Hola que tal, muchísimas gracias por darle oportunidad a mi cruel historia :) no creí que fuera a tener seguidores. Sobre todo gracias a Eliana, Ezbhy23, Arysia y Allison. Sé que es un tema delicado pero necesitaba sacar mis sentimientos de alguna manera sobre dicho tema. En fin, espero que les siga gustando.

Gracias por leerme, Kitkat :).


Mientras me transportaba con las demás mujeres al andén mágico pensaba en el porqué, no había hecho nada mal. Tal vez estaba escuálida y desnutrida, pero no estaba enferma ni débil para seguir siendo útil. Aún así me mandaron con un grupo de mujeres que estaban igual de desorientadas que yo.

Estábamos dentro del transporte que nos llevaría a no sabíamos a donde. Entre todas nos preguntábamos si sabían algo, nadie sabía nada. Una decía; "nos van a llevar a un lugar mejor" y otra le respondía "no seas estúpida, nos van a matar". Aterrada me hacía a la idea de que nada malo nos pasaría, pero el transporte comenzó a moverse. Toda la luz que nos quedaba empezó a desaparecer y mi corazón latía a mil. Estaba muy nerviosa y asustada, no iba a poder soportar esto, no más.

Creí que iba a caer en un colapso nervioso, pero en ese momento una señora de alrededor de 40 años me tomó la mano.

Me dijo que todo iba a estar bien, que no era la primera vez que se la llevaban sin saber nada. Sus palabras me tranquilizaron un poco y pude entrar en más calma.

Pero faltaba lo peor. Cómo saber que dentro de poco iba a presenciar una de las peores escenas de mi vida.

Llevábamos una hora de viaje y aún parecía no iba a acabar, me empezaron a empujar contra otras mujeres, el aire se estaba haciendo irrespirable. La luz se iba poco a poco y comenzamos a sentir frío, todo era un infierno, pero no tanto como en las condiciones en que vivíamos a diario o en el destino que este viaje nos podría deparar.

El transporte por fin estaba cesando la velocidad, parecía que estábamos por llegar, y mi corazón latió más fuerte. Estábamos pasando por una estación donde vi niños persiguiéndose unos a otros y gente común pasando por ahí, hasta ahora no todo pintaba mal. Todas nos amontonamos por las minúsculas ventanas sin vidrios y vimos la gente pasar, me alarmé cuando un niño de no más de siete años hizo un ademán de cortarse la garganta y nos miró directamente.

Esta preocupación entró en el corazón de todas, aún no habíamos llegado.

Paso otra hora y aún no llegábamos, mis piernas ya estaban entumidas por no poder sentarme ni un poco.

Entonces ahora sí, el transporte estaba parando. Hasta quedar totalmente inmóvil. Escuchaba a hombres gritar desde afuera, seguían siendo mortífagos.

Nos hicieron bajar en filas de dos, marcadas por una inscripción en la nuca nos dividieron. La mujer que me había reconfortado durante el camino se fue en el otro grupo. Pronto me enteraría que si por un error me hubiesen colocado en la fila izquierda, estaría muerta. Nosotras caminamos hacia el otro extremo de donde llegamos, era muy de noche y casi no veíamos en donde pisábamos. Los mortífagos nos hicieron caminar por diez minutos, entonces al voltear a mi izquierda, vi cosas terribles. Estábamos divididos por un velo mágico de color verde, entendí de inmediato que si atravesábamos ese velo estábamos muertos.

Varios fallecidos residían tirados a través del velo. No eran veinte ó cincuenta, eran centenas de hombres y mujeres tirados. Había trabajadores apilando los cadáveres, no supe identificar si eran "presos" como salía llamarnos o mismos mortífagos.

Escuché a uno de los mortífagos en el frente de la fila decir "Estos nos ahorran el trabajo" y su compañero reía. Nadie se atrevió a decir nada, escuchaba llantos y lamentos, pero yo no decía nada. Me petrifiqué horrorizada por la escena, me sentía terrible, como no me había sentido en la vida, un mundo de emociones terribles que envenenaron mi alma. Pero la rabia que sentía por estos hombres sobresalía de mi corazón, no podía entender o imaginar que sentimientos tenía estas personas o si en verdad tenían sentimientos, ya no podía verlos como seres humanos con sentimientos.


Muchísimas gracias por leer.

Kitkat