Tras dos duras semanas en el hospital, Kate y Jamie pueden venir por fin a casa. Mientras estaban fuera he hecho algunos cambios en el cuarto del pequeño. Cuando Kate estaba de seis meses y ya sabíamos el sexo del bebe Alexis, Jim y yo nos pusimos manos a la obra y decoramos la habitación para que fuese lo más acogedora posible. Yo quería la habitación verde con algunos dibujos en las paredes pero Kate, Jim y Alexis la preferían en azul con dibujos en una sola pared, la misma en la que estuviese la cuna así que así lo hicimos y tras dos capas de pintura, una vez seca, colocamos el cambiador del bebe al fondo de la habitación junto a la ventana, una alfombra en el centro y en la pared derecha un mueble con varios cajones y estanterías donde guardamos todos los juguetes y pusimos algunos cuentos infantiles. El armario empotrado para la ropa estaba junto a la puerta y solo faltaba lo más importante, la cuna. Esto es precisamente lo que yo he añadido, además de la decoración de la pared (coches, camiones, aviones e incluso algún superhéroe) porque le dije a Kate que quería hacer una cuna especial para Jamie.

-No abras los ojos hasta que te lo diga, eh! ¡No los abras! –La lleve hasta el centro de la habitación justo enfrente de la cuna donde dormía mi hijo plácidamente – Ahora, ya puedes abrirlos.

La mire esperando ver su reacción: al principio no sabía exactamente lo que tenía que ver pero entonces observó el cabezal y el lateral que da a la pared y sus ojos se humedecieron. La cuna era de madera blanca y el cabezal, en azul, llevaba tallado en la madera el nombre completo de mi hijo: "Jameson John Alexander Castle". Por su parte el lateral de madera sí era blanco y en color, tallado sobre la madera, un precioso dibujo donde Jamie era arropado por Kate y por mí mientras toda su familia, sus abuelos, su hermana y sus tios lo miraban con admiración, Estaba todo perfectamente detallado, se nos reconocía perfectamente, Espo, Ryan, Kate y yo llevábamos nuestros chalecos de policías (y el de escritor claro), Lanie su bata de médico y Jeny estaba allí sujetando a Sarah Grace con sus preciosos rizos rubios y sus ojos azules. Pero lo que más emociono a Kate era la inscripción, debajo de esta decoración, que yo mismo había escrito:

-Jamie, eres el sol que ilumina nuestros corazones incluso desde antes de nacer, eres quien va a lanzarnos a tu madre y a mi en el más bonito de los trabajos, el de cuidarte y prometo que nunca te faltará de nada, siempre tendrás nuestro amor, Siempre.

Mi mujer con lágrimas en los ojos me acarició la cara, pronunció un sordo "gracias" al que yo respondí con un "siempre" y se lanzó a mis brazos, fundiéndonos en el más maravilloso de los besos, introdujo lentamente su lengua en mi boca y yo me acople a las suyas a la par que me agarraba a sus caderas no queriendo soltarla jamás, ella me acariciaba el pelo y cuando ya no podíamos respirar nos separamos, encendí el intercomunicador y dije:

-Será mejor que bajemos a terminar lo que has empezado y no te preocupes por el nosotros escucharemos si llora, mi madre y Alexis podrán venir antes y nosotros acudiremos en su ayuda siempre. -Agarrándola de la mano bajamos las escaleras y que listo fue mi hijo que sabía que no debía molestar a sus padres.