Clase VIP en un viaje de más de seis horas hacia una isla privada de las maldivas donde iban a permanecer durante tres semanas en el más absoluto de los sueños, solos ellos dos, como marido y mujer, dos seres convertidos en uno solo. Llegaron por la mañana temprano del día siguiente al de su boda y Kate estaba dormida apoyada en el hombro de Rick cuando este la despertó con un: "Señora Castle, hemos llegado a nuestro nuevo hogar de tres semanas".
En el aeropuerto los recibió un mayordomo del hotel de apartamentos donde se hospedarían, con un gran cartel que decía, SEÑORES CASTLE, al encontrarse con él les abrió la puerta trasera del coche y tras media hora de camino llegaron al recibidor del hotel, el recepcionista con una gran sonrisa le entregó las llaves a Richard del apartamento 12, ambos se miraron y sonrieron ante la ironía de que su apartamento de luna de miel fuera el mismo número que la comisaria que los había unido durante seis años. El apartamento parecía surgido de un cuento de hadas, en el exterior era una cabaña de dos pisos con grandes ventanales y vistas delanteras al mar, el cual estaba separado de las cabañas sólo por un paseo o malecón y por detrás acceso directo a la playa. En el umbral de la puerta los señores Castle se miraron a los ojos y Rick cogió a Kate en brazos para llevar a cabo la tradición post-matrimonial. En el interior la casa era esplendida, un precioso recibidor abierto al salón-comedor les dio la bienvenida a la casa, las paredes estaban pintadas de un azul color turquesa y la casa decorada con muebles blancos y una chimenea del mismo color, a la izquierda del salón una gran puerta daba a un porche conectado con la playa y justo al lado un marco daba acceso a una gran cocina con paredes blancas y muebles blancos con la encimera naranja. Todo era tan luminoso, tan colorido que Kate quedo impresionada. Siguió a Rick que ya subía a la segunda planta por una escalera de caracol situada en el centro del salón y esta planta daba únicamente a la suite principal con su baño y vestidor incluido, esta habitación era tan luminosa como las demás con la diferencia de que solo contaba con una enorme cama, dos mesillas, un tocador y una cheslonge. Y la atracción fue inmediata…
