div id="gt-res-content" class="almost_half_cell" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 19.5px; background-color: #fffffa;"El agua fría le calmaba. Al igual que la escena. Tal vez no sea el río más lindo de la humanidad, pero tenía sus cosas. Hizo unos movimientos suaves con la muñ /Estaba arrodillado, observando el curso del agua. Antonio estaba a su lado, arrodillado con una sola /-¿Estás mejor? -le preguntó, tocándole el hombro. Asintió.br /Quería preguntarle por qué había actuado así. Trató de recordar. Al parecer tenía un gran disgusto hacia los comerciantes... Bueno, ¿quién puede culparlo? Son despreciables y a veces son verdaderas ratas, pero aún así.br /Debía preguntarle. Sentía como si debía hacerlo. No era normal esos cambios de personalidad tan repentinos. Tampoco era normal transformarse en titán, ¡se estaba yendo del tema! Antonio también era una persona. Y ni él, Lovino Vargas, podía cambiar tan rápido de / Se volteó hacia él, decidido a preguntarle, mas cuando lo hizo quedó inmovilizado. Estaban frente a frente. Sus narices se rozaron. La sonrisa de Antonio se desvaneció lentamente, dejando su boca apenas abierta, como si quisiera decir algo pero no sabía qué. El español jamás había notado lo particulares que eran los ojos de Lovino, un poco marrones, un poco verdes. Ni la forma en la que brillaban ahora mismo. Era muy apuesto, tuvo que reconocerlo. br /Por el otro lado, Lovino sintió como esos ojos verde esmeralda lo observaban, quitándole el aliento. Una tensión empezó a crecer entre ellos. Estaban quietos, mirándose fijamente sin pronunciar ni una sola palabra. Una suave brisa empezó a correr, removiéndole unos mechones del rostro. Incluso pudo haber jurado que se estaban acercando./div
div id="gt-res-content" class="almost_half_cell" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 19.5px; background-color: #fffffa;"Lovino tuvo que morderse el labio para saber que no se estaban /Unos ojos verdes curiosos bajan hacia su boca, precisamente a sus labios. Tiene que apartarse ligeramente para poder verle. Quitando la mano de su hombro, le toma la barbilla y le acaricia la parte inferior del labio con el pulgar para que ya no se mordiera. Los labios de Lovino se abren lentamente, casi temblando. Sus ojos no se desvían de su rostro. A medida de que la mano de Antonio sube, el otro se sonroja. Su piel era suave. br /Ahora le acariciaba el pómulo. Ya no lo mira con sorpresa. Sus ojos se entrecierran. Lovino se relaja. Antonio se arrodilla apropiadamente. Por un lado quiere sonreír, por el otro quiere mantener su boca como está. Siente los labios resecos. La mano que tiene libre va hacia su cabello, acomodándoselo tras la oreja. Se inclina ante él, decidido. br /Le besa la mejilla. Un beso suave, húmedo y lento. br /-Eres muy tierno, Lovino, sobretodo cuando te pones rojo, ¿alguna vez te lo han dicho? -le susurra, antes de volver a su posición inicial, enfrentados. La única respuesta que consigue es un jadeo que apenas se escuchó.br /Baja la mirada y vuelve a acercársele. Sus narices vuelven a rozarse. Son capaces de sentir el aliento cálido del otro. Lovino inclina la cabeza, y Antonio le acaricia con su pulgar. Las manos del italiano lo toman de la camisa, en desesperación. Antonio deja salir una risita antes de que ambos cierren los ojos. br /-¡Mami, mami, esos nenes se están besando! -grita un niño inocentemente, señalando al /Ambos paran inmediatamente. Lovino se echa hacia atrás, lleno de vergüenza. Se pone de pie y empieza a correr hacia donde supone que está el sur, cubriendo su rostro con la palma de la /-¡Hijo, te dije que es de mala educación señalar!br /Antonio se quedó en su lugar, confundido. ¿Estaba triste? br /Estuvo a punto de besar a Lovino. Tan cerca. Había logrado sentirle la punta de los labios antes de que el mocoso se /-¡No es justo mami, ¿por qué ellos pueden besar a alguien pero yo no?!br /-Porque eres demasiado joven para dar besos. Ahora vamos, que si no nos quedaremos sin /Antonio, sabiendo que no podría hacer nada estando allí, de rodillas frente al río, se paró y empezó a caminar en la dirección en la que se fue el primero./div