NOTA: ha pasado un año, Jaimie tiene tres años y Johanna 1 y medio.

TRANQUILA VICKI, LA ULTIMA ESCENA SIGUE EN EL SIGUIENTE CAPITULO.

-¡NO QUIERO PAPÁ, NOOO! ¡YO QUIERO QUEDARME CONTIGO!

-Pero cariño, ya verás como te lo vas a pasar genial en el cole, vas a hacer muchos amigos, vas a pintar, a cantar y a jugar y seguro que te enseñan muchas cosas.

-Pero…yo quiero cantar y jugar contigo y con Jo –Jaimie seguía llorando desconsoladamente y no había manera de calmarlo. Se enroscó a mi pierna y siguió berreando, su hermana dormía plácidamente en el carrito.

-Jaimie, por favor, haz caso a papá, verás como todo va a estar bien –Kate se puso a la altura del pequeño que ya era bastante alto y comenzó a acariciarle tiernamente la cabeza – yo vendré a recogerte a las dos, cuando salgas y nos vamos a ir todos a Remys a comer una hamburguesa ¿vale?

Mi hijo asintió con la cabeza pero seguía un poco indeciso, se soltó de mi pierna y agarró el cuello de su madre, acariciando su pelo – eso cielo, cálmate, ya verás que todo pasa deprisa.

Una mujer alta, delgada, rubia, con un cuerpo de escándalo y unas piernas larguísimas se acercaba sonriendo hacia nosotros.

-Su primer día de cole ¿no?

-Sí –por un impulso involuntario me abalancé rápidamente a contestarle sin poder evitar que mi mirada se posase en sus pechos –el pobre no quiere separarse de mí, me quiere tanto.

Kate comenzó a carraspear –Hola, soy Katherine Castle y este es mi hijo Jaimie. Dile hola cielo.

-Ho-hola

-Hola Jaimie, encantada, yo soy la profesora Gordon y me parece que tu estas en mi clase. ¿Qué te pasa? ¿Por qué no quieres entrar?

-Po-porque yo qui-quiero jugar con con mi papá y mi her-hermanita Jo. Quiero quedarme en ca-casa.

-Pero cielo, tu ya tienes tres años y eres mayor, no te puedes quedar siempre con tu papa y tu mama, tienes que conocer a otros niños, aprender cosas. Hoy, vamos a contar un cuento, ¿te apetece?

-¡NO! –y el niño comenzó a llorar otra vez pero esta vez se abalanzó sobre la mujer, me sentí orgulloso porque mi hijo era el más listo de todos.

-¿Por qué lloras? –miró a Kate – ¿no le gustan los cuentos?

-Sí, le encantan, todas las noches le contamos uno.

-Los cuentos solo me los lee mi papa, yo no quiero que los demás me cuenten cuentos porque mi papa es el mejor contándolos.

-¿Sí? ¿Y por qué es el mejor contando cuentos?

-Porque mi papá se los sabe de memoria y como es escritor pues se inventa cuentos nuevos para mi, cuentos que no existen, qué son inodito.

-¿Ino.. qué?

-Inéditos, quiere decir inéditos –me apresuré a contestarle a la señora Gordon- es que a veces acostumbro a hablarle así, no me doy cuenta.

-O sea, ¿qué usted es escritor? Castle, ¿no? –asentí enérgicamente- sí, ya se quién es, la verdad, las únicas novelas que me gustan de usted son las de Nikki Heat. La manera que tiene de pintar a la detective Heat, valiente, leal, noble, sexy, atrevida y con un corazón de oro. No existen muchas mujeres con todos esos atributos –Kate volvió a carraspear y esta vez yo solté una pequeña risita- Y la relación con el periodista, es…ardiente. Qué lástima que sacara el último hace seis meses, eran bastante buenos.

-Eh…gracias. Para mí también fue una lástima.

-Bueno, es la hora de entrar a clase, Jaimie, ¿te despides de tus papas y nos vamos?

El niño se giró hacia mí y yo me agaché y lo cogí en brazos, con muchísimo esfuerzo-como pesas ya colega –me abrazó fuerte y yo correspondí su abrazo –te quiero y ya verás como todo sale bien. Y no te preocupes que yo voy a seguir contándote cuentos inéditos.

Tras darme un beso en la mejilla, orientó los brazos hacia su madre y ésta lo cogió en brazos -Pequeñín, acuérdate que te lo tienes que pasar bien y ser bueno porque si no no nos vamos a Remy´s todos juntos. Y ya verás como no vas a querer volver a quedarte con nosotros -Jaimie seguía sin hablar, acariciaba el pelo de su madre y entonces le susurró un "te quiero" y ella otro y lo soltó.

-Bien, ¿vamos cielo?

-Sí –cogió la mano de su profesora pero entonces, cuando estaban a punto de entrar se giró hacia nosotros, salió corriendo y se paró frente a la silleta de su hermana –Se me olvidaba Johi. Mua Jo

-Mua Ja –le dio un besito a su hermana, la cual se rió, y por fin entró a clase.

Tras la comida en Remy's y una visita al parque con los abuelos, volvimos a casa y mientras Kate bañaba a los niños, yo deshacía la cama de mi hijo y la cuna de mi hija y preparaba la cena. Cuando ya estábamos todos sentados a la mesa, Johanna en su trona, nadie habló. Durante cinco minutos hubo un incomodo silencio pero entonces Jaimie dijo entusiasmado:

-¡Se me ha olvidado contaros una cosa! La profesora Gordon me ha pedido que conte en la case un cuento de papi.

-¿Sí? ¿Y lo has contado?

Jaimie asintió.

-¿Y les ha gustado a tus compañeros? –otras vez afirmativo- ¿Y a la profesora?

Antes de que el niño pudiera darme una respuesta, hablada o gestual, Kate volvió a carraspear. -¿QUÉ?

-¿¡CÓMO QUE QUÉ? ¡QUÉ LLEVAS TODO EL DÍA HABLANDO DE LA MALDITA PROFESORA GORDON, FILTREANDO CON ELLA Y TOCANDOME LAS NARICES!

-Eh…¡¿FILTREANDO CON ELLA?! ¡¿TODO EL DÍA HABLANDO DE ELLA?! ¡LO QUE PASA ES QUE ESTAS CELOSA PORQUE HE MIRADO DE REFILÓN SU VESTIDO!

-¡YA, SU VESTIDO! –de pronto se levantó de la mesa y yo hice los mismo, estábamos cara a cara- ¡ESTABAS MIRANDO SUS TETAS Y CUANDO SE IBA LE HAS MIRADO EL CULO! ¡Y ESO DE ¿HAS VISTO LO QUE HA DICHO LA PROFESORA SOBRE MI LIBRO? ¿HAS VISTO LO QUE HA DICHO SOBRE TI?! ¡NO SE TE HA OCURRIDO DECIRLE QUE LA INSPIRACION DE LA DETECTIVE SEXY Y VALIENTE ERA YO!- Me acerqué cada vez más a ella y la agarré de la cintura - ¡¿Qué…qué haces?!

-¿Qué hago? –me abalncé sobre su deliciosa boca, introduje en ella mi lengua y saboree su aroma, al principio no me respondió pero el beso se tornó pasional y muy muy excitante.-¡Ah! ¿Me has mordido el labio?

-Sí por mirarle las tetas –y me pego un capón –y eso por mirarle el culo. –otra vez me pegó –y eso por hablar todo el día de ella.

Mi hija comenzó a llorar, ya era hora de acostarse así que interrumpimos nuestra extraña discusión para atender a nuestros hijos. Los acostamos, les contamos un cuento; yo a Jaimie, Kate a Johanna, y recogimos la cena en silencio. Al llegar a la habitación Kate ya se había acostado y estaba de espaldas a mí. Me tumbé boca arriba y apagué la luz.

Cuando llevaba cinco minutos intentando dormir Kate se movió, se colocó sobre su costado y se acercó a mi y me dio un beso.

-¿Y esto?

-Esto…esto por ser mi hombre, por no negarme nada de lo que he dicho y por reconocerlo porque en el fondo se que nunca me engañarías y que como hombre que eres tienes tus debilidades.

-Ah, sí, bueno que conste que no estaba tan buena, sí, estaba buena pero los pechos eran falsos, los tuyos no, ¿verdad?

Tras una risita sexy de mi detective me abalancé contra sus pechos para hacerle el amor como compensación por todo lo que la había hecho pasar esa mañana.