-Ven aquí cariño –agarre a mi mujer por la cintura y la atraje hacia mí para fundirnos en un perfecto abrazo que fue demasiado corto – ya verás cómo esta semana se te pasa rápida y no notaras que me he ido. –Kate seguía triste y como un tic nervioso mecía la silleta de nuestro hijo. Cogí al pequeño de la silleta. Jaimie estaba hecho todo un grandullón, apenas le faltaba poco más de una semana para cumplir el año y estaba cada día más guapo. Algunos mechones castaños le caían ya por la frente, sus preciosos y grandes ojos azules te miraban con curiosidad, siempre atento a cualquier detalle; y cuando sonreía los hoyuelos de su madre no tardaban en aparecer. Además había heredado mi espalda y las piernas largas como su madre. Estaba seguro de que mi hijo iba a ser todo un partido de mayor.
-Hola colega, no hagas muchas cosas nuevas mientras papá está fuera porque no me las quiero perder –los ojos de mi hijo reflejaban confusión, no entendía porque su papá se tenía que ir y porque no se lo llevaba – Sí cielo, papa se va pero volverá cuando menos te lo esperes y te montaran una fiesta enorme de cumpleaños, aunque mama no quiera. –esto último lo dije en susurros junto a la oreja de Jaimie quien por el contacto del aire en su oreja reía sin parar.
"Atención, el vuelo con destino a Los Ángeles acaba de abrir sus puertas"
-Bueno, esa es mi señal para irme –atraje de nuevo a Kate hacia mí con el brazo que me quedaba libre y al separarnos unimos nuestros labios hasta que el aire nos faltó- Te llamaré todas las noches. –Lo sé Rick. –Te quiero -Yo también te quiero –Sus ojos estaban ahogados en lagrimas, esto estaba siendo demasiado difícil, era la primera vez que nos separábamos desde que Jaimie nació – Adiós colega
Tuve que girarme rápidamente para que no vieran mis lágrimas correr por mi rostro, una vez en la pasarela para subir al avión mire hacia ellos que se despedían de mi agitando su mano, tristes.
Cuatro horas y media de avión dieron de sobra para terminarme el último libro de Stephen King y echar una cabezada de media hora. En el aeropuerto me esperaba el mismo ferrari que habíamos utilizado Kate y yo cuando fuimos a pillar al asesino de Royce, montado en él me dirigí al mismo hotel que la última vez, siempre iba a los mismos hoteles cuando tenía giras de libros porque así en ellos ya conocían lo que quería y me trataban como a uno más.
Tenía unas horas antes de que empezase la firma de libros y llamé a Kate para avisarle de que había llegado bien y que ya estaba en el hotel, tras varios te quieros mi musa colgó porque el niño reclamaba su biberón. Me tumbé en el sofá, me puse los cascos para escuchar música y me quede dormido.
Me desperté de golpe cuando comenzó a sonar mi tono de llamada: -¿Sí? –Mi agente estaba al otro lado del teléfono, gritando –Sí, perdona, perdona, me he quedado traspuesto por el jet lag, enseguida bajo, espérame en el hall.
Cogí la chaqueta, me eché colonia, me retoque el pelo y cinco minutos después de la llamada me encontré con mi agente en el rellano. La firma no era solo una firma como esperaba, era además una rueda de prensa que según mi agente no incluía solo preguntas sobre "Ranging Heat" sino que además hablaría de mi vida privada.
-Media hora más tarde-
Las preguntas hasta el momento habían sido referentes al libro, a como continuaba mi inspiración, como continuaría la relación entre heat y rook, cuántos libros más tendría la saga…pero entonces llegó el típico periodista sensacionalista cotilla y preguntó.
-Ahora que su musa y usted están casados y tienen un hijo, ¿no cree que al no poder seguirla en las escenas del crimen se perderá su inspiración?
-No, es cierto que Kate y yo tenemos un hijo y que mientras ella trabaja yo lo cuido pero eso no es siempre así, esporádicamente, dos o tres veces al mes sigo colaborando con ellos y siguiéndola en las escenas del crimen porque no solo somos compañeros en la vida sino también en el crimen.
-Señor Castle, ¿es cierto que la inspectora Beckett está planteándose dejar el trabajo para ocuparse de vuestro hijo?
-Eso es completamente falso, a Kate le costó mucho separarse de Jameson al principio pero también ama su trabajo y no lo va a dejar. Creo que podríamos empezar la firma de libros puesto que veo que no tienen más preguntas sobre el libro.
Me destrocé la mano pero tras dos horas sin parar de firmar libros por fin volví al hotel, calcule que era hora de dormir en Nueva York y decidí llamar a casa.
-¡RICK!
-Hola, amor.
-Madre mia Rick, te fuiste hace unas horas y no he parado de echarte de menos y Jaimie también, está triste todo el día, nota que no estás.
-Claro, es tan listo como su madre.
-Jajajaja Sí, seguro. Bueno cuéntame ¿qué tal la firma? ¿qué tiempo hace en LA? ¿Estás en el hotel de siempre?
-Eh, eh, eh para no te embales que si no no me da tiempo a contestar. Resulta que al final la firma no era una firma sino una rueda de prensa trampa y al principio ha ido genial, me han preguntado sobre el libro, sobre si continuarían las películas y al final de la entrevista me han preguntado por ti, son…son unos cotillas los sensacionalistas estos.
-Dejalos Castle, es su trabajo, si no no les pagan. Cuentame más, necesito escucharte hablar.
-Un momento, tengo una idea.
-¿Cuál?
-Hablamos por facetime, como cuando estabas en Whasington, así siento que estoy más cerca de ti. –Colgamos por teléfono y la llame por videollamada, estaba tumbada en la cama y yo también estaba tumbado en la cama así que parecía que estábamos juntos y charlando como cada noche –Vale, ahora mejor. Un momento. ¿Eso que llevas es mi camiseta? ¿Tanto me echas de menos?
-Sí, es tu camiseta jajajaja y además estoy en tu lado de la cama porque huele a ti, así te extraño menos.
-Ojalá pudiera yo sentir tu olor, tu perfume de cerezas, ojalá pudiera estar ahí para hacerte el amor y darte un beso. Te quiero mucho, mi amor.
-Rick, te quiero.
-Venga vete a dormir que se te ve cansada y mañana el niño te va a despertar temprano, yo me bajaré al spa y después de cenar me acostaré enseguida porque mañana tengo una entrevista en televisión y el vuelo hacia Memphis sale a las 5pm. Estoy deseando que termine ya el viaje.
-Vale, mucha suerte mañana escritor.
-Gracias detective. Ah, se me olvidaba, mándame fotos de Jaime esta semana que no me quiero perder nada de lo que le pase. Te quiero y buenas noches.
-Buenas noches.
-Una semana después-
Parado en la puerta del loft escuchaba el sonido del piano y muchas risas, mi familia estaría reunida esperando que yo llegase, lo que no se esperan es que llegue cuatro horas antes de lo acordado.
-¡HOLA, FAMILIA! –Nada más abrir la puerta y escuchar mi voz, mi hijo de casi un año de edad viene corriendo hacia mi con sus piernas regordetas y solamente vestido con el pañal, una semana sin verlo y parece que ha crecido. –Hola, colega, ven aquí. ¡Cuánto has crecido eh! ¿Qué te está dando mamá de comer?
Con mi hijo en brazos me acerqué hacia el sofá donde estaba mi preciosa mujer, vestida nuevamente con mi camiseta y su pelo recogido en un moño, nada más estar frente a ella se levantó, colocó sus manos alrededor de mi cuello y nos fundimos en un beso largo y lento, de esos que te recuerdan todo el amor que sientes por una persona y cuanto la has echado de menos. –Yo también te he echado de menos, Kate. –Le paso a mi hijo y me acercó para abrazar a mi hija, Alexis, mi Alexis, aunque no soporto que este tan lejos, la universidad le está yendo fenomenal, hace practicas y ayuda con muchos casos, mi abogada se está haciendo una mujer. Y finalmente me acerco al piano que mi madre y mi suegro tocaban alegremente antes de entrar yo por la puerta.
-Querido, te esperábamos para la tarde. –Sí madre, pero he decidido daros una sorpresa, no soportaba estar más tiempo lejos de vosotros.
Y con esto, mi familia preparó la comida mientras yo trataba de recuperar el horario de Nueva York, me tumbé en la cama y cerré los ojos, note como alguien subía a ella conmigo y al abrir los ojos mi hijo se había tumbado en el lado de su madre, en la misma postura que yo pero mirándome con sus ojos azules, se acercó a mi y tras poner una mano en pecho cerró los ojos, invitándome a compartir esa pequeña siesta con él.
