-Espo, ¿tenéis algo?

Y una voz sofocada al teléfono le dijo- no, no todavía pero estamos a punto de pillarlo jefa, tu recupérate.

Kate se había sentido mal esa mañana, como muchas otras mañanas, tenía angustia y se notaba muy débil pero afortunadamente pudo disimularlo ante Castle e irse a trabajar sin problema pero ahora, después de cuatro horas en el trabajo sin mejora estaba deseando irse a casa a descansar. Su mesa empezó a vibrar y toda la sala la miraba, no se había dado cuenta de que su móvil estaba sonando. Era Lanie. Bien, si tenía suerte y la pillaba desocupada podría ir a hacerle una visita y contarle sus sospechas.

-Hola, Lane. Dime

-Hey Kate ¿qué tal todo? ¿Podemos vernos? Tengo que contarte algo.

-Sí, podemos vernos yo también tengo que decirte algo. ¿Estás en la morgue o en tu casa?

-Estoy en casa, salí hace una hora y como se que el caso estaba casi acabado…

-Sí, tranquila, los chicos están en ello. Voy para allá.

Y veinte minutos después llamaba al timbre del apartamento de su mejor amiga.

-Hola cielo

-Hey ¿qué te pasa? –su amiga le había abierto la puerta con lágrimas en los ojos y una sonrisa melancólica.

-Sientate, pasa – una vez sentadas en el sofá su amiga comenzó a contarle – la otra noche en casa de Javi le pregunte que si lo nuestro era serio, que si sabía hacia dónde íbamos o si esto era un rollo más como todos los que hemos tenido y me dijo que si que íbamos en serio que para algo llevábamos un año y le dije que nos comprometiésemos, que se viniese a vivir aquí o yo me iba allí porque prácticamente era lo mismo pero ¿sabes que me dijo? ¡QUE NO ESTABA SEGURO! Primero me dice que si vamos en serio que me quiere y después me dice que no se compromete…Llevamos días sin hablar. ¿Qué hago Kate?

-Oh, Lanie. ¿Recuerdas que me dijiste cuando yo estaba igual con Rick? Me dijiste que a lo mejor era bueno hablar las cosas pero que él necesitaba tiempo para estar seguro de si quería o no comprometerse. Javi te quiere pero estoy segura de que le cuesta dar el paso pero pronto lo hará.

-Yo no estoy tan segura, llevo sin dormir muchos días y no relacionarme con nadie excepto con muertos me causa más problemas. Necesito una alegría.

-Pues no se si esto lo será bueno pero… creo que estoy embarazada.

CASA CASTLE 22:30 p.m

Rick estaba apoyado en el regazo de Kate y girado cara al televisor mientras su mujer le acariciaba el pelo. Kate por consejo de Lanie había decidido hacer de Castle el mejor día de su vida, así que había preparado su comida favorita, un buen vino, había echado prácticamente a su hijastra y a su suegra de la casa y después de la cena romántica habían decidido ver una peli de las que a Castle le gustaban pero ella se estaba aburriendo demasiado y necesitaba un poco de acción, lo pedían sus hormonas.

Se acercó al oído de su marido y le susurró:

-Rick, ¿nos vamos a la cama?

-Noooooo, espera que termine la peli, no vayas a acostarte ya aguafiestas.

-Cielo, no me refiero a ir a dormir –su tono de voz había sonado incitante y sexy.

-Mmmm…-apagó el televisor, se levantó del sofá, se quito la camiseta y se tumbo sobre Kate – mejor aquí, es más excitante. – Y el sexo sirvió para que Kate olvidase sus preocupaciones y la noticia que tenía que darle a Rick.

CASA CASTLE 23:40 p.m

Después de una ducha fresquita con su marido, besos y abrazos se encontró en la cama, con un libro en las manos pero sin percatarse ni siquiera de lo que estaba escrito en las hojas. De repente escuchó la voz de Castle:

-Kate, cielo, llevas media hora sin pasar una página y tú no lees tan lenta. ¿Pasa algo?

Se sentó en el medio de la cama de cara a su escritor y se paró a observarlo. El pelo revuelto le caía sobre la cara, sus ojos azules expresaban preocupación, incertidumbre y ella no sabía como podía notarlo pero también amor. Kate adoraba el rostro de su marido, le encantaban sus brazos fuertes y protectores pero lo que siempre había admirado de él eran sus ojos azules. Era precioso.

Se inclinó hacia la mesilla y cogió los dos sobres que había preparado esa tarde en casa de su amiga después de hacerse las pruebas y verificar lo evidente. Cogió las manos de su marido y le colocó los sobres en ellas.

-¿Qué es esto? – dijo mientras abría con excitación el primer sobre, el amarillo, de él saco una hoja de papel con una carta y un dibujo. Como Kate suponía primero leyó la carta:

Querido Rick:

Sabes que nuestra relación ha sido la más pura y la más real que jamás he tenido, que desde que tú llegaste a mi vida no ha existido ningún hombre más importante que tú, excepto mi padre claro, a pesar de mis parejas siempre te interponía a ti porque tú siempre estabas allí para mí, para salvarme y cuidar mis espaldas, para ayudarme a resolver el caso más importante de mi vida. Tú has sido mi bote salvavidas. Espero que me dejes contarte esta historia y ver tu reacción mientras la lees: "Kate, dos meses después de su boda, comienza a sentir nauseas, mareos, bajones y descontrol hormonal, lo achaca a su trabajo, al estrés, pero cuando las evidencias llegan, el retraso se hace permanente necesita consultarlo con alguien y va al médico más fiable que conoce, aunque no trate a los vivos es y siempre será su mejor amiga la cual después de que le cuente sus sospechas la acompaña en la ardua tarea de hacerse un test de embarazo y luego otro, y otro y cuatro más. Después de seis test de embarazos con un 98% de fiabilidad puedo decirte Richard Edgard Alexander Rodgers Castle que estoy esperando nuestro primer hijo; tu segundo hijo que espero que sea precioso, que herede tus ojos y tu personalidad, aunque ahora que lo pienso no importa como sea, porque este niño/a es la evidencia de la fuerza de nuestro amor. Es la evidencia de que compartiré mi vida contigo, siempre.

Felicidades PAPÁ, tú Kate."

La hoja empezó a mojarse con las lágrimas de Castle quien en esos momentos miraba el dibujo de su esposa en donde salían ellos dos y cada uno sujetaba un bebe; ella un precioso niño de ojos azules, cabello castaño y sonrisa castleniana y él portaba una niña de ojos verdes con idéntico cabello castaño y los hoyuelos de la familia Beckett.

-MI FAMILIA PERFECTA – recitaba Richard con la voz apagada. Súbitamente la miró, se acercó a ella y la besó sonriendo – Kate, me has hecho el hombre más feliz del mundo. Vamos a tener los hijos más guapos del mundo. Te quiero.

-Te quiero, siempre.