó.
- ¿Pudieron derrotarlos?
- No, nos vencieron. Shao Kahn y los demás están malheridos, el coliseo se derrumbó.
- Ah, eso explica el estruendo que oí hace una media hora. Bien pasemos a lo importante: ¿Vienes a sacarme?
- Shao Kahn me ordenó liberarte, en estos momentos necesitamos más soldados y tú ya estas casi completamente curado.
- De acuerdo.
En el preciso momento en que Motaro estaba por liberar a su compañero, otra persona hizo aparición, la mujer shokan Sheeva.
- ¿Qué haces aquí Sheeva? – preguntó el centauro. - ¿Shao Kahn te envió?
- No, al contrario. El emperador no sabe que su destino se acerca.
- ¿Qué?
- Voy a matarlo, pero primero te mataré a ti Motaro, por haber desplazado a mi raza.
Antes de que el centauro pudiera reaccionar la shokan saltó sobre él, cayendo sobre su lomo, se podía escuchar el ruido de huesos crujiendo ante el inesperado ataque. Motaro estaba más débil que Sheeva por sus heridas de combate, lo que la malvada no desaprovechaba y luego de caer sobre él comenzó a golpearlo brutalmente en la cabeza con sus cuatro brazos, no se detuvo hasta ver sus manos ensangrentadas y a su enemigo completamente inerte.
- Je, fue fácil. – sonreía Sheeva. – Ahora por Shao Kahn.
La mujer se disponía a retirarse cuando los gritos de Kano la detuvieron:
- ¡Espera! ¡¿Me vas a dejar aquí?!
- No me sirves de nada y agradece que no elegí matarte también.
- Escúchame… si me liberas te ayudaré a matarlo.
- ¿Por qué debería creerte?
- Mírame, ese maldito me encerró aun después de haber sobrevivido a una gran caída. Me trata como basura después de haberlo ayudado y suministrado armamento a sus hombres. Tú me ayudas y yo te ayudo.
La shokan lo pensó un tiempo, al final aceptó el pedido y lo liberó.
- Bien ahora sígueme, destruiremos a ese bastardo. – ordenó Sheeva.
- Sí, perra. – pensaba Kano con una sonrisa diabólica. – Apenas tenga la oportunidad le avisaré a Shao Kahn lo que piensas hacer, seguro me dará una buena recompensa por descubrir a una traidora.
Volviendo a Earthrealm…
- ¿Ahora qué haremos, Raiden? – preguntaba el monje Liu Kang.
- Por ahora Liu Kang, lo mejor será descansar. Pronto deberán seguir entrenando porque presiento que más desgracias vendrán en camino.
El dios del trueno se dirigió a Kitana y Sindel, quienes estaban atendiendo a Jade, ella recibió muchas heridas en la batalla.
- Reina Sindel, princesa Kitana y Jade. – les hablaba Raiden. – Las llevaré adonde solía estar Edenia para que puedan reconstruirla. Cuando Shao Kahn fusionó los reinos aun quedaron muchos sobrevivientes edenianos
- ¿De verdad, Raiden? – preguntó la kunoichi de azul.
- Sí Kitana, irán ahora. Es importante que Edenia vuelva a ser lo que era.
Las tres mujeres aceptaron pero antes de retirarse, Kitana se acercó a Liu Kang.
- Liu Kang… gracias por todo lo que has hecho. De no haber sido por ti, Shao Kahn habría ganado.
- No fui yo Kitana, fue un logro de todo el grupo.
- Quisiera que vinieras con nosotras.
El monje movió su cabeza de lado a lado mostrando una respuesta negativa, la princesa se entristeció un poco:
- Lo siento Kitana, pero debo quedarme, como campeón debo seguir defendiendo mi mundo.
- Sabía que dirías eso, entiendo.
- No te preocupes por mí, estaré bien. Cuidate.
- Tú también Liu.
La princesa se acercó a su madre y a su amiga, preparada para volver a su hogar. Sindel se disculpó con Kitana y con los demás por haberlos atacado, ellos no dudaron en perdonarla sabiendo que estaba siendo controlada mentalmente. Las tres edenianas y el dios desaparecieron en un relámpago, unos minutos más tarde él regresó solo.
- Bien, los sobrevivientes las reconocieron y las recibieron con alegría. Entre los sobrevivientes hay una joven llamada Tanya que es hija de uno de los antiguos embajadores de Edenia, dijo que las ayudará en lo que pueda. – explicó Raiden.
Sub-Zero había permanecido en silencio, sin duda volver a perder a su amigo Smoke lo afectó seriamente. El cryomancer recibió apoyo de sus compañeros pero no daba muestras de recuperarse, por fin habló:
- Debo irme.
- ¿Adónde irás? – preguntó Sonya con curiosidad.
- Estoy pensando, el Lin Kuei me está buscando. Creo que desapareceré por un tiempo hasta que me sienta lo suficientemente fuerte para enfrentarlos.
- Sí necesitas ayuda puedes decirnos, amigo. – respondía Jax.
- Por ahora no necesito ayuda, adiós.
El exLin Kuei se retiró sin decir nada más, una despedida tan fría como su aspecto.
- El hombre de hielo no es el único que se va. Yo también. – habló Kabal. – Necesito averiguar unas cosas, por culpa de esos seres de Outworld yo quedé así, si alguna de esas criaturas está por aquí la encontraré.
El enmascarado terminó de despedirse y usó su supervelocidad para literalmente desaparecer.
- Liu Kang, Kung Lao, ustedes volverán a la academia Wu Shi. – indicó Raiden. – Es indispensable que descansen.
- Entendido Raiden. – contestaron ambos monjes.
- Ah, Liu Kang, olvide decirte que hace poco entró un nuevo monje a la academia. Se llama Kai, quizás puedas entrenarlo. – añadió la deidad.
- Lo haré sin problemas. – respondió el shaolin.
- Jax, Sonya, Nightwolf, Stryker. – siguó Raiden. – ¿Se quedarán aquí?
- Sí, llamaremos a la base de las Fuerzas Especiales para que nos vengan a buscar. – respondió Jax.
- Mis ancestros me han dado el poder para superar esta batalla, ahora debo retirarme hasta que vengan nuevas amenazas. Suerte amigos míos. – se despidió el chamán, dejando el grupo.
- Yo me quedaré aquí. – dijo Stryker sin dudar.
- ¿Seguro, Stryker?
- Sí Raiden, no creo estar hecho para esto como si lo están ustedes. Por más que me hayan elegido como protector de Earthrealm, siento que no pertenezco, que no soy parte. Me quedaré aquí a ayudar a los sobrevivientes.
Las palabras del oficial afectaron a sus compañeros, más a Sonya.
- De acuerdo, puedes quedarte. Pero ten en cuenta que cuando haya un peligro muy grande, algo que pueda requerir la ayuda de cada guerrero, serás llamado.
- Bien, estaré preparado para entonces. Pero por ahora me quedo aquí.
El dios y los dos shaolin desaparecieron para ir a la academia Wu Shi, dejando a los dos soldados y al policía en plena ciudad. Jax sacó un comunicador que llevaba en su cinturón.
- Jackson Briggs a Base, Briggs a Base ¿Me oyen?
- Afirmativo, mayor Briggs. – decía una voz desde el otro lado.
- Estoy con la teniente Sonya Blade en Nueva York, bueno, lo que quedó de Nueva York. Necesitamos regresar a la Base, cambio.
- Afirmativo mayor, ya hemos localizado su posición, un helicóptero está siendo enviado, cambio.
- Entendido, cambio.
A la vez que esto pasaba, Sonya y Stryker conversaban.
- ¿No quieres unirte a las Fuerzas Especiales? – preguntó la rubia.
- Sinceramente no me interesa mucho la idea, prefiero seguir con la policía. – contestó secamente Kurtis.
- ¿Vas a quedarte solo aquí?
- Seguro debe haber algunos sobrevivientes, Raiden me dijo que no todas las almas fueron absorbidas por Shao Kahn. ¿Tienes que regresar a la Base ahora?
- Sí, necesitamos regresar ahora, debemos dar la información de todo lo que vimos, podría ayudar a prevenir otros futuros ataques a la Tierra.
- Bueno, yo esperaba que te quedarás aquí, conmigo, aunque sea algunas horas.
La teniente se quedó paralizada y un pequeño rubor cubría sus mejillas. Jax, quien seguía hablando con la base, no se daba cuenta de nada.
- Stryker… has sido conmigo… quisiera quedarme y ayudarte pero… pero… yo… - decía entrecortada la mujer.
- No digas más. – la detuvo Stryker. – Es Johnny. ¿Verdad?
La soldado miró con tristeza, no eran necesarias las palabras, ella esperaba una reacción amarga de Stryker, pero el oficial en lugar de mostrarse molesto, sonrió.
- Me lo esperaba, creo que no puedo ganarle a una estrella de cine.
- Lo siento.
- Cuando apareció ese Shang Tsung transformado en Cage, tú no dudaste en defenderlo de mí… no hay que ser un genio para saber que lo querías mucho.
- Es que cuando lo vi, creí que había vuelto a la vida. No es imposible hacer eso, ha pasado con Mileena y con Sindel. No me imaginaba que era ese maligno hechicero.
- Bueno, seguro algún día volverá. – concluyó el oficial estirando el brazo. Fue un placer trabajar contigo, cuídate Sonya.
- Igualmente, Stryker. – respondió ella estrechándole la mano.
Jax finalizó su charla y se dirigió a los dos rubios:
- Bien, Sonya, un helicóptero de la FE está en camino. Me acaban de informar que tienen el paradero de Jarek, uno de los Black Dragon que quedan.
- Excelente. – festejó Sonya.
- ¿Jarek? ¿El de los Black Dragon? – preguntó el policía.
- Sí, Stryker, era uno de los que habían quedado. – explicó el mayor.
- Bien, seguro lo atraparan.
- Ese maldito no se escapará.
En un poco más de una hora llegó el transporte de la FE, un grupo de soldados recibieron a sus dos superiores, quienes se despidieron del oficial. Antes de subirse Sonya miró por última vez a Kurtis, quien se quedó parado a unos metros.
El oficial decidió voltearse y caminar, a varios metros pudo divisar unas sombras, eran algunas personas, sobrevivientes del ataque, algunos estaban heridos. Stryker se alivió al ver eso y fue hacia ellos dispuesto a ayudarlos mientras el helicóptero se elevaba y se alejaba. Era hora de reconstruir la ciudad, el peligro había terminado, por ahora.
FIN
Bueno, otro fic mío de MK que llega a su fin. Quizás un final un poco flojo, pero bueno, la creatividad me dio hasta aquí XD
¿Será este mi último fic de MK? Por ahora ya no hay más ideas en mi cabeza, pero quien sabe, la inspiración va y viene.
Ojala les haya gustado, dejen reviews. Hasta la próxima.
Ale93371.
