Capítulo 7
Nakts
–Creí que habías dicho que no iba a ser espeluznante. – dijo América casi sollozando. Suecia le lanzó una mirada.
–No lo fue. – musitó, un poco perplejo por el hecho de que veía a todos pálidos.
Cómo digas. – fue todo lo que Corea pudo pronunciar.
–Peor aún, nunca supimos quién mató a la esposa. – criticó Turquía. – Odio las historias de personajes malvados y a la vez misteriosos. O que desaparezcan de la escena del crimen.
–Me hubiera puesto más de nervios si hubiera tenido la audacia de regresar tras el asesinato. – Ucrania dijo entre escalofríos. – porque esos no tienen conciencia de su culpa; no ven que lo que están haciendo está mal.
–Sí, pero por ello no tiene que ser un asesino. – coincidió Lituania. – si de repente algo raro sucediera mientras no me he dado cuenta, hubiera estado tan aterrorizado como para regresar. Lo que me recuerda...
Nakts – The Night
Basado en "La Nuit" – The Night
Crédito para su autor anónimo.
Un joven estudiante de nombre Raivis estuvo tomando varios cursos en la universidad local, uno de ellos era de música. Su profesor, el Dr. Von Bock, pidió a cada uno de sus estudiantes que propusieran un proyecto sobre el cómo el sonido puede reflejarse en cierto tiempo y lugar. Raivis se figuró que podría grabarse mientras dormía, ejemplificando cómo los ruidos de la noche en el pequeño pueblo rural son vastamente diferentes de los de la ciudad. El decidió llamar a su proyecto nakts y planeo en como lo haría, recopilando los materiales que necesitaría a través de la semana.
Finalmente, la noche anterior al que haría su proyecto había llegado, Raivis estaba listo. Regresó a su antigua casa ya que habían salido de vacaciones desde hace un mes dejándolo desatendido en lo que terminaba su proyecto sin la preocupación de que algo lo molestara. Acomodó su equipo de grabación sobre la mesa a lado de su cama y se apresuró a dormirse.
Al día siguiente le entregó la grabación a su maestro. Después el Dr. Von Bock fue por los proyectos de sus otros alumnos mientras que terminaba los trabajos del día. Nada extraño sucedió tras eso. Pero al día siguiente, antes de que la clase comenzara, el Dr. Von Bock llamó a Raivis.
–Raivis, ¿puedes venir aquí un minuto?
–¿Qué pasó, señor? – preguntó Raivis cuando llegó al escritorio del maestro. El Dr. Von Bock estaba escuchando la cinta desde una grabadora, con los audífonos puestos. Tenía el ceño un poco fruncido.
–Dime, ¿hiciste el trabajo tu solo?
–Sí, señor, yo lo hice. ¿Por qué?
– ¿Podrías explicarme esto? – le dijo ofreciéndole sus audífonos a Raivis, quien los tomó con indecisión. Al principio, sólo se escuchaba que daba vueltas en la cama, de vez en cuando se asomaba un ligero ronquido, así como el sonido de los ladridos de los perros a lo lejos. El chirriar de los grillos constantemente estaba presente y hasta el ululato de un búho en el exterior.
Luego, el corazón de Raivis se heló. Pues fue entonces, cuando el temporizador de la grabadora indicaba 4 horas y 25 minutos en la grabación, se podía oír que la puerta de su cuarto se abría lentamente…
…Y el sonido de la pesada respiración proveniente de alguien más estando muy cerca de la mesa que estaba al lado de su cama.
Siento no haber podido actualizar pero tuve problemas con mi computadora y pues dejar de lado los trabajos en la clase de computación para realizar las traducciones no siempre me era posible. Pero ahora que ya fue dada de alta prometo que me apresurare para hacer lo que no hice durante esas vacaciones obligadas.
