¡Hello! It's me again :'D… Espero que se encuentren muy bien, al fin traigo una actualización. Como les comenté anteriormente, mis actualizaciones no serían muy prontas ya que definitivamente sigo de bajón (¡Qué va ser el bajón de Shuichi en la OVA de Gravitation comparado con el mío! xD) Pero como que un día de estos me entraron unas repentinas y enormes ganas de escribir… Ha de ser porque últimamente estoy leyendo todo fanfic de Shingeki no Kyojin que me recomiendan o encuentro jajaja. En fin, me declaré en modo NICE oficialmente y con unas cuantas ideas que se me ocurrieron para complementar las viejas creo que tengo suficiente material para poder escribir un par de capítulos más antes de caer en depresión nuevamente :v

Les dejo este capítulo con el primer lemoncito de este fic :3 espero sea de su agrado, yo lo leí varias veces y no quedé tan decepcionada, después de todo son casi 3 años los que tengo sin escribir :')

Las Complicaciones de Gakupo

Capítulo 3

El pobre Kaito comenzó a beber lentamente siendo presionado por su mejor amiga, mientras que la misma bebía como si de agua se tratase. El peliazul no tenía idea de qué estaba pasando, tal vez Gakupo se estaba vengando por tenerlo en abstinencia en tanto tiempo, fue lo primero que pensó, aunque recapacitando no creía a su novio capaz de tomar venganza. Luego de unos cuantos tragos el hombre ya se sentía mareado; Gakupo por su parte comenzó a beber en una manera similar a la de Meiko, aunque él tenía mucha resistencia al alcohol, ya sus mejillas estaban rojas y comenzaba a ponerse mucho más "alegre".

En el momento en que sintió que ya era necesario, se acercó a donde estaba su amante y la castaña y lo ayudó a ponerse de pie (aunque Kaito fue prudente e intentó no beber demasiado, y no estaba del todo ebrio).

-Meiko-dono, creo que no fue buena idea lo de la competencia sabiendo de antemano que Kaito-san no es muy resistente al alcohol, pero no quiero que se repita lo de la vez anterior así que déjame llevarlo a reposar un rato, de todas formas la fiesta apenas comienza- declaró mostrando una amigable sonrisa.

-¿Qué? ¡Pero si la estábamos pasando bien!- se quejó la mujer.

-Y no queremos arruinar el festejo ¿Cierto?- le guiñó un ojo coquetamente –Por suerte en este bar tienen unas habitaciones en la parte trasera, lo llevaré para que se recueste un rato y volveremos en seguida ¿De acuerdo?-

-¡Ahg! ¡Haz lo que quieras!- bufó no muy convencida y volvió a llenar su vaso para continuar bebiendo como si no hubiera un mañana. Entre tanto Kaito se mantuvo escuchando todo aquello algo sorprendido, ni si quiera él era tan inocente como para no darse cuenta del plan en el momento en el que Gakupo mencionó las habitaciones. El pelivioleta lo llevó hacia la parte trasera del bar, y llevó la llave a la cerradura con el número de la que coincidía con el que estaba grabado sobre esta, una vez que estuvo abierta entró.

Kaito se quedó en el umbral de la puerta, no muy convencido de que ese plan fuera lo más conveniente.

-¿Qué ocurre Kaito?- preguntó algo preocupado

-Es solo que no creo que esto sea buena idea Gakupo, los demás están muy cerca y podrían fácilmente descubrirnos- expresó preocupado.

-Kaito, si te soy sincero yo tampoco estoy cien por ciento seguro, Satoo me dio esta llave y me aseguró que al estar cerrado nadie podría entrar. Pero, debemos aprovechar las pocas oportunidades que se nos dan - explicó utilizando un tono de voz dulce y suave. –Lo único que necesitamos es que estés callado, ya que el ruido si podría delatarnos-

El peliazul lo pensó por un instante y dando un suspiro entró a la habitación, Gakupo sonriendo se acercó para asegurarse de dejar la puerta cerrada con llave y a continuación tomó la mano de Kaito y se arrodilló ante él.

-Estimado caballero- pronunció solemnemente – Cada segundo a su lado es precioso y el poder observar su cuerpo desnudo me causa una indescriptible dicha, por tanto ¿Sería tan amable usted de permitirme el brindarle placer? Aunque sean pocos minutos es lo único que le suplico- seguidamente besó lentamente sobre el dorso de la mano de su pareja y lo miró sensualmente sonriendo de medio lado, lo cual hizo a Kaito enrojecer rápidamente.

-Je je je- rió el peliazul de manera nerviosa –Gakupo, no hagas esas cosas, me da bastante pena- murmuró.

-Oooh ¿Es así? Entonces debemos acabar con esa pena de inmediato. –Acto seguido Gakupo comenzó a besar lentamente cada uno de los dedos de la mano de su amante. Volteó la mano y apartó la tela de la manga para dejar la parte interior de su muñeca al descubierto y depositar suaves besos en ese lugar. Kaito observaba todo aquello maravillado y avergonzado y cada cálido beso en su piel le hacía estremecer. Gakupo, tomó fuertemente el brazo de Kaito y lo haló hasta hacerlo arrodillarse a su altura también; tomó el rostro de Kaito con ambas manos acariciando con la punta de sus dedos la parte posterior de su cabeza, y se acercó lentamente para besarlo.

Comenzó presionando sus labios contra los de Kaito únicamente, dejando de cuando en cuando que su traviesa lengua se asomara para lamer un poco, el contrario no tardó en contestar abriendo levemente su boca, poco a poco beso se intensificó, la lengua de Gakupo se introducía lentamente guiando a la contraria hasta que ambos amantes con sus mejillas sonrosadas tuvieron que separarse para tomar aire.

-Te amo tanto Kaito- susurró con voz sensual al oído del peliazul, para luego dar pequeños besos sobre el lóbulo de su oreja y comenzar a bajar hacia su cuello, en tanto su mano ya se ocupaba de colarse bajo su camisa para lentamente con la yema de sus dedos comenzar a acariciar su abdomen.

Para Kaito, cada toque que su pareja le proporcionaba desplegaba un mar de distintas sensaciones: placer, lujuria, amor, felicidad, desesperación al querer mucho más de esas caricias. Hacía ya bastante que no podían verse a solas y ambos cayeron en cuenta que realmente se extrañaban. Algo nuevo ocurrió, puesto que la mayoría del tiempo Kaito solo se dejaba hacer por su pareja, limitándose a gemir y brindarle a su amante una serie de sonidos los cuales le hacían enloquecer. Mas esta vez, las manos de Kaito se aventuraron a comenzar a deshacerse de la ropa del contrario.

Gakupo se sorprendió bastante, pero le agradaba la idea de ver que su pareja al fin mostraba algo de iniciativa, así que lo dejó seguir y se ocupó de imitarlo; rápidamente ambos estaban solo en ropa interior, de igual forma era necesario que lo hicieran rápido ya que no disponían de mucho tiempo, pero eso solo le agregaba emoción a la situación.

-Te extrañé…- susurró esta vez Kaito al oído del pelivioleta, brindándole luego una tierna sonrisa y presionando levemente los labios de ambos. Con una mirada Gakupo lo instó a continuar, Kaito entendió lo que su pareja le pedía y tímidamente comenzó a dar pequeños besos bajando por su barbilla, cuello hasta llegar a su pecho. Al tener los sonrosados pezones frente a sí, volteó a ver nuevamente, Gakupo lo miraba sensualmente y Kaito se sonrojó de sobremanera, lentamente sacó su lengua y comenzó a lamer de manera un poco torpe uno de los pezones.

Para Gakupo ese momento era más de lo que podía pedir, al parecer Kaito se estaba esmerando en compensar todo el tiempo en el que se había negado a mantener relaciones con él. No sabía si Kaito era inexplicablemente bueno en eso o si el alcohol tenía algo que ver, pero se sentía demasiado excitado y su endurecido miembro ya le pedía salir. El pelivioleta no se hizo esperar y llevó su mano a la propia entrepierna para liberar su erección, acto seguido hizo lo mismo pero esta vez con el pene contrario. Kaito lo miró fugazmente pero entendió que debía continuar, así que se dedicó a darle atenciones al otro pezón, en tanto Gakupo ya se encontraba masturbando ambos miembros juntos con una de sus manos.

Ahora Kaito debía parar de cuando en cuando para dejar salir leves jadeos, muy bien sabía que no debía hacer mucho ruido. Llevó sus manos al cabello de Gakupo y lo soltó, dejando que los largos mechones cayeran libremente por sobre los hombros y espalda del mayor. Por alguna razón Kaito amaba ver a su pareja con el cabello suelto, le daba una apariencia más 'salvaje' si se le tuviera que dar algún calificativo; además su cabello era tan hermoso y lo hacía lucir demasiado atractivo. El peliazul no podía resistirse a esa imagen: cabello suelto, mejillas carmesíes, sus carnosos labios entreabiertos dejando ver su aperlada dentadura, y pequeñas gotas de sudor que ya resbalaban por su cuerpo. Pasionalmente Kaito atrapó los labios contrarios para comenzar una fuerte lucha de lenguas en tanto una de sus manos acompañó a la contraria en los movimientos en sus partes bajas.

Para Gakupo todo era demasiado irreal, la repentina iniciativa de su pareja si bien no le molestaba en absoluto, era algo totalmente inesperado. El movimiento de ambas manos se intensificó y no tardaron en llegar a su clímax llegando a mancharse ambos con sus fluidos. No por eso dejaron de besarse con furor, continuaron así por largo rato, casi sin llegar a respirar. La excitación del momento solo logró que ambos miembros despertaran nuevamente.

El mayor hizo que Kaito se separara de él y con un rápido movimiento lo tumbó. Si bien el piso de la habitación no era el lugar más cómodo en ese momento era algo totalmente irrelevante, Gakupo aprovechó para lubricar sus dedos con el semen derramado sobre su abdomen y separando las piernas de su amante quien ya se encontraba recostado, introdujo de golpe dos dedos comenzando a moverlos hacia adentro y hacia afuera y procurando de la manera más rápida posible preparar aquella cavidad para recibir su miembro que ya estaba totalmente erecto nuevamente.

En tanto, el peliazul se ocupaba en acallar sus gemidos con ambas manos, el placer le embriagaba y quería más, otra situación inesperada ocurrió: Kaito se abalanzó sobre su pareja y lo hizo recostarse sobre el piso. Gakupo ahora sí muy sorprendido lo miró y sacó sus dedos. Kaito tomó el miembro contrario y tras masturbarlo un poco, se apoyó con una mano en el pecho del pelivioleta y con la otra logró acomodar la erección para poder introducirla en su propia entrada. Lentamente bajó y comenzó el movimiento de sus caderas: tortuoso, seductor, acompasado; esta vez fue Gakupo el que tuvo que tapar su boca para acallar los roncos gemidos que le generaba el placer. Al sentir como el pene de Gakupo llegaba profundamente en su interior, la excitación de Kaito aumentaba, haciéndolo así también la velocidad de sus movimientos. Para ayudarle, el mayor se encargaba de masturbarlo y fue cuestión de instantes para que nuevamente ambos culminaran su acto.

-Te amo- susurraron al unísono, y tratando de recuperar el aliento ambos se sonrieron amorosamente. Sus cuerpos estaban bañados en sudor, y sus pechos se dilataban y contraían rápidamente, sus ojos cristalinos reflejaban el amor que se tenían el uno al otro. Se abrazaron y se mantuvieron en silencio por unos cuantos minutos. No había necesidad de hablar, ya sus cuerpos habían comunicado todo y solo se ocupaban de aprovechar sus últimos momentos a solas.

-Creo que debemos agradecerle al manager el habernos dado esta oportunidad después de todo…- Gakupo rompió el silencio.

-No sé Gakupo, no me siento cómodo con todo eso de que él sepa lo nuestro, aún tengo miedo de que pueda hacernos daño- contestó el peliazul.

-Es cierto, pero últimamente solo nos ha demostrado "estar de nuestro lado". De todas formas no debemos bajar la guardia, aunque me haya dicho que no le conviene sacar nuestra relación a la luz, no confío totalmente en él, no tengo idea de si tiene intenciones ocultas-

Mientras los dos amantes reflexionaban sobre la situación, nunca se dieron cuenta que la cortina no cubría una parte de la ventana de la habitación y que en medio de la oscuridad de la noche, el lente de una cámara se asomaba por dicho espacio.

Para el resto de la familia y personas que asistieron a la celebración, no fue nada extraño que Gakupo y Kaito desaparecieran por largo rato, todos sabían de la poca resistencia que tenía el peliazul al alcohol; y de lo amable y servicial del mayor, siendo capaz de quedarse con él hasta que se sintiese mejor. Más o menos luego de una hora de estar en la habitación, ambos hombres salieron y se unieron a lo que restaba de la celebración.

•••••••••

El éxito del concierto no tenía precedentes para la agrupación, los días siguientes pudieron cosechar los frutos de sus esfuerzos al recibir constantes noticias acerca del aumento en las ventas de sus discos y mercadería con relación al grupo. Además de esto, se podían tomar unas merecidas vacaciones, por un tiempo no harían videos ni conciertos, ocasionalmente una que otra firma de autógrafos o entrevistas en programas televisivos pero nada que les mantuviera tan ocupados como lo estuvieron antes del concierto.

Todos podían relajarse y disfrutar de sus actividades, salvo por Gumi quien al haber hecho su debut era la integrante más solicitada en entrevistas, programas de radio, firmas de autógrafos, publicidad e inclusive debía grabar sus singles. Situación que era de lo más conveniente para Gakupo y Kaito, siendo que podían aprovechar y estar a solas mucho más a menudo sin la presión de saber que en cualquier momento la muchacha peliverde podría aparecer y encontrarlos en pleno acto. El resto de sus amigos eran sumamente respetuosos y nunca entraban a las habitaciones sin primero tocar a la puerta, pero Gumi era distinta, ella era capaz de irrumpir sin avisar y sin invitación y hacer un gran escándalo con sus grititos emocionados al presenciar cualquier cercanía de los dos amantes.

De todas formas no era como si pudiesen hacer mucho, con todos los miembros de la familia en la casa casi todo el tiempo, no les era posible tener encuentros muy acalorados, unas cuantas caricias y besos eran lo único que se podían permitir, no fuese que pudieran escucharlos si llegaban más lejos. Aun así, cada momento que podían compartir juntos era invaluable. Los dos ya se habían acostumbrado a ese estilo de vida, el esconderse ya no era tan tortuoso como antes, el disimular ya se les hacía mucho más fácil, y cada día que pasaba se enamoraban mucho más el uno del otro.

Gakupo constantemente deseaba hacer cosas por Kaito, pero era muy difícil el poder mostrarle su afecto de otras maneras sin que el resto de sus amigos sospecharan, así que optaba por cosas comunes y corrientes como invitarlo a salir a comer un helado, o proporcionarle galones de helado cuando regresaba si salía por su cuenta. Se ocupaba de comprar regalos para el resto de sus amigos e invitarlos a salir de vez en cuando también para que no fuera sospechoso; aunque Kaito muy bien sabía las intenciones de su novio y el frío postre le sabía más delicioso al saber que eran muestras de afecto de su pareja.

Luego de unas semanas de seguir esa rutina, uno de tantos días en los que toda la familia se encontraba reunida en la sala de estar viendo un programa de televisión Meiko habló:

-¡Kaito! Te hemos dicho muchísimas veces que no debes de comer tanto helado, ¡mira nada más como te has puesto!- dijo la mujer con un tono de voz enfadado llevando su mano al abdomen de Kaito y logrando tomar entre sus dedos un casi inexistente rollito que se acumulaba en esa parte de su cuerpo.

-¡Hey! ¿Qué haces Mei-chan?- gritó el hombre avergonzado, sorprendido y apartando la mano de su amiga.

-Meiko tiene razón, Kaito-san se nota que estás perdiendo la figura- esta vez fue Luka la que remarcó seriamente. Era cierto que comer tanto helado y no hacer mucha actividad física estaban haciendo que un muy diminuto bulto se formara en su estómago, para una persona normal no sería motivo de alarmarse puesto que aún se podía decir que se encontraba en buena forma, pero para una estrella del canto como lo era el hombre, no era aceptable el no tener el cuerpo digno de un modelo.

-Bu-bueno, tal vez tan solo un poco…-aceptó tímidamente. –Pero eso no quiere decir que estoy gordo, solamente mi cuerpo ha cambiado mínimamente- se defendió.

-¡Pues tus fans no van a aceptar eso!- gritó la castaña -¿Qué dirán cuando se den cuenta que una de las estrellas del grupo se ha convertido en un cerdito?- mencionó sarcásticamente enarcando una ceja y mostrando media sonrisa burlona.

-Vamos vamos Meiko-nee, Kaito-nii solamente tiene que ejercitarse un poco más y logrará estar como antes en muy poco tiempo- lo defendió Rin.

-Nosotros te ayudaremos Kaito-nii- agregó su gemelo.

-¿Harían eso por mí?- preguntó con una sonrisa – ¡Son los mejores!- Ambos gemelos sonrieron animadamente al igual que el resto de los allí presentes. Gakupo quien observaba toda la situación en silencio, se encontraba contento de ver la pacífica relación que llevaban todos los miembros de la casa, pero al mismo tiempo esto le hacía sentir mucho más lejos el día en el que pudieran contar al mundo sobre su relación, se preguntaba cómo cambiaría todo, si los seguirían tratando igual, si todos los odiarían y lo que pasaría con sus carreras. Sentimientos encontrados lo invadían en ese momento, pero no podía hacer más que sonreír y reír de las ocurrencias de sus amigos.

En los días siguientes, Gakupo no podía compartir mucho con su enamorado, ya que los gemelos se ocupaban de tenerlo todo el día haciendo rutinas de ejercicios que lo dejaban agotado y adolorido, por tanto se acostaba temprano todos los días y caía rendido ante el cansancio, durmiéndose apenas su cabeza tocaba la almohada. Pero no fue del todo malo porque le dejó tiempo de sobra al pelivioleta para compartir con el resto de sus amigos, especialmente se dedicó a darle a Luka las clases de cocina que le había prometido hacía meses atrás.

-¡Kaito-nii! Has estado haciendo trampa, no puedes mentirnos- reprendían los rubios al mayor luego de un par de semanas cuando decidieron pesar nuevamente a Kaito y se dieron cuenta que al contrario de rebajar peso, había aumentado un poco más y ya el casi inexistente bulto en su estómago se encontraba bien marcado e inclusive su rostro se notaba mucho más redondo.

-¡Eso no es cierto!- se defendió infantilmente –He estado haciendo mis ejercicios y como lo que ustedes me dicen, han estado ahí conmigo- argumentó.

-En eso tiene razón Rin, pero aun así no me explico cómo es que aumentó de peso en lugar de bajar- dijo Len a su hermana pensativamente.

-¡Ya estoy en casa!- Anunció Gakupo entrando luego de haber salido, saludó a Kaito y los gemelos que se encontraban en la sala de estar y de la bolsa que traía sacó unos dulces que entregó a los niños y la sonrisa de sus rostros se borró al ver como luego el pelivioleta le entregaba a Kaito un galón de helado de chocolate, con chispas de chocolate y galleta de chocolate, indicándole que era un nuevo sabor que encontró.

-¡GAKUPO-NII!- gritaron al unísono los mellizos.

-¿Qué ocurre?-Preguntó sorprendido sin llegar a comprender el motivo de los chillidos de los menores.

-No estás ayudando en nada en la dieta de Kaito-nii, ahora ya sabemos por qué no está progresando ¡Y es todo por tu culpa!- le reprendió la jovencita.

-Oh, ya veo… Lo lamento niños, no me había percatado de mi falta- se disculpó. –Kaito, cómete este helado y será el último, de ahora en adelante no te traeré más y espero que tú tampoco hagas trampas- sentenció el mayor mirando severamente al peliazul, en tanto los gemelos llevaban sus palmas a su frente.

-Esa no es exactamente la idea, pero supongo que no se le puede hacer nada jejeje- Len rió nerviosamente sosteniendo a su hermana quien quería abalanzarse sobre los mayores y darles una paliza. –Kaito-nii, a partir de mañana comenzaremos todo nuevamente, pero por favor esta vez debes hacerlo adecuadamente, recuerda que es por tu propio bien- dijo para luego sonreír amigablemente.

Los gemelos se retiraron a sus habitaciones y la pareja hizo lo mismo encerrándose en la habitación de Gakupo, aprovecharían que Kaito tuvo "el día libre" para pasar un rato a solas. El peliazul por supuesto llevó una cuchara y su recipiente con el delicioso helado para poder comerlo de inmediato. Gakupo observaba sonriente cómo su pareja disfrutaba de aquel postre felizmente, él tampoco se había percatado del aumento de peso de su pareja pero ahora que se lo habían hecho notar lo miró más detenidamente.

En efecto sus mejillas se veían más infladas y su vientre hinchado, al punto de llegar a marcar su camisa y que esta se viera bastante apretada (que ya de por sí era una prenda que iba suficiente tallada al cuerpo). Fuera de incomodarle, todo el conjunto se le hacía de lo más adorable, sin decir nada se acercó a su pareja y apartando la cuchara y el recipiente, tomó al hombre entre sus brazos y juntó los labios de ambos en un profundo beso.

-Sabe delicioso- exclamó al separarse. Kaito estaba un poco asombrado del acto repentino de su pareja pero obviamente no le desagrado. Inmediatamente, Gakupo llevó su mano al estómago de Kaito para acariciarlo, Kaito reaccionó fugazmente y avergonzado apartó la mano, tratando de tapar con su ropa el pequeño rollo.

-¿Qué ocurre?- interrogó el mayor.

-Es solo que, me da algo de pena… -admitió el peliazul -¿Qué acaso no te doy asco?-

-Ja ja ja ja- el pelivioleta estalló en carcajadas, a lo cual los ojos azules lo miraron sin llegar a comprender el motivo de su exagerada risa. –Kaito, yo te amaría y te desearía aunque pesaras cien kilos, lo haría aunque se callera todo tu cabello, aunque te faltara un brazo o una pierna; te amaría bajo cualquier circunstancia por que no importa cómo luzcas externamente, yo te amo a ti- finalizó su discurso depositando un pequeño beso en la frente del contrario.

Kaito sentía que su corazón podía estallar en cualquier momento luego de haber escuchado esas palabras ¿Era posible sentir tanta felicidad? No supo cómo contestar y se limitó a buscar los labios de su pareja para besarlo tiernamente. No importaba cuantas veces hubiera probado esos labios, no se cansaba de su sabor, lo prefería un millón de veces por sobre el sabor del helado.

Ya habiendo eliminado la inseguridad de Kaito, Gakupo procedió a hacer lo que tenía planeado y sin separarse del beso, comenzó a deshacerse de la ropa de su amante, acariciando sus costados una vez estando al descubierto su torso. Descubrió que la textura de su cuerpo era ahora un poco más suave y carnosa si se le podía llamar de esa manera. Apretó con sus manos más fuertemente para poder sentir un poco más de esa sensación nueva que llegó a disfrutar enormemente. "No está nada mal" pensó.

Kaito por su lado aún se sentía avergonzado pero la lujuria que ya se apoderaba de él era mayor, una vez más tomó la iniciativa de quitar la camisa que su pareja llevaba puesta. La nueva actitud del menor no le molestaba en absoluto a Gakupo, le hacía mucho más fácil el trabajo. Ya estando ambos con sus partes superiores al descubierto, el pelivioleta aprovechó para atrapar a Kaito en un abrazo, le encantaba la sensación que le causaba el roce de su torso desnudo con el del contrario. Definitivamente era de su agrado la forma que había tomado el cuerpo de Kaito. Por un segundo sus ojos se desviaron y divisaron el recipiente de helados que tenían al lado lo cual le dio una idea.

En seguida Gakupo tomó el recipiente y la cuchara, Kaito lo miraba atónito ¿Acaso iba a hacer una pausa para comer? Se preguntaba, pero eso no tenía ningún sentido. Gakupo no lo hizo esperar mucho en su incógnita y lo hizo recostarse sobre la cama, inmediatamente con la cuchara extrajo un poco del postre y lo vertió sobre el abdomen de su pareja.

-¿Qué haces?- preguntó estupefacto el menor.

-Bueno, por tu salud y el bien de tu carrera, debemos deshacernos de esto rápidamente- dijo palmeando suavemente la pequeña capa de grasa que se había acumulado en el estómago del su pareja –Así que no habrá más helado para ti- sentenció –Pero sería una pena desperdiciarlo así que lo utilizaremos para algo mucho más divertido- lo miró lujuriosamente.

Esa noche, la pareja tuvo mucha diversión y se amaron de una manera nueva; literalmente muy dulce y refrescante. Aunque tuvieron problemas para ir a limpiarse sin que nadie los descubriese. A la mañana siguiente, Gakupo hizo a Kaito levantarse muy temprano, ya tenía su desayuno preparado y por supuesto era una comida sana y balanceada. Kaito estuvo muy contento hasta el momento en el que su novio anunció que debido a la culpa que sentía por no haber contribuido a su dieta anteriormente, de ahora en adelante sería él quien se encargaría de ayudarle con su rutina de ejercicios.

Si Kaito había sufrido con los gemelos, su pareja lo había llevado al mismo infierno obligándolo a ejercitarse sin descanso y vigilando estrictamente su dieta. No probó helados en muchísimo tiempo (o al menos eso sentía), pero al menos todo el sacrificio había valido la pena ya que en poco tiempo volvió a su contextura original.

-¡Eres el demonio Gakupo!- lloriqueaba uno de tantos días en los que su pareja lo forzaba a hacer abdominales hasta más no poder. No entendía cómo una persona que se mostraba tan dulce en la intimidad podía ser tan estricto y "malvado" –Ya estoy bien, ¿Por qué me sigues obligando a hacer esto?-

-Simple- se rió un poco –Esto debe de convertirse en un hábito para ti y no está de más que no solo recuperes tu figura si no que la mejores, todo esto es por tus fans, recuérdalo buajajaja- al final estalló en una exagerada carcajada.

-Deja de llorar y compórtate como hombre ¡Cerdito!- se burló Meiko quien había tomado aquellas sesiones de "tortura" como una entretención y siempre estaba presente para ver sufrir a su mejor amigo y aunque ya se encontraba en muy buena forma, se divertía en llamarlo de esa manera.

-Tranquilo Kaito, te prometo recompensarte- le dijo Gakupo, comentario que la castaña no encontró extraño puesto que ya era conocida la amabilidad y flexibilidad del hombre a pesar de querer mostrarse estricto.

A media noche, Gakupo se escabulló a la habitación de Kaito para "recompensarlo", su cuerpo ahora tonificado no estaba nada mal, o era simplemente que sus palabras de aquella vez eran muy ciertas y definitivamente amaba y deseaba a su adorado peliazul no importando cómo se viera.

••••••••••

Los pacíficos días pasaban, inclusive Gumi ya se encontraba con mucho más tiempo libre, el cual aprovechaba para acosar a la pareja cada vez que podía; y no siempre se cuidaba de ser discreta ante los demás. Aunque afortunadamente para ellos nunca llegó a decir nada que los evidenciara y además, la mayoría de sus comentarios el resto de integrantes del grupo no los entendían, ya le habían tomado fama de ser una jovencita que decía muchos disparates, así que ni siquiera trataban de entender de qué se trataba todo aquello tan sin sentido de lo que hablaba.

Sin embargo toda esa paz no les duró mucho tiempo, ya que uno de tantos días irrumpieron en su casa sin avisar.

-¡Chicos!- La voz de Satoo los llamaba, a lo cual todos acudieron a la entrada de su casa de dónde provenía.

-Buenos días Satoo-san - Saludó Miku quien fuera la primera en llegar al lugar junto con Luka - ¿Que lo trae tan temprano por…- la peliverde no logró terminar de formular su pregunta al quedar perpleja viendo a la persona que acompañaba al manager. Luka se encontraba en el mismo estado y a cómo iban llegando el resto de los vocaloids, en el mismo estado iban quedando, todos se miraban curiosos unos a los otros y del manager a aquella persona, mas no pronunciaron palabra alguna.

-¿Quién será? ¡Es enorme!- susurró Rin a su hermano quien le dio un codazo no fuera cosa que la escucharan.

-Chicos, les tengo una gran noticia, pero primero déjenme presentarlos…-

Continuará….

¿Quién será? ¿Pueden adivinar?

Esta nueva persona ¿Traerá consigo problemas? Bueno estoy segura de que sí! BUAJAJAJAJA. En el siguiente capítulo les contaré con respecto a eso.

Les agradezco mucho por leer. Y por favor, dejen comentarios, reviews, críticas, sugerencias o peticiones. Sé que muchos leen pero no comentan nada y recordemos que al fin y al cabo los comentarios motivan más para actualizar rápidamente

PS: no me tomé el tiempo para leer "Las complicaciones de Kaito" nuevamente y sinceramente no recuerdo haber usado helado para el lemon en ese fic, estoy segura que solo lo hice en rol hace muchos años, pero si no fue así ofrezco una disculpa por traer algo repetido D:

¡Gracias de nuevo!