Este es último capítulo, como dije, solo son 5 :(

Pero creo que es lo que puedo escribir para una historia trágica como ésta, pensaba hacer solo un one-shot pero eran demasiadas palabras, por eso lo dividí en 5 capítulos. Aún así, estoy agradecida que las personas que le haya gustado la historia hayan compartido su opinión conmigo :)

En serio espero que les haya gustado y de nuevo muchísimas gracias a aquellos que la leyeron toda, los quiero :D

Aquí y el último, espero disfruten.


Él lucía muy diferente a como lo vi en el "campamento", me asusté tanto que sentí la necesidad de correr. Estaba rodeada de tres mortífagos, era mi fin.

Algo extraño pasó, el hombre que estaba sentado en el escritorio se paró al verme y sonrió, usaba gafas y se veía buen mozo. Se aproximó con velocidad hacia mí e hizo lo que nunca creí que un mortífago haría. Me abrazó, contento de verme me tomó en sus brazos con fuerza y no podía creerlo, ¿qué estaba sucediendo? ¿Quiénes eran estos hombres? ¿Acaso me conocían?

"Cuidado con lo que digas Potter, ella no recuerda nada", dijo el hombre apuesto de cabello rubio y ojos grises.

"No importa, ella está bien". Cuando el hombre con gafas me soltó pude ver sus ojos llorosos y me pareció tan familiar que me frustré al no saber que sucedía.

"Tranquila, nada va a pasarte" dijo el hombre con cabello rubio al mi cara de desconcierto y preocupación, cuando me habló a mi habló suave, pero cambio de tono al hablarle a su compañero "Te dije que tuvieras cuidado Potter".

"Míranos" dijo el hombre que el mortífago llamaba Potter, probablemente era su segundo nombre. "¿Puedes recordarnos?" preguntó.

Él se refería a los tres personajes que estaban conmigo, sus caras eran amables, incluida la del hombre que me salvó. Comencé a creer que ellos no eran mortífagos. Un pelirrojo con ojos de cachorro, otro alto con cabello azabache y ojos azules y mi salvador del "campamento". No sabía de dónde conocía a estos hombres.

"No, no recuerdo nada". Me atreví a decir con la voz quebrada.

"¿Recuerdas tu nombre?" me preguntó el pelirrojo, negué con la cabeza.

"No lo va a hacer Weasley, el suyo es un poderoso obliviate", dijo el hombre de ojos grises.

"Escúchame, tu nombre es Hermione Granger" me dijo con cariño el hombre que llamaron Harry. Y repetí una y otra vez ese nombre en mi mente, me parecía tan ajeno.

"Te vamos a ayudar, ya nada te va a pasar". Todos ellos me miraron teniéndome compasión, incluso yo me tuve compasión por estar en esta situación.

"Malfoy, hazlo" dijo el hombre con las gafas y el mortífago se acercó a mí, yo di un paso atrás, pero el joven pelirrojo estaba detrás de mí. Sacó su varita y me alarmé, apuntó hacia mí y no supe que hacer, ellos me habían dicho que nada me pasaría, pero desde que llegué al "campamento" me han llenado de mentiras y traiciones.

El hombre que llamaban Malfoy alzó su varita y pronunció unas palabras que no comprendí, de su varita salió un destello azul dirigido a mi cabeza. Cerré los ojos. Sentí ese destello insertarse en mi cabeza, como un cosquilleo profundo, hasta el centro de mi cerebro.

En el momento que el destello se extendió en mi cabeza, me desplomé, poco a poco empecé a ver y a recordar, mi vida, mi nombre. Hermione Granger, era verdad.

Fue un lapso doloroso y rápido en el que pude recordar todo, el porqué, qué había pasado, cuánto tiempo había estado en tal estado. Todo.

Abrí los ojos, los vi, a mis amigos, eran muchos más viejos de lo que yo recordaba. Extendieron sus brazos hacia mí y me abrazaron. Lloré, derramé un llanto insoportable que no había dejado salir en años. Era un sentimiento desgarrador estar así, recordar y a la vez no.

Podía ver a Harry y a Ron, recordar cómo me había separado de ellos cuando me tomaron los mortífagos junto con los rebeldes que quedaban de la Orden del Fénix, escapábamos de esta exterminación. Pude recordar los asesinatos y las batallas. Entendí mi precaria situación por fin.

Abrí paso a mis dos amigos que estaban con vida para mí y ahí estaba él. Draco Malfoy, el mortífago del que me enamoré y había arriesgado todo por mí. Volví a sacar el llanto, no podía soportar tanto dolor.

Él corrió hacia mí y me abrazó, ya no éramos los niños que nos enamoramos terminando Hogwarts. Todo lo que tenía me fue arrebatado por los mortífagos. Draco me estrujó más fuerte en sus brazos, sentí su sollozar al tenerme tan frágil con él, no puedo imaginar su tortura al verme en el "campamento" para impuros.

"Te prometí que te iba a encontrar", me abrazó nuevamente y yo le abracé. Porque no estaba abrazando al falso mortífago que cuidó de mí en el "campamento", estaba abrazando al hombre que amé cuando tenía 17 años y no pude decirlo desde hace cuatro años.

Besó mi cabeza en su fuerte abrazo, yo no paraba de llorar. El Draco Malfoy de 17 años era muy diferente a este de 25 años. Mi captura y mi vida precaria en la que viví debió haberlo destruido.

Si el día en que nos separamos fue tortuoso, ahora era mucho peor, pues nuestra reunión trajo consigo nuestros peores miedos realizados. Me destrozó el alma y las pocas entrañas que me quedaban.

Expresé mi necesidad de vomitar, en verdad necesitaba vomitar, aunque no tuviese nada en el estómago. Debía sacar aquello que me traje con el "campamento" para impuros, todo.

Los tres hombres que me salvaron me llevaron a un lugar donde podía asearme, por primera vez en 4 años tenía un baño caliente, sólo para mí sola. Podía estar seca por dios, podía usar otra ropa, ropa interior que abrazasen decentemente mi cuerpo, no harapos sucios y remendados.

Tenía demasiada hambre y cansancio y ellos lo sabían. Esperaron pacientemente a que estuviese lista y me llevaron al comedor. Todos estaban ahí, gran parte de mis amigos, Ginny, Luna, Neville y otras personas que aún no podía recordar o no conocía. Todos me recibieron, con ojos llorosos me abrazaron y los abracé.

Este lugar se había convertido en un refugio, un escondite disfrazado de fábrica para utensilios mortífagos. Después de saciarme de la comida a la que estuve privada y platicar con mis amigos, me quedé con Harry, Ron y Draco.

Ellos me contaron como después de mi captura habían tratado incansablemente de encontrarme, por las circunstancias Draco intentó lo que pudo. Vio mi nombre en las lista de eliminación y fue cuando decidió contactar a Harry. Los intentos de derrotar a Voldemort no daban efectos, la búsqueda de los horrocruxes pausó debido a mi desaparición. Harry dijo que con la destrucción de dos horrorcruxes desató la furia de Voldemort, destruyendo el hospital mágico que ayudaba a los refugiados y logró exterminar a casi 5000 personas. Y el caos en el mundo mágico salió de control.

Draco siendo mortífago encubierto tuvo más ventaja. Había decidido encubrirse en las actividades de "Los sabuesos de la muerte", aquellos encargados de encontrar y rastrear a magos nacidos de familia Muggle. Todo esto con el fin de encontrarme, y lo hizo, a un precio muy caro.

Estuvo en diferentes "campamentos" de impuros, en donde vivió y vio los peores horrores e injusticias. No fue hasta hace meses que me encontraron y se hicieron miles de trámites y sobornos para liberarme, con el simple pretexto que era una reclusa trabajando para la familia Malfoy.

Todo esto se forjó con la fortuna Malfoy, la guerra dio paso a la muerte de Lucius y al escape de Narcisa lejos de toda esta destrucción. Draco como heredero único supo manejarlo, mientras más feas se pusieron las cosas, más incrementaban los ingresos monetarios de la familia Malfoy.

En los "campamentos" de exterminación, porque eso es lo que eran, solo los mortífagos de más alto rango y prestigio tenían acceso a la entrada. Había más del 1000 hijos de muggles y magos opositores al régimen. Todos con la memoria evaporizada.

La vigilancia era extrema y los encantamientos de encubrimiento hacían imposible el de rastreo de la ubicación de estos centros. Cada "campamento" estaba vigilado y al ingresar, cualquier encantamiento se rompía, como la maldición del ladrón. Detectaba inmediatamente si ibas disfrazado o bajo un encantamiento.

Gracias a Draco y sus contactos me encontraron, la primera noticia que tuvieron de mí la dio Millicent Bulstrode, la vez que la joven mortífaga me reconoció y se mofó de mi suerte ante sus ex compañeros de Hogwarts durante una cena de Navidad.

Siempre me pregunté porqué me mantenían con vida, ahora lo sé, siendo leal y cercana a Harry Potter consideraron valioso mantenerme viva.

Recuerdo el día que me capturaron, me apalearon y torturaron hasta exprimir la máxima información sobre Harry Potter y aliados. De la cual sólo pudieron extraer poco. Antes de escapar del mundo mágico me privé lo más posible de información sobre mi mejor amigo.

Conté todo lo que había sucedido en mi estancia en ese horrible lugar, mucho peor que la prisión. Mis amigos me escuchaban con lágrimas en los ojos, pero ninguno de ellos ni siquiera Draco pueden comprender con carne propia el infierno en vida que sufrí.

"Hermione, todos ellos pagaran por todo lo que te hicieron" me dijo Harry. "La justicia está muy cerca, el régimen nuevo está listo para caer".

Mi corazón quería creer en esto, nunca dejé de tener esperanzas, pero mi experiencia incrementaba mi terror a volver a alzar mi voz.

Cuando me retiré a mi habitación, no podía creerlo, volvía a tener un espacio solo para mí, algo que podría designar como mío.

Alguien tocó la puerta y con preocupación pregunté por el nombre de la persona. Era Draco, lo dejé entrar y lo volví a abrazar, me pareció todo tan irreal.

"No se si algún día podrás perdonarme por lo mucho que te he fallado" pronunció estas palabras bajando la cabeza.

"No lo has hecho" dije. Sostuve sus rostro en mis manos y acaricié sus mejillas, nunca creí que lo volvería a ver en estas circunstancias, suavemente y con mi aprobación me depositó un suave y tierno beso en los labios, había sido la caricia de amor que había extrañado por años.

"Lo que dijo Potter es verdad" me dijo, sentí su aliento en mi rostro. "Se acerca el día en que todos ellos van a pagar". Tragó aire. "También llegará el día en el que yo tenga que pagar".

"¿Por qué tú?" respondí a su angustia.

"Soy un mortífago activo, he hecho cosas con las que no me siento cómodo cuando estoy en la soledad de mis pensamientos… he separado niños de sus familias… cosas terribles…"

El pobre hombre no podía más consigo mismo, escuché a Draco sollozar, sentir la pesadez de su culpa. Aunque era una persona dura, no era alguien cruel. Este hombre había marcado su vida por mí. Quien arriesga su vida para salvar a una pobre sangre sucia de las miserias de la vida, merecían todos los perdones del mundo.

Pero algo es perdonar y algo era perdonarse a sí mismo. Desde ese momento juré y me prometí que estaría a su lado para siempre, daría mi amor entero para curar sus heridas. Nuestra unión y la de Harry, Ron, Ginny y mis amigos curarían las heridas del mundo mágico.

El arma más poderosa que teníamos, éramos nosotros.

FIN


Si llegaron hasta aquí de nuevo mil mil gracias por leerme, fue una historia cruel pero en verdad espero que les haya gustado, los quiero.

Kitkat :)