NOTA: como ya dije en el post anterior, este capitulo está contado por Beckett para que así supiesemos su experiencia, sus sentimientos al tener a su primer hijo.

-Empuja Kate, empuja, ya se le ve la cabeza –tras quince horas de largas y dolorosas contracciones, quince horas sin poder dormir, sin que mi hijo se dignase a salir, por fin estamos en el paritorio, Rick sujeta mi mano fuertemente mientras como un niño esperando a recibir su regalo de navidad sonríe. He decidido que no me pongan epidural pues no creo que un parto sea tan doloroso, además, a mi ya me han pegado un tiro, ¿qué es más doloroso que eso? –Muy bien, lo estás haciendo genial Katie. –Ah sí, la enfermera dijo que solo podían entrar dos personas conmigo y mi padre prácticamente me obligo a que lo eligiera, está al otro lado sujetándome la mano derecha. Este debe ser un gran momento para él, yo aún no me lo creo. Estoy a punto de ser madre, mi hijo está intentado salir y en pocos minutos lo tendré en mis brazos. –Venga Kate, quiero ver a mi hijo.

Y aunque creo que ya no puedo más, que voy a reventar, empujo dos veces más con todas mis fuerzas hasta que siento que ya no hay nadie en mi interior y oigo un gran llanto pero también mucho jaleo por parte de los enfermeros. Miró a Rick que también parece preocupado.

-Doctor que pasa, ¿qué le pasa a mi hijo?

-Tranquila Kate, tiene dos vueltas de cordón pero vamos a quitárselas rápido, enseguida estará en tus brazos. – Veo como desenrollan el cordón del cuello de mi hijo con mucho cuidado de no lastimarlo y como lo llevan a lavarlo mientras él sigue llorando sin parar, mi marido está junto a ellos mirando embobado a nuestro hijo y yo decido cerrar los ojos e intentar relajarme porque esto es peor que la preparación física de la Academia.

-Eh, preciosa, abre los ojos y coge a tu hijo que está esperando a recibirte.

Abro los ojos lentamente y Rick hace el amago de pasarme al bebe por lo que pongo los brazos de forma que esa pequeña personita pueda acoplarse a mis brazos. No puedo describir está sensación, alegría, serenidad, orgullo, no puedo describirlo, es un niño precioso. En cuanto su padre lo ha puesto en mis brazos, como si me reconociese y supiese quien soy, ha abierto sus ojitos de un precioso tono azul como su padre y me ha sonreído. Estoy enamorada de él, es el niño más guapo del mundo aún tiene poco pelo pero parece castaño claro, tiene unos preciosos hoyuelos y mofletes regordetes.

-Kate –a Rick parece cortársele la respiración y tiene los ojos brillantes, está emocionado – me has hecho…me has hecho el hombre más feliz del mundo con este precioso niño. Es fantástico, es el bebe más guapo que haya visto jamás. Se parece a ti mi vida –Me mira a los ojos y acerca sus labios a los míos fundiéndonos en un casto y dulce beso.

-Ya lo sé mi amor, es precioso y sé que dije que no soy mucho de niños pero mi conexión con el nuestro ha sido instantánea, estoy enamorada de él y además se parece a ti, tiene tus ojos.

-Pero también tiene tus mofletes y tu nariz y cuando sonríes a ti también se te forman esos hoyuelos.

-Kate, ya está preparada la habitación en planta tienes que subir.

-Yo voy a avisar a todos y enseguida subo con vosotros ¿vale?

-Vale, adiós –nos despedimos con un beso y me llevo a mi hijo a descansar a la habitación.

Se ha quedado dormido en mis brazos y puesto que tengo que esperar algunas horas para poder levantarme decido dejarlo en mis brazos donde parece haberse acoplado a la perfección como si desde el principio hubiesen estado hechos para él.

-Mi pequeño tesoro, el pequeño milagro de mi vida. Vas a ser muy feliz ¿sabes?, tienes el mejor papa del mundo, te va a colmar de cariño, de amor y ternura, te va a comprar siempre lo que necesites y cuando nosotros necesitemos estar solo estarás con tus abuelos o con tu hermana que son también las mejores personas del mundo. Tus tíos, Espo, Javi, Lanie y Jeny están deseando conocerte y verás la de cosas que te regalan.

De repente me siento ridícula hablando con mi hijo dormido y de apenas unos minutos de edad pero sé que no me escucha nadie, sé que necesito decirle esto porque así es como me siento como él me hace sentir.

-Y sé que si estuviese aquí con nosotros también habrías adorado a tu abuela Johanna, era maravillosa y se habría quedado contigo siempre que hubiese tenido tiempo, te hablaré mucho de ella para que la quieras del mismo modo que a Martha o al abuelo Jim. Gracias pequeñín por aparecer en nuestra vida.

Y menos mal que he terminado porque justo en ese momento llaman a la puerta mi familia, primero entran los abuelos, luego la orgullosa hermana, los tíos y por último el amor de mi vida y orgulloso padre. Todos comienzan a abrazarme y a colmarme de besos, mi hijo pasa de mano en mano y es tan bueno que ni llora, cuando Rick lo coge lo deja en su cuna donde así puede descansar mejor.

-Katherine querida, que nombre le vais a poner a este nieto mío.

-Sí, eso Katie, no quiero seguir llamándolo bebe o pequeñín. Teneis que elegir un nombre cuanto antes.

-Kevin y yo elegimos el nombre de Sarah justo momentos antes de que ella naciera y porque las circunstancias eran horribles. –La pequeña Sarah también ha venido, está sentada en su carrito con un peluche en la mano.

Rick y yo nos miramos y sonreímos porque tenemos pensado el nombre desde antes incluso de saber el sexo del bebe solo que eso no se lo vamos a decir a nadie, será nuestro secreto.

-Chicos, saludad al pequeño Jameson John Alexander Castle.

Y todos comprenden enseguida el nombre de nuestro hijo y el por qué lo hemos elegido. Sonríen. Jameson porque Nikki Heat fue la novela que nos unió, es el comienzo de nuestra historia. John porque es el masculino de Johanna y Castle no estaba dispuesto a que su hijo no llevase el nombre de mi madre. Alexander es simplemente porque quiero que el bebe lleve consigo parte de su padre para que siempre recuerde de donde viene.