Capítulo 16-PRIMEROS MOMENTOS

-Rick se te están cerrando los ojos y se te va a caer el niño al final, déjalo en el suelo y que juegue en su alfombra y tu te echas la siesta. –hice lo que Kate me dijo y enseguida me quede durmiendo escuchando a mi hijo y a mi mujer reír.

Debí de dormir poco más de una hora cuando me despertaron los gritos de Kate, -¡eh! ¿que pasa Kate?

-¡rápido, despierta, mira, mira a Jaimie, esta tratando de levantarse solito! –efectivamente, mi hijo, que ya había empezado a andar hace unas semanas pero siempre agarrado de la mano de alguien estaba sujetándose a la mesa, impulsó sus pequeñas y regordetas piernas y se puso en pie. Primero sus pasos fueron inseguros y se cayo varias veces de culo, el pañal amortiguaba los golpes, cuando vio que le quedaba poco para llegar a su juguete de piezas de lego volvió a impulsarse y con pasos mas seguros consiguió coger el juguete. Kate grababa todo con su móvil emocionada, no me había percatado pero las lágrimas también corrían por mis ojos. Me acerqué corriendo donde estaba mi hijo y di vueltas con el en brazos –Eres un campeón colega, el andador a dado sus frutos.

-rick, vamos a ponerlo en el medio y que vaya hacia alguno de los dos, pongo la cámara en la mesa para que grabemos también esto, ¿vale?

-si –puse a mi hijo en el centro del salón y su madre y yo nos colocamos cada uno a un lado de él -¡Jaimie, ven, ven con papá!

-No cariño, ven con mamá, ven con mami cielo.

Tras varios minutos como dos idiotas llamando a nuestro hijo mientras el nos miraba alternativamente, se levantó pero cual fue nuestra sorpresa cuando fue hacia su alfombra a jugar con sus juguetes en lugar de hacia nosotros. Mi cara mostraba desilusión, la de Kate alegría y orgullo.

-¡no ha venido hacia ninguno porque nos quiere a los dos igual! ¿Has visto que esta vez no se ha caído ?

Pasamos todo el domingo grabando y fotografiando cada paso de nuestro hijo y llamamos a sus abuelos y su hermana que no tardaron en venir a casa para deleitarse con las andadas del pequeño, cada vez se mostraba mas seguro aunque sus pasos seguían siendo torpes y su pequeño trasero seguía chocando con el suelo de vez en cuando. Fue la mejor diversión de domingo.

Media hora antes de su baño, mientras las mujeres preparaban la cena, mi suegro y yo preparamos un juego para Jaimie –Este juego lo hacíamos mucho Johanna y yo cuando Katie era pequeña – decía mi suegro mientras colocaba en cada extremo del salón uno de los muchos juguetes del niño- así, poco a poco, aprendió a no caerse. Además era muy gracioso verla corretear con el pañal puesto por toda la casa.

Pusimos al pequeño Castle en el centro del salón, lugar preferido del niño, y él rápidamente se dirigió a por un juguete para pasados unos minutos correr hacia el siguiente. Jim, cuando vio a su nieto completar el juego que tantas veces había hecho con su hija no pudo evitar soltar varias lágrimas y abalanzarse sobre su nieto para jugar al avión, abuelo y nieto reían mientras yo ponía la mesa.

Pasamos una alegre velada donde el principal tema de conversación había sido Jaimie quien tras ser bañado por su madre y vestidito por su padre había caído rendido en la cuna. –Normal, con la paliza a andar que se ha metido.

Nos despedimos de nuestra familia y nos fuimos a la cama esperando con excitación e impaciencia los siguientes pequeños momentos de nuestro hijo.