Tras una sesión intensiva de turismo Kate y yo volvimos al hotel, nos duchamos y bajamos al restaurante del hotel a cenar, una preciosa habitación, con las mejores vistas de la Toscanna, mesas redondas, todas para dos, con velas en el centro y champán frío. Nada más sentarnos un camarero nos pidió las bebidas pero era obvio que con el champán íbamos servidos. Mi mujer, que se ha vuelto muy ricachona ella, pidió platos tan suculentos como codorniz con una crema suave de verduras o una buena pieza de solomillo. Para los dos langosta. Para mí un buen plato de spaguettis porque ¿para qué venir a Italia si no? -Umm, esto esta riquísimo cariño, ¿quieres? -No gracias, con la pasta italiana me sobra cielo. -Recuerda que tenemos que llamar a los niños que nos echaran de menos y llevamos dos días sin llamarlos. -Sí, en cuanto subamos hacemos FaceTime con tu padre y así ellos pueden vernos la cara. ¿Qué hora será en Nueva York? -Pues, ¿las diez de la mañana? -Más o menos, pero, ah, hoy es domingo Jaimie no tiene que ir a clase. –la verdad es que echaba de menos a mis pequeños, perderme cada nuevo paso de Johanna me mataba. Terminamos de comer viendo las fotos del viaje y dándonos cuenta de los pocos viajes que hemos hecho desde que estamos juntos, Bora Bora, la luna de miel, Los Angeles (por trabajo) y ahora Italia. -Tenemos que llevar a los niños a Disney, el de Orlando y el de París. Quiero que conozcan a Mickie y a Buzz y a Woody y a las princesas de Frozen. Me había bebido casi la botella entera de champán porque Kate se había tomado una sola copa y ya estaba desvariando, la pareja que teníamos al lado nos miró con cara extraña. -¿Sabes qué? TE QUIERO –Kate se levantó de la mesa – sí, eso, vámonos a hablar con los niños y a dormir. Llegamos de nuevo a la habitación, me quite los zapatos, los calcetines, la pajarita y la chaqueta, me desabroché dos botones de la camisa y me tumbé en la cama. Cogí la tablet que estaba apoyada en la mesilla de Kate. -¡Kate, vamos a llamar ya a los niños! -¡Espera que me estoy quitando el maquillaje! Diez interminables minutos después Kate salió del baño únicamente con mi camiseta, la misma camiseta que llevaba cinco años poniéndose para dormir ya que me la robó del armario en una de mis giras por Europa. Marqué a Jim por FaceTime y en la pantalla del iPad salió el símbolo de espera de llamada, menos de un minuto después mi suegro, sonriente y empapado, apareció en pantalla: "HOLA MUCHACHOS" -¡Hola, papá! ¿Qué tal estais? ¿Por qué estas tan mojado? "Porque tus hijos son unos gamberros, por eso. Martha y yo les hemos dicho de jugar a las pistolas de agua y ellos pues han querido elegir la más grande, ¿a qué no sabes cuál han cogido?" -¡Yo sí, yo sí lo sé! La manguera del jardín. "Exacto" -¿Y tú como lo sabes Richard? -Pues…porque hace unas semanas Jaimie y yo estábamos jugando en el jardín y le apunte con la manguera diciéndole que era la pistola de agua más grande que existía y pues, mi hijo es igual que yo ya lo sabes Kate. Mi mujer soltó esa maravillosa risa que me vuelve loco, tumbándose en la cama y agarrando la almohada para ahogar su risa. No pude aguantar la tentación de acariciarle el pelo. "¿Y vosotros por allí? ¿Qué tal va todo?" -Estupendo, todo aquí es maravilloso suegro, no te lo puedes creer, los amaneceres, atardeceres, los campos, la ciudad y este hotel es increíble. -Sí, aunque este de aquí no deja de comer pasta y pues ya sabemos a quien vamos a vestir de Santa este año. "Jajajajaja" Unos gritos se escucharon de fondo desde el otro lado de la pantalla y se escucharon pasos en la escalera. "¡PAPA Y MAMA, PAPA Y MAMA!" La carita sonriente y mojada de mi hijo apareció en la pantalla en lugar de la de su abuelo y a Kate le resbalaron las lágrimas. Dos días sin su hijo y no puede ya vivir sin él. -Hola mi vida, ¿qué mojado estás, qué ha pasado? "LA ABUELA Y EL ABUELO HAN QUERIDO JUGAR CON LAS PISTOLAS DE AGUA Y JOHI Y YO HEMOS COGIDO LA QUE PAPA ME DIJO QUE ERA LA MÁS GRANDE, LA MEGUERA" -Ya colega, qué bien, ¿has mojado mucho mucho a la abuela y al abuelo? "Sí, jiji, y a Lexis también" Estuvimos hablando de su fin de semana sin papá y mamá, de los cuentos que le ha contado a su hermana, de las veces que ha tenido que dormir con ella porque le daba miedo o echaba de menos a sus papas y de la obra de teatro que interpretaron el día anterior con la abuela. -¿Y tu hermana Jaimie? No hizo falta más que escuchar los gritos que bajaban por la escalera, el niño se acercó corriendo al borde de las escaleras donde se sentó junto a su hermana. "Mira johi, son papá y mamá" "¡Y, APÁ Y MÁ, HOLA!" A la niña le resbalaron lágrimas de los ojos y se las frotó con sus pequeñas manos. -Hola princesa, que guapa estás con tu bikini rosa. ¿Te lo estás pasando bien? –no pude evitar soltar varias lágrimas al ver por fin a mi princesita. "Chi, abela Marta música." "No, Johi dice que la abuela Marta nos va a llevar a un musical en el sitio de los musicales" -¿En Broadway? ¿Y cómo piensa pagarlo tu abuela? "¡Pues con tu dinero querido!" mi hijo enfocó a su abuela que acababa de sentarse en unos escalones más arriba, cogió el teléfono para enfocarse mejor "¡Oh Katherine, estás preciosa querida!" -Bueno suegra, voy sin maquillaje y con la camiseta vieja de Rick "Pues por eso querida, cuando una va natural es cuando más guapa va. ¿Qué tal por allí, todo bien?" -Estupendamente madre pero me encantaría hablar con Jaimie, pasale el teléfono. "¡PAPI!" -Colega, ¿has hecho todo lo que te dije que hicieras mientras nosotros estábamos fuera? "Sí, sí. Le leo un cuento a Johi toda las noches, juego con ella con mis juguetes, vemos sus dibujos feos de princesitas y le doy el bibe todos los días como hace mamá. " -Perfecto. "E otro día jugamos a los láser tags sin ti" De repente me sentí nostálgico, recordar las partidas en familia con mis hijos y mi mujer, destrozando la casa y rebotando en el suelo, me hizo extrañar mi casa y querer estar en Nueva York, abrazar a mi pequeño y colmar de besos a mi princesita. -Jaimie, ¿echas de menos a mama? "Muto, pero duermo con una foto vuestra como me dijiste y cuento los días" se puso a contar con las manos hasta que llego a tres "Tes" No pudimos evitar soltar una carcajada ante la imagen de nuestro grandullón, varias palabras de cariño más terminaron en la hora de irse al parque con los abuelos. Me giré hacia Kate y la encontré llorando. La abracé y le sequé las lágrimas agarrando su cara con mis manos, besando sus ojos, sus mejillas y sus labios. -¿Los extrañas mucho, verdad? -Sí. -Te decía en serio lo de ir a Disney con ellos, cuando Johanna sea un poquito más grande, dos años o así, iremos y lo pasaremos genial, te lo prometo. -Bueno… -de repente le cambió el ánimo y sus ojos verdes comenzaron a brillar con malicia - ¿quieres saber que libro he comprado hoy? -Sí, ¿no me lo ibas a leer para dormir? –me tumbé en su regazo besando sus muslos desnudos. -Ajá Se acercó a la mesilla y me pasó un paquete, al desenvolverlo no pude evitar reirme con malicia "50 sombras más oscuras", el segundo libro de la novela erotica "50 sombras de Grey", ya sabía que se había leído el primero así que no me sorprendió que se lo hubiese comprado. -MMM, si me lees esto no voy a dormir, ¿lo sabes? -Ajá. Tiré el libro al suelo y me coloqué sobre Kate, la bese y rápidamente le quite mi camiseta-pijama. –Vamos a probar una cosa que se me acaba de ocurrir, por favor. Vaciló un instante pero aceptó, fui al baño y cogí el antifaz que regalaban para dormir, en el recibidor abrí la maleta de Kate y saqué sus esposas y de mi maleta saqué una pluma. Le sonreí y ella me miró extrañada. Una vez sentado junto a ella en la cama y con la pluma y el antifaz bien escondidos le dije: -¿Confías en mí verdad? -Siempre No tuve que decir nada más, le até las manos al cabezal de la cama con sus esposas y le pedí que cerrara los ojos, sujeté su cabeza, le recogí el pelo y le puse el antifaz, escuché su risita y me animé a continuar, comencé de nuevo besando sus ojos, su nariz, sus mejillas, sus labios donde me entretuve más que en el resto del cuerpo porque besarlos era uno de los mayores placeres de mi vida, un sabor inconfundible y el más maravilloso, nunca podría besar a otra persona que no fuera ella porque no sentiría lo mismo. Besé su cuello y supe que iba a ser el peor momento para ella porque se retorció todo lo que pudo y movió las manos esposadas con fuerza, continué descendiendo, me deleité con sus pechos y llegó el momento de utilizar mi fantástica pluma, rocé suavemente su vientre con ella y toda la flexibilidad de mi mujer apareció ante mí, subiendo y bajando, maldiciendo. -No, no se te ocurra hacer lo que vas a hacer. Para darle el gusto deje la pluma a un lado y bese yo mismo su clítoris, jugué con mi lengua y con mis dedos y cuando supe que estaba a punto de sucumbir a mí, retomé el juego de la pluma y rocé con ella su bajo vientre, su clítoris y sus pechos soltó un grito desde lo más profundo de la garganta que hizo que mi erección creciera aún más, me deshice de los pantalones y los bóxers y le hice el amor como ella me pidió "más fuerte". En medio del acto retomé mi pluma porque le había tomado cariño y recordé un artículo que leí : "si se pasa la pluma por las venas durante el acto sexual se multiplica la sensación de placer por diez" Así que la pasé por las venas de sus manos esposadas y por sus brazos y de nuevo escuché ese grito gutural y un "dios Rick, dios" *KATE* Me esposó las manos y me vendó los ojos, la sensación era muy extraña porque aunque confiaba en él me sentía impotente al estar así sin poder mover las manos y sin poder ver que hacía Rick y de repente llegó a mi cuello y sentí una descarga eléctrica instantánea, supe en ese momento que no iba a sentir esto con nadie más que con él, la textura de sus labios era tan conocida que la podía distinguir con los ojos vendados. Estaba como extasiada cuando note un tacto suave en mi vientre que me envolvió en una ola de placer inmensa, mi cuerpo se retorció aunque mi mente no había ordenado nada, mis actos eran involuntarios. -No, no se te ocurra hacer lo que vas a hacer. Estaba a punto de pasar la pluma por mi clítoris y no quería sucumbir tan rápido, su lengua comenzó a describir círculos y a moverse rápida en mi interior, luego paso a sus dedos que continuaron con los mismos movimientos y porque quería matarme utilizó la pluma de nuevo, rozó mi vientre, mis pechos que se endurecieron aún más, y cuando rozó mi clítoris volví a retorcerme sobre mí misma como si fuera a levitar, los ojos bajo el antifaz se me pusieron en blanco y me corrí. No me dejó más de un minuto para descansar porque en seguida estaba en mi interior, lo sentí más lleno de lo que nunca lo había sentido, estaba insaciable al igual que yo, ansiaba tocarlo besarlo, ponerme sobre él y llevar el ritmo y cuando estábamos en el momento más especial Rick me dio la mayor tortura y a la vez el mayor placer, pasó su pluma por mi bajo vientre y grité, grité como no había hecho nunca. "dios, Rick, dios" *RICK* Le quite el antifaz y bese sus ojos, cuando le quite las esposas se abalanzó sobre mí, besando mis labios, mi cuellos, aspirando mi aroma y tocándome, tocándome como no me había podido tocar antes. Me tumbé en la cama y apoyé su cabeza en mi regazo acariciando su pelo. -¿Te ha gustado? -Creo que ha sido el numero uno de nuestra lista mi vida. -¿Sí? -Totalmente pero la próxima vez voy a ser yo la que te haga sufrir y no me va a hacer falta una pluma.