Hola! Hoy tengo más tiempo de lo habitual… así que probablemente suba este capítulo y luego otro. Pero no prometo nada! Pueden salir imprevistos, y si aseguro que lo hare, quedo mal… así que, los dejo con este nuevo capítulo, que lo disfruten!
Con la llegada se Ssenkrad, llegaron también las ocupaciones y las curaciones más a fondo. Ella había regresado hacia aproximadamente unas 2 horas, en su viaje encontró 5 demonios mas, 6 para ser exactos, pero a uno de ellos era tarde para salvarle. "Julie! Puedes venir un segundo?" grito la reina desde su habitación. "Claro, mi lady" la chica iba subiendo las escaleras con una bandeja llena de las galletas favoritas de su reina, las de chocolate blanco. Al abrir la puerta, camino hasta llegar al diablo, que la miraba con una sonrisa desde el centro de la habitación. "Le he traído esto, mi lady" E hizo una reverencia al entregarle la bandeja. "Muchísimas gracias, Julie… Hubo algún incidente mientras no estaba?" preguntó el diablo, dando la primera mordida a una de sus galletas. "Pues… Lord Ssenthgirb envió al chico que lo acompaña siempre" cabizbaja, le respondió. "Dime que ese maldito no te tocó" cerrando los ojos dijo, en signo de indignación. Julie permaneció callada. "Maldita sea… si ese animal que acompaña a ese otro animal se vuelve a acercar a ti, juro que.. le voy a arrancar cada extremidad de su cuerpo de idiota… Que fue lo que te hizo?" pregunto una muy, muy enojada Ssenkrad. "Oh no, lady. No ha sido culpa del joven Andrew. Y-yo… yo fui la… causante… e-el me…" La pobre chica no podía ni siquiera pensarlo. Era muy inocente hasta para contar un intento de beso forzado fallido, pero se armó de valor para decirlo. "M-me quiso b-besar…" De alguna manera, Ssenkrad se tranquilizó un poco. Ella se esperaba lo peor. Un secuestro, un golpe o hasta… alto. No era bueno hacer una tormenta en un vaso de agua. "Ah… tranquila, Julie. No volverá a acercarte a ti, te lo prometo" sonriente, siguió comiendo sus galletas. "Julie, sabes si la sala del piano está desocupada?" pregunto la reina sin mirar a su amiga, concentrada en la bandeja de galletas. "Lo está Lady Ssenkrad".
En la sala del piano…
Una hermosa melodía, acompañada de la voz más suave y linda del lugar, resonaban dentro y fuera de aquel salón. Ssenkrad adoraba la canción, pero no recordaba de donde la había escuchado por primera vez. Y lo que ella no sabía, era que casi todos habían dejado de hacer sus tareas para ir a pararse afuera de la sala y escuchar atentamente a su reina cantando y tocando su instrumento favorito.
*Kisetsu kurikaesu tabi
Hotsureteku kizuna wo
Tsuyoku, tsuyoku daki shimete
Nakusanu you kakaeta kotoba no omotasani
Ugoke naku natte
Tada atatakana yume ni oboreteta
Kizukeba kimi wo miushinai tabane daki
shimeteta sugata wo
Yaoragani chirashite akaku
Itai hodoni sore wa yakitsuite hirari hirari hirari...
Sora e umi e dokoka tooku e
Kimi e hitohira demo todoku youni
Tsumugu kizuna no sono iro ga ah hirarira hirarirari…
Su canto fue interrumpido porque sintió la presencia de alguien más en su castillo, e inmediatamente salio para encontrarse con el chico que no quería volver a ver. El ayudante de Ssenthgirb, Andrew.
"Me temes, querida Julie?" preguntó el chico, que también era un ángel. Tenía el cabello negro corto y ojos azules, y unas alas más grandes en comparación con las de Julie.
"N-no te acerques… V-voy a llamar a L-lady Ssenk-ssenkrad…" cada palabra de la pobre y asustada chica iba acompañada de un paso hacia atrás. "Vas a llamar a tu reina? Bien, hazlo. Que aburrida… es una vieja amargada" burlon, le sonrio a la joven angel. Siguió avanzando lentamente hacia Julie, hasta que…
"Mis disculpas, no sabía que yo era tan aburrida" De atrás del chico sonó la voz de Ssenkrad, la cual lo veía con una de esas miradas que te hacen estremecer. "Ahora… que iba a decirte? Ah, lo recuerdo. Atrévete a acercarte un milímetro más a Julie y yo misma te arrancaré las alas"
El otro ángel se espantó tanto que salió corriendo hasta que ya no se le pudo ver más. "Julie… te hizo algo?" El diablo abrazó a su amiga, la cual lloraba levemente. "N-no… estoy b-bien l-lady…" con la voz cortada se arregló para decirle. "Tranquila, Julie. Todo está bien, lamento no haber llegado antes" acaricio la cabeza de la joven ángel, quien la miraba algo desconcertada. "N-no diga eso, Lady Ssenkrad! S-si usted no hubiera llegado probablemente él se hubiera acercado demasiado"
La reina sonrió, soltando a Julie del abrazo. Estaban de la misma altura, así que no era problema el mirar sus ojos para calmarla. "oye, quiero ir a dar un paseo, me acompañas o prefieres quedarte?" gentilmente, pregunto la chica. "Estoy bien, Lady. Además, tengo que empezar a preparar la comida. Diviértase"
Ssenkrad dio un paseo por su área favorita del todo su mundo, el bosque de árboles de agua. Se llamaba asi porque aunque los troncos fueran totalmente reales, las hojas eran de agua, tan cristalina como un diamante. Al tocar las hojas, estas se deshacían y caían al suelo, como una lluvia en miniatura. El cielo nublado como siempre, las hermosas hojas brillantes y el silencioso bosque hicieron que el diablo se relajara. Caminó y caminó, hasta que se cansó y se sentó bajo uno de los arboles tan bellos que había en ese lugar. Aun intentaba saber la razón de su inquietud. Tantas cosas la abrumaban últimamente, que no podía estar tranquila ni siquiera cuando dormía. Porque había estado teniendo un sueño muy extraño esos días. Siempre el mismo… era ella, pero más joven, porque iba de la mano con alguien muy alto, pero nunca lograba reconocerlo, aunque estaba segura de que era un hombre. Caminaban en línea recta, hasta que la persona que la acompañaba soltaba su mano y se alejaba. En su sueño, ella hacia todo por alcanzarlo, pero nunca lo hacía. Era en ese momento cuando despertaba, llena de sudor y con una que otra lágrima. El sueño no lo era todo, sino que también escuchaba a alguien llamando su nombre. Todo la asustaba, pero se calmaba y dejaba de pensar en ello. Lo que menos quería era preocupar a su gente, en especial a Julie.
Ssenkrad había criado a Julie, desde que el "dios" de su mundo se convenció de reencarnar a James. La había visto crecer y aprender lo que sabe, por eso le tenía tanto cariño. Era como su hermana pequeña, asi es como la veía. Ella siempre se había preguntado si no tenía hermanos o hermanas, casi todos los dioses y diablos los tienen, porque ella no? O al menos, eso creía ella…
Tehee… y bien? Que les pareció? Hey! La canción no me pertenece, "hirari, hirari" y Hatsune Miku son de sus respectivos dueños.
Ah! se me había olvidado, que en esto somos dos, no solo yo -w- oii! Fabii-chan! Ven aquí! Jeje, ella me ha ayudado con las ideas, porque a veces estoy en blanco…
Fabi-chan: Ho-hola… hehe
Fabi es una amiga muy kawaii, y me ayuda y apoya en todo jeje bueno, tal vez si tenga el otro capítulo listo para ahorita en unos 10 minutos… si es que mi querida Fabi-chan me sigue ayudando…
Fabi-chan: … pero tengo sue-
Calla! Bueno, hasta otra jeje -w-
Atte: Akari Emi
