Karin se levantó poco a poco de su cama, aún dudando si lo que había dicho su primo era verdad, le extrañaba recibir la visita de Sasuke, y aún después de lo que había sucedido entre ambos, quizá, pensó, era meras figuraciones suyas, pero fuera lo que fuese, no tenía más que ir y averiguarlo por sí misma, por lo que comenzó a vestirse, colocándose una camisa de manga larga, en vez de la de tirantes, se dejó su short de pijama y se puso unas pantuflas. Una vez que terminó, salió de su cuarto, bajó las escaleras y ahí lo vio, sentado en el sofá junto a Naruto, platicando... o mejor dicho, Naruto platicando a cerca dep show que estaban pasando por la televisión, el Uzumaki reía, mientras que el Uchiha se tapaba la boca con su mano, mientras hacía un gesto bastante extraño ―lo que Karin interpretó como risa-suprimida― mientras lo oía, fue cuando Karin hizo crujir la madera, lo que hizo que ambos voltearan a verla, Naruto se levantó del asiento y se fue directo a donde ella, sonriéndole.
― Terminaré mi tarea, los dejaré hablar – musitó Naruto mientras subía a las escaleras.
― Bien. – Respondió Karin.
El Uzumaki paso a lado suyo, subiendo por las escaleras, hasta perderse cuando dobló a la derecha. Sasuke seguía viendo a Karin, y ella a su vez a él, se dirigió a la cocina mientras le preguntaba a Sasuke si deseaba un vaso de agua, él declinó el ofrecimiento, pero ella de todas formas le tendió el vaso lleno de agua, el cual comenzó a tomar de sobro en sorbo.
Karin se sentó en el sofá, y lo invitó a acompañarla, Sasuke se unió a ella, sentándose justo a lado, los muslos de la Uzumaki rozaban sobre la tela de los vaqueros de Sasuke, ambos estaban conscientes de ello, y ambos sabían disimularlo a la perfección.
― ¿Y bien? – Dijo Karin de repente, acabando con el silencio que los envolvía.
― Todo a su tiempo. – Respondió él, con aparente tranquilidad.
En realidad, había salido presuroso de su hogar cuando Itachi le dijo que, a quién buscaba era a una tal "Karin", al principio no le dio mucha importancia, digo ¿Qué el mundo no es basto como para que haya más de una sola Karin?, pero lo que le hizo impacientarse en verdad fue cuando la describió, "una chica de ojos y cabellera rojas", había dicho él, "Tengo que volver a verla", le hubiera dicho donde estaba, pero cuando vio en sus ojos aquella urgencia, y cuando sintió que su voz pasaba de ser tranquila como un lago a turbia como el mar, supo que ella había sido la primer novia de él cuando estuvo allá, si bien no le había contado nada ―por que Itachi, era en demasía, reservado―, notaba la felicidad a través de su celular, conocía muy bien a su hermano, y había algo en su hablar que con ello podía notar su estado de ánimo, así pues, por la misma razón no podía darse el lujo de decirle que la Karin que él buscaba estaba ahí, no. No podía arriesgarse a que su recién estado de, digamos, impregnación, se le fuera de las manos. Era egoísta de su parte, sí. Era injusto, tal vez. Pero no podía arriesgar a que ella(quién quizá albergaba aún un sentimiento) volviese a verlo, o al menos no hasta que tuviera la seguridad de hacerlo.
― Lindo suéter. – Musitó Karin de repente.
Cabe decir que el suéter de Sasuke, no era presisamente "masculino", bueno...no con aquél patrón tan extraño, que casi parecía haber salido del interior del estómago de alguna persona, pero a él le gustaba.
«Si, vómito.» pensaba la Uzumaki.
― No es vómito. – Respondió Sasuke con tal seguridad que Karin se sorprendió.
«¡¿Qué coño― » volvió a pensar ella.
― Humm, no dije nada. – Dijo ella.
― Eso está claro, lo pensaste. – afirmó él.
― Claro que no.
― Si.
― ¡No!
― No, pues.
― ¡Aggh!
El Uchiha soltó una risilla, lo que hizo a Karin molestarse más, y en consecuencia, ella le propinó un golpe a él. Sasuke se sobó, y enseguida saltó sobre ella, tomándola por ambas muñecas, estando sobre ella, pudo notar que los grandes suéteres que usaba en la universidad eran para ocultar sus senos, los cuales (por cierto) eran bastante generosos, claro, equilibradoa con su trasero y caderas.
― Uchiha Sasuke, te agradecería...no, te exijo que apartes tu vista de mi busto. – Demandó Karin.
Pudo notar que a Karin se le subían los colores a las mejillas, y él ladeó su sonrisa.
― ¡Hummp! ¡Idiota!
― ¿Eso crees? – inquirió Sasuke.
Karin iba a decir algo, pero cerró su boca antes de decir nada. Era obvio que Sasuke era un idiota, pero, extrañamente, le agradaba. Había algo en él que, una vez lo miraba bien ―como lo estaba haciendo ahora― pudo notar algo extrañamente familiar.
Ambos estaban a nada de estar tan juntos, sentían el aliento de uno y del otro, mezclándose de una manera casi sensual, como bailando. Por alguna razón Sasuke seguía con las manos en las muñecas de Karin, y a ella no le incomodaban. Comenzaron a bajar, acariciando el antebrazo de la Uzumaki, era una caricia tan ligera que parecía ser una pluma de ave quién lo hacía. Llegó a sus axilas y paso sobre la ligera tela donde estaban sus pechos, él sintió los pezones de Karin achicarse, y cuando los pasó ―muy lentamente― Karin dio un respingo, y aunque ella hubiera querido deshacer el agarre de Sasuke, por alguna razón, muy oculta, no pudo.
Estaba embelesada por sus caricias, ¿Como alguien que era, o que había sido homosexual, conocía tan bien el como encender el cuerpo de una mujer? Aunque ahora eso le importaba menos que nada. Luchaba dentro de sí,l. Luchaba por separarse, y por seguir ahí, sintiendo todo lo que Sasuke le hacía sentir ¿Que diablos le estaba sucediendo? ¿Por que no lo apartaba?
― Ah... – Gimió ella.
Sasuke se detuvo en donde iniciaban su short de pijamas, sosteniendo el resorte que lo mantenía en sus caderas, hasta que lo bajó a mitad de sus muslos, revelando unas bragas diminutas a rayas.
Sasuke gimió en deseo.
Después de admirarlas por un corto tiempo, comienza a acariciar su feminidad por encima de la tela de las bragas, y en cuanto lo hace, Karin suelta otro gemido.
Los pasos en el piso de arriba comienzan a escucharse, por lo que Sasuke, en un movimiento rápido le sube los calzoncillos y el short, y como resorte, vuelve a su posición en el sofá, sentado y con los brazos extendidos en el respaldo del mismo.
Naruto llega bajando con rapidez por las escaleras con un aura bastante extraña, Karin lo nota, pero no puede mover ni un músculo.
― Saldré unos momentos. – Dice con un deje molesto – Teme... – Continúa con un tono serio, amenazante.
― Hummmprf. – Bufa molesto Sasuke.
Acto seguido, sale como torbellino azotando la puerta principal, y solo es por ese estruendoso sonido que Karin llega a incorporarse.
― Debo irme. – Dice Sasuke dirigiendose a la puerta – nos veremos mañana.
Al contrario de Naruto, él cierra como susurrando la puerta, tan ligero que Karin no lo nota, pero lo que si nota es la súbita excitación que sufrió a manos de él, y lo peor, o quizás mejor de todo era ¿Por que se había sentido tan bien al ser acariciada por él?.
