-¿Qué tenemos?

-Este es de los malos jefa y más para tu primer día de vuelta. Un padre y su hija han aparecido en una bañera llena de ácido y…-ambos detectives se miraron y dijeron al unísono – mutilados.

La inspectora reprimió un vómito y se acercó a la médico forense, la cual estaba en el baño o en este caso la escena del crimen, se agachó junto a ella y observó la escena como siempre hacía al llegar: la estancia estaba salpicada de sangre a uno y otro lado pero lo más impactante era las dos cabezas que había debajo de la bañera con los ojos completamente abiertos de un intenso azul; las lágrimas la asaltaron, cogió el móvil y pulsó el uno en marcación rápida.

-Castle.

-Hola, cariño, ¿estás bien? Dime que sí por favor, y ¿Alexis? No podría soportar que…

-Eh, eh, Kate cariño, ¿qué pasa? ¿estás ya trabajando? ¿qué pasa?

-Nada, nada, solo que es el primer día que me separo de ti y ver la escena del crimen me ha hecho llamarte, no te preocupes, estoy bien.

-Vale, pero a media tarde pasare por comisaria y te hago compañía, ¿de acuerdo?

-Sí, te quiero Rick.

- y yo amor.

Y colgó.

Kate Beckett no había dejado de ser la fría inspectora de siempre pero ahora no solo tenía que preocuparse por ella sino también por su familia, por su marido y su hijastra. Volvió con paso firme junto a Lanie y esta le dictaminó que la causa de la muerte por supuesto había sido la mutilación lo más posible que con un arma grande pero de peso ligero. Cuando tuvo los datos de las víctimas, Ella y Mike Montgomery, los detectives subieron a sus Crown Victorias y se dirigieron a la comisaría 12. Al entrar lo único en lo que Beckett pudo pensar fue en que este era su segundo hogar y que tenía muchísima suerte de seguir viva. Una sarta de aplausos retumbó en la comisaria, una gran pancarta le daba la bienvenida a la inspectora más querida de la comisaria pero Kate sintió una presencia allí, sintió una mirada que no se apartaba de ella, que la seguía mientras avanzaba y cuando olió el café recién hecho a su espalda sonrió y se giró para ver a un sonriente Castle plantado junto a ella tendiéndole su taza.

-Gracias. –Siempre

Mientras investigaban el caso esa tarde actuaban con total normalidad, simplemente como compañeros a pesar de que el anillo que ambos compartían les pesaba más que de costumbre incitándoles a desaparecer con cada mirada. Gracias en gran parte al escritor descubrieron que el hombre era viudo, trabajaba en una sucursal bancaria, que la niña contaba con varias niñeras que habían descartado como sospechosas puesto que las tres tenían coartada. Pero lo más impactante había sido descubrir, a última hora de la noche, que Mike Montgomery traficaba con drogas. El descubrimiento había sido por casualidad cuando al decirle Kate a su marido que cogiese la chaqueta para volver a casa, Castle se había girado rápidamente, mirado la foto fijamente para volverse hacia la inspectora y decirle :

-¿No te parece raro que en la foto que encontramos del padre con la hija, éste lleve una bolsita con un polvo blanco en la solapa? – Kate se había movida hacia la foto e imitado los gestos del escritor. –Ahora mismo me muero por darte un beso, eres el mejor Rick.

Espo y Ryan que en ese momento volvían de visitar el bar que más frecuentaba la víctima habían afirmado que efectivamente era traficante y pasaba la droga muy cerca de Central Park. Al día siguiente se encargarían de repasar los movimientos de ambos en los dos últimos días, revisar llamadas telefónicas y sobretodo de encontrar clientes insatisfechos con los servicios de Mike, decretó una satisfecha y orgullosa Beckett.

Girandose hacía Castle le dijo:

-Y ahora tu y yo nos vamos a casa a celebrar tu maravilloso descubrimiento –Rick al entender lo que Kate quería decir corrió cual perrito faldero detrás de su musa, la cual se dirigía al ascensor con una brillante y maléfica sonrisa en la cara.

NOTA: voy a dejar que vuestra imaginación vague un rato y se imagine lo que pasa esa noche en casa de los Castle pero os aseguro que pronto tendréis otra escena subidita de tono y muy intima.