Debía de estar loco como para haberlo hecho, habiendo estado Naruto aún en casa. Poco había faltado para descubrirlos o mejor dicho, descubrirlo metiéndole mano a su prima, y no es que le afectara que el dobe supiese lo que sentía por Karin, era solo por que las cosas no debían iniciar así, y además no estaba seguro de que a Karin le agradara la idea, aunque, cuando la había tocado, sintió que era todo lo contrario.
Oh, cuan delicioso había sido sentir la delicadeza húmeda de una mujer, suave y rebosnante de amor. Delicadeza perteneciente a Karin.
Después de haber salido del hogar de Karin, debía planear muy bien el como tendría que evitar el que Itachi averiguase más a cerca de donde estudiaba la Uzumaki. Ahora que sabía ―habiendo atado los cabos con rapidez― que aquella chica era con la que Itachi le había comentado que planeaba pedirle matrimonio, tenía que realizar algún método de retraso de su encuentro, como bien dicho, antes de tener seguro el amor de Karin, y quizás sonaba egoísta pero ¿Colómo renunciar a alguien a quien llenaba y quizás, entendía sus expectativas? ¿Cómo renunciar a un amor que surgió tan furtivamente y se había refugiado en su corazón, uno que había sido cerrado desde la muerte de sus padres? No podía arriesgarse a perderlo, y aunque lo que realizara no sería lo más recto posible, debía de hacerlo.
¿Qué había sucedido con él? ¿Qué había sucedido con el noble de Naruto, aquél que velaba por la felicidad de los demás y no la propia? ¿Había sido siempre así? ¿Su brillante amor por él lo había colocado en un pedestal?
Era raro en ella pensarlo, pero en esos instantes de verdad que Naruto la había defraudado. Siempre pensó que era de los chicos que actuaban para bien, que lo que hacían trataban de realizarlo para evitar herir a la menor cantidad de personas, pero no. El Naruto que la había besado quizás era el mismo de siempre, pero tenía ese deje de urgencia de buscar algo que ella ya no podía darle. A pesar de quererlo infinitamente, él había pasado a otro lugar, pues Sakura había logrado sacar lo mejor de ella. Su escencia seguía siendo la misma. Apacible, comprensiva... pero ahora cuando debía de defenderse, lo hacía. Cuando debía velar por su interés, lo hacía, y este era uno de esos momentos.
Tenía que dejarle a Naruto las cosas claras, quizá podría albergar ella esperanzas de romanticismo con él, pero si le diesen a escoger, claramente elegiría a Sakura, quién a parte de ser íntima amiga suya, ahora también formaba parte de ser una parte de sí. Una mejor parte.
Juntas eran fuertes.
Juntas superaron la confusión de creer que estaba algo mal al sentir lo que sentían, pues las normas morales de la sociedad así les calificaban a ambas.
¿A caso es una impureza el enamorarse genuinamente de alguien de tu mismo sexo?
Antes Hinata lo pensaba así. Se había recluído tanto hasta el punto de creer que sería mejor irse del mundo, pues el que su padre, tan estricto como era, le diría cosas aún peores que las que había oído en el tiempo que estaba en la escuela media.
Hasta que una chica de ojos jade le dijo lo contrario, le contó algo...
«Siempre creí que amaba a Sasuke-kun, Ino siempre me lo aseguraba.."amas a Sasuke-kun" ―me decía ella― y así pensaba yo, y cuando me enteré de que Naruto y él iniciaron una relación, no sentí desilusión alguna... ¿Sabes por qué, Hinata-chan?...Por que no le amaba, en absoluto, si sentí tristeza alguna fue por que ambos se exlcuyeron de el círculo que teníamos, y solo así me di cuenta de que a la persona que verdaderamente amaba, siempre se hacia pasar desapercibida, y sabrás de quién hablo. Hinata-chan, nuestro amor no es impuro, no es extraño, es igual que una mujer ama a un hombre, o un hombre ama a otro. Es amor y ya, no tenemos por que sentor vergüenza ni nada»
Fue entonces cuando recordó la primera vez que ambas habían rozado sus labios, ambos suaves, hasta quedar fundidos en un tímido primer beso.
Sí, esa Sakura Haruno, la temperamental chica, era su chica, y no permitiría que un suceso como este arruinara tan bella relación.
Primero que nada, debía decírselo a Sakura, antes de que alguien más fuese a decírselo, y quizá se enojaría, pero sabrían superarlo.
Como siempre lo habían hecho.
Igualmente lo habría hecho.
Igualmente, en algún punto de su vida, le habría dicho que la quería, y la hubiera besado, pero ¿De que valía si ya había perdido la confianza de Hinata? ¡Qué estúpido había sido! traicionó la confianza de Hinata, y sobrepuso su bienestar antes que el de ella, pero ¿Por qué? Era una mezcla extraña de sentimientos, estaba seguro de amar a Karin, pero por el otro lado, estaba Hinata, ¿Qué sentía por ella?
Había sentido algo, sin duda, al haberla besado, pero no estaba seguro de qué era eso que sintió. ¿Lujuria al sentir el sabor femenino? ¿Alguna clase de desahogo al saber que Sasuke estaba quitándole a Karin? ¿Frustración por no saber qué hacer para acercarse a ella? Lo que si sabía es que no le importaba que fuera su prima ¡Al diablo la sociedad! Cuando un amor así se presentaba, con seguridad, no habría de dejarlo escapar, aunque eso implicara el pelear con Sasuke para ello, y que ganara el mejor, por que la quería, de verdad que era así.
Antes de hacer nada, debía disculparse, había sido un tremendo bruto al haber besado a Hinata, y si sentía algo por ella, debía dejarlo, pues ella amaba a Sakura, pudo notarlo en sus ojos al decirle que no lo hiciera más, ¿Por qué destruír algo tan hermoso como lo de ellas?
Antes de arrepentirse, giró sobre sus talones, encontrandose al mar de gente que iba en su dirección, esquivaba con agilidad a todas, corriendo al distrito donde vivía la Hyuūga. Sus tenis le impulsaban del asfalto, elevando uno y después el otro, hasta que tomó una velocidad soprendente, doblando en una esquina y después cruzando una calle. Las hojas que se desprendían de los arbolea caían en dirección contraria, haciendo parecer que llovían hojas. Las luces de los aparadores de las tiendas dejaban un halo de luz que lo hizo sentirse feliz, recordando cuando, muchos años atrás, su Karin y él corrían de la misma forma para ver quién llegaba primero a la esquina.
Cuando menos se dio cuenta, había llegado a casa de la Hyuūga, era una casa enorme, pero sencilla. Un muro de concreto separaba la calle de los transenuentes y la propiedad de la familia. Una verja de acero forjado con espirales era la entrada. Tocó el timbre, justo a lado de la placa que indicaba la familia que vivía ahí. Sonó dicho timbre, y Naruto esperó impaciente a que Hinata abriese. No tardó mucho para que la puerta se abriera y de ella saliera la susodicha. Paró en seco cuando vio a Naruto, y antes de que comenzara a darse la media vuelta, el Uzumaki habló.
― ¡Hinata, espera!
― Naruto-kun... Ya te dije...Ya te dije que lo que hiciste está mal, amo a Sakura-chan.
― Yo lo sé, Hinata... perdón, fue tonto de mi parte.
Hinata lo miró con detenimiento, y pudo ver en el azul de sus ojos cristalinos que decía la verdad.
― Mira... – continuó Naruto – No sé qué sucedió conmigo, pero de verdad yo no sé por qué te besé, yo...
― ¿Que tú qué? – Interrumpió una voz que ambos conocían bien.
Era Sakura.
Ambos giraron sus cabezas en dirección a la Haruno. La veían desde el primer escalón del pórtico. Ella traía su flequillo hacia un lado, su cabello rosado corto era recogido por una diadema tinta que ayudaba a resaltar la palidez de su piel. Su blusa de tirantes verdeazul con un estampado de gatitos, hacia juego con su pantalón entubado, a juego con las zapatillas converse(1) negras.
Estaba hermosa.
― ¡Respóndeme Naruto! – Gritó con desesperación Sakura.
Sus ojos comenzaban a verse acuosos, las mejillas se le habían tornado rojas y podía notarse que apretaba los puños.
― Sakura-chan, escúchame... – Musitó Naruto con mucho tacto.
― ¡¿Qué quieres explicarme?! ¡¿Que ahora vas tras mi Hinata ya que Sasuke te ha deshechado de su vida?! – Vocifero furiosa y dolida la Haruno – Hinata... ¿Por qué? Te amo tanto... ¿No significó nada todas mis muestras de amor?.
― Sakura-san, es...estás entendiéndolo mal. – Trató de decirle Hinata.
Sakura comenzó a sollozar. Hinata salió de los límites de la casa para dirigirse a Sakura, y una vez que quiso estirar la mano para acariciar la mejilla de su amada, ella la apartó de un manotazo.
― Al parecer me equivoqué. – continuó Sakura con la voz quebrada – Al parecer yo fui tu segunda opción, y jamás me quisiste.
Dicho esto, dio la media vuelta y corrió por la acera, cruzó la calle con la mano cubriéndole la cara. Hinata pudo ver que un coche se acercaba hacia Sakura, ella le gritó, pero la Haruno, creyendo que la Hyuūga quería dar explicaciones, no le hizo caso alguno, hasta que el coche hizo que Sakura volara como muñeca de trapo por los aires.
(1) Espero no me cobren derechos xD.
Si! Sakura fue atropellada D':
