Disclaimer:Naruto ni sus personajes me pertenecen, son de Masashi Kishimoto, pero la historia, sí me pertenece.
Este fic está igual publicado en una página NS a la que administro en Facebook.

Advertencia: AU y posible lemon.

Pareja: NaruSaku

Summary: Las manadas se rigen bajo una jerarquía y eso incluye también a los cambiaformas. Pero ¿qué sucede cuando un alfa desobedece las reglas y se interesa por una Omega? ¿Será el comienzo de algo grande o el desequilibrio de un gran status?

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Alpha & Omega

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By: Allie-Laufeyson

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Prólogo.

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Desde el inicio de los tiempos, los humanos, animales y todo ser vivo seguían una jerarquía. La supervivencia del mayor.

Los cambiantes o cambiaformas, son seres muy estrictos en cuanto a sus costumbres.
Existen tres tipos de clases sociales. El Alfa, el Beta y el Omega.

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Minato Namikaze, el alfa de la manada de lobos de Konohagakure y el hombre más respetado por todo su pueblo está lidiando con la paternidad, pues criar a un hijo rebelde no es tarea fácil y menos si este inquieto rubio será su próximo sucesor.

— ¡Naruto Uzumaki! Muchacho del demonio ¿Qué crees que estás haciendo? — Un hombre de cabellos plateados y de unos cincuenta años de edad, estaba persiguiendo por todo el bosque a su ahijado.

— Ero-Sennin, si quiere sus libros Icha-Icha sanos y salvo, cumpla mis demandas. —Sonrió y aceleró su carrera por el bosque, esquivando los obstáculos con facilidad.

— Ya no soy un jovencito como para alcanzarte…mierda la edad me pesa. —Exclamó derrotado. — Esta bien, ¿cuáles son tus demandas? — Alzó la voz para que Naruto pudiera oírlo.

— ¿Qué está pasando aquí? —Se escuchó una tercera voz detrás de Jiraiya.

— Estás a punto de presenciar como tu hijo me dicta sus demandas. — Jiraiya volteó y vislumbró a Minato acercándose a paso cauteloso.

— ¿Qué ha hecho mi hijo esta vez? — Suspiró.

— Compruébalo tú mismo. — Se quejó el peliblanco.

Un gran lobo rojo saltó en su dirección y se posicionó frente a ellos, mostrándoles sus feroces colmillos y lanzándoles una mirada de advertencia.

— A mí no me muestres los colmillos, jovencito. — El rubio mayor vio la transformación de lobo-humano de su hijo.

— ¿Por qué siempre piensas que soy el de los problemas, papá? — Naruto se cruzó de brazos y soltó un tierno mohín.

— Te comportas como un chiquillo de doce años, cuando en realidad tienes veintiuno. Ni Konohamaru hace estos caprichos. — Habló de lo más calmado, conociendo el temperamento de su primogénito.

— Ya, ya basta ustedes dos. Accedí a cumplir tu demanda, ¿qué es lo que quieres a cambio de que me devuelvas mis libros? —Jiraiya se aclaró la garganta y Minato se lo quedó viendo, sabía que su buen amigo nunca cambiaría con respecto a su afán por escribir novelas eróticas. Si su amada esposa se entera que Naruto tiene en su poder esos libros, daría el grito al cielo y castraría a Jiraiya por dejarlos al alcance de su hijo y a él por ser cómplice. Un fuerte escalofrío corrió por su espalda, algunas veces Kushina puede ser una alfa muy intimidante.

— Habla rápido, que tu desnudez me perturba. —El viejo poco a poco perdía la paciencia.

— Pero si me has visto nacer, Ero-Sennin. ¿Por qué ahora te perturbo? ¡Casi todos en esta manada ya me han visto desnudo!

Minato negaba divertido, algunas veces su hijo podía llegar a ser un cabezota. Eso lo heredó de su madre.

— Quiero ser parte de la vigilancia ANBU. —Dijo de pronto.

Pasaron unos tortuosos y silenciosos segundos que a Naruto se le hacían eternos, hasta que escuchó las fuertes risas de su padre y de su mentor.

— Chico, tú sí que sabes cómo hacer reír a uno. —Jiraiya se limpió una lágrima y continúo riendo. Naruto dirigió su vista hacia su padre que estaba en la misma situación que la de su padrino.

— ¿Ya acabaron? —Gruñó.

— Sí, sí. Lo sentimos, hijo. —Minato se recobró y asintió para que su hijo continuará con su demanda.

— Sé que es algo inesperado, pero espero que tomen en consideración mi decisión. —Le lanzó a Jiraiya sus libros y se giró en otra dirección, rumbo a quién sabe dónde.

— Esta bien, serás parte del escuadrón ANBU…solo no hagas travesuras. Te estaré vigilando —Respondió Minato, pero Naruto sí lo llego a escuchar y detuvo su caminata, se volteó y alzó un pulgar. Satisfecho con la aprobación de su padre, empezó a cambiar de forma y salió sobre sus cuatro patas.

— No sé qué hubiera hecho si seguía viendo el culo desnudo de tu hijo. — El peliblanco habló con desagrado y se echó a reír.

— Cuando a Naruto se le mete algo a la cabeza es un testarudo.

— Que tu mujer no te escuche, ya sabes que también se puede sentir identificada. —Le palmeó la espalda al rubio y guardó sus libros en su bolsillo.

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— Siempre tienes que armar una de tus escenas, eres patético, Naruto. —Habló un joven azabache con un semblante que mostraba indiferencia.

— Ya deja de molestarme, Sasuke. Sal de una vez, maldito bastardo. —El aludido salió de su escondite y lo observó con desagrado.

— Recuérdame, ¿por qué tu padre y mi padre acordaron que debía ser tu beta cuando llegues al poder? —Gruñó.

— Porque sabes que no puedes vivir sin mí, eres mi mejor amigo, somos como la uña y la mugre. Bueno tú la mugre. —Naruto sonrío divertido. El azabache lo fulminó con la mirada. — ¿A que no te da curiosidad saber que les he dicho a mi padre y al Ero-Sennin?

— Déjame pensarlo…No, no me interesa. —Se dio media vuelta y lo dejó hablando solo.

— No seas así, teme. —El rubio fue corriendo tras él. Sasuke se detuvo abruptamente y vio cómo una hermosa pelirroja se acercaba a ellos.

Genial, otra loca. — Pensó el azabache.

— Naru-chan, Sasu-chan, mis niños ¿cómo están? — Saludó Kushina.

— Hola, mamá. —El rubio le dedicó una cálida sonrisa a su madre. — Le estaba contando al teme que seremos compañeros en el escuadrón ANBU.

Sasuke y Kushina se quedaron en silencio, analizando las palabras del rubio.

— ¿QUÉ? —Ambos gritaron al unísono.

— Estás de broma. ¿Por qué tienen que castigarme así? —El azabache quería cortarle el cuello en esos precisos momentos a su hiperactivo mejor amigo. Kushina le dio un ligero codazo al moreno. Este le gruñó en voz baja y ella le regaló una sonrisa.

— Estoy segura que Sasuke-chan te enseñará todo lo necesario. —La mujer abrazó a su hijo y le plantó un beso en la frente, lo mismo hizo con Sasuke. — No les quito más tiempo, niños. Al parecer tienen cosas de qué hablar. — Se despidió de ellos, alegando que iría a visitar a su mejor amiga, Mikoto.

— Tu madre es otra a la que se le zafó un tornillo si cree que serás mi compañero de escuadrón. —El moreno se limpió el rastro de labial de la frente.

— No seas tan gruñón, teme. A mi madre le gustará vernos juntos. Ella también te quiere como a un hijo. ¿No te gusta la idea de ser como un hermano para mí? —Naruto rodeó con un brazo el cuello de su mejor amigo.

— No, para eso tengo uno propio y con él ya es suficiente. —El moreno lo empujó, deshaciéndose de su abrazo. Odiaba el contacto físico.

— A veces quisiera que tuvieras algo del carácter de Itachi. Él no es un gruñón. —Hizo un puchero.

— Si tanto lo quieres, ¿por qué no vas detrás de él? —Espetó.

— ¿Celoso, teme? —El Uzumaki le mostró una burlona sonrisa.

— Ni que fueras mi novia. — Lo miró con molestia y se marchó con el amargo sabor de tener que lidiar con el idiota en la noche de guardia.

— ¡Ya quisieras que lo fuera! ¡Si fuera chica estarías TÚ detrás de mí! —Gritó con la intención de ser escuchado por su mejor amigo. Los cambiantes que pasaban por ahí cuchicheaban y miraban con disimulo al rubio.

A lo lejos vio como Sasuke alzaba su mano derecha, mostrando un encantador dedo medio. Naruto dejó escapar una risa.

— Ese teme, nunca cambiará.

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Un hermoso lobo blanco corría por su vida, escapando de las otras bestias que iban tras suyo a través del espeso bosque.
Lo único que pasaba por la mente de aquel imponente animal era huir de sus perseguidores. Tenía que sobrevivir.

Naruto y Sasuke estaban caminando cerca a los límites de Konohagakure. Su trabajo era velar por la paz de su gente y la de los humanos. No podían permitir que algún lobo de otra manada desobedeciera las reglas y cazara humanos solo por diversión.
Su propia manada conocía las normas, cuidar de los humanos de su territorio sin que ellos supieran de la existencia de los licántropos.

Ambos decidieron descansar cerca de un claro, los otros equipos del escuadrón también estaban de turno, así que nadie les reprendería si holgazaneaban por un rato.

— Teme, ¿es mi imaginación o la luna está más cerca? —El rubio no quitaba sus azules ojos de la perfecta esfera.

— Está como siempre. —Le quitó importancia, pero el azabache miraba de soslayo la hermosa luna.

— Pues yo creo que…— Sasuke lo calló y agudizó sus sentidos. — Tenemos compañía. —Respondió.

— ¿Amigo o enemigo? —Narutó trató de olfatear el aire, recogiendo el olor del desconocido. — No es de nuestra manada. — El rubio y el moreno se pusieron en posición de ataque. Estaban listos para cambiar y enfrentarse al otro lobo.

De entre los árboles, al otro lado del claro, vislumbraron la imagen de un lobo blanco. La belleza etérea de ese animal los dejó sin aliento. Nunca habían visto un color tan peculiar, era el blanco más puro que sus ojos pudieron ver. Si no creyeran que era otro cambiaformas, podrían pensar que era alguna especie de deidad.

El animal los observó y les mostró los colmillos como medida de protección. A simple vista se notaba aterrado.

Naruto seguía hipnotizado por la belleza de ese animal. Sabía que no podía ser una amenaza, por lo que no había necesidad de cambiar. El lobo empezó a aullar a la luna.

Sasuke olfateó el olor de sangre mezclado con el aroma de otros cambiaformas en el aire, pero un aroma en especial lo hizo estremecerse.

— ¿Q-Quién eres? —Naruto titubeó y se acercó lentamente, pero sintió la mano de su mejor amigo sobre su hombro. La expresión de incertidumbre en el rostro del rubio le dio a entender al moreno que él no percató el aroma del animal frente a ellos.

— Es una hembra y…creo que está herida. —Respondió el moreno.

— ¿Una hembra? — Sorprendido, Naruto dirigió su vista a la loba y esta empezó a gruñir más fuerte.

— No te haremos daño. ¿Puedes cambiar de forma? —Le pregunto despacio, acortando su distancia.

— Idiota, yo no haría eso si fuera tú. Ella, está a la defensiva, nos ve como a sus enemigos. —El azabache trató de calmar la situación y sujeto del brazo a Naruto.

— Tengo una idea. —Habló en voz baja y se liberó de su agarre. Naruto se agachó y mostró su cuello al animal. Era un símbolo de rendición, dando entender que no había por qué pelear.

La hermosa bestia se quedó observando el cuello de su oponente, dudó por unos instantes. ¿Atacar o huir?

— Ven aquí, no voy a hacerte daño, te doy mi palabra. —Suplicó. Cuantas veces ella había escuchado esa misma frase, siempre eran viles mentiras.

Naruto vio como Sasuke estaba en posición de ataque por si la loba trataba de abalanzarse sobre alguno de ellos.

— No me estás ayudando, teme. La estás asustando. —El moreno, molesto dejó su posición y se recostó sobre un tronco.

— Si te rebana el cuello por idiota, se lo agradeceré. —Respondió y solo se quedó como un espectador más.

La loba al ver como su acompañante dejaba de estar a la defensiva, se calmó.

— ¿Ya ves? Te digo que nada malo te pasará, confía en mí. Puedes olerme si quieres, verás que te digo la verdad. —El animal se acercó despacio, sin dejar de estar alerta ante cualquier movimiento.

Estando a pocos centímetros de él, Naruto apreció los hermosos ojos color jade del animal y quedó maravillado. Se dijo mentalmente que su color favorito sería el verde de ahora en adelante.
Estiró su brazo para que ella recogiera su aroma.

— Dime ¿quién eres? ¿Puedes cambiar de forma? —La loba dio un paso hacia atrás. Sasuke enarcó una ceja y notó el ligero cambio. Notó su miedo.
Siempre se ha dicho que los lobos pueden oler el miedo a kilómetros. En su caso él podía oler sus reacciones.

— Naruto, ella no lo va a hacer.

— ¿Por qué no? —Preguntó, dirigiéndose su atención a su mejor amigo.

— Está asustada. —La vista del moreno se desvió hasta el animal.

Cuando el rubio iba a insistir con la cambiaformas, se escuchó los estruendosos aullidos de varios lobos y no precisamente de su manada.

— Creo que esta vez, sí tenemos compañía, teme. —Naruto podía sentir la adrenalina correr por sus venas y no se percató cómo la hermosa criatura huía a gran velocidad. Pero Sasuke sí.

— ¿Estarán esas bestias detrás de ella? —Pensó el moreno al instante que desenvainaba su Kusanagi.

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N/A: ¡Reportándome con un nuevo fic NaruSaku!

¿Les gusta? Es el primer fic de hombres-lobo que escribo, no sé cómo me irá xD

PD: No me he olvidado de mi otro fic "My boyfriend is a Gumiho", prometo actualizarlo pronto :D

Muchas gracias por leer. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!

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26 de Abril del 2015.