Tenía los brazos cruzados, donde los cuales descansaba su cabeza, su cabellera se extendía por toda la cama, creando una cascada de fuego sobre esta, su mirada se perdía en el techo, pensando a cerca de todo lo sucedido, si bien no quería establecer conexiones con los chicos de su clase, no podía pasarse el resto de la carrera a solas, debía de tener siquiera más de un amigo, entonces, se le vino a la cabeza Sasuke, posiblemente podría llevarse bien con él, era callado, y cuando hablaba, iba al punto, sin tapujos, directo a la situación, pero el estar con él conllevaría a que estuviese más tiempo del necesario, y eso era lo que quería evitar, no quería encariñarse con nadie, siempre que lo hacía, o la abandonaban o le rompían el corazón, y cuando pensó en ello, no pudo evitar a que él se le viniera a la mente. Si bien comenzaba a deshacerse de él conforme pasaban los días en Konoha, no podía evitar que en algún punto se le viniera de golpe, como si le recordaran que no podría librarse se ese hombre alto con ojeras y cabello oscuro.
Creyó que no le dolería, pero cuando alguien que ha compartido un año de su vida, llena de vivencias buenas y malas, no era de esperarse que no se deprimiese; y era por eso que Naruto se había encerrado en su habitación, ni siquiera bajó para la cena, se dormitó todo el día en su cuarto azul, albergando las ultimas horas de su relación con Sasuke, y quizá perdía a un amor, pero al menos sabía que su amigo había regresado.
El Sábado por la mañana se calzó las zapatillas, ató los cordones y decidió salir a correr, naturalmente, volvió para la hora del desayuno, Karin había preparado unos waffles con miel, junto con zumo de naranja, era la perfecta combinación entre grasas intensas y grasas saludables, aunque eran más las que irían a parar a las caderas de su Karin, y el estómago de él. Y si lo pensaba bien, por más caderas que su Karin tuviese, siempre se vería radiante, y viéndola ahí, desayunando en toda su naturaleza, le era gratificante verla.
Siguieron comiendo, hasta que Karin rompió el silencio.
― Ya encontrarás a alguien que valga la pena, Naruto, ya verás.
― No te preocupes, solo me di un día de luto. Además, descubrimos que lo nuestro ya había cambiado desde hace mucho - mentía, si bien las señales no fueron notorias, el verdadero cambio se dio con la llegada de Karin.
― Solo espero que no te afecte demasiado, no quiero que te suceda lo mismo que a mi...-contestó Karin, y caai hubiera deseado no haber hablado.
Sorprendentemente Naruto no dijo nada y siguió comiendo tan presuroso como de costumbre, los waffles salían de sus labios, pero a diferencia de él, Karin no podía comer más. Si deseaba olvidarlo, debía empezar por dejar de mencionarlo y distraerse.
Karin aprovechó que Naruto salió con Sakura y su novia Hinata para poder dar un paseo por los alrededores, deseaba despejar su mente, vaciarla completamente y poder pensar con claridad lo que quería; sabía que su destino era ser escritora, algo que siempre había llamado su atención, puesto que su padre, un columnista frustrado, amaba aquello, e implantó en Karin el amor por la lectura y escritura, que a la larga le trajeron aquí en Konoha.
Sus botas afelpadas negras se hundían en la nieve, aunque estaban aproximadamente a cinco centímetros del suelo, parecía mas hondo de lo que era, traía sus medias negras ―sus favoritas, claro esta― junto con su short de mezclilla y una enorme chamarra verde, esta estaba afelpada del cuello. Su cabello estaba suelto, ya que actuaba como algún tipo de calentador en estas fechas y la bufanda negra que tomó prestada de Naruto, cubría parte de su rostro, evitando que el frío le entumiese este.
Seguía caminando hasta que llegó a un pequeño parque, en él había varios chiquillos jugando aquí y allá, los pasamanos junto con los columpios y sube y baja se encontraban en una esquina, todos ocupados por niños, en algunos habían más de tres. Las madres los cuidaban desde una banca, todas abrigadas, por supuesto. Unas cuantas mas estaban cerca de los niños más pequeños, siguiéndolos para no perder de vista. A Karin le pareció graciosa la paranoía de estas, la nieve si bien no era por completo lisa, actuaba al menos como amortiguador de caída para los pequeños.
Se sentó en una banca, alejada aún más, observando ese escenario, le recordaba, de algún modo, su vida en su antigua ciudad, la cual era mucho más chica que Konoha. Había vivido tan buenos tiempos, que si no fuera por la muerte de sus padres, hubiera seguido allí. Miró la nieve que estaba aún más acomunada a lado de ella, los arbustos detrás, actuaban como un retensor de nieve, entonces le surgió su lado infantil. Se tumbó en la nieve, y comenzó a hacer ángeles. Subía y bajaba sus brazos y abría y cerraba sus piernas. Entonces, de seguir continuando, una sombra cubrió la poca luz que se encontraba en su vista, y cuando se acostumbró a la oscuridad, pudo ver a Sasuke. Él la miraba con su misma cara estoica, sin mover ni un músculo.
― ¿Alguna vez has sonreído? - preguntó Karin sin lograr detener sus labios.
Sasuke la siguió mirando, entonces como Karin había estado demasiado tiempo en el suelo, la frialdad de la nieve traspasó sus medias, helándole las piernas, dio un respingo y Sasuke le extendió la mano. Ella sudo un poco, pero aceptó su ayuda, entonces, se le ocurrió algo graciocísimo.
Antes de subir completamente, jaló a Sasuke hacía ella, haciendo que ambos cayeran en la nueve. Sasuke encima de ella.
― Jajajajajaja, dios mío, ¡deberías ver tu cara! - continuó - venga, si ya estás en el suelo, haz otro ángel.
― Demonios. - susurró por debajo, tanto que ni Karin escuchó.
Sasuke comenzó a mover sus brazos.
― Eso, muy bien, así mismo. Arriba y abajo. Abre y cierra. Perfecto, muy bien, ahora déjame ayudar.
Karin le ofreció sus manos, justo como él lo había hecho anteriormente. Por un momento creyó que le haría la misma jugarreta, pero cuando lo vio completamente de pie, lo dejó de creer.
Karin se acercó al hoyo que Sasuke había formado con su cuerpo, hizo dos cuernitos sobre lo que sería la cabeza, mientras que en su figurilla, dibujo con su dedo índice una aureola. Sasuke pensó que quien tuviera menos derecho de portarla sin duda sería ella, por lo que torció la boca de lado, a lo que Karin entendió, sería una sonrisa. Ella con rapidez hizo una bola de nieve, y se la lanzó, directa en el rostro. Sasuke parecía un cono de helado, lo que causó una risa sonora en Karin, varios de los niños voltearon a ver aquello; Sasuke se quitó la nieve de la cara con el dorso de su mano, esta cayó a la demás nieve. Todos, incluyendo las madres, observaron aquello, entonces, Sasuke hizo un veloz movimiento en recoger nieve, hacerla en bola entre sus dos manos y lanzársela a Karin, directa a su cara. Ella paró su risa, y rapidamente quitó la nieve de su cara, formando otra bola y lanzandosela a Sasuke, pero esta dio a parar a un niño, el niño se limpió y lanzó otra, pero su mala puntería dio a parar a un niño más lejos de él, que era el que estaba más próximo a Karin y Sasuke. Los demás niños alzaron las manos, todos con bolas de nieve en ellas, las madres se miraron unas a otras. Era estar en la cruzada o huír como cobardes.
Entonces la guerra comenzó.
Los niños lanzaron sus bolas a Sasuke y a Karin, mientras que en el fuego cruzado estaba una pequeña niña, esta se agachó y juntó nieve hasta formar una bola, la cual lanzó a un niño, este, a su vez, se la lanzó a otro, las madres habían creado un muro de contención, donde comenzaban a formar más municiones heladas, Sasuke y Karin hacían lo mismo, Karin se encargaba de realizar las armas, era rápida en ello, Sasuke era un az al lanzarlas, daba a donde debía de dar.
― ¡Mueran bastardos! - gritaba un niño, lanzando bolas de nieve.
― ¿Que situación tenemos? - decía una madre.
― Flanqueadas, Kizune. Enemigos a la izquierda - decía refiriendose a Sasuke y a Karin - y posibles aliados a la derecha.
― ¡Mujer herida! ¡Mujer herida! - gritaba una segunda mujer - ha sido atacada por tu hijo, Kizune.
― ¡Mierda! olviden el acuerdo de alianza. - dijo la mujer llamada Kizune - Kyoko, realiza las bombas. Zuzuka, dame posiciones. Las demás atacaremos. - demandó Kizune, después agregó - no habran prisioneros, todos deben caer.
Mientras las madres realizaban su plan de ataque, los niños se escondían detrás de arbustos y juegos, un niño se arrastro hacia los arbustos, gritando que debían seguir sin él. Otro más propinaba bolas de nieve al refugio de las madres y los "novios guerreros" (refiriendose, por supuesto, a Karin y Sasuke).
― Ryo-kun - llamaba una niña en susurros - Kai-kun está herido, debemos hacer algo, nuestros hombres están cayendo.
― Si, Megumi-chan. Debemos de ir a donde el cuartel de esos invasores. Tu irás conmigo, atacaremos a los novios guerreros. Chiyo-chan y Mamoru-kun atacarán a las matriarcas. No quedará ni uno.
Mientras que Sasuke y Karin...
― Joder... ¡Ve lo que haz ocasionado idiota! debemos salir de aquí antes de morir.
― Tranquila mujer. Saldremos de aquí. - respondió con tranquilidad el Uchiha - primero arrastraremos a los microbios, después de atacarlos, siguen sus madres, ahora, pásame más bolas, necesitaremos muchas.
― De acuerdo.
Hizo tantas como pudo, y le pasó la mitad a Sasuke, se arrastraron por la nieve, sintiendo el frío en sus pantorrillas, incluyendo su estomago y sus mejillas se helaban, cuando pasaron a un arbusto lo suficientemente alto, vieron una verja hecha de estos, aprovecharon su espesor para seguir avanzando, Sasuke iba por delante, Karin solo tenía la vista de los arbustos a su izquierda, el trasero de Sasuke frente a ella ―que, por cierto, tenía un culazo a su punto de vista― y un muro de ladrillos a su derecha. Escucharon unos susurros tras de ellos, donde habían dejado su cuartel.
― Se han ido, Ryo-kun - dijo una niña.
― Tch... ¡Mira, ahí! Se han arrastrado, no deben estar lejos, andando, Megumi-chan.
― ¡Si! - respondió la niña que así se llamaba.
Karin soltó un suspiro de horror.
― ¡Joder, Sasuke! - susurró en un gritito Karin - están detrás de nosotros.
Sasuke visualizo lo que parecía ser un pequeño callejón. Podían llegar ahí sin ser vistos, los arbustoa cubrirían su escape ahí, en cuanto a las huellas, bien Karin podría borrarlas; vio una ramita de acre, aún con unas cuantas hojas. Se la pasó a Karin.
― Sigueme. Borra las huellas con esto.
Andaron agachados por los arbustos, Karin iba borrando sus huellas, hasta que llegaron al callejón. Este era angosto, así que tuvieron que juntarse tanto que podía sentir todo.
Todo.
Desde las piernas de Karin, hasta el bulto de Sasuke, que por alguna razón estaba más erecto, Karin lo atribuyó a otra cosa. Sus respiraciones se sentían, Sasuke estaba pegado a la barda, y Karin estaba sentada dandole la espalda, de modo que su trasero sentía ese bulto, y Sasuke juntaba las piernas de Karin hacía las suyas, de manera que podía notar la tercidad de estas.
― Ahí vienen - dijo Sasuke - prepárate, cuando te lo diga, atacamos.
Asintió, y cuando vieron a los dos niños, ambos se miraron. Sasuke asintió y Karin se levantó. Él fue detrás de ella, la Uzumaki tomo a la niña por detrás y restregó la bola de nieve en su cara, la niña rió por debajo, ya que le pareció graciosa la emboscada. Sasuke hizo lo mismo con el niño, y respondió de la misma manera que su compañera.
― Te das cuenta de lo idiotas que nos vemos haciendo esto. - susurró Karin.
― Cállate. - respondió Sasuke.
Y así llegaron al filo del cuartel de los niños, Sasuke contó hasta el tres y se prepararon para la masacre.
Lanzaron bolas a todos los niños que vieron, todos reían, unos gritaban "morí" otros tantos vociferaban "por pa patria" y las madres ríeron también, y también atacaron.
Hasta que todos quedaron en el suelo, exhaustos y divertidos, con risas por allá y aquí.
Lo que ocultaron los arbustos, eran dos jóvenes que se besaban.
¿Quién besó a quién? ¿Por que "ambos jóvenes" se besaron?
¡Saludos a las hermanas #DuroYRudo! (saben quienes son, las amo chicas)
