7:00. Me despierto con el primer pitido del despertador, antes incluso que Kate. Voy corriendo a la cocina. Taza de bebe con leche y ColaCao. Café para Kate y para mí. Tortitas con formas de dinosaurios. Huevos con Bacon. Chocolate. Y el primer regalo del día. Preparo todo en media hora y lo pongo en la mesa, el regalo justo en el centro para que el niño lo vea. Vuelvo al dormitorio y me posiciono en el lado de Kate, comienzo a darle besos tiernos por el cuello, despierta mi amor, besos tiernos por la nariz, buenos días princesa, besos dulces en los ojos, buenos días mama, besos babosos en las mejillas, hoy es el cumple de tu hijo mama. Comienza a remolonear y es entonces cuando me acerco a su boca y ella permite acceso a mi lengua, continuando el baile, sonriendo. Cuando por fin nos quedamos sin aliento dice: "buenos días papa. Gracias por despertarme tan dulcemente."

-Lo haría encantado todos los días si no te despertaras antes que yo para salir a correr.

-Cierto, que pena. ¿Le preparamos a Jaimie el desayuno?

-Sí, venga.

Al salir al salón Kate se para y me mira sorprendida. -¿Te has levantado temprano, antes que yo, para hacerle el desayuno a tu hijo?

-No solo a mi hijo, también a ti.

-Vaya, no me lo esperaba. Entonces vamos a despertarlo, o ¿también lo has hecho tu ya?

-No, eso no, eso quería hacerlo contigo. Vamos. –Subimos corriendo, entusiasmados las escaleras y entramos en el cuarto de nuestro hijo, eran las ocho de la mañana, se filtraba algo de luz por la persiana, abrimos un poco más y contemplamos a Jaimie, solo tenía puesto el pañal ya que estábamos a mitad de Julio, 17 para ser exactos y dormía de lado con los pies encogidos y una mano por encima de su cabeza, Kate comenzó a reírse bajito. -¿Qué pasa? –Me miro sonriendo, feliz. –Duerme en la misma postura que tú, igualitos. –Algo de personalidad tenía que sacar de su padre.

Nos acercamos a él, Kate comenzó a darle tiernos besos por el pelo, los ojos, los mofletes, besos de gnomo en la nariz, mientras yo comencé a hacerle pedorretas en la barriga y cosquillas en los pies. Rápidamente mi hijo comenzó a reír a carcajadas y a pedirle a su madre más besos de gnomo, yo seguía con mis cosquillas.

-¡No, papa pada, pada papi! – con la pronunciación de cada silaba soltaba una pequeña risita- ¡Mami, ile a papi que e deje!

-Vale, campeón ya paro. –Sin que a ninguno de los presentes les diese tiempo a reaccionar cogí a Jameson y baje corriendo las escaleras con él sobre mis hombros, como un saco de patatas. Kate me seguía, disfrutando de la felicidad de nuestro hijo. -¡FELIZ CUMPLEAÑOS COLEGA!

-¿Umpeanos?

-Sí cielo, hoy hace un año desde que naciste.

-Ahh! –Y la boquita del pequeño formó una pequeña` O´ al ver las tortitas, el bacon y su biberón de mayores con leche en la mesa, el desayuno de los días especiales. Era muy pequeño y no era capaz de entender por qué se celebra algo especial el día de tu cumpleaños pero mi hijo estaba seguro de que se lo iba a pasar bien ese día.

-¡Venga Jaimie, vamos a desayunar! –Senté al niño en su silla, bien pegadito para que no se le cayese nada y cuando Kate y yo estuvimos sentados el niño se fijó en las tortitas de su plato. -¡PAPA, INOSAUIOS!

-Sí colega, dinosaurios. Y mira las de mama, tienen corazones.

-¿Uyas?

-Las mías no tienen nada cielo pero venga cómetelas –le preparé las tortitas con chocolate y nata como a él le gustaban y su madre se las partió. Fue un desayuno divertidísimo lleno de alegría y cuando Kate quitó la fuente de chocolate de en medio de la mesa, el niño vio el paquete brillante y abrió mucho los ojos.

¡ANDA CARIÑO, UN REGALO!

-¿Pa mi, mami?

-Sí, para ti Jaimie. –Como el niño no podía abrir el paquete él solito, su madre lo ayudó -¡Un cuento Jaimie!

-¿Memo mas a leed?- mi hijo había aprendido a pronunciar una frase con sentido hacía dos semanas pero las frases largas y complejas era incapaz de pronunciarlas. El día anterior, cuando llegue a casa de la gira y después de nuestra siesta no me dejo tranquilo, quería contarme cada cosa que había hecho aunque a su manera. Solo me entere de "comido on mami", "bola abuelo" y "abela pinano". Aun así supuse que mi hijo me pedía que se lo leyese. –Claro que sí cielo.

Kate cogió al niño y lo subió a la habitación para cambiarle el pañal y ponerle el nuevo conjunto que había comprado con Alexis mientras yo estaba fuera, quería que para mí fuese una sorpresa. Mientras ellos estaban cambiándose yo aproveche para meter los platos al lavavajillas, limpiar la mesa y llamar a mi madre y a mi suegro y decirles que los esperábamos en Central Park a las diez.

-¿Rick? Date la vuelta, corre.

Cuando me di la vuelta vi a mi pequeñajo en brazos de su madre vestido con una gorra que le había regalado su tía Lanie hace unos meses donde estaba escrito su nombre, llevaba un camiseta blanca de manga corta donde ponía "I'M SO PROUD TO BE CASTLE'S SON" , unos vaqueros cortos y unos tenis. -¡DONDE HABEIS CONSEGUIDO HACER ESA CAMISETA!

-Sabía que te gustaría, Alexis y yo pasamos por una tienda donde imprimían camisetas y mandamos hacer esta, llego hace dos días. Y mira por detrás.-Por detrás se leía "Today is my 1st birthday"

-¡ME ENCANTA!-Me acerqué a ellos, bese a mi hijo en la cabeza y a mi mujer en los labios. –Tú también estás preciosa. Esperadme aquí mientras me cambio, ya he llamado a tu padre y a mi madre que avisa a Alexis para vernos a las diez.

-Vale. Date prisa que en media hora tenemos que estar allí.

Me di una ducha rápida y decidí hacer la gracia, me puse una camisa blanca de manga corta, vaqueros cortos y tenis. Me engominé el pelo y salí al salón donde Kate tenía la barriga de mi hijo apoyada sobre los pies y lo balanceaba de arriba abajo, ambos reían así que decidí grabarlos con mi móvil para la posteridad.

-Yo ya estoy, nos vamos.

-¿Pero Rick, te has vestido igual que Jaimie?

No contesté y ella por toda respuesta comenzó a reírse. A las diez menos cuarto salimos de casa y a las diez en punto nos reunimos con Jim, Alexis y Malcom, el nuevo novio de mi hija, mi madre como siempre llegó tarde. Llevamos al niño a los columpios, al tobogán, a jugar con los patos y finalmente llegamos a la feria de verano que había al final del parque donde Alexis y él se montaron en los caballitos y todos juntos en la noria gigante. A las doce cuando ya pegaba demasiado el sol decidimos sentarnos a la sombra de un árbol extendiendo una sabana sobre la hierba y sacando el almuerzo de cumpleaños donde un nuevo regalo aguardaba para ser abierto por mi hijo. –Anda Jaimie querido, un regalo. –Abela, ¿uyo? –No cielo, es de papa y mama. –Vae.

Esta vez el paquete lo abrió Alexis y el niño literalmente gritó cuando vio los tres peluches de los minions. No los soltó en todo el camino.

-Kate, cielo, acabo de recibir un mensaje de Espo y Ryan que necesitan ayuda con el regalo que le van a hacer al niño, me adelanto mientras vais a casa de tu padre. Os espero en casa a las cinco, ¿Vale?

-Sí. –Me despedí de todos y fui literalmente corriendo las dos manzanas que me separaban del portón de mi casa donde esperaban Espo, Ryan, Jenny, Sarah y Lanie.

-Perdón chicos, no había manera de separarme de Kate. –Subimos a casa y comenzamos a inflar globos, colocar pancartas, juguetes, una mesa para los regalos, una mesa para la comida que preparaban Lanie y Jenny…

Sonó el timbre y me abalancé contra la puerta. -¡LA TARTA! –Recogí el pedido y una vez sobre la mesa les mostré a mis maravillosos amigos la trata que había encargado para el cumpleaños de mi hijo: chocolate y crema, los sabores preferidos de Jaimie y Kate, recubierta de foundé verde y azul pues la tarta era de MOUNSTROS UNIVERSITY, la película favorita de mi hijo. Además de la foundé llevaba lacasitos y golosinas, la vela estaba sujetada por los personajes de Mike y Sully. -¡WOAW, CASTLE, TE HAS PASADO CON LA TARTA!

-¡ACABO DE LLAMAR A KATE Y YA LLEGAN! ¡CHICOS, YA LLEGAN!

Dos minutos después de mis gritos la puerta se abrió y por el umbral apareció toda mi familia, mi hijo recién levantado de la siesta y sentado en la silleta se levantó de golpe al ver lo decorada que estaba su casa y la cantidad de juguetes que había. Una vez terminados los saludos, puse la música infantil que le gustaba a mi hijo y a Sarah y comenzamos a bailar con ellos, a jugar a las figuras, a adivinar las formas en la pared y tras dos horas de diversión decidimos que había llegado el momento de los regalos. El niño se acerco al más grande de todos, el regalo de sus tíos Espo y Ryan quienes le ayudaron a desenvolverlo. -¡JAIMIE ES UN OSO GIGANTE VESTIDO DE POLI!

-Poli omo mami.

-Si como mami cariño.

Después se dirigió a otro de los regalos más grandes, el de su hermana mayor quien lo ayudó a abrirlo: -¡JAIMIE, ES UN CAMIÓN!

-Amión.

Y uno tras otro, abrió ropa, libros, peluches hasta que solo le quedaron tres: el de su madre, el de sus abuelos y el mío.

Cuando abrió el de su madre, un coche de carreras teledirigido, abrió enormemente los ojos; después eligió el de sus abuelos, nada más y nada menos que una cabaña a tamaño real que dentro llevaba una tablet, un microscopio (que no le entusiasmo mucho) y un conjunto militar a juego con el mío. ¡VENGA, QUE TE QUEDA UNO CIELO!

-¿Má?

-Sí, mira es ese. –Ayudé a abrir el regalo. –Mira, esto son unas esposas de juguete, una pistola de juguete, una placa de juguete y un uniforme de policía de verdad como el de mami, tito espo y tito ryan. –BEEEEEEN! –El niño miró extrañado el otro objeto- Esto es una pluma como las de papi para que de mayor seas escritor como él.

Después de los regalos, sacamos la tarta y Kate y yo soplamos la vela por nuestro hijo quien todavía alucinaba con el colorido y las chuches. Mientras sus tios y abuelos jugaban con él Kate me llevó a la puerta y me dijo:

-Rick, gracias por este día tan estupendo que le has dado a nuestro bebe.

-Así serán todos y cada uno de sus cumpleaños.

-Espero que sí. ¿Sabés? Aunque no es tu cumple yo tengo un regalo para ti.

-¿Sí? ¿Cuál?

-El regalo de que vamos a tener un nuevo bebe, Rick, porque estoy embarazada.