Días después volví a ver al mortífago de ojos grises dar sus rondas por la "enfermería".

Este chico ya hombre era un caso particular. No olvidaré lo que hizo un día cuando llegué ante la bestia que nos contaba antes de ir a trabajar, jornada que por supuesto no nos era remunerada.

Había perdido tiempo tratando de auxiliar a una novicia que recién llegaba al "campamento", y sin darme cuenta ya llegaba tarde para el conteo diario.

Me formé en las filas y las bestia mortífaga me vio; "¡Tú!" gritó señalándome. Me hizo un ademán de avanzar hacia ella y por poco sentí la muerte con sus ojos. No sabía si hablar o no.

"Existe un castigo para ratas impuntuales como tú". Podía sentirlo, en sus palabras, lo grave que era mi destino. Me podrían tocar fuertes torturas, sanguinarios golpes o incluso la muerte. Sentí mis entrañas hacerse más pequeñas.

No logré articular nada mientras la mortífaga me reprendía a manera de gritos. "¡Helga!" gritó el mortífago que entraba a la escena. "Ella no, ella estaba conmigo". Era el mortífago de ojos grises.

"¿Pero que dices Malfoy?" contestó sin creérselo la mujer.

"Le ordené acomodar los trastos de la enfermería. ¿Te atreves a cuestionar mi palabra?".

La mortífaga sintió su sangre hervir, no solo por la humillación que ese muchacho que a pesar de su joven edad para tener un rango más alto que ella sino porque no podía sacar ventaja de su situación.

La mujer me volvió a mirar y replicó: "Vuelve a la fila sangre sucia". De inmediato volví a la formación agradecida con el acto de humanidad de este mortífago.

Aún así, no pude entender sus actos ni mucho menos el porqué. A pesar de sentirme agradecida no dejé de sospechar ni un segundo en él, pues ese "trato especial" nunca lo había visto aquí, e incluso pudiese ser mucho peor que el castigo que la mortífago me pudo haber impuesto.

Pasaron días y ya casi no veía al muchacho de cabello rubio y ojos grises. A veces daba sus rondas por la "enfermería" y me veía, pero yo seguía sin darle las gracias y sin querer hacerlo por el miedo. Y él sin dirigirme la palabra.

Siempre se le veía serio y no explotaba en carcajadas crueles como lo hacían sus otros compañeros ante la desgracia de un alma que se desplomaba en el suelo por el abrazador sol.

Transcurrieron los días y pensaba día con día el momento en que esto acabaría, opté por no hacer muchos amigos y amigas, de hecho nuestro contacto con los hombres era en extremo limitado. No te servía hacer amigos, pues a la mayoría de ellos terminaba por no volver a verlos. Tuve una buena relación con una chica que se hacia llamar 'Zula', porque ella decía que un día vería el azul del cielo sin tener que pedir permiso para mirar hacia él. Mi amistad con Zula solo duró dos semanas, se contagió de una infección en los pulmones que no le permitía trabajar más, durante una ronda los mortífagos se la llevaron. No dijeron nada, pero sabía que era para su exterminación. Lo mismo pasó con un chico de 14 años, 'Ronny', yo le puse así. Fui la última vez que me encariñé con alguien del "campamento".

Llegó el día en que en una ronda me "seleccionaron", me acomodaron con otras mujeres y yo estaba muy espantada. Era mi fin. No sabía cómo, ni en dónde, pero me iban a exterminar.


Muchas gracias por leer :)

Kitkat