Al escuchar esa voz tan conocida, los colores se le subieron a las mejillas, por Dios, que si volteaba a verlo en ese instante, lo notaría con facilidad, pero no iba a permitir que Sasuke la viese de esa forma y supiera que así la ponía, como que se llamaba Uzumaki Karin para impedirlo. Respiró con tranquilidad y cuando se separó de Hinata, sintió que ya había retomado su color original, y solo así se decidió a continuar.

Sasuke quitó su mano de Naruto, y se dirigió a donde Hinata para poder demostrarle su apoyo, pasando a un lado de la pelirroja y propiciándole una furtiva mirada sin que esta se diese cuenta. Aunque no le dijo en realidad nada a Hinata, ella, con los años que tenía conociéndolo, solo asintió como entendimiento de su apoyo. Después, Karin se animó a acercarse a ella una vez que Sasuke se alejó un poco, y sabiendo lo mal que la pasaba, se animó a preguntar:

― ¿Cómo sigue Sakura?

― Mejor...supongo, solo...solo tiene los sedantes para mitigar el dolor, está tan dormida como...un tronco.

― ¿Por qué no paseamos un poco mientras Sai e Ino te relevan? Para que te despejes – sugirió la Uzumaki.

― Parece buena idea...

Karin giró su cabeza hacia Naruto y Sasuke, y con voz cordial y suave les dijo:

― Es mejor que se queden aquí por si Sakura llega a necesitar algo, o Sai e Ino quieran ser relevados. Lo que ocurra primero.

Miró a Hinata con calidez y con ello le dijo que se pusieran en marcha. Salieron de nueva cuenta del hospital y la Uzumaki sintió como su alma se liberaba ante la tensión que había sentido. Una vez fuera, tomaron rumbo al parque que se encontraba a unas cuadras del lugar, y en el trayecto, Karin se había adelantado para darle su espacio a la atormentada Hinata, pues tantas emociones en tan solo un lapso de tiempo tan corto quizá la habían dejado exhausta.

El parque era muy parecido en el que se había dado su primer beso con Sasuke, y de una manera u otra, no pudo evitar evocar las imágenes de el Uchiha sobre ella, y al igual que cuando estaban la mañana de ese día, con el entre sus piernas, tocándole en todas partes y sintiendo todo lo que podía. Hinata de alguna forma pudo ver su rubor, y soltó una leve risita.

― Karin-chan... a ti te gusta Sasuke-kun, ¿no es cierto? – inquirió ella.

Tal fue la sorpresa de Karin que por poco y le fallan las piernas al girarse de tal manera estrepitosa, y una vez que hubo quedado frente a Hinata, dijo muy enojada:

― ¡Para nada! Ese idiota me tiene harta – espetó más para Sasuke que a Hinata, luego, con voz más calmada continuó – Hinata... conozco a Naruto, y por la forma en que se encontraba lo vi bastante jodido, ¿Sucedió algo?

Hinata fue a sentarse a una banca que quedaba no muy lejos de ellas, Karin la siguió e hizo lo mismo, sentándose a un lado suyo. Por alguna razón, notaba que la Hyuūga se encontraba decaída, y no solo por el reciente accidente de su novia, si no por alguna otra cosa más, y quizá ―atando unas piezas sueltas ― era por algo que había hecho naruto.

― Naruto-kun me besó antier cuando me invitó a un bar donde tocaban jazz...yo...yo me enojé, y le dije que no volviera a hacerlo...

«así que eso fue― pensó Karin― Naruto, idiota»

» Ayer me fue a pedir disculpas por eso, y Sakura...Sakura... – comenzó a sollozar ante el terrible recuerdo de ver cómo salía volando por los aires, mientras sus ojos se cerraban – Sakura-chan escuchó todo.

― ¡Ay Hinata! – Soltó Karin, y acto seguido saltó para abrazarla y consolar a su amiga – Naruto puede llegar a ser un idiota sin quererlo.

Hinata agradecía el que una amiga le hiciera de soporte para ella, pues tantas emociones que tenía solo la hacían colapsar con cada segundo que pasaba, y a pesar de todo, de su ética silenciosa y su extraña manera de cargar por sí sola con todas sus desgracias, decidió confiar en Karin y que ella hurgara en su interior, para así poder desahogar todo lo que venía arrastrando.

Pasaron unos minutos y Hinata se tranquilizó, Karin le invitó agua en la fuente de sodas frente al parque, y bebieron con tranquilidad su agua de fresa meciéndose en los columpios, tratando de llegar al cenit de la paz. Karin le habló de muchas cosas, de todas y antes de llegar al asunto de Sasuke, paró, pues no sabía si debía o no contarle, no porque no confiase en ella, si no porque no sabía si fuese lo correcto. Soltó una alarida exhalación y se llenó de ánimo.

― Sasuke y yo también nos besamos.

― No entiendo a qué viene tanto acercamiento con Karin-chan, Teme, no es una amiga como con las que solías jugar antes de lo nuestro.

― Mmmh.

Naruto achicó la mirada, pues no entendía que fetiche tenía Sasuke con los Uzumaki, y sobre todo, Karin ¿Por qué la había elegido, precisamente entre tantas, a ella? ¡Y vaya que lo conocía! Pues bien sabía que la mañana de ese día una vez cuando bajó de las escaleras, pudo notar la mirada gacha de Karin y el rubor que surcaba en las mejillas del Uchiha, y además notó el short de banda elástica de Karin desacomodado, así que ¿Quién se ponía cachondo por nada? ¡Nadie!

― Eh, tranquilo, que no le he hecho nada de lo que a ti te hice.

Naruto enrojeció. De ira y de vergüenza, ¿Cómo diablos sacaba a colación ese tema? Era obvio que había sucedido mucho, muchísimo entre ellos, pero no era ni el momento ni el lugar para hablar de ello. Sasuke sonrió con sorna, con esa mirada tan característica suya que mostraba lo molesto y toca bolas que podía llegar a ser.

― ¡¿Qué?! – preguntó con incredulidad Naruto, aún sin creer lo que Sasuke había dicho.

una enfermera salió de un cuarto aledaño al de la Haruno, y pidió al rubio que guardase silencio, Sasuke le dijo que "no había perdido la costumbre de gritar" y esto le llenó aún más de vergüenza e impotencia por no poder golpearle, y vaya, que si era un idiota en toda la palabra. Sasuke soltó una risilla, y le propinó un golpecito en el hombro, claro, como muestra de amistad. Naruto sonrió con sinceridad, y se animó a decirle:

― A ti te gusta Karin-chan, ¿No teme?

Sasuke fijó su vista a las luces que se intercalaban en el largo pasillo del hospital, quedando como en un estado mental, y soltó un largo suspiro de pesadez. Fue entonces cuando Naruto creyó que él no le contestaría nada.

― Si, dobe, me gusta.

Naruto giró su cabeza hacia el Uchiha, abriendo los ojos muy ampliamente, ¿Había escuchado bien? Porque esa contestación la escuchó muy a lo lejos, como si Sasuke no la hubiese dicho. El Uzumaki soltó una risita y anunció:

― A mí también me gusta... – rió con sinceridad – que gane el mejor.

Continuaron hablando como lo hacían antes de ser amantes, lo hacían con añoranza porque ambos se entendían muy bien, eran la mejor parte del otro, y su complicidad era lo que los hacía tan unidos como en los tiempos de antaño.

Como lo hacían cuando ambos eran los mejores amigos.

Karin se sentía extrañamente ligera, el hablarlo con alguien hacía bien, y más si ese alguien era Hinata, pues ella era sin dudas alguien de fiar, alguien a quién podías contarle todo sin la intriga de pensar si dirá algo o no, por eso y solo por eso se animó a confesarle todo, desde las convivencias con el Uchiha en la escuela, el beso aquél día de nieve, al igual que su particular visita para acariciarla to-di-ta. Hinata soltó una risita y lo hacía cubriéndose la boca con una de sus delicadas manos, divertida por lo que Karin le contaba, y la Uzumaki cruzaba los brazos "indignada" por la reacción de la Hyuūga.

― Lo-lo siento Karin-chan – dijo Hinata – es que Sasuke-kun sin duda ha cambiado, por lo que me cuentas, él-él es más relajado de lo que antes era.

― Sí, lo es – contestó Karin – de alguna forma creo que se lo toma con más calma todo, pero te seré sincera, de alguna forma me recuerda a...

Karin calló de repente, y hubiese tenido que soltar lo de Hitachi, pero creyó que no debía atribuírle más importancia de la que no tenía, así que dio por terminado el tema. Hinata se lo había tomado mejor de lo que esperaba, y vaya que le ayudó mucho, pues creyó que la Hyuūga se escandalizaría, y una vez más, aquellas palabras tan conocidas tenían razón. No debía prejuzgar a nadie por nada.

Llegaron al hospital y a donde los chicos se encontraban, dio un largo suspiro al ver a Sasuke y no pudo evitar posar su vista en sus manos, esas tan delicadas que la habían excitado en demasía con anterioridad, y que tan bien la habían hecho sentir. Por lo visto el Uchiha se había dado cuenta, pues en un movimiento provocativo, llevó una de sus manos en su boca, acariciándola. Karin se sonrojó y solo pedía que ni Naruto ni Hinata hubiesen presenciado aquello. Mientras tanto, Naruto aún seguía arrepentido por lo que había provocado, y fue solo entonces que se dio cuenta que debía pedirle perdón a Sakura, pues había besado a su novia, y todo con consentimiento de causa.

La había cagado al doble y debía remendar las cosas.