Capítulo 2.
THE FINAL WISH
Todos en el círculo se le quedaron viendo al japonés, algunos con miradas llenas de temor.
- O-okay, eso fue un poco escalofriante. – admitió Francia.
- Pero no tanto. – opinó Prusia bostezando. – Vamos, Japón, pensé que podías hacer algo mejor que eso. Tu historia ni siquiera me hizo estremecer.
- Pero algo es seguro, nos hizo pensar. – Hungría se inclinó contra Austria.
- Si y a la mayoría de nosotros. – dijo secamente el austriaco, el albino dio un grito de indignación.
- ¡Hey!
-¿Entonces las creepypastas no son terroríficas sino filosóficas? – pregunto Seychelles al grupo.
-No, la mayoría son de miedo. – respondió Estonia a la muchacha. – Pero algunos sacan su miedo no desde la violencia, sino a través del misterio y lo desconocido. Son implicaciones que sobresaltan al oyente.
-¿Cómo puede algo desconocido dar miedo? – preguntó Letonia. Estonia sonrió a su amigo.
-Simple. Déjenme que contarles una…
The Final Wish
Basada en "The Third Wish"
Créditos para su autor anónimo.
Un joven de nombre Eduard estaba en la oscuridad. No se estaba completamente seguro dea dónde ir, y ahora que lo pensaba, ni en donde se encontraba. Un dolor sordo golpeó contra su pecho, pero al mirar hacia abajo vio que su camisa blanca tenía un diseño en rojo muy llamativo y sus largos pantalones en color kaki. Sin otro objetivo en mente, Eduard empezó a caminar en la oscuridad en que se hallaba.
Después de lo que parecieron horas de caminata (aunque quién sabe cómo calcularía el tiempo en este lugar, ya que Eduard no llevaba su reloj) decidió hacer una pausa para descansar las piernas. Después de unos segundos, miró hacia atrás y una anciana estaba de pie delante de él, le causó un gran susto, con los ojos de color blanco lechoso y sin ver. Ella sonrió a Eduard de manera casi amable y simpática.
- No esperaba verte deambulando tan de repente. ¡Qué bueno que te encontré antes de que te fueras más lejos! Ahora, ¿cuál será tu tercer deseo?
- ¿Qué?¿cuál tercer deseo ¿cómo puedo tener un tercer deseo si no he tenido un primer deseo ni un segundo? – Eduard estaba muy confundido. Su corazón empezó a golpear, agitar el dolor sordo. ¿Quién era esta señora, y de que deseos estaba hablando?
– Por supuesto que no recuerdas, tu segundo deseo era olvidar todo y así lo hice. Así que ahora... ¿cuál será tu último deseo? – La anciana frunció el ceño.
Eduard se quedó pensando. No encontraba razones para no tratar de averiguar cuál había sido su primer deseo. Pero, de nuevo se puso a reflexionar en que él no hubiera querido olvidarse de aquello si se hubiera tratado de algo bueno. ¿Valdria la pena arriesgarse por saber que había deseado? Tal vez el primer deseo tenía algo que ver con el lugar donde estaba o con quién era la anciana. Pero ¿por qué desearía borrar sus recuerdos?
- Muy bien. – dijo vacilante, casi a regañadientes. – Puedo lamentarlo más tarde, pero de la forma en que lo veo no pierdo nada intentando. Me gustaría saber lo que pasó hasta después de que pedí el primer deseo.
- Es curioso, tu última petición es casi la misma que la primera. – decía la mujer mientras un destello oscuro aparecía en sus ojos claros antes de un profundo suspiro.
Los recuerdos ojos de Eduard se agrandaron, el dolor en su pecho se intensificó diez veces más. Las lágrimas corrían por ambos lados de su rostro conforme se reproducían los hechos. Ahora entendía dónde estaba... así como lo que estaba delante de él.
- Ellos están más adelante. – Intervino alguien alargándole su mano– Ven. Mejor no los hagas esperar más tiempo...
