El tiempo pasó volando más rápido de lo planeado, marzo y abril corrieron para dejar pasar a mayo, y este continuaba caminando a la misma velocidad.
No sabía desde que momento había albergado un sentimiento tan cálido hacia Karin, el único que recordaba era el amor hacia su madre, y hacia su padre, aunque de alguna manera siempre sintió más apego a su madre, pero este era distinto, de alguna manera, más real.
Prendió la televisión, pasando de canal a canal, sin prestar mucha atención de lo que había en ellos, reportajes de catástrofes, la nueva novela del escritor Jiraya, la toma de presidencia de la ex alcaldesa Tsunade, hasta que para en un programa "x", sus pensamientos están más lejos, en realidad, están con ella, con...
La puerta se abrió de repente, y Sasuke se levantó con rapidez del sillón, se puso en defesa, pero cuando vio quién era, se relajó.
― Creí que volverías hasta dentro de un año. - dijo el Uchiha menor.
― Bueno, quise venir a ver que tal las cosas. - respondió él.
― Hmp... - musitó Sasuke.
― Has roto con él. - sentenció Itachi.
Sasuke no sabía si contarle, aunque preferiría guardarse todo deje de emoción, puesto que cualquier evidencia de amar es malo, las personas se van, Itachi era un claro ejemplo de ellas, y aunque no fuese presisamente alguien quién no volvería, estaba claro que si eso sucedía con él, peor sería con alguien externo; al final solo le dedicó una mirada de molestia y no dijo nada, se tumbó en el sofá maltrecho, alzó sus pies, depositándolos en la mesita de centro y continuó "viendo" el programa en el que había dejado, debía de evitar cualquier cuestionamiento, por que de ser así, se vería expuesto, y odiaba verse de tal manera ante su hermano, pues lo haría sentir aún peor de lo que ya estaba.
El hermano mayor tomó rumbo a la cocina, se escuchaba que las gabetas se abrían y cerraban, luego el refrigerador soltó ese zumbido que siempre sonaba cuando alguien lo abría, un segundo después cesó. A continuación, comenzaron a oírse los huevos freír, Sasuke volteó a la cocina, y se encontró con un concentrado Itachi quebrando huevos(1), volvió su vista a la televisión, viendo a la nada, ¿Por qué sería que de un día a otro Itachi se encontraba ahí con él? No estaba en su naturaleza ser espontáneo, y mucho menos tan atento, dentro del Uchiha menor, supo que sucedía algo con su hermano, y quizás era de suma importancia, pues ¿Quién irrumpiría su vida ya establecida en la ciudad del sonido solo para "ver" a su hermano menor?
― ¿Revueltos o estrellados? - dijo de repente Itachi.
― Como sea. - respondió Sasuke.
― Bien, a comer. - ordenó su hermano.
La mesa que había estado hecha para ser ocupada por cuatro personas, solo era ocupada por dos, el hermano mayor colocó pulcramente los vasos, en conjunto con las servilletas, el té y finalmente sirvió los huevos; tomaban con los palillos de la casuela humeante porciones de comida, ambos comían en silencio, entre tanto, Itachi le dedicaba una sonrisa a su hermano menor, pero él podía notar la falsedad en ella, no era la que le dedicaba usualmente, era una con tristeza, anguistia... le preocupaba de alguna u otra manera lo que pudiera pasar con su hermano, pero sabía que él debía de solucionarlo por su cuenta.
― Sabrás que no he venido, precisamente, para saludar... - comenzó itachi - Sé que jamás te digo lo que concierne a mi vida, y jamás lo haré, solo puedo hacerte saber que vengo aquí para solucionar un problema de hace algún tiempo.
― Bien. - respondió Sasuke.
― El caso es que, quizá la conozcas, ella estudia al parecer en la misma universidad que tú. - Continuó Itachi.
― ¿Cuál es su nombre? - inquirió el Uchiha menor.
Las cortinas del establecimiento se encontraban cerradas, si bien no era un lugar lúgubre, daba un ambiente bastante tranquilizador, lo cual a ambos les gustaba, aunque la Hyuūga se encontraba bastante nerviosa, siempre le ponía de esa manera él, y quizá era horrible por su parte el sentirse así sin que su novia estuviera ahí, pero ¿Cómo enfrentar a los sentimientos que se guardan desde un principio? Siempre se negaba a creer que entre ella y Naruto pudiese haber algo serio, o que al menos hubiera una conexión, por que siempre se menos preciaba, pero estando ahí, a solas, con unas cuantas personas en un hermoso concierto privado que tocaban jazz, no podía evitar albergar esperanzas.
Tampoco sabía el porqué había sido citada ahí por él, no quería ilusionarse, pero con ese ambiente tan... tan romántico ¿Cómo no hacerlo? Sería una hipócrita si no admitiera que estaba sumamente alterada y su corazón palpitaba tan rápido, y más cuando Naruto la veía en ratos tan prolongados, mientras ella fingía escuchar a la banda, o sorber su café, o verificar mensajes de Sakura.
― Bien, Hinata... - dijo al fin Naruto - Este... yo...
― ¿S-si? - preguntó con timidez ella.
― Solo... sonará extraño, pero solo quería verte. - dijo al fin. ― Ah... - respondió con desepción ella.
Naruto continuaba rascandose las sienes con nerviosismo, no sabía que nás decir, en parte por que tenerla ahí, tan delicada, tan ella, le hacía sentirse impotente, impotente por no poder decirle lo que quería hacer, además ¿Quién en su sano juicio pide a alguien que no esta involucrado sentimentalmente con él que lo bese? Solo quería probar o al menos, verificar que sucedía con él, o eso pensaba; decidió tomarle con delicadeza la mano de Hinata, cubriendola con amor, ella incrédula, levantó hacia su anfitrión, con la aperlada mirada trataba de preguntarle una y mil coasas, pero al parecer, Naruto no deseaba revelárselas aún, por lo que se levantó y con amabilidad, elevó la mano de ella, guiándola para que lo siguiese.
Se las arreglaron para pasar entre las mesas, hasta llegar a una puertezuela que daba a un callejón sin salida, a pesar de estar tan solos ahí, sus corazones bombeaban con rapidez la sangre que corría de excitación en ambos, Naruto se inclinó hacia Hinata y ella no sabía si responderle o no el beso, y si que lo hizo.
Era hermoso sentir los labios de una chica, no...era hermoso sentir los labios de Hinata, aquella chica tímida que siempre le miraba de reojo y suspiraba con amor, entonces ¿Por qué había elegido a Sakura? La respuesta era tan clara y obvia que le dolía pensarla. Era por que Naruto, en su eterna estupidez, jamás pensó en Hinata como en algo más que su amiga, y a pesar de querer demasiado a Karin, ¿Por que quería a esa chica de cabello azulado y piel blanquecina? ¿Era capaz el corazón humano de querer a dos personas a la vez?
Lo supo, siempre lo supo y no queríía darse cuenta, y ahí estaba, besando a Hinata, recorriendo con sus manos sus muslos y el estómago de ella, y vio un rubor y quiso detenerse, pero fue ella quien lo detuvo.
― Na-Naruto-kun... no puedes simple-mente venir y besarme...tengo-tengo novia. - dijo entre apenada, molesta y avergonzada la Hyuūga.
― Yo...
― Lo siento... no-no puedo simplemente pasar d-de Sakura N-naruto-kun...no puedo ser...ser un segundo plato después de lo de Sasuke-kun... - continuó calmada.
Hinata giró sobre sus taloness y se adentro de nuevo al bar, dudo en si seguir diciendo algo, pero se sentía bastante apenada para decir más nada.
Colocó su parte en la mesa donde se había sentado con Naruto y salió del bar, esquivando mesas y personas, y cuando llegó finalmente a la salida y sintió el fresco aire de la tarde, se echó a llorar, a pesar de lo mucho que aún amaba a Naruto, Sakura le había proporcionado un poco de valentía por ciertas cosas, y no podía traicionarla, no podía, cuando había hecho tanto por ella.
Y así se fue, tiritando entre las personas por el dolor de amar a dos personas, y el dolor de que, tomase la desición que tomase, lastimatía a una.
Naruto llegó a la mesa, vio el dinero y con mucha lentitud volvió a sentarse, ¿Cómo podía estar pensando aquello? ¿Como pensó que Hinata simplemente volvería con él con un beso? Le dolía saberse tan insolente y egoísta, por que había supuesto que, con un beso, la hermosa Hinata volvería a sentir lo que alguna vez sintió por él. Había sido estúpido, estúpido y egoísta, y le dolía tener que cargar con tal egolatría suya.
Dejó el dinero en la mesa, alzó la mano para que un mesero fuese, y cuando salió del bar, el mar de personas seguía caminando, y ahí, entre tantas personas, se sintió tan solo que no le quedó más que volver a su hogar.
Le dolía seguir pensando en él, le dolía saberse tan fragil como para poder siquiera perder su estabilidad que tanto trabajo le había costado recuperar, el recordar a Itachi y a su novia, le dolía, ¿Cómo una persona podía fingir tan bien como parecer tan amable, buena y honesta? Sin duda deseaba con todas sus fuerzas jamás haberle entregado el corazón con tanta facilidad.
La puerta de su cuarto se abrió, era Naruto, y con una voz ronca y confusa le dijo:
― Hemmm... Sasuke te espera abajo. - dijo naruto con un deje de incomodidad.
― Dile que ya bajo. - contestó Karin, nerviosa.
(1) Hace alusión al Ova de N.S. donde Itachi cocina para Sasuke.
